Los judíos en Palestina y el ataque a la Virgen de la Sagrada Familia

Colonos israelíes incendian una iglesia en Al-Quds (Jerusalén) 2015

Nuestra Señora de los Dolores

La tranquilidad de Occidente debería asustarnos más aún que el contexto del Oriente Medio, pues podría significar la muerte de nuestra civilización.

En la parte superior de la iglesia de la  Anunciación, en Nazaret, hay una colección llamativa de imágenes. Se trata de homenajes de distintos artistas dedicados a la Virgen María. Una Virgen delicada, ataviada con un kimono refulgente, llevando en brazos al Niño, con traje de ceremonia japonés, en medio de un sembrado de flores azules y doradas; el rostro gótico de una Madona inspirado en una ilustración francesa cisterciense; la Reina de los Cielos china, esculpida en una madera preciosa por piadosos habitantes de Formosa, (Taiwan); la estatua mejicana de la  Virgen de Guadalupe, adornada con piedras preciosas; una Virgen Negra polaca; el rostro, desbordante de infinita ternura, de una Madre de Dios bizantina; una Madona moderna, de acero  repujado, de Estados Unidos… nos está mirando, desde los muros de la iglesia, uniéndonos en una sola familia humana. Ninguna otra imagen en el mundo es tan universal y tan sobrecogedora como ésta de la Virgen y el Niño.


Dondequiera que uno vaya desde Santiago de Compostela, en el extremo noroccidental de  España, hasta las cúpulas doradas de Rusia; desde la helada Upsala, en Suecia, hasta Santa Sofía de Constantinopla, allí descubrirá su rostro sublime. Los mejores artistas han ido formando sus rasgos compasivos, traduciendo su amor por su hijo y su sufrimiento. La pintó Botticelli al lado de un granado en flor, entre los Reyes del Oriente; Miguel Angel y Rafael, Cimabue y el Tiziano, Van der Weyden y Fra Filippo Lippi recibieron la inspiración de su imagen. Esta simbiosis única de muchacha y madre, de vulnerabilidad y amparo, de admiración y amor, ha formado la base espiritual y la inspiración de nuestra civilización.

Se le apareció a un campesino mejicano, y su imagen cubierta de flores detuvo combates y fue uniendo a los americanos nativos y a los españoles allí radicados en una misma nación. Le entregó su rosario a Santo Domingo. Encargó una carta a unos niños portugueses en Fátima. El Profeta Muhammad conservaba y amaba su icono, encontrado en el templo de la Meca, según nos enseña el islamólogo francés Máxime Rodinson. Se le apareció a un rico banquero judío, Alfonso Ratisbona, y éste, ejecutando las órdenes sagradas recibidas de ella, hizo edificar el convento de las Hermanas de Sión en Ein Karim.

Un musulmán palestino, en un campo de refugiados en Líbano, pudo conservar su imagen, llevada al exilio desde su pueblo natal de Galilea, según cuenta Elias Khoury en su  novela Bab al Shams, (La Puerta del Sol). Unos astronautas sirios fueron a invocar su protección al convento de Seidnaya 1 , antes de embarcar para la estación espacial soviética. 2

Las leyendas medievales solían presentar a los judíos como enemigos de la Virgen. Un trozo de columna en la Vía Dolorosa de Jerusalén señala el lugar donde, según la tradición, fuera agredida por unos judíos. Esas eran historias de antes. Y ahora hay hechos nuevos. Esta semana en Belén un judío le disparó a la Virgen. Un militar judío, en su enorme tanque Merkava-3 construido con los últimos adelantos de la tecnología estadounidense y con el dinero de los contribuyentes de ese país, disparó una granada desde una distancia de cincuenta metros a la estatua de la Virgen, que se encuentra situada encima de la entrada de la iglesia de la Sagrada Familia, en la ciudad de la Natividad.

La Virgen perdió un brazo, y su hermoso rostro está mutilado. Se ha convertido en una más del centenar de mujeres palestinas víctimas de los judíos durante la llamarada actual del conflicto. Este acto de vandalismo aparentemente gratuito no era un disparo perdido. Ningún terrorista se disimulaba detrás de su figura protectora, en el pináculo de la iglesia del hospital. A cincuenta metros no cabe equivocación alguna. Podría tratarse del cumplimiento de alguna orden o también podría ser la expresión espontánea de los sentimientos de un judío fanático. Nuestro mundo está retrocediendo a gran velocidad hacia los tiempos tenebrosos. Ahora que Israel ha vuelto a avivar la llama del rechazo tradicional de los judíos hacia el cristianismo, no hay por qué descartar ninguna de ambas posibilidades.


