A diez años de la fundación de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad

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II Encuentro de la Red en Caracas

Cuando se celebra el II Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas «En Defensa de la Humanidad”, en Caracas del 1 al 5 de diciembre del año siguiente (2004), nuestro movimiento contaba con el activo apoyo de los Premios Nobel Gabriel García Márquez, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú, Nadine Gordimer y José Saramago, así como de intelectuales y artistas de la talla de Noam Chomsky, Ernesto Cardenal, Eduardo Galeano, Pablo González Casanova, Theotonio Dos Santos, Harry Belafonte, Danny Glover, Ahmed Ben Bella, Ignacio Ramonet, Richard Gott, Ramsey Clark, Samir Amin, Tarik Ali, Roberto Fernández Retamar,Amina Baraka, Atilio Borón, Luís Britto García, Ramón Palomares y Gustavo Pereira, entre muchos otros.

Puede decirse que el movimiento se afianza y amplía considerablemente su radio de acción en ese encuentro en la República Bolivariana de Venezuela al que acudieron intelectuales y artistas de cincuenta y dos países procedentes de diversas culturas. En Caracas se convino en la necesidad de construir una barrera de resistencia frente a la dominación mundial que se pretende imponer, así como de pasar a la ofensiva con acciones concretas de denuncia, movilización y construcción de alternativas. La primera acción, decidida allí mismo, fue la de crear una red de redes de información, acción artística cultural, solidaridad, coordinación y movilización que vinculara a intelectuales y artistas en los foros sociales, en las luchas populares, asegurara la continuidad de lo ya realizado y acordado y su articulación en un movimiento internacional en defensa de la humanidad.

Hacer conciencia de que la humanidad enfrenta una guerra que afecta la sobrevivencia misma de la especie, como una de las principales tareas de la intelectualidad progresista en la batalla de las ideas, fue una conclusión a la se arribó en las mesas de trabajo del Encuentro en Venezuela.

También, en esta reunión se diagnosticó, «En defensa de nuestro planeta para todos» que «el actual modelo de civilización, marcado por el consumismo y la cultura del derroche, expresiones de la ideología neoliberal, agrava el deterioro de nuestras tierras, aguas, cielos, fauna, flora y el mismo aire que respiramos, por lo que se debe cuestionar el sistema de organización social excluyente, inviable y depredador, y orientarse hacia la profunda transformación de las estructuras sociales, apoyándose en una praxis crítica que promueva esa transformación.»

«En defensa de la integración de los pueblos», se concluyó que «la campaña contra el ALCA, los TLC, las ofensivas militares y la anexión de territorios está en las calles y son hoy en día un importante símbolo de nuestra unión. La lucha contra la anexión es también la lucha contra la deuda externa.» Por ello «las vías de la integración de los pueblos dependen de la iniciativa de sus luchas, jugando su papel protagónico y de la iniciativa de los gobiernos comprometidos con la defensa de la soberanía nacional. El obstáculo son los gobiernos atrapados por la lógica del capital. Romper este obstáculo y construir el poder popular son tareas urgentes de los pueblos en defensa de la humanidad».

«En defensa de una economía emancipadora y solidaria», se explicitó que los terribles efectos sociales de la aplicación de las recetas neoliberales en las economías del mundo, en especial en los países subordinados en la periferia imperialista, por lo que debe desarrollarse una nueva economía, cuyo rasgo fundamental sea «la preeminencia del trabajo y, por lo tanto, de los trabajadores, en todas sus expresiones, como elemento fundamental de la creación de valor y de la riqueza de las sociedades».

«En defensa de la soberanía y la legalidad internacional», se destacó que «sólo cuando la defensa de la soberanía nacional se combina con el reconocimiento de la soberanía popular las naciones se pueden proteger del peligro de la intervención y presión extranjera. Venezuela y Cuba han demostrado que únicamente aquellos gobiernos que gozan del apoyo democrático del pueblo son los que pueden resistirse a los ataques a su independencia y soberanía.»

«En defensa de la unidad en la diversidad y de la cultura para todos», se asentó que la universalidad debe fundarse en el diálogo intercultural y libre que la construye como verdadera expresión plural de la humanidad, oponiéndose a supuestos principios universales que sólo encubren visiones particulares del mundo que pretenden convertirse en hegemónicas. Se propuso la creación de un Instituto Bolivariano Universal de la Cultura, el apoyo al proceso de revitalización y patrimonialización de los idiomas indígenas y minoritarios y la promoción de políticas culturales que obedezcan a lógicas distintas a la mercantilización.

