Sopa de tiburón – Iván Restrepo

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Comercio de aletas de tiburón amenaza con extinguir ciertas especies

La científica marina Rima Jabado ha pasado los últimos tres años visitando muelles de los Emiratos Arabes Unidos y en los mercados de pescado de Dubai, hablando con pescadores y preguntándoles sobre tiburones. Lo que ella ha oído de ellos, dice, es que el número de tiburones se ha disminuido enormemente en las cálidas aguas del Golfo Pérsico.

La causa: el creciente y gran apetito de China por las aletas de tiburón como ingrediente en sopa. Los cálculos varían, pero el comercio de aletas de tiburón suma cientos de millones de dólares al año y decenas de millones de tiburones son capturados cada año por sus aletas. Algunos expertos calculan que la cantidad de tiburones de ciertas especies ha caído hasta en un 90%.

Dubai se ha convertido en un importante proveedor de aletas, según Naciones Unidas. El quinto mayor exportador en el mundo, es el lugar de subasta por aletas no sólo de sus aguas, sino también de Omán y otras naciones de Medio Oriente y naciones africanas que envían tiburones y aletas a Dubai para su venta. Las exportaciones de Dubai son de alrededor de 500 toneladas de aletas de tiburones y otros productos de tiburón al año a Hong Kong, a donde se envía alrededor de la mitad de las aletas de tiburón pescadas en todo el mundo.

El comercio es legal, aunque se han hecho esfuerzos para prohibir la práctica de cortarle a los tiburones las aletas y regresar el resto al mar, incluso a veces aún vivos. Hace cuatro años, debido a presión internacional, los Emiratos Arabes Unidos se unieron a un creciente número de países que prohibieron dicha práctica.

Pero Jabado dijo que se necesita hacer más. Conocer el efecto de la pesca en la población de tiburones es difícil —razón por la cual Jabado intenta compilar datos duros sobre el tamaño de la población de tiburones en el golfo y cuantificar el comercio de aletas. En los muelles, la investigadora canadiense entrevista a pescadores sobre el tamaño de su pesca y la ubicación donde pescan. Ella recolecta esa información junto con muestras de ADN de cada tiburón pescado. Asimismo, etiqueta tiburones en las aguas de los Emiratos Arabes Unidos para rastrear sus movimientos.

Sólo si hay cifras precisas que muestren que hay una reducción en el número de tiburones de ciertas especies, dice, el gobierno empezará a actuar.

Sopa de Tiburón por Iván Restrepo

Hace tres años, en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, mejor conocida por sus siglas en inglés, CITES, fue imposible lograr los votos necesarios (dos tercios de los países miembros) para dar mayor protección internacional a varias especies de tiburón y rayas. Aunque no se encuentran en peligro de extinción, sí son víctimas de la sobrexplotación y las nocivas prácticas de pesca que alientan unos pocos países consumidores, especialmente de las aletas de tiburón.

Pero durante la última convención, celebrada en Bangkok, hubo el número de votos para que cinco especies de tiburones figuren en el Apéndice II del CITES, en el cual se incluyen las especies severamente afectadas: el tiburón oceánico ( Carcharhinus longimanus), tres especies de tiburón martillo ( Sphyrna lewini, Sphyrna mokarran y Sphyrna zygaena), el marrajo sardinero ( Lamna nasus) y dos especies de mantarrayas ( Manta birostris y Manta alfredi). La medida fue aplaudida por científicos, organizaciones ecologistas y protectoras de la vida animal y asociaciones de pesca responsable, pero está por verse si la cumplen las flotas pesqueras que patrocinan algunos integrantes de la convención y que se distinguen por depredar tiburones y rayas en los mares del mundo.

La mala fama de que gozan los tiburones en buena parte se debe a la taquillera, sensacionalista y desinformadora película de Steven Spielberg, de 1975. Porque los tiburones cumplen un importante papel en la vida marina. Sin embargo, se calcula que cada año mueren unos 100 millones de ejemplares solamente para elaborar una sopa de alta demanda especialmente en China, Tailandia y Japón, donde los consumidores pagan elevados precios por ella. En México ese “manjar” no es apreciado. Es la carne de tiburones y rayas la que se vende en los mercados, en ocasiones haciéndola pasar por la de otras especies.

