Aquellos primeros fenicios que llegaron del sur

“Descendiente de milenarias culturas, por mis venas corre sangre de marineros fenicios, de sacerdotes egipcios , de conquistadores moros, de mujeres mágicas , poderosas e inquebrantables. También llevo en mí , la profecía de la casta indígena y el llanto  del capitán en su noche triste.

A cuestas llevo a mis muertos , su sabiduría y su mensaje”.

©Victoria Yapur®

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Alfabeto fenicio

Pensando en ello, es realmente apasionante investigar sobre la historia de los asentamientos humanos. Resulta cuanto menos curioso, saber qué impulsó a estas personas a establecerse en un determinado lugar, al que otros poco a poco, comenzaron a llegar para también acabar estableciéndose en él.

Supongo que en un principio, habría varios grupos de indígenas dispersos por distintos lugares de un mismo territorio. Después acabarían uniéndose por diferentes razones, fundamentalmente de autoprotección, hasta acabar convirtiéndose en un pueblo o en una ciudad.

Nos quedará siempre la duda: ¿de dónde salieron los primeros indígenas que fundaron los primitivos asentamientos?, nadie lo sabe ahora y ciertamente, salvo milagro, lo más normal es que jamás se sepa. Lo que sí sabemos es que prácticamente todo empezó con la llegada a nuestras costas de unos navegantes, dedicados al comercio, que acabaron asentándose entre nosotros, fundaron nuestras primeras ciudades y nuestras primeras industrias y pusieron el nombre definitivo a nuestra patria: Los Fenicios.

Debía de tener España una gran abundancia de conejos, un animalito que por extraña casualidad se parece a otro que en aquel tiempo era muy abundante en Fenicia y que responde al nombre de damán. En realidad, el animalillo en cuestión está emparentado con los elefantes y nada tiene que ver, salvo su apariencia física, con nuestro simpático conejo. Esta confusión y esta abundancia de roedores en nuestras tierras, confundió a aquellos primeros fenicios que vinieron a visitarnos y que puestos a bautizar el lugar, lo llamaron precisamente «tierra de damanes» es decir, i-sch phannim, que luego los Romanos convirtieron en Hispania y de ahí hasta su nombre actual.

La mayor concentración de fenicios en la península , se desarrolló precisamente en Málaga, quizás porque aquí tenían abundante territorio donde asentarse, o quizás porque sus naves se veían impotentes o con enormes dificultades para atravesar el estrecho. Construían sus ciudades en un lugar no muy elevado donde hubiera un río. Se establecían en una de sus orillas y justamente en la opuesta construían su necrópolis, donde enterrar a sus muertos.

Decimos y damos por sabido que la ciudad mas antigua de Europa y por lo tanto fundada por fenicios es Cádiz (Gadir) y la verdad es que eso levanta mucha controversia, mucha posición enfrentada entre sesudos historiadores e investigadores. En realidad, hay mas pruebas de que Cádiz no sea tan antigua como afirman que de lo contrario. De lo que si hay pruebas fidedignas es de la fundación y expansión de Malaka, nuestra Málaga, esa que fue fundada allá por el siglo VII a de C., fundamentalmente en el asentamiento de Guadalhorce y la necrópolis de Trayamar. Se sabe además que Malaka ya existía en el siglo VIII a de C., lo que nos convierte sin duda en la segunda ciudad mas antigua de Europa, al menos públicamente reconocida.

Por mi parte, sin tantos conocimientos científicos ni arqueológicos, pienso que Malaka es anterior a Gadir y por tanto, sin querer entrar en polémica, porque ciertamente no serviría para nada y además es solo mi opinión, para mí, la ciudad mas antigua de Europa es la misma en la que vivo y recorro a diario, Malaka.

Quizás, ¿Por qué no? Fuera aquí donde los primeros visitantes fenicios vieran los primeros conejos que acabaron dando nombre a nuestro singular país. Quizás, por lo tanto, haya muchos malagueños que lleven consigo, además de la herencia que le dejaron otros pueblos que nos poblaron, sangre fenicia en sus venas. No sería nada extraño…

Los fenicios eran un pueblo singular. Comerciantes, ingeniosos, emprendedores, pero sobre todo pacíficos. Es decir, los mismos valores que atesoran los malagueños actuales.