«En defensa del conocimiento para todos», se propuso crear una red internacional de redes de información, solidaridad, coordinación y movilización que vincule a los intelectuales y artistas con los foros sociales y las luchas populares y garantice la continuidad de estos esfuerzos y su articulación en un movimiento internacional en defensa de la humanidad.

«En defensa de la participación popular», se denunció la manera en que el imperialismo ha tomado la democracia como figura central de su propaganda, por lo cual es necesario rescatar «el concepto de democracia para los pobres y movimientos populares e insistir en que para ser verdadera tiene que ser participativa y debe abarcar todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural.»

«En defensa de la veracidad y la pluralidad informativa”, se evidenció el despojo del derecho a una información veraz, pluralista y oportuna que están sufriendo los pueblos, junto con su derecho al trabajo, la educación y la cultura. «La concentración y la transnacionalización de la propiedad de los medios ha secuestrado la verdad y ha convertido la información en una mercancía en vez de un derecho de la sociedad.» Ante esta realidad, se propuso apoyar la constitución de una televisora del Sur y de «medios televisivos y radiofónicos independientes y al servicio de los intereses de nuestros pueblos, como parte de un proyecto multimedia que abarque también medios impresos de alcance mundial que difundan una visión emancipadora y diversa en la lucha por un mundo multipolar, justo y antagónico a la información globalizadora neoliberal». Este fue el origen de Telesur y los medios alternativos que han surgido en Venezuela y otros países de Nuestra América.

«En defensa de la memoria», se propuso pasar de una historia de las elites a una de la resistencia y las luchas populares, en la que se resalte el papel de los pueblos en el proceso transformador de la sociedad y se reivindique la voz de los excluidos y de los marginados.

«En defensa de la paz», se identificó al militarismo estadunidense con su doctrina de guerra preventiva como amenaza fundamental a la paz mundial y se acordó revivir los movimientos de paz a escala global, silenciados por la manipulación mediática que exalta la guerra como medio para imponer la pax americana en el sistema internacional.

Trayectoria de la Red durante estos diez años

Como puede observarse, ideas, plataformas, planes y proyectos no han faltado en estas reuniones preliminares e iniciales en La Habana, México y Caracas, y en las otras que han tenido lugar durante estos diez años de reflexión, planeación y concepción de una organización de nuevo tipo, distinta a las que caracterizaron al llamado socialismo realmente existente (o real), con arraigo en un internacionalismo que con la participación de los estados revolucionarios, tuviera sus bases en la solidaridad de los pueblos; que centralizara su protagonismo en una intelectualidad consciente de su papel en la “batalla de las ideas”, en un mundo unipolar, en el que intenta imponerse el pensamiento único de la transnacionalización imperialista, con sus planes de recolonización del planeta, de sus territorios y recursos; con sus guerras preventivas y de cuarta generación, con su terrorismo global de Estado, que utiliza la guerra contra el narcotráfico y el terrorismo como forma de control, injerencia e intervención militar en nuestros países; con su construcción del enemigo interno y externo y con su sistema planetario de espionaje.

El propósito de construir una red de intelectuales, que rebasara este término en sus connotaciones elitistas, academicistas, cientificistas y que fuera hacia la conjunción de un trabajo intelectual ligado estrecha y orgánicamente a las luchas populares, la de los trabajadores, la de los pueblos indígenas, la de los jóvenes, la de las mujeres contra el patriarcalismo y la de la defensa de la naturaleza en general y contra el extractivismo, es un objetivo estratégico que sigue teniendo una vigencia tan actual, como el trabajo permanente y sistemático de esa otra intelectualidad al servicio de la guerra, los intelectuales que conforman las dictaduras mediáticas y al servicio de las oligarquías,que trabajan día a día, las 24 horas para elaborar los manuales de la contrainsurgencia, los proyectos de las corporaciones para el saqueo y depredación de la naturaleza.