Y en cuanto a las rayas (o mantarrayas), la milenaria medicina tradicional china atribuye a sus agallas propiedades especiales, por lo que la depredación de sus poblaciones crece año con año. Cuando, al igual que los tiburones, contribuyen a la buena salud de los ecosistemas marinos de cuya riqueza depende la alimentación y el empleo de millones de personas que viven en las costas del mundo. Además, forman parte de los programas de turismo ecológico, sostenible, que finca su éxito en admirar y convivir con especies muy diversas. Como sucede también con el tiburón ballena cerca de la isla de Holbox.

Mencionemos a los países más reacios a dejar de depredar tiburones, rayas y otras especies: Japón, China, Tailandia, Singapur. Sostienen que no es en las convenciones del CITES donde se debe regular su pesca. Y, en el colmo, afirman que distinguir la aleta del tiburón martillo es muy difícil, pues se confunde con las de los demás. Hasta el pescador menos ducho lo sabe. Mucho más los barcos pesqueros de esos países y de los que están a su servicio cual piratas modernos.

En México existe una norma oficial, la 029, publicada en 2007 y que regular la pesca de tiburones y rayas. Es fruto de más de 15 años de trabajo y se le opusieron especialmente los empresarios de la pesca deportiva de Baja California, encabezados por un senador del PAN. Y es que en menos de dos décadas la captura de tiburón en aguas nacionales disminuyó una cuarta parte. La norma también incluye disposiciones para garantizar el hábitat de las tortugas y mamíferos marinos y el buen estado de los arrecifes coralinos.

Dicha norma debe mejorarse y, sobre todo, cumplirse, pues continúa la depredación de tiburones y rayas. De los primeros, sólo para cortarles las aletas. Luego los regresan al mar, donde mueren lenta, dolorosamente. El nuevo gobierno necesita cumplir su promesa de que dará un giro radical al sector pesquero, a fin de elevar la calidad de vida de las familias que lo integran y garantizar la existencia de especies hoy diezmadas o en peligro de extinción. Será la mejor forma de caminar hacia la sustentabilidad que garantice la salud ambiental de nuestros mares, ríos y lagos. Y que éstos sigan siendo fuente de empleo, alimento y divisas.

Con información de : La Jornada    y  SOi

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Butros Raï, el “papa” de los maronitas

La visita del cardenal Bechara Butros Raï, patriarca de Antioquia y Oriente, conmovió a los feligreses y a la comunidad libanesa mendocina.

El patriarca de Antioquía y de Oriente, en la sede maronita provincial, ubicada en Godoy Cruz, recordó el centenario de la Misión Libanesa en Mendoza
El patriarca de Antioquía y de Oriente, en la sede maronita provincial, ubicada en Godoy Cruz, recordó el centenario de la Misión Libanesa en Mendoza.
© Los Andes

Cerrando su visita a la Argentina, el patriarca de Antioquía y de Oriente, cardenal Bechara Butros Raï, estuvo en Mendoza, donde oficio una misa y participó de un almuerzo con la comunidad maronita local.

El acontecimiento fue fervorosamente celebrado por los descendientes libaneses, que llenaron la parroquia San Juan Marón, de Godoy Cruz, cuyo párroco, Pedro Chwwan, fue el anfitrión y organizador de la jornada.

La visita de quien es considerado el “papa” de los maronitas católicos, fue un suceso que no se olvidará. Además, cerró la presencia del cardenal Boutros Raï en nuestro país, luego de haber presidido en San Miguel de Tucumán una reunión de los obispos de la diáspora (es decir países que no son el Líbano, como Estados Unidos, México, Brasil, Canadá, Australia y Argentina, entre otros) y superiores generales de las órdenes maronitas libanesas.

