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Jesús es palestino

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Conversaba hace unos días en un restaurante de Ammán con una joven actriz jordano-palestina de nombre Raya. Hablábamos de su monarquía parlamentaria y de mi dictadura imperfecta, de la cantidad impresionante de refugiados que han sido acogidos en territorio jordano y de lo terriblemente lejana que parece la solución a ese conflicto milenario entre Israel y Palestina.

En Jordania actualmente 35% de la población son refugiados. Dos millones y medio sólo procedentes de Siria que han ido cambiando poco a poco las jaimas y las tiendas de campaña por construcciones precarias que se han convertido en ciudades dentro de las ciudades.

Recordé una película que vi hace años en la Cineteca llamada El limonero. Era la historia de una mujer palestina llamada Salma, cuyos limoneros hacían vecindad con la casa del ministro de defensa de Israel, a quien le parecía que los árboles representaban un peligro inminente en términos de seguridad. Salma decidió defender a sus árboles entrando en un batalla que muestra con inteligencia el absurdo que permea ese interminable agandalle bíblico entre primos hermanos.

Resultó que Raya es amiga de Hiam Abbass, la actriz palestina protagonista de El limonero. Tampoco se trataba de una casualidad cósmica, realmente no hay muchas actrices palestinas triunfando en el medio. Nos contaba que era difícil ser actriz en el mundo árabe, que ella para trabajar en televisión o en cine tenía que viajar a Egipto.

—¿Y no está muy peligrosa la situación ahí?— preguntó un compatriota por ahí.

—¿Y dónde no lo está?— respondió Raya, completamente convencida de sus palabras —¿Dime un lugar en el mundo donde la situación no esté complicada, donde no haya inconformidad social, donde no estén matando personas? No existe.

No pude evitar sonreír por la ironía de que un mexicano le preguntara a una palestina si no le daba miedo ir a Egipto porque está peligroso. Si a mí lo que me daba miedo era regresar a México. Lo cierto es que Raya tiene razón y no hay lugar en el mundo que se salve del apocalípsis cotidiano. Incluso los daneses y los suizos que parece que no tienen problemas, también los tienen. Ni modo que se suiciden nada más de aburrimiento. Y vaya que se suicidan más que los mexicanos.

Supongo que Raya y Hiam Abbass deben estar contentas de que la ONU haya dejado de ver a Palestina como una “entidad observadora” para declararla “Estado observador no miembro”. Tan contentas como avergonzados estamos muchos mexicanos del papelón diplomático de México en la decisión de la UNESCO sobre el Monte del Templo en Jerusalén, donde primero votaron a favor, luego se arrepintieron, corrieron a Andrés Roemer y finalmente la UNESCO rechazó el cambio de voto, por no decir la volubilidad de las autoridades mexicanas que encontraron la manera de quedar mal con las dos partes del conflicto.

En mi indiferencia patológica y juarista al conflicto ajeno celebro el mezquino pero paulatino reconocimiento de las Naciones Unidas al pueblo palestino con la misma emoción con la que celebro el Nobel a Robert Zimmerman, mejor conocido como Bob Dylan. Y aunque no quiero tomar partido ni meterme en debates bizantinos, no puedo ocultar que ahora mismo porto una camiseta comprada en Jordania que dice: “Jesus is palestinian” y canto esas estrofas del último gran profeta judeo-cristiano que dicen: “La línea está trazada, lanzada la maldición, el que ahora es lento luego será rápido, como el presente será luego pasado. El orden se desvanece rápidamente y el que ahora es el primero mañana será el último, porque los tiempos están cambiando”.

Por Fernando Rivera Calderón
Con información de: máspormás

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Marruecos no es sólo la «puerta del desierto» para Hollywood

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Marruecos ha sido desde siempre uno de los lugares de rodaje más conocidos en el mundo, un lugar en el que muchos directores internacionales han filmado algunos de sus éxitos. Especialmente la ciudad de Ouarzazate, nombre que significa «sin ruido» en amazigh (bereber), ha tenido éxito entre los directores.

Algunas de las películas rodadas en Ouarzazate son Prince of Persia, dirigida por Mike Newell; El camino de regreso, de Peter Weir; Misión Imposible, de Brian De Palma; Astérix y Obélix: misión Cleopatra, dirigida por Alain Chabat; Babel, de Alejandro G. Iñárritu; y Gladiador, de Ridley Scott. Esto ha permitido que Ouarzazate ganara reputación y se convirtiera en «el Hollywood de Marruecos».

El lugar más atractivo de Ouarzazate son los Atlas Studio. Uno de los estudios de películas más grandes del mundo con un área de 20 hectáreas de desierto y creado en 1983. La entrada está rodeada de faraones de varios metros de alto vestidos con tocados dorados (los cuales sirvieron de atuendo en varias películas).

El bloguero y viajero Hjalmar Gerbig subió a YouTube su último viaje a Ouarzazate

Pero el atractivo de Ouarzazate va más allá de sus bonitos paisajes. Otra ventaja para los visitantes es el bajo coste de los negocios en la ciudad. Los productores pueden encontrar aquí a personal técnico y cualificado y que hable varias lenguas, como inglés, bereber, español, francés, árabe y portugués. Y debido a que el coste de vida es inferior en Marruecos, los gastos de producción suponen la mitad de los de una película rodada en EE. UU. o en Europa.