Retos e interrogantes

La eficacia de instrumentos organizativos y de lucha trasciende a quienes tuvieron la lucidez e iniciativa de crearlos. Aunque la verdad histórica deba hacerles justicia, el papel de esos instrumentos debe pasar a ser patrimonio de quienes le dan vida, crecer y enriquecerse con más voces y más experiencias. Esa es una de las claves de las concepciones estratégicas «de masas» para cambiar correlaciones de fuerza. Las declaraciones originarias de la Red pueden considerarse el «programa mínimo» que convoca y reúne. También la Red debería dar cabida a los debates que existen en el seno de quienes comparten el «programa mínimo», porque esos debates expresan las búsquedas para alcanzar los objetivos compartidos.

Pasados estos diez años y con la experiencia acumulada, habría que preguntarse si lo deseable es que la Red sea una organización de intelectuales o una articulación flexible y eficaz, una red, que se enciende y se apaga, se encoge y se amplía cuando es necesario mostrar su presencia, y cuya flexibilidad admite las diferencias de perspectiva y de matiz enriqueciendo sus posibilidades.Muy importante será tener en cuenta que la especificidad de la red, desde sus inicios, focalizó en los intelectuales y artistas el sector que protagonizaría los trabajos a realizar.[1]

Es importante estimular la continuidad generacional en la composición de Red, dándole una gran importancia al ingreso de hombres y mujeres jóvenes que asuman los compromisos de En Defensa de la Humanidad.

La Red, por sus orígenes y trayectoria, tiene un matiz básicamente latinoamericano. No obstante, es necesario considerar la participación de integrantes en otros ámbitos de la periferia del capitalismo, e incluso de sus propias metrópolis, en los que tienen lugar importantes movimientos contra la mundialización neoliberal. Esto incluye el territorio de Estados Unidos y Europa, cuyos pueblos se encuentran devastados por las políticas que privilegian las corporaciones capitalistas por sobre la gente, pero también África. Es necesario hacer contacto con un mayor número de intelectuales que se han manifestado en contra de la utilización de sus disciplinas sociales como armas de guerra contrainsurgente y asesores de la tortura, para intercambiar opiniones como Red e invitarles a formar parte de la misma. El trabajo de la Red en la academia y en las universidades públicas y privadas, en movimientos como el estudiantil mexicano #Yo soy 132, es no sólo pertinente sino necesario, pues es en estos terrenos donde el debate de las ideas cobra resonancia y da vialidad a la expresión del pensamiento crítico.

Es significativo que la ultraderecha venezolana haya encontrado sectores estudiantiles para sus planes desestabilizadores, lo que significa una llamada de atención para no abandonar o recuperar la hegemonía del pensamiento revolucionario y antiimperialista entre la juventud y los estudiantes. Las corporaciones y las agencias estadounidenses han logrado penetrar a las universidades públicas con sus fondos y apoyos para investigaciones. La Red debiera trabajar con profesores y estudiantes que aisladamente resisten los embates neoliberales que operan activamente bajo el pretexto de la “excelencia académica” y la “objetividad científica”. Es evidente que la Red ha hecho un esfuerzo notable, pero, ciertamente, lejos todavía de incidir en el cambio frente al poder que concentra el imperialismo y de estar a la altura requerida para hacer frente a la contraofensiva imperial y oligárquica en marcha contra los derechos fundamentales y los territorios y recursos naturales de los pueblos, así como contra la unidad e integración de América Latina.

El notable recrudecimiento de la arremetida mediática y desestabilizadora contra Venezuela y otros gobiernos que resisten al imperialismo –modalidad que ha pasado a ser una arma de guerra de primer orden-, la amenaza de Estados Unidos al gobierno de Ecuador ante la posibilidad de que diera asilo a Edward Snowden y su evidente intervención en el incalificable secuestro del presidente Evo Morales por gobiernos europeos demuestran la necesidad imperiosa de que la Red analice en profundidad los métodos subversivos de que se están valiendo los enemigos de la humanidad y refuerce su capacidad de generar condiciones propicias para avanzar en los procesos de construcción del mundo de paz, justicia, libertad y cuidado de la naturaleza en los que estamos empeñados.

A 10 años de su fundación, la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad debe considerar una refundación acorde con las necesidades actuales de las luchas de nuestros pueblos, y por la sobrevivencia misma de nuestra especie.

Red de Intelectuales y Artistas En Defensa de la Humanidad
Capítulo México

México, julio de 2013.

[1]En la última reunión en Caracas, de marzo del 2013, se le añadió un “y luchadores sociales”, que implicaría que los intelectuales y artistas no lo son.

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