Madrid se rinde en masa a la Virgen de Regla.(+ Video)

Las exportaciones nunca han sido la especialidad de Sevilla. Su balanza comercial tiende siempre negativo. Aunque anoche descubrió que cuenta con algo que triunfa allende sus fronteras: las emociones. Lo puede atestiguar la delegación hispalense presente en el Vía Crucis de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) durante la procesión de regreso de la Virgen de Regla a su residencia madrileña, la iglesia del Carmen.

Tras haber pasado por el acto piadoso, con la presencia de Benedicto XVI, con más pena que gloria, bastante desapercibida pese a su destacada presencia -sola en la plaza de Cibeles-, la Virgen de Regla se convirtió en el camino de regreso a casa en el epicentro del interés del numeroso público congregado ayer en la Villa y Corte.


En su regreso desde Cibeles hasta la iglesia del Carmen de Madrid el paso de palio de la Virgen de Regla de la Hermandad de los Panaderos de Sevilla se adentra por la calle Arenal.

Y si la embajada sevillana convertida en palio fue capaz de generar un reguero de emociones a su paso, no fue menos a la hora de conseguir redescubrir los rincones de Madrid a través de la óptica de la Sevilla añorada en la distancia. Basta con tirar de callejero e itinerario para comprobarlo. La célebre calle de Alcalá, por ejemplo, se revistió de hispalense avenida de la Constitución al paso del palio de Los Panaderos.

El eco de marchas como ‘Virgen de la Encarnación Coronada’ -con canto del Ave Maria inclusive- o la llamativa ‘Esperanza de Triana Coronada’ y el característico olor del incienso trasladaban a propios y foráneos a la vía que marca la antesala a la Catedral en la carrera oficial sevillana.


Marcha de la Coronación de la Macarena

También lo hacía el sonido de los aplausos. Entre el público se dejó notar una notable representación de sevillanos, aunque madrileños y peregrinos extranjeros no se quedaron atrás a la hora de batir palmas para reconocer el andar de las cuadrillas de costaleros de Los Panaderos, a los que era fácil ver cangrejeando a escasos metros del paso.

Alcalá y la Puerta del Sol fueron los dos grandes focos de público durante el recorrido. La masa concentrada en la primera calle se expandió en la plaza más famosa de España cada 31 de diciembre.


Virgen de Regla a la altura de Sevilla tocándole Caridad del Guadalquivir.

Aparte de emociones, Sevilla exportó anoche a Madrid su modo de vivir el gozo de lo que tiene ante sus ojos dedicándole uno de sus célebres y respetuosos silencios. Como el que le ofreció la muchedumbre congregada en la controvertida plaza madrileña con la llegada del palio a los sones de ‘La Madrugá’.

Terminaban los últimos compases de la pieza y se fundían con el quejío de una saeta. De regreso, las calles Arenal, Preciados y la del Carmen eran un calco físico de Tetuán cuando esta cofradía echa el telón al Miércoles Santo e inaugura el jueves. El hecho de ser calles de menor tamaño redujo considerablemente la presencia de público. La compañía transminaba sevillanía. Los acentos delataban.


Marcha de Hosanna in Excelsis

Con el reloj del clásico rascacielos de Telefónica en la Gran Vía como testigo, el palio completó a las 02.30 horas un recorrido que pasará a engrosar con letras de oro la historia cofrade hispalense.

Fuente: El Correo de Andalucía.

 

Homenaje a Federico García Lorca – Leonard Cohen – (+ Videos)


Leonard Cohen es un artista que  se reconoce como hijo literario de Federico García Lorca, por sus evocaciones poéticas plagadas de un “paisaje tremendamente familiar y muy cercano al silencio”. Su admiración por García Lorca, el poeta granadino que fue ejecutado el 18 de agosto por franquistas en un descampado de la sierra durante la Guerra Civil española (1936-1939), es añeja, cuando tenía sólo 15 años y cayó en sus manos uno de sus poemarios, donde leyó por primera vez sus evocaciones sobre el amor, el silencio y la muerte. A su primera hija le puso por nombre Lorca, como un homenaje a ese autor que lo deslumbró tan joven y que no ha dejado de leer desde entonces. En 1988 compone esta canción para la que toma los versos de Federico, quien en su “Poeta en Nueva York” ha escrito un “Pequeño vals Vienés”.