Tal y como el sitio web del Studio explica:

Considerado el «Hollywood marroquí», Ouarzazate ofrece a las productoras llamativos sets de rodaje como oasis, Kasbahs, valles, montañas y dunas.

Ouarzazate cuenta con un aeropuerto internacional, instalaciones sanitarias eficientes, hoteles de varias categorías y con estudios de rodaje de estándares internacionales con diversos decorados: Roma, Egipto, etc.

Debido a los diversos rodajes que han tenido lugar en Ouarzazate, se ha creado un cuerpo de técnicos efectivo junto con una población de extras multiétnica, proveedores locales de servicios, transporte variado y empresas de catering. Los técnicos se encuentran en todo momento en Ouarzazate.

La ciudad cuenta incluso con un museo del cine, y hay vestigios de otros rodajes y secuencias de películas rodadas aquí, como Lawrence de Arabia y Kundun, así como decorados antiguos de otros largometrajes. Se puede visitar la casa tibetana que aparece en Kundun, con sus interiores dorados y estatuas budistas. El barco de esclavos de Ben Hur también se encuentra allí, con las cuerdas, los bancos y el techo de madera.

He aquí lo que dijo Aizzing, bloguero y viajero, tras visitar Ouarzazate y sus estudios de rodaje:

Ha sido en general una experiencia increíble. No todos los días tienes la oportunidad de revivir momentos de tus series de televisión favoritas. Ver con tus propios ojos el lugar en el que Emilia Clarke y Peter Dinklage rodaron y estar en unos tus destinos soñados al mismo tiempo ha sido realmente surrealista e hipnotizador. ¡Es de locos, increíble! No lo recomiendo a los que sufran debilidad de rodillas y problemas en articulaciones, pero si son fans de Gladiador y de Juego de Tronos y les gusta disfrutar de lugares históricos, entonces Ait Benhaddou en Ouarzazate será seguro el lugar perfecto.

Sin embargo, aparte de ser un paraíso para directores y productores de todo el mundo, los productores y activistas marroquíes han cuestionado la imagen de Marruecos y del mundo árabe en las películas de Hollywood. Tal y como un periodista de The Guardian ha dicho recientemente, «algunos se decepcionan al ver a su país retratado tan a menudo como zona de guerra, y otros dicen que las películas estadounidenses monopolizan el talento local».

Karim Aitouma, productor de un nuevo documental sobre los extras que trabajan a menudo en Ouarzazate, fue citado en The Guardian al decir que los extras se dejan incluso una «barba profesional» para atraer a la audiencia occidental:

Cuando saben que se acerca una película de Hollywood, se dejan crecer la barba. Es un criterio muy importante en los castings (para películas históricas, aunque también para películas de terroristas). Tienen barba en todo momento, no porque quieran sino porque esperan al casting.

Othmane Naciri, productor marroquí, cree que los productores de Hollywood saben muy poco sobre Marruecos, tal y como explicó en una entrevista con PRI:

Vale, Marruecos, ¿dónde está? ¿Al norte de África? ¿Arena, desierto? Vale, perfecto. Es más barato rodar aquí que en desierto de Arizona y más seguro que en el Irak real, así que es el mejor compromiso.

Añade:

Se muestra al pueblo marroquí como típicos árabes: terroristas, malos, según el punto de vista estadounidense. Ya sabes, no estamos tan lejos del punto de vista occidental de los años 50, ¡con el bueno, el malo y el feo!

Mohamed Koné, periodista, ha cubierto el asunto y concluye que los propios directores marroquíes desafían la narración y obtienen ya algunos éxitos.

Los directores están intentando retar el cliché terrorista al exportar su propia visión del país y de sus gentes. Podemos ver ya un primer reconocimiento: las películas marroquíes llegaron recientemente al Festival de Cannes.

Por Soukaina Aouzou
Traducción: Antonio Iborra Rovira
Con información de: GlobalVoices

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Socotra, la isla de los genios de Jordi Esteva

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Es la primera película hablada enteramente en socotri, una lengua sudarábiga emparentada con el antiguo idioma del Reino de Saba. La película, rodada en cuidado blanco y negro, trata de un viaje a la remota isla  en el océano Índico conocida en la Antigüedad por ser la morada, según la leyenda, del ave Roc y el ave Fénix.

Socotra no posee ningún abrigo natural y los monzones, que en otras regiones del Índico propiciaron la navegación y el intercambio, en las costas de Socotra resultaron un gran peligro. El aislamiento ha preservado una flora que parece de otra era. En la isla crecen los árboles del incienso y de la mirra. Abunda el árbol de la sangre del dragón, en forma de seta gigante, de savia roja que utilizaron tanto los gladiadores del Coliseo para embadurnar sus cuerpos, como los lutiers de Cremona para dar la pincelada decisiva a sus Stradivarius. Durante siglos, atraídos por la riqueza de sus resinas olorosas, indios, griegos y árabes del sur, acudieron a Socotra. Tras ellos, los piratas.