Es por éso, que puesto a pensar, algo me dice que hay mucha sangre fenicia entre nosotros.

Tiro era una ciudad fenicia que se lanzó al mar para conquistar nuevos enclaves comerciales. Con toda seguridad, eran de allí aquellos que nos fundaron.

Al principio sólo debieron de existir unos cuantos mercaderes que fundaron lo que se conoce como factoría , que mantenía grandes vínculos de solidaridad, fundamentada en la cultura y el comercio, con otras factorías del Mediterráneo.

Ésto atrajo a nuevos pobladores a nuestras tierras, poco después, Malaka era una ciudad con un núcleo poblacional de gran magnitud y que además guardaba una «zona de seguridad» de importancia con las poblaciones indígenas que la rodeaban. Eran ante todo hombres de paz con un significativo respeto hacia sus vecinos. Éstos, llamados túrdulos, quizás parte de los famosos tartessios, acabaron inexorablemente engullidos por el crecimiento y el bienestar de Malaka.

Málaga, como no podría ser de otra forma, está emparentada con Tiro. Se dice que son ciudades hermanadas.

Es algo que no comparto, porque no pueden ser hermanas quienes en realidad son madre e hija. Dos pueblos unidos, hijos de la misma madre.

Tiro es el nombre con el que se  conoció a la ciudad  donde todo comenzó, quizás por esos azares que traen las causas, hoy se la llama Sur.

Y nosotros somos la ciudad del Sur.

Un niño y una niña juegan en la playa de la Misericordia de Málaga. Son fruto del mestizaje de muchos pueblos. Su madre, cuida de ellos aprovechando el último sol de este otoño antes de que comiencen las primeras lluvias. La niña está mirando el horizonte en dirección al mar

-¿Qué miras? Le pregunta su hermanito.

-Miro al Sur, estoy mirando al Sur …

Nota de la bitácora

Los fenicios vivían al este del Mediterráneo, en la región donde actualmente se encuentra Líbano. Este pueblo sentó las bases del alfabeto latino actual al formalizar un sistema de 22 signos o símbolos que representaban sonidos en lugar de objetos. Éstos se podían combinar entre sí para construir miles de palabras .El alfabeto sólo contenía consonantes.

Fue precursor de muchos sistemas de escritura: Árabe ,Hebreo Griego y Latín

Málaga fue fundada por los fenicios, que se desplazaron hasta el territorio por la abundancia de metales (plata y cobre, sobre todo) que necesitaban para sus intercambios comerciales.

El nombre primitivo de este asentamiento fue “Mlk” que significa factoría (de pescado, se supone). De ahí viene uno de los nombres antiguos que se dio a Málaga: Malaka. El periodo fenicio tuvo una duración del 770 al 550 antes de Cristo.

Nabucodonosor conquista los territorios fenicios, con lo que Málaga pasa a ser sobre el 570 a.C. dominada por los cartagineses, que pretendían quedarse con el comercio fenicio.

Pero en el año 218 a.C. son los romanos quienes, esta vez, derrotan a los cartagineses en las guerras púnicas, conquistando la península ibérica. Los romanos comienzan la construcción de obras importantes. La dinastía Flavia comienza el Puerto de Málaga y con Augusto se construye el Teatro Romano. Es el emperador Tito, de la familia Flavia, quien concederá a Málaga los privilegios de municipio.

Los patrones de Málaga, San Ciriaco y Santa Paula, sufrieron martirio en el lecho del río Guadalmedina donde fueron lapidados a comienzos del siglo IV (18 de junio). Otra versión existente cuenta que fueron aprisionados y trasladados a Cártago, donde murieron.

La decadencia romana da paso a la dominación de los pueblos germanos, que sobre el año 411 arrasaron las costas malagueñas.

Con la intención de reconstruir el imperio romano, el emperador bizantino Justiniano (527-565) conquista, entre otros territorios, Málaga, que será abandonada sobre el año 623 debido a presiones visigodas.

En el año 711 la península comienza un largo período de dominación musulmana.

Es el año 1089 cuando los almorávides son llamados por los Reinos de Taifas para solucionar problemas rivales, quedándose en Andalucía y arrebatando el domino a los regentes musulmanes.