Cualquiera que sea la significación que se le haya querido dar al acto, el lanzamiento de esta granada ha adquirido el valor de la verificación suprema del sistema de control mental: ¿Se esparcerá la noticia de este sacrilegio? ¿Conmoverá los corazones de la Cristiandad? El resultado doblemente negativo de este hecho seguramente ya ha confirmado las mayores esperanzas de sus instigadores. La prensa mundial, desde Nueva York hasta Moscú, pasando por París y Londres, está perfectamente controlada por los supremacistas judíos; ni un rechinar de dientes se deja escuchar sin que ellos lo autoricen previamente. La invasión israelí que se está verificando, desde Ramala y Belén, fue publicada por los medios de comunicación bajo el titular de Sharon busca la paz”… y la resolución de la ONU pone al mismo nivel, con medias palabras, a los agresores y a sus víctimas. La prensa de Occidente ha desplegado un manto de silencio sobre los gritos que se alzaban en Tierra Santa, para ahogarlos.

Alexander Cockburn 3 escribe: “Parece que es inútil, en cuestión de periodismo, tener siquiera una discusión sobre la extensión del control de los judíos sobre los medios de comunicación ”. En una de sus cotidianas “Notas al margen”, publicadas en su carta de información por Internet, Supply Side Investor, Jude Wanniski señaló la primera quincena de marzo de 2002 que “es posible afirmar rotundamente que los judíos controlan el debate sobre Israel en los medios de comunicación de este país”, (los Estados Unidos de América).

Pues bien, la información sobre la destrucción de la estatua de la Virgen de Belén fue transmitida por la agencia Reuter, y la foto fue tomada por un fotógrafo de Associated Press. La prensa del mundo entero disponía de ella. Sin embargo, ni un periódico, ni una revista de gran tirada la publicaron. Lo que sí sacaron fue una serie de artículos sobre el antisemitismo cristiano.

En lo relativo a Oriente Medio, la conciencia occidental sufre una visión invertida. Los actos terroristas han sido perpetrados por los judíos contra los palestinos, pero el nombre mismo de palestino se ha convertido en sinónimo de terrorista. Los palestinos se encuentran ante el peligro de un nuevo holocausto; los militares judíos les tatúan números en la frente y los antebrazos; separan a los hombres y a las mujeres, y los envían a campos de concentración; pero sólo los memoriales al llamado holocausto de los judíos brotan por doquier. Israel y Estados Unidos pisotean el derecho internacional, pero a sus adversarios se les señala y se les tacha de “Estados delincuentes “. 4

Mientras hay ciudades palestinas invadidas por tanques israelíes, el Wall Street Journal publica un artículo titulado “Israel en estado de sitio”, escrito por el alcalde ilegal de Jerusalén, Ehud Olmert.

Hay en Palestina iglesias bombardeadas, evangelios quemados, cristianos acosados por judíos, ¿pero qué es lo que preocupa a los editores de periódicos y a los eclesiásticos? Pues el antisemitismo cristiano…

En la actualidad, la acusación de antisemitismo se ha convertido en el insulto supremo. ¿Pero es acaso una novedad? En El Mercader de Venecia , Shylock se quejaba del odio de los gentiles a pesar de que era él quien sentía odio por éstos, pues no aprobaban sus prácticas de usurero. En vez de reducir la tasa de interés, prefirió dar un tajo en la carne de Antonio y refugiarse en la supuesta discriminación que lo afectaba. Si la Portia de Shakespeare hubiese tenido la actitud que tenemos hoy, hubiera dejado a Shylock apoderarse de su libra de carne humana en vez de disuadirlo y encontrarse acusada de antisemitismo.

Lo más probable es que semejante impulso haya llevado a los guardianes de la conciencia pública a minimizar o sesgar el sacrilegio cometido en Belén. La indiferencia de Occidente debería alarmarnos mucho más allá que el contexto medio-oriental, pues podría significar que nuestra civilización ha muerto.


La civilización no puede sobrevivir si su sagrado corazón deja de latir. Cuando la fe pierde su significado la civilización se extingue, escribió filósofo de la historia Arnold Toynbee en una obra que explica la desaparición del antiguo Egipto. No hay vida sin lo sacro, confirmó el filósofo de las religiones Mircea Eliade. Si aceptamos o no la noción de filosofía de la historia, o bien una lectura mística, o incluso estudios sociológicos pragmáticos; si seguimos a Durkheim o a Heidegger, la conclusión sigue siendo la misma: la indiferencia por la suerte de la Virgen de Belén es un mal presagio para la civilización cristiana occidental. Implica que europeos y estadounidenses han perdido el núcleo sagrado y que nuestra civilización profanada está abocada a la extinción, a menos que demos un paso atrás para alejarnos algo del borde del abismo. 5

Por I. A. Shamir 


Notas:
  1. En la montaña del ante Líbano, cerca de Damasco.
  2. W. Dalrymple, From the Holy Mountain
  3. http://www.nypress.com/Billy Graham: War Criminal.
  4. Véase: Francis Boyle en Counter Punch, 14.03.02.
  5. Escrito el 17. 03. 2002.

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