Algunos historiadores sitúan en Socotra el lugar dónde acudió Gilgamesh en busca de la planta de la inmortalidad tras la muerte de su fiel Enkidú. Para los egipcios quizá fuera la isla del relato del náufrago, el primer relato marinero de la historia. Herodoto situó en Socotra la morada del ave Fénix

La película sigue el recorrido por el interior de la isla de un grupo de camelleros que se dirigen a las montañas antes de la estación de las lluvias. Por la noche, alrededor del fuego, se cuentan historias de genios y serpientes monstruosas. En un remoto poblado, los camelleros recibirán la visita de Ahmed Afrar hijo póstumo del último sultán de Socotra quien les hablará del trágico destino de su padre. La película trata de un mundo que desaparece.

La isla de Socotra

Se halla en el océano Índico entre Somalia y la península de Arabia.  Marco Polo afirmó que los socotríes eran los nigromantes más poderosos del mundo. Los portugueses invadieron el sultanato de Socotra, durante un tiempo, para salvaguardar su ruta marítima hacia la India. Desde finales del sXIX fue protectorado británico hasta su incorporación a Yemen del Sur. Antes de la reunificación del país, se creía que la isla albergaba una base de submarinos soviética. Los primeros vuelos comerciales, a principios de este siglo, pusieron fin al aislamiento secular. A pesar de los importantes cambios, Socotra sigue siendo un lugar remoto y fascinante.

Para reencontrar la Socotra de los tiempos del sultán hay que caminar varios días hacia las cumbres del Haggar donde anidaron las aves monstruosas de los antiguos y donde Urano tenía su trono antes de ser castrado por su  hijo Cronos. Sin embargo, los socotríes, que siguen hablando una lengua emparentada  con la del Reino de Saba, desconocen las historias que egipcios, griegos,  árabes y los viajeros renacentistas fabularon sobre la isla.

El Director: Jordi Esteva (Barcelona 1951)

Escritor y fotógrafo, es un apasionado de las culturas orientales y africanas a las que dedica la mayor parte de su trabajo periodístico y fotográfico.  Ha vivido durante cinco años en Egipto trabajando en Radio Cairo Internacional. Durante esos años documenta la vida cotidiana en el desierto recogida en “Los oasis de Egipto”(Ed. Lunwerg 1995). Redactor jefe y director de arte de la revista Ajoblanco entre 1987 y el verano de 1993. En 1994 participa en el proyecto Patrimonio 2001 de UNESCO y fotografió la medina de Marraquech.

En 1996 realiza un estudio fotográfico sobre la arquitectura del Atlas marroquí: “Fortalezas de barro en el sur de Marruecos” (Compañía Literaria 1996). En 1998 aparece “Mil y una voces”(El País/Aguilar 1998, Círculo de Lectores  1999), un libro de conversaciones con dieciséis artistas e intelectuales de ambas orillas del Mediterráneo acerca de las sociedades árabes enfrentadas al desafío de la modernidad. En 1999 Publica “Viaje al país de las almas” (PreTextos 1999) un acercamiento al mundo del animismo africano, en el que documenta los rituales iniciáticos y los fenómenos de posesión. En el 2006 aparece “Los árabes del mar” (Península/Altair): la búsqueda de los antiguos marineros de las costas de Arabia que recorrían los puertos del océano Índico con sus veleros propulsados por los monzones siguiendo unas rutas que apenas habían variado desde los tiempos de Simbad. Febrero de 2009: tras dos meses de trabajo en Costa de Marfil, finaliza el rodaje de “Retorno al país de las almas”.

En 2011, tras el circuito internacional de festivales “Retorno al país de las almas”se estrena en España.Septiembre 2011. Atalanta publica su último libro “Socotra, la isla de los genios”. “Bellísimo, extraordinario y apasionante este melancólico viaje a la isla perdida de Simbad”, en palabras de Jacinto Antón en Babelia. El País.Julio 2012 “Socotra, la isla de los genios” recibe el V Premio de Literatura de Viajes Caminos del Cid. Diciembre 2013 Viaja de nuevo a Costa de Marfil y a Ghana para filmar “Komian”. Regresa a Socotra a principios de 2014 para filmar“Socotra, la isla de los genios”Enero de 2015, “Los árabes del mar” aparece traducido al árabe. Septiembre de 2015. Finaliza la edición de “Socotra, la isla de los genios”.

Pere Vall : ¿Por qué el subtítulo de ‘La isla de los genios’?

Jordi Esteva : “Porque es una isla donde, según los pastores, existe un mundo paralelo de duendes y genios”, comenta el realizador: “No son genios como Mozart o Einstein, sino como el genio de la botella o de la lámpara de Aladino, por ejemplo. Todo ello me fascinó. Además, es el nombre que le daban los antiguos egipcios que acudían en busca del incienso que crece libremente en la isla para ofrendarlo a sus dioses y para momificar a sus faraones”.