Hasta 1.143 no son expulsados de Málaga, donde, años más tarde gobernaría Ibn Hud (hasta 1.238) ferviente anti-almóhade. A la muerte de Hud, se ofrece la ciudad al rey de Granada Muhamad I.

En 1.348 la peste negra asola Europa, siendo está la fecha en que Alcazaba y Castillo de Gibralfaro toman su forma definitiva. La ciudad dispone de varias puertas que permiten el paso a través del recinto amurallado, cuyos nombre siguen perdurando hoy: Puerta Oscura, Puerta del Mar…

Fernando el Católico arrebata la ciudad a los moros en 1487, pero no fue una tarea fácil, más de 15.000 guerreros africanos aguardaban acuartelados y bien armados en el Castillo de Gibralfaro. Entre las tropas conquistadoras de la ciudad se encontraba el poeta Garcilaso de la Vega …

Por Rafael Aldehuela

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La Escuela de Traductores de Toledo

La Escuela de Traductores de Toledo consiste en una serie de iniciativas culturales desarrolladas desde su reconquista en 1085 por Alfonso VI hasta su máximo esplendor cultural en tiempos de Alfoso X el Sabio

El objetivo era trasladar del arábigo al latín y al castellano todos los textos sobre las disciplinas del conocimiento y del saber que los islámicos habían aportado a la España musulmana, en especial las ciencias; conocimientos que permanecieron ignorados en la Europa cristiana durante la Edad Media.

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La llegada de los musulmanes a la península Ibérica en el año 711, supuso la caída del Reino Hispano-visigodo y, por tanto, el final de la capitalidad de Toledo que fue tomada sin resistencia. Durante el periodo califal, Toledo se embelleció y enriqueció con nuevos edificios, destacando las dos mezquitas, la de Bid al-Mardum, posteriormente convertida en la ermita del Cristo de la Luz, y la mezquita de Tornerías también convertida.

En los siglos de la Reconquista, los habitantes de los reinos cristianos peninsulares son una sociedad inquieta y pujante, que compensa su escasez demográfica con una enorme vitalidad, pero es también una sociedad rudimentaria, de cultura muy limitada, después de que la invasión árabe asolara el mundo visigodo.

En el siglo XII penetró en Al-Ándalus y en Sicilia un aluvión de escritos árabes, judíos y griegos, tratándose de conocimientos traídos de todo el mundo viejo, desde el ámbito grecolatino hasta Persia y Babilonia gracias a la gran extensión del islam. El poder cristiano desea ese saber, reyes y obispos son conscientes de que esos conocimientos, esa ciencia, son imprescindibles para consolidar su liderazgo. Así deciden traducir las obras que los árabes atesoraban al latín.

Estas obras eran, en su mayor parte, de materias científicas, disciplina en la que la civilización árabe poseía amplios conocimientos, tanto importados como propios. Las principales materias a las que se dedicaron fueron la medicina, las matemáticas, la astrología, la astronomía, la magia y la filosofía.

En Toledo se inició este movimiento cultural tras haber sido reconquistado por Alfonso VI de Castilla en 1085 quien estableció un régimen de tolerancia con los antiguos pobladores. A esta ciudad se habían refugiado muchos judíos, y algunos musulmanes, huyendo de almorávides y almohades. Dentro del núcleo urbano había comunidades de cristianos y judíos viviendo pacíficamente bajo dominio musulmán, habiendo adoptado incluso el lenguaje, el estilo de vida y la cultura árabes.

Con el tratado de capitulacón, se concedieron fueros propios a los mozárabes, musulmanes y judíos que la habitaban, leyes que serían respetadas y unificadas en un único fuero en 1118 por Alfonso VII y gracias al cual comenzó uno de los períodos más florecientes de Toledo, sobre todo desde el punto de vista cultural.

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Toledo se había convertido en la “Ciudad de las Tres Culturas“, nombre con el que ha sido bautizada gracias a que musulmanes, judíos y cristianos convivían con sus propias costumbres y en relativa paz durante los siglo XI, XII y XIII. Gracias a ello, surgió en el siglo XII la Escuela de Traductores de Toledo, convirtiendo a esta ciudad en un importante núcleo intelectual a nivel europeo.