Leonard Cohen respeta prácticamente el orden de los versos, aunque tiene que tomarse ligeras licencias, pero sobre todo sabe conservar el ritmo, el aire y la sugestión del poema. Yo diría que convierte en música lo que García Lorca ha puesto en palabras. Un asombroso y extraordinario maridaje.

 

Now in vienna there are ten pretty women
there’s a shoulder where death comes to cry
there’s a lobby with nine hundred windows
there’s a tree where the doves go to die
there’s a piece that was torn from the morning,
and it hangs in the gallery of frost
ay, ay, ay, ay
take this waltz, take this waltz
take this waltz with the clamp on its jaws
i want you, i want you, i want you
on a chair with a dead magazine
in the cave at the tip of the lilly,
in some hallway where love’s never been
on a bed where the moon has been sweating,
in a cry filled with footsteps and sand
ay, ay, ay, ay
take this waltz, take this waltz
take its broken waist in your hand
This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
with its very own breath of brandy and death
dragging its tail in the sea
There’s a concert hall in vienna
where your mouth had a thousand reviews
there’s a bar where the boys have stopped talking
they’ve been sentenced to death by the blues
ah, but who is it climbs to your picture
with a garland of freshly cut tears?
ay, ay, ay, ay
take this waltz, take this waltz
take this waltz, it’s been dying for years
There’s an attic where children are playing,
where i’ve got to lie down with you soon,
in a dream of hungarian lanterns,
in the mist of some sweet afternoon
and i’ll see what you’ve chained to your sorrow,
all your sheep and your lillies of snow
ay, ay, ay, ay
take this waltz, take this waltz
with its “i’ll never forget you, you know!”
This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
with its very own breath of brandy and death
dragging its tail in the sea
And i’ll dance with you in vienna
i’ll be wearing a river’s disguise
the hyacinth wild on my shoulder,
my mouth on the dew of your thighs
and i’ll bury my soul in a scrapbook,
with the photographs there, and the moss
and i’ll yield to the flood of your beauty
my cheap violin and my cross
and you’ll carry me down on your dancing
to the pools that you lift on your wrist
o my love, o my love
take this waltz, take this waltz
it’s yours now. it’s all that there is.

El famoso ‘Take this waltz’, poema de Lorca musicalizado y universalizado por el reputado músico y cantante canadiense Leonard Cohen, fue incluido en el segundo álbum de Ana Belén dedicado al poeta granadino: ‘Lorquiana, poemas de Lorca’ (1998), donde colaboraron importantes nombres de la música hispana, en la musicalización de doce poemas de Federico.

Un verdadero clásico ya versionado por otros artistas y en distintos estilos, como es el caso del cantaor granadino Enrique Morente, que grabó este tema unos años antes que Ana Belén, por medio de una gran versión flamenca muy recomendable.

PEQUEÑO VALS VIENÉS

En Viena hay diez muchachas,

un hombro donde solloza la muerte

y un bosque de palomas disecadas.

Hay un fragmento de la mañana

en el museo de la escarcha.

Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals, este vals,

de sí, de muerte y de coñac

que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,

con la butaca y el libro muerto,

por el melancólico pasillo,

en el oscuro desván del lirio,

en nuestra cama de la luna

y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos

donde juegan tu boca y los ecos.

Hay una muerte para piano

que pinta de azul a los muchachos.

Hay mendigos por los tejados,

hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,

en el desván donde juegan los niños,

soñando viejas luces de Hungría

por los rumores de la tarde tibia,

viendo ovejas y lirios de nieve

por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals, este vals del “Te quiero siempre”.

En Viena bailaré contigo

con un disfraz que tenga

cabeza de río.

¡Mira qué orillas tengo de jacintos!

Dejaré mi boca entre tus piernas,

mi alma en fotografías y azucenas,

y en las ondas oscuras de tu andar

quiero, amor mío, amor mío, dejar,

violín y sepulcro, las cintas del vals.

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