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La nostalgia, como arma contra el fundamentalismo

1959: a un año del derrocamiento de la monarquía en Irak, la familia de Samir (niño aún, segundo desde la derecha) de día de campo, con algunos amigos, en las afueras de Bagdad. ©Dschoint Ventschr
1959: a un año del derrocamiento de la monarquía en Irak, la familia de Samir (niño aún, 2º desde la derecha) de día de campo, con algunos amigos, en las afueras de Bagdad.
©Dschoint Ventschr

En ‘Odisea Iraquí’, Samir, su realizador, traza la historia de su familia, desde el Irak de los años 50, al de hoy, desgarrado por la violencia. Una obra personal que es también un arma contra el integrismo y el sectarismo del Estado Islámico.

Iraquí sentimental, perfeccionista suizo, Samir realizó su primer documental en 3D. Son 162 minutos de historia, tanto nacional como familiar, desde la época otomana hasta nuestros días, narrada por los familiares del director, esparcidos por todo el mundo.


Entrevista.

swissinfo.ch: Usted muestra ese Irak en blanco y negro de los años 50 y 60, de  mujeres vestidas al estilo occidental, visiblemente emancipadas y felices. Pero también el Irak en colores de hoy, sobre todo el rojo de la sangre y el negro de las explosiones y los velos de las mujeres. El contraste es impresionante.

Samir: ¡Eso es realmente lo más importante a tener en cuenta! Creo que todo este integrismo es una guerra contra las mujeres, no contra los occidentales. Y, porque hay hombres que no están bien educados, han sido instrumentalizados por el conservadurismo. Hay miedo a la emancipación y a la igualdad.

Pero, ¿cómo hablar de ello sin firmar un panfleto feminista? Pensé entonces en presentar a mi madre, mis tías y todo ese bello mundo a través de esas bellas imágenes de los viejos tiempos. La nostalgia en mi película es como un arma contra el integrismo. Hurga en la memoria para mostrar que era posible para las diferentes religiones y culturas convivir en el mismo país. Recordar que había  respeto para las mujeres, sus costumbres y sus formas de ser mujer. No debían ocultar su belleza. Creo que las imágenes son más fuertes que las palabras.

swissinfo.ch: Estas imágenes son un tesoro que usted tuvo a la mano.

S.: Fue realmente una gran sorpresa. Nunca imaginé encontrar tal cantidad  de fotos. Pensé que tenía que buscar en los archivos de los museos y las bibliotecas, pero no se encuentra nada en Irak. ¡Es un desastre, todo está destruido! Cuando me puse en contacto con el presidente del Museo Nacional, me dijo que podía encontrar todo en Youtube. Me quedé consternado. Se trata de la memoria del país. En ese momento, me di cuenta de que yo necesitaba esas imágenes no solamente como cineasta, sino también como un árabe que quiere reconstruir la historia de nuestros países. Incluso mis primas, que no querían que hiciera esa película, terminaron por prestarme sus fotos. Entendieron que no se trataba de exhibirse, sino de reconstruir nuestro país, nuestra historia, y recuperarla de esos integristas.


A finales de 2013, yo estaba en Irak para terminar mi película. Daesh (acrónimo árabe utilizado a veces para designar al Estado Islámico) había atacado las ciudades de Ramadi y Fallujah. Seis meses más tarde, sus hombres entraron a Mosul. Fue una gran confusión. Me preguntaba qué hacer. Yo soy cineasta, no hago reportajes de televisión o de radio u otro. Hago películas, soy un artista. En la sala de montaje, miraba todas esas fotos de la familia, y cuando volvía  a casa, veía las imágenes de Daesh. ¡Advertí que había construido un arma contra esos idiotas!

swissinfo.ch: ¿Es por eso que no aparecen en su película?

S.: No tengo que mostrarlos. Ese fue el momento en que me dije: recuperemos nuestra historia, mi película es un instrumento político. Lo entendí también cuando lo presenté en Toronto ante los expatriados árabes, en Abu Dabi y en Túnez. Y creo que la preservación de estas fotos fue también un acto político por parte de mi familia.

swissinfo.ch: La “desnudez” ante la cámara es inusual en la cultura árabe. Sin embargo, usted nos deja entrar en la intimidad de la familia. ¿Cómo logró ganar su confianza?

S.: No estamos en la intimidad profunda como se sugiere en la cultura occidental. Ganar su confianza fue realmente el gran problema desde el principio. Conozco a mi familia, los diferentes caracteres, y los códigos de la cultura árabe. Es curioso, pero creo que mi película sobre los judíos iraquíes ‘Forget Bagdad’ (2002) me ayudó enormemente a que confiaran. Comprendieron que yo era un cineasta serio (risas).

Una sola pregunta, planteada en París, en 2001, por uno de mis tíos antes de la salida de esa película fue suficiente para desencadenar todo. “¿Por qué una película sobre los judíos iraquíes?, ¿Por qué no una película sobre nosotros? ¡Pero sin mí!” (risas). Pronto me encontré en el centro de esa contradicción. ¡Hacer una película sobre mi familia, sin mostrarla! No pude convencer a muchos de ellos – ni siquiera con mis viejas películas. Los sentimientos oscilaban entre entusiasmo y miedo. Algunos temían que explotara ciertas “cosas”.