Este descubrimiento transformó la vida intelectual al norte de los Pirineos. Los eruditos islámicos aportaron valiosa información en los campos de la medicina, botánica, geografía o farmacología, entre otras ciencias.

El arzobispo de esta sede, el cisterciense francés, Raimundo de Sauvetât, también canciller de Castilla durante 1126-1150, fue quien a principios del siglo XII impulsó la traducción y la edición de las obras arábigas. Su labor fue continuada por sus sucesores, especialmente por Rodrigo Jiménez de Rada (1170-1247), nacido en Puente la Reina (Navarra), y que había estudiado en París, introduciéndose posteriormente en la corte de Alfonso VIII como cronista; componiendo Historia arabum, Historia hunnorum, Historia ostrogothorum, Historia romanorum e Historia gothica o De rebus Hispaniae. El siglo XII es también el siglo de esplendor de las filosofías árabe y judía, y el XIII el de las traducciones de los comentarios de Averroes a Aristóteles.

Aquella iniciativa agrupó a muchos traductores, pero no puede hablase de una escuela, porque los traductores no estaban centrados en una institución concreta en la que hubiese una relación profesional entre sus miembros, tratándose más bien de un movimiento. Los europeos serán asesorados por mozárabes (cristianos que conocen el árabe y que vivieron en Al-Ándalus), judíos y árabes. Son los pioneros del renacimiento intelectual del XII.

El trabajo se organizaba en equipo mediante una cadena de traducciones sucesivas. El arzobispo encargaba a los mozárabes de Toledo, cristianos que entendían el árabe, las traducciones del árabe al romance (al castellano antiguo), a su vez, los clérigos de la catedral toledana, que conocían el latín, traducían del romance al latín. Igualmente, los judíos de Toledo traducían del árabe al hebreo y del hebreo al latín.

Durante la segunda mitad del siglo XII, Domingo Gundisalvo y su colaborador Juan Hispano dirigieron la Escuela de Traductores de Toledo, que adquirió fama internacional, incorporándose el arabista italiano Gererdo de Cremona, los ingleses Daniel de Morlay,Alejandro Neckham y Alfredo de Sareshel, y otros como Abelardo de Bath o Rétines.

Las traducciones continuaron hasta finales de este siglo y comienzos del XIII gracias a la labor de Marcos de ToledoRodolfo de Brujas, el italiano Platón de Tívoli, o el escocés Miguel Scoto.

El filósofo segoviano Domingo Gundisalvo fue arcediano de su ciudad natal, discípulo de Juan Hispano y del médico Ibrahim ibn Dawud. Juan Hispano le enseñó árabe, por lo que tradujo la Metafísica de Avicena, De anima de Avicena, Fons vitae de Ibn Gabirol, De intellectu de Alkindi, Liber de scientiis de Alfarabi, Las tendencias o las opiniones de los filósofos de Algaceletc; siempre en colaboración con Juan Hispano, que traducía del árabe al castellano, y Gundisalvo del castellano al latín. Gundisalvo fue el primer pensador occidental que sufrió la influencia de escritos árabes, y agente decisivo en la incorporación de estos escritos al mundo latino. Sus escritos principales fueron De divisione philosophiae, De inmortalitate animae, De processione mundi, De unitate et uno y De anima.

El maestro Juan Hispano o Hispalense fue un judío converso, de nombre Ibn Däwüd. Fue autor de más de treinta y siete traducciones y obras originales. Compuso un Tractatus de anima, el Liber de causis, elLiber de causis primis et secundis, una física y una metafísica. Las doctrinas de Avicena constituyeron el fondo de su doctrina.

La fama de la ciencia musulmana fue puesta de relieve por Daniel de Morley, quien abandonó Inglaterra en busca de amplios conocimientos y se trasladó a París, donde sólo encontró maestros vacíos. Allí supo que Toledo era el gran foco difusor de conocimientos científicos de los árabes, y no dudó en marchar a esta ciudad castellana para aprender de los mayores sabios del mundo.