Una de las preocupaciones debatidas en el “Jardín de la República” fue que los maronitas que viven fuera del Líbano mantengan sus tradiciones e identidad. También se habló de las vocaciones misioneras y religiosas y de la situación de violencia e inseguridad en Medio Oriente.

En cuanto al acto en la iglesia San Juan Marón, también tuvo el sentido de rendir homenaje al centenario de la Misión Libanesa en Mendoza, cuyos pioneros fueron los padres Juan y Elías Aoum, y al cincuentenario del templo de la calle Tomba al 365, de Godoy Cruz.

La parroquia fue engalanada de fiesta con banderas del Vaticano, Argentina, Líbano, de la Orden de los Misioneros Maronitas y los estandartes de grupos apostólicos, además de ramas de palmera, flores y otros ornamentos. El Gobierno de Mendoza, que declaró al visitante Huésped Oficial de la provincia, fue representado por el vicegobernador, Carlos Ciurca, mientras que el país de los cedros contó en la reunión godoicruceña con la presencia de su flamante embajador en Buenos Aires, Antonio Andary Saab.

Butros Raï vino acompañado por varios dignatarios de diferentes países, participantes del encuentro en Tucumán, y por el obispo emérito de Buenos Aires, Charbel Merhi, muy amigo de la comunidad mendocina, recientemente sucedido por el padre Habib Chamieh.

El extenso oficio religioso fue concelebrado por varios religiosos, entre ellos el obispo auxiliar de Mendoza, Sergio Buenanueva y los obispos de San Rafael, Eduardo Taussig y de San Luis, Pedro Martínez. También asistió el anterior párroco de San Juan Marón, Charbel Majluf.

La ceremonia, donde tuvo lucimiento el coro parroquial, se llevó a cabo según el rito de la Iglesia Antioqueña Maronita, con muchos pasajes en español, otros en árabe y la consagración de la Hostia, en el legendario idioma que hablaban Cristo y los apóstoles, el arameo.

Entre los asistentes a la misa, la mayoría familias libanesas de nuestro suelo, había representantes del Consejo Interreligioso de Mendoza, como el lama tibetano venerable Tashi Dhondup y el imán musulmán Mustafá El Kayat.

En un tramo de la homilía de la celebración, el patriarca, traductor mediante, tuvo expresivas palabras para el Papa Francisco.

Hay que recordar que monseñor Butros Raï, en su carácter de cardenal del Líbano, integró el cónclave de cardenales que eligió como pontífice al porteño Jorge Bergoglio.

“Tenemos en Francisco un Papa muy grande”, sostuvo el alto eclesiástico en medio de aplausos de los concurrentes. Y a renglón seguido agregó: “El Papa transmite la cultura y tradición de la Argentina, y los sueños y los anhelos del pueblo argentino. ¡Hay que apoyarlo! (y de nuevo los fieles batieron palmas). La providencia lo eligió y la Iglesia tiene la necesidad de un Papa como él, simple y humilde. Él quiere al hombre y al pobre. Tiene sentimientos humanos que el mundo necesita, un mundo que no conoce más que la guerra… en fin un Papa que quiere a Dios en un mundo que a veces pierde a Dios”. Y cerró esta parte de su mensaje con una solicitud: “El Papa tiene que ser apoyado por el pueblo argentino”, arrancando nuevos aplausos.

Antes de su referencia al jefe de la Iglesia Católica, Butros Raï reconoció públicamente que el gesto del Gobierno mendocino, al declarar a la jornada de la víspera como Día Libanés en Mendoza. Señaló luego que la provincia “es la ciudad del sol, de la luz, del vino y de la redención de sus hombres y mujeres”.

Entre la concurrencia al emocionante encuentro de San Juan Marón, estaba el decano de los libaneses de Mendoza, Jorge Juri, de 93 años, vecino de Godoy Cruz. Él fue testigo de la anterior visita de un patriarca y sobre la de ayer, sostuvo junto a nietos e hijos: “Recibir a su excelencia es algo muy fuerte para nosotros, un honor muy grande, algo que no creo que volveré a disfrutar”.

Con información de : Los Andes

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