Al final quedaban sobre todo mis tíos y tías, personas de una cierta edad. Yo seguí naturalmente el camino correcto para honrar a esa generación, la que ha luchado por la laicidad y la modernización, para que los países árabes se unan al mundo moderno sin perder sus raíces y sus culturas.

swissinfo.ch: Usted dice que la palabra “revolución” ha definido el curso de su vida. ¿Cree en ella a pesar del caos en los países árabes, donde las revoluciones de 2011 aún no han concluido?

S.: En Túnez ganamos, ¿no? Estuve allí hace poco con esta película y me gustó lo que vi. Realmente sentí la energía de ese pueblo valeroso. Las condiciones son muy duras, pero encontraron una vía de negociación con todos los componentes de la sociedad para crear esta nueva Constitución. No todo es perfecto, pero está en buen camino. (Ndlr: La entrevista fue realizada antes  del ataque al Museo del Bardo, el 18 de marzo).

En Irak, las guerras y las dictaduras han destruido a la sociedad civil y necesitamos mucho tiempo para reconstruirla. Pero soy optimista porque conozco a muchos jóvenes en Bagdad, artistas, cineastas, escritores y activistas políticos, que siguen haciendo cosas increíbles porque ya no tienen miedo. Eso es lo que más me sorprendió durante mis visitas a Irak de los últimos años. Antes era muy diferente. Yo mismo, cuando visitaba a mi familia en Irak hace mucho tiempo, estaba en las mismas condiciones que los demás, un miedo  profundo ante cualquier policía de la esquina. Hoy vencieron ese miedo y ese es el primer paso hacia la liberación. No tener más miedo a las autoridades del Estado, decir que el Estado debe estar a nuestro servicio.

swissinfo.ch: ¿Y este Estado Islámico  autoproclamado que se extiende cada vez más, no asusta a la gente en Irak?

S.: Por supuesto que los asusta, pero eso es terrorismo. Tienen miedo porque quieren sobrevivir, pero es imposible convencer a la gente de esa manera. Vi la primera reacción de mis amigos el año pasado. Era una especie de humor negro. Dijeron: “Vienen, ok. Mientras tanto, vamos a seguir viviendo, para practicar nuestras artes, reír juntos, beber algo juntos, sin miedo”.  Entendieron que Daesh era terrorismo puro. Pero esos hombres van a perder su poder sobre la gente, porque es imposible construir un Estado con algunos miles de jóvenes. Ellos solamente llegaron en el buen momento. Había corrupción en el seno del Estado iraquí y sectarismos impulsado por Maliki y su gobierno chiita (por cierto, yo soy de origen chiita). Fue una estupidez no tratar de hallar un equilibrio entre los diferentes componentes étnicos y religiosos.

swissinfo.ch: En la película, la historia de Irak parece una ida y vuelta entre la dictadura y la guerra, y el pueblo no quiere ni una ni otra. ¿Qué salida ve usted?

S.: Después del embargo, Irak ha cambiado. Ya no es pobre, y tiene un potencial enorme, incluso cuando evidentemente hay ladrones que saquean sus riquezas. El pueblo debe recuperar poco a poco su poder. Es un proceso largo, que sienta mal a la impaciencia humana, pero que seguramente continuará. Yo vivo en Suiza. Es un país donde uno puede enfrentar comportamientos racistas y xenófobos, pero dispone de instrumentos políticos que ayudan a la gente a luchar por sus intereses y derechos. Es un ejemplo también para todos los países árabes. Demuestra que es posible vivir en un Estado bastante disperso, multicultural y multiconfesional. Cuando algunos me dicen, “no se puede vivir con los sunitas”, respondo: “No estás obligado a amarlos, pero puedes vivir con ellos, es normal, y tal vez algún día serán tus amigos”. Esta es mi vida y mi experiencia en Suiza. Tengo un gran respeto por este sistema que los suizos han creado, a pesar del tiempo que les llevó.


swissinfo.ch: ¿Qué siente usted al ver a su país en ese estado?

S.: Después de ver la película, mi esposa me dijo: “Estamos juntos desde hace 20 años y no sabía que eras de origen chiita. Nosotros no crecimos en esas divisiones entre chiitas y sunitas, árabes y kurdos. Estamos en este callejón sin salida y hay que dar la vuelta para salir. ¡Todos nosotros! Y mi película representa todo eso: mi tía tiene un marido kurdo, mi prima tiene un marido cristiano. Debemos recordar esas cosas a la gente y reavivar los recuerdos. Estas historias son un acto político contra el sectarismo.

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Samir

Samir, el zuriqués de Irak

Nacido en 1955 en Bagdad, Irak, Samir (literalmente: el narrador) es ahora uno de los más famosos y reconocidos cineastas de Suiza, especialmente en la parte de habla alemana.

Emigró a Suiza con sus padres a principios de los años 60. En los 70, efectuó un aprendizaje de tipógrafo en la Escuela de Artes Visuales de Zúrich, seguido de una formación de camarógrafo. Activista en el movimiento de la juventud radical, hizo su primera película en 1982.

En 1994 se hizo cargo de la productora Dschoint Ventschr al asociarse con el realizador Werner Schweizer y la productora Karin Koch. Aparte de su actividad de cineasta, Samir lleva a escena obras de teatro  y expone regularmente en el campo de las artes plásticas.