Hasta muy entrado el siglo XII Aristóteles sólo era conocido por su Logica vetus y Logica nova, y un siglo después Avicena y Averroes difundieron sus obras de física, biología, zoología, psicología y política. A través de la Escuela de Traductores de Toledo penetró la cultura griega en Occidente: las obras de Al Kindi, Al Farabi, Algacel, Aristóteles, Platón, Euclides, Galeno, Ptolomeo, Alejandro de Afrodisia, Ibn Gabirol, Qusta ben Luca y Temistio.

Se tradujo la Fons Vitae de Avicebrón, la metafísica de Avicena, las matemáticas de Euclides, la astronomía de Ptolomeo, la medicina de Hipócrates y Galeno. De igual manera se reciben saberes propiamente musulmanes como la aritmética, el álgebra, la astronomía y la medicina de Raschid y Avicena. Con estos autores no solo llegan obras, sino también el método, el razonamiento.

El 47% de las obras traducidas eran de cálculo y cosmología; el 21% de filosofía; el 20% de medicina; un 8% de religión, física y ciencias naturales, disciplinas que en esta época estaban muy relacionadas; sólo un 4% de las traducciones se ocupaba de química y ciencias ocultas, por eso Toledo fue también el centro cultural de la magia.

EDIFICIO UTILIZADO PARA TRADUCCIONES DURANTE EL REINADO DE ALFONSO X

 Posteriormente aparecieron otras ciudades que se dedicaron a traducir textos del arábigo y del judío al latín: Sevilla, Tarragona, Burgos, Murcia, Tarazona, etc. Hubo muchos traductores, muchas traducciones y un efectivo trasvase de la cultura acumulada por el islam a la civilización cristiana.

En la región del Ebro Roberto de Kétène y Hermann el Dalmata tradujeron el Corán al latín, a petición de Pedro el Venerable, abad de Cluny. En Tarazona, bajo la dirección del obispo Miguel, se tradujeron obras de astronomía, matemáticas, astrología, alquimia y filosofía por Hugo Sanctallensis, Roberto de Ketten, Herman el Dálmata, Pedro de Toledo y el sarraceno Muhammad.

En Burgos Juan Gundisalvo, de nuevo, el obispo García Gudiel, el cristiano Juan González, y el judío Salomón tradujeron varias obras de Avicena. Más tarde continuaron su labor en Toledo al ser nombrado arzobispo García a finales del siglo XIII.

En Tarragona Hugo de Santalla tradujo obras de geometría, meteorología y aritmética. También tradujo obras científicas Juan de Sevilla, y el monje Gerberto de Aurillac, futuro papa Silvestre II, viajó a Córdoba para estudiar en su madrasa (universidad) y conseguir manuscritos árabes.

Es verdad que las obras de los clásicos grecolatinos no habían desaparecido en la Europa medieval, pero aquellas copias eran raras, pocas veces completas y, con mucha frecuencia malas. Por el contrario, el movimiento iniciado por Raimundo permitió una difusión prácticamente generalizada del saber oriental en Europa. Y así fue como el patrocinio de los reyes y obispos cristianos permitió dar un impulso cultural sin precedentes.

Un solo ejemplo: el sistema decimal y el invento del número cero e infinito es de origen indio; fue un persa, Al-Khuwarismi, quien recogió de los indios el sistema decimal en su Libro de los guarismos; ese libro fue difundido a su vez en el mundo islámico hasta Córdoba; en Toledo fue traducido al latín.

Del mismo modo, el Canon de Avicena o el Arte de Galeno se generalizaron en las universidades europeas.El papel se usaba ya en la España del siglo XI, introducido por los árabes, que a su vez lo habían tomado de China. El libro de papel más antiguo que se conserva en Occidente es un misal toledano del siglo XI.

TRADUCTORES EN LA CORTE DE ALFONSO X

 Años más tarde, durante el último tercio del siglo XIII el rey Alfonso X el Sabio impulsó una intensa actividad cultural. Toledo había alcanzado uno de los periodos de mayor esplendor, convirtiéndose en la capital europea de la cultura.

Se trasladaron allí los restos de la biblioteca de Al Hakam II, cuyos fondos fueron traducidos. Para entonces, no sólo se traducía al latín sino de manera definitiva también al castellano y al francés. Como ejemplo preclaro es la obra árabe Libro de la Escala, que recoge una serie de leyendas relativas a un viaje recorrido por Mahoma en el infierno y el paraíso. Aquella obra fue traducida al castellano por Alfonso X antes de 1264, y posteriormente por Buenaventura de Siena, quien la tradujo al francés y al latín. Dante se inspiró en esta traducción al francés para establecer la base argumental de su Divina Comedia.