El carácter innovador de su trabajo atrajo la atención en diversos festivales y le ganó varios premios. Su filmografía incluye más de 40 documentales y largometrajes para cine y televisión, incluyendo ‘Babylon 2’ (1993) ‘Forget Bagdad’ (recompensada en 2002 en el Festival de Locarno) y ‘Snow White’ (2005).

Su ‘Odisea Iraquí’  recibió el premio a la mejor película asiática en el Festival de Cine de Abu Dabi (2014).

Traducción del francés, Marcela Águila Rubín

Por Islah Bakhat
Con información de SWI

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La Batalla de Argel

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La Batalla de Argel a partir de su aparición en 1966 causó un gran impacto, por su temática anticolonialista y su estilo cinematográfico. Filmada en blanco y negro, en un estilo semidocumental  transmite con gran fuerza expresiva la lucha de los combatientes argelinos, ocupando un papel relevante la población, y la legendaria Casbah.

Francia, que era entonces una potencia colonial. Empleó todos los medios para impedir la liberación de ésta, su más preciada joya en su otrora vasto imperio colonial. ¿Por qué Argel? Desde 1830 Francia, por su importancia, le dio el estatuto de Departamento de Francia. Cientos de miles de franceses vinieron de Europa y se asentaron en este territorio africano, apoderándose de las riquezas de este país con costas mediterráneas. Francia no desarrolló a los argelinos, explotaron su territorio y reprimió a la población sistemáticamente.

En 1954, mientras a otros territorios bajo el dominio de Francia le otorgaban la independencia, a Argelia le fue negada esa posibilidad por la vía pacífica y comenzó una larga y sangrienta guerra de liberación que terminó en 1962.

Francia tuvo que ceder, el General Charles de Gaulle, con su inmenso prestigio político y militar intervino para que Argelia fuera libre, lo cual le concitó el odio de la derecha francesa que como veremos en otro trabajo y en otra película: Chacal, hizo todo lo posible por asesinarlo.

La guerra de liberación argelina fue una batalla que abarcó no solo el territorio de Argel sino que tuvo gran influencia en la Metrópolis Francia y en todo lo que se llamaba tercer mundo que iniciaba un fuerte movimiento libertario.

El filme se estrenó en 1966 dirigido por el italiano Gillo Pontecorvo y con la participación del joven Estado argelino que propició todo el apoyo para hacer el filme.

Para comprender el empecinamiento de las fuerzas de derecha francesas, hay que hacer un poco de historia. El Ejército francés tenía unas unidades de élite: Paracaidistas y tropas de asalto, que se suponían invencibles.

Estas tropas élites sufrieron un gran descalabro en Viet Nam, otra de las joyas de su imperio. En una batalla célebre, que fue seguida por los medio de difusión de todo el mundo, el ejército descalzo, cómo llamaban a los vietnamitas seguidores de Ho Chi Min, sorprendieron y cercaron a estas tropas élites en un sitio llamado Dien-Bien-Pu. Durante días y semanas se prolongó el combate en el que los vietnamitas hicieron prodigios con su estilo de guerra irregular que derrocaría no sólo al imperio francés, sino muchos años después al norteamericano.

La derrota de Dien-Bien-Pu fue muy publicitada en los grandes medios de información franceses. Después de perder Viet Nam y sufrir la derrota humillante de las tropas especiales y los paracaidistas que se dieron en llamar “paras”. Este odio por la humillación sufrida lo llevaron consigo a Argelia.

A medida que avanzaban los combates y se evidenciaba su impotencia y derrota, esta fuerza de élite se degradó completamente y comenzaron a aplicar masivamente medios de tortura. Un libro: “La Tortura” de Henri Alleg, conmovió profundamente la opinión pública francesa.

Era una guerra insostenible para la mentalidad tradicional francesa. La izquierda comenzó a ayudar desde la Metrópolis a los argelinos, convirtiéndose la guerra en una lucha anticolonialista donde muchos franceses de la Metrópolis también fueron reprimidos.

Pero concentrémonos en el filme, como decíamos fue filmado en blanco y negro con una fotografía que mostraba duramente los contrastes. No es un filme realizado en el estilo de ficción, con planos, contraplanos y actores profesionales.

La película se centra en un personaje: Ali La Pointe, legendario luchador que representaba el vasto movimiento insurreccional que tenía como escenario la propia ciudad capital: Argel.

La Casbah jugó un papel importante en el filme, este es un barrio con una construcción típica de la cultura árabe. Aquí no vivía ningún francés, solamente las tradicionales familias nativas, sus pequeñas calles y su geografía complicada era el marco ideal para las acciones clandestinas. Los franceses nunca pudieron ocupar la Casbah y se limitaron a custodiar los accesos con tropas fuertemente armadas.

Varias secuencias del filme son antológicas. En una las protagonistas son las mujeres árabes que vestían su atuendo tradicional y eran objeto del mayor desprecio por parte de los colonialistas. Para apoyar una acción insurreccional y poder salir de la Casbah, el filme nos muestra cómo un grupo de muchachas se disfrazan, cambian el vestuario tradicional árabe por ropas occidentales, se pintan hasta parecer no árabes. Este grupo de muchachas, bellísimas por cierto, llegan a las entradas custodiadas, se sonríen con las tropas y éstos las dejan pasar.

Otra secuencia inolvidable es cuando en la noche, en la Casbah ocupada se escucha el sonido típicamente árabe que emiten las mujeres con un movimiento de la boca y la lengua. Este es un sonido ancestral que en esta película juega un gran papel como forma de comunicarse y también de expresar el dolor. Ali La Pointe es cercado, pero para ser atrapado vende muy cara su vida. Esto entusiasmó a la población francesa que vivía en el país: un millón de colonos que se habían apoderado de la colonia.

Como sabemos, los argelinos tuvieron que pagar un altísimo precio por su independencia, se afirma que un 15 por ciento de la población argelina fue masacrada por los franceses. Hasta que logró su independencia el 5 de julio de 1962.

Pero aunque no es parte de esta película, quiero contar lo que pasó después y que daría origen, primero al libro y después a la película Chacal.

Un millón de franceses tuvo que regresar a Francia. La derecha y las fuerzas más retrógradas, no se consolaban con la pérdida y le achacaban al General Charles de Gaulle que fue el Presidente que propició el fin de la guerra.

Los antiguos “paras”, licenciados del ejército, se unieron con fuerzas de derecha en el país y en su delirio fascistoide pensaron que eliminando físicamente a De Gaulle volverían al poder, no comprendieron nunca que los tiempos habían cambiado. En la propia Francia era un hecho consumado que ya el país no era una potencia colonial y tenía que ajustarse a los nuevos tiempos.

La Argelia socialista avanzó al principio con muchas dificultades porque los colonialistas no formaron profesionales ni personas capaces de dirigir un país, tuvieron que aprender sobre la marcha.

Hoy, Argelia es un país independiente de tendencia socialista que apoya otras causas justas como la de los palestinos. La cruenta batalla de Argelia rindió sus frutos. El filme La Batalla de Argel, ganó el premio del Festival de Venecia de 1966, ha sido exhibida en todo el mundo, y en nuestro país tuvo una gran difusión. Quien ha visto esta película no puede olvidarla.

Por Miguel Torres (reconocido director de Cine y de televisión cubano, fue un connotado realizador del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Ha sido profesor de la Escuela de Cine y de Televisión, tiene en su haber varios largometrajes y decenas de documentales.) Con información de Cubadebate

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Fatima,madre en tierra extraña

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Fatima, de Philippe Faucon

“Un día mi corazón suspira y al siguiente siente rabia”

Fatima tiene 44 años, es argelina, y vive sola con sus hijas: Nesrine, la mayor, tiene 18 años, es una chica aplicada, obediente y estudiante, y acaba de empezar primero de medicina, Souad, la pequeña, tiene 15 años, es de carácter rebelde e irascible, no estudia, protesta, y además, insulta a su madre. Fatima trabaja de sol a sol como limpiadora de hogar para poder sacar adelante a su familia y ayudar a sus hijas. El cineasta Philippe Faucon (1958, Oujda, Marruecos) lleva más de un cuarto de siglo realizando un cine naturalista, de índole social, en el que explora y reflexiona sobre los problemas de los inmigrantes en Francia, en su mayoría. Ahora, basándose en los poemas, fragmentos y pensamientos de Fatima Elayoubi recogidos en los libros Prière à la lune y enfin je peux marcher toute seule, se ha detenido en un relato sobre mujeres, sobre tres mujeres árabes que viven en Francia, tres generaciones diferentes, la madre, la que emigró buscando una vida mejor, y las dos hijas, ya nacidas en Francia, con otras inquietudes y necesidades.

Tres formas de vida que conviven, se mezclan, dialogan y discuten, en un contexto social de grandes dificultades, en el que el trabajo es precario, y las escasas oportunidades demandan un gran sacrificio y esfuerzo. Faucon instala su cámara en ese microcosmos de relaciones familiares, en el que conviven el árabe y el francés, el idioma que dificulta las relaciones entre madre e hijas, en los diferentes puntos de vista de cómo afrontar la dura realidad cotidiana, y todos los conflictos que van surgiendo en un ambiente difícil de llevar. Las barreras idiomáticas, las costumbres árabes que chocan contra el estilo de vida y costumbres del país en el que viven, y la compleja situación que genera entre una madre que trabaja hasta la extenuación en un empleo y la hija pequeña que denigra y no acepta esa condición. Una película breve (apenas su metraje alcanza los 79 minutos) contenida, de tono naturalista, en la que Faucon captura de manera sensible y delicada las relaciones, las pequeñas alegrías y los sinsabores que se van generando entre madre e hijas. Las luchas diarias para ser esa persona que quieres ser, y sobre todo, la tenacidad, la valentía y el sacrificio que hace una madre por el bienestar de sus hijas.