Y no sólo se recopilaba y se copiaba, sino que también se creaba mucha obra original en todas las materias (medicina, filosofía, cosmografía, etc.). Un ejemplo eminente es el Libro de las Tablas Alfonsíes. Alfonso X había mandado instalar un observatorio astronómico en el castillo toledano de San Salvador; a partir de las observaciones realizadas, se calcularon esas Tablas Alfonsíes, un completo tratado de Astronomía que todavía tres siglos más tarde admiraría Copérnico.

LAS SIETE PARTIDAS DE ALFONSO X

 Alfonso X el Sabio fue un rey de huella muy discutible en lo político, pero como promotor cultural no tuvo parangón: no había disciplina que no le interesara (las ciencias, la historia, el derecho, la literatura); él mismo dirigió las traducciones y revisaba su trabajo. Y, sobre todo, él fue quien impulsó las dos grandes compilaciones historiográficas que la España medieval nos dejó: la Estoria de España y la Grande e general Estoria.

El propósito de Alfonso X lo dejó escrito: “Donde por todas estas cosas, yo, don Alfonso, después que hube hecho juntar muchos escritos y muchas historias de los hechos antiguos, escogí dellos los más verdaderos e los mejores que supe; e hice también hacer este libro, y mandé poner en él todos los hechos señalados tanto de las historias de la Biblia como de las otras grandes cosas que acaecieron por el mundo… Todos los grandes hechos que acaecieron por el mundo a los godos y a los gentiles y a los romanos y a los bárbaros y a los judíos y a Mahoma, a los moros de la engañosa fe que él levantó, y todos los reyes de España, desde el tiempo en que Joaquín casó con Ana y que Octavio César comenzó a reinar, hasta el tiempo que yo comencé a reinar, yo, don Alfonso, por la gracia de Dios, rey de Castilla.”

De manera que la llamada Escuela de Traductores de Toledo, que en realidad no era una escuela sino un movimiento de cultura promovido por los reyes cristianos y por los obispos durante la Reconquista, consiguió enriquecer la cultura Occidental al incorporar los conocimientos que los árabes habían copiado y conservado de otros, aportando los suyos propios.

A lo largo de toda la Edad Media el núcleo urbano fue aumentando, adquiriendo en el siglo XIV el Privilegio de Ferias y pasando a ser, un siglo después, una de las principales productoras de Castilla de paños, actividad que se sumó a las ya existentes de acuñación de moneda, fabricación de armas e industria de seda. El colectivo que más ayudó a dicho desarrollo económico fue el de los judíos.

Fuente: Revista Cultura y Ocio

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Un canto a la Virgen en árabe – (+ Video)

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Los cantos a la Virgen siempre han estado en el punto de mira de los compositores, intérpretes y cantantes de todas las épocas. Además, no solamente dentro de nuestra cultura occidental. Es verdad que sí mayoritariamente, pero también desde otros sentires cristianos se tiene muy presente a la Madre de Dios, la Theotokos. Hoy te traigo algo de la liturgia oriental. ¡Te gustará!

¿Alguna vez has pensado en que el canto en árabe estaría relacionado con una alabanza a la Virgen? Pues sí, y nos viene de la mano de la tradición melquita. Los melquitas se dicen a sí mismos que son la primera comunidad cristiana, nacida en Antioquía. El término melquita no es propio de una determinada iglesia, ya que existen tanto los melquitas católicos como los ortodoxos.

Una de las grandes liturgias de las iglesias bizantinas es la llamada de san Juan Crisóstomo, aunque la segunda en importancia es la de san Basilio. De ella está tomado este canto. Concretamente es un canto a la Virgen cantado en árabe (el “megalynarion”) titulado Inna-l-baraya lo que puede traducirse como “En ti, oh llena de gracia”.

Está cantado por la hermana Marie Keyrouz, religiosa libanesa que vive en Beirut y que pertenece a la Iglesia Católica Griega Melquita. ¡Que disfrutes de su voz!

Por J.Gallardo Alberni

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