El cineasta francés huye de cualquier sentimentalismo y convencionalismo dramático, su película nace de la necesidad de contar una realidad que viven y sufren miles de personas adultas de origen humilde cuando llegan al país europeo, para alcanzar una vida mejor que la que dejan, aprender otro idioma, las envidias y críticas de los paisanos que no aceptan otro tipo de existencias, y las terribles dificultades para acceder a un mercado laboral deshumanizado y fascista que sólo obedece a los números. El trío protagonista compuesto por Soria Zéroual, actriz no profesional que encarna a esta heroína de corazón noble y carisma de león, Zita Hanrot (que se llevó el revelación en los premios César de la Academia Francesa) actriz en ciernes, que compone un personaje valiente, sacrificado y noble, y la benjamina, Kenza-Noah Aïche, la intransigente y díscola que pasa de estudiar, y sólo disfruta en la calle con sus amigos. Un grupo humano de inusitada capacidad para la interpretación que revela el contenido esencial y sensible que destila la película, una narración sencilla y honesta que muestra una realidad cotidiana, a partir de una mirada sensible y cercana en el que se acerca a los conflictos de forma transparente y humana.

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Las ruinas de Homs inspiran a artistas sirios

Jud Said rodó "Llueve en Homs" en verano de 2014
Jud Said rodó «Llueve en Homs» en verano de 2014

Las adversidades que ha tenido que soportar la ciudad vieja de Homs, desfigurada por bombardeos y combates entre ejército y rebeldes a lo largo de 20 meses, persiguen a los artistas sirios.

En medio de las ruinas, Jud Said rodó «Llueve en Homs» en verano de 2014, tres meses después de la retirada de los insurgentes de este enclave que tanto habían defendido.

«Al principio, se trataba de una obra cerrada entre un hombre y una mujer que se encuentran en un edificio asediado, en frente de una iglesia donde vive encerrado un sacerdote. Pero cuando los rebeldes se fueron de la ciudad, cambié el guión y decidí rodar en el lugar», explica este director de 35 años.

La oposición al régimen de Bashar al Asad llamó a la ciudad de Homs «la capital de la revolución» porque se convirtió en su epicentro en marzo de 2011.

Cuando la revuelta se militarizó, el ejército consiguió retomarla excepto la parte vieja, que quedó en manos de los rebeldes de diciembre de 2012 hasta mayo de 2014.

La película relata los últimos tres meses de asedio a través de la historia de una mujer y de su hermana pequeña. Aprovechan la primera evacuación de civiles en febrero de 2014 para entrar en la ciudad y buscar a su hermano desaparecido. Las dos hermanas sobrevivirán gracias a la ayuda de un cura, que será asesinado.

«Las ruinas son uno de los personajes de la película porque muestran de lo que es capaz el ser humano en cuanto a destrucción y masacres : no sólo de otros seres humanos sino también de nuestra cultura, de nuestro patrimonio», explica Said, laureado con el premio a la mejor película árabe en el festival de El Cairo 2015 por «Esperando el otoño».

Durante 100 días, el equipo vivió en medio de las ruinas de este barrio sin alma.

«Estas ruinas cuentan la memoria de sus habitantes. Con los balcones, las ventanas y las cortinas, todavía se siente la presencia de la gente, hoy desaparecida. No sabemos qué ha sido de ellos: refugiados, quizás muertos», añade el director, que estudió en la escuela francesa de cine Louis Lumière.

Al comentarle que es el ejército el responsable de la mayoría de las destrucciones, responde: «Nosotros, los sirios, somos todos culpables, responsables de nuestras propias desgracias. Poco importa quién ha hecho qué, dónde o cómo. Somos nosotros los que tenemos que encontrar los medios para curar nuestras heridas, del alma y de las piedras».

Traumatizada por todo lo que ha sufrido la ciudad, Yara Issa se expresa a través de la pintura. «Todos mis cuadros están inspirados en la guerra. Gente muerta, explosiones, obuses… utilizo colores fríos que sugieren tristeza», dice esta artista de 26 años.

Yara Issa
Yara Issa

Originaria de Bab Sebaa, un barrio de la ciudad vieja, tuvo que exiliarse a Damasco tras la destrucción de su casa y de «todos los lugares» donde acostumbraba  ir.

El fotógrafo Jaafar Merhi ha decidido inmortalizar a parejas de novios vestidos de fiesta en lugares destrozados por la guerra, como fachadas acribilladas por balas, edificios derrumbados o apartamentos ennegrecidos por las bombas incendiarias.

«Ya hice tres bodas en estos decorados. Cuando le propuse a una pareja fotografiarse aquí por primera vez, se sorprendió. Al explicar que quiero mostrar que el amor existe a pesar de las ruinas, algunos aceptan, otros no», cuenta el artista.

Ferviente partidario del régimen, este fotógrafo de 22 años acusa a los «terroristas» de toda la destrucción y dice que el ejército cumplió con su deber al tomar el barrio a la fuerza.

Ahora inmortaliza la boda de Hasan Yusef, un oficial de 27 años, con Rana, de 18 años. «He aceptado ser fotografiada en este sitio devastado porque, más tarde, enseñaré la imagen a mis hijos y les diré que, pese a esta tristeza, la vida continúa», explica la novia.

El fotógrafo Jaafar Merhi ha decidido inmortalizar a parejas de novios vestidos de fiesta en lugares destrozados por la guerra
El fotógrafo Jaafar Merhi ha decidido inmortalizar a parejas de novios vestidos de fiesta en lugares destrozados por la guerra

Con información de Telemetro

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