La leyenda de Hiram

.
.

Hiram, saliendo del templo por la puerta del sur, fue de repente encarado por Jubelas armado con una medida de veinticuatro pulgadas. Sobre la respuesta negativa de Hiram de revelar la Palabra del Maestro, el rufián lo golpeó en la garganta con la regla, y el Maestro herido entonces corrió apresurado a la puerta de Oeste, donde Jubelos, armado con un cuadrado, lo esperó y exigió. Otra vez  Hiram guardó silencio y el segundo asesino lo golpeó en el pecho con el cuadrado. Hiram se dirige a la puerta del este, sólo para ser encontrado allí por Jubelum armado con un mazo y Hiram se cayó muerto.

El cuerpo de Hiram fue sepultado por los asesinos sobre la cumbre del Monte Moriah y una ramita de acacia colocada sobre la tumba. Intentando los asesinos evitar el castigo se embarcaron hacia Etiopía pero fueron capturados y ejecutados. Uno de los grupos enviados por el Rey Salomón descubrió la tumba marcada por la ramita de hoja perenne. Después de que los Aprendices y los Artesanos habían dejado de resucitar a su Maestro de los muertos él fue finalmente levantado por el Maestro «con el apretón fuerte de la garra de un León.»

Hiram fué asesinado por tres Compañeros, deseosos de conocer indebidamente la contraseña de los Maestros, con objeto de percibir el mismo salario que ellos. Y Balkis, al regresar al país de Saba, sin haber sido nunca la esposa de Salomón, se cruzará, sin verlos, con los tres asesinos, que se llevan el cadáver de Hiram para enterrarlo en secreto.

Sólo se estremecerá en su seno el niño que va a nacer de sus amores fugitivos con el Maestro Obrero, ese niño que será más adelante el primero de los hijos de la viuda.

Tal es la leyenda de Hiram, que no hará su aparición en el seno de la francmasonería especulativa hasta alrededor de 1723, la francmasonería especulativa de los siglos anteriores la ignoraba. Hasta ese momento, Hiram no gozaba de mayor importancia en los relatos iniciáticos que Nemrod, Noé, Abraham o Moisés.

La cosa se comprende fácilmente, ya que en la Biblia Hiram queda reducido a su papel de fundidor, sin que se le presente en ningún momento como el arquitecto del templo de Jerusalén. Si se quiere precisar la verdadera identidad de ese arquitecto, hay que atenerse al relato bíblico, según el cual fue el mismo Dios quien comunicó los planes a David, por mediación del profeta Natán, durante una visión o un sueño.

Como se ve, la leyenda de Hiram, procedente de las tradiciones propias de los herreros cainitas de los alrededores del Sinaí, está emparentada con una vía próxima a las tradiciones tántricas indias, es decir, proviene de la mano izquierda, por utilizar el lenguaje particular de estos temas y del esoterismo. Con ella se asocian otras tradiciones, como la de Prometeo, la rebelión de los Titanes, el descenso de los ángeles caídos al monte Hermón, narradas en el libro de Enoc.

Según se dice, todas ellas enseñaron a los hombres conocimientos tan diversos como nuevos, pero susceptibles de causar su perdición.

«Del viaje del Sol por los doce signos,» escribe Albert Pike, «vienen la leyenda de los doce trabajos de Hércules, y las encarnaciones de Vishnu y Buda. De ahí vino la leyenda del asesinato de Khurum, el representante del Sol, por los tres Artes del mismo tipo, símbolos de los signos de Invierno, Capricornio, Acuario, y Piscis, quién lo atacó en las tres puertas del Cielo y lo mataba en el Solsticio de Invierno. De ahí la búsqueda para él por los nueve Artes del mismo tipo, los otros nueve signos, su descubrimiento, entierro, y resurrección.»

De acuerdo a Ragon, los tres compañeros de Hiram, los «tres asesinos”, representan los tres últimos meses del año; y Hiram simboliza el Sol – de su solsticio de verano, cuando empieza a disminuir – el rito entero que es una alegoría astronómica

Durante el solsticio de verano, el Sol provoca canciones de gratitud que todos respiran; por lo tanto Hiram, quien lo representa, puede dar a cualquiera el derecho, a la sagrada Palabra, que es decir vida. Cuando el Sol desciende a los inferiores, las señales de toda la Naturaleza se vuelve mudas, y Hiram ya no puede darles la sagrada Palabra a los compañeros que representan los tres meses inertes del año.

El primer compañero golpea débilmente durante mucho tiempo a Hiram con una regla de veinticuatro pulgadas, símbolo de las veinticuatro horas que constituyen cada revolución diurna; es la primera distribución de tiempo, la cual después de la exaltación de la poderosa estrella, débilmente asalta su existencia y le da el primer golpe. El segundo compañero lo golpea con una escuadra de Hierro, símbolo de la última estación, figurado por las intersecciones de dos líneas derechas, las cuales dividen en cuatro partes iguales el círculo Zodiacal, cuyo centro simboliza el corazón de Hiram, el punto donde se tocan las cuatro esquinas representan las cuatro estaciones; segunda distribución de tiempo, en ese período el golpe es más pesado en la existencia solar. El tercer compañero lo golpea mortalmente en su frente con un golpe de su pesado mazo cuya forma cilíndrica simboliza el año, el anillo o círculo; tercera distribución de tiempo, el logra asestar el último golpe a la existencia del Sol expirando.

De esta interpretación se ha inferido que Hiram, un fundidor de metales, el héroe de la nueva leyenda con el título de arquitecto, es Osiris (el Sol) de la iniciación moderna; Isis, su viuda, es la Logia, el emblema de la Tierra y ese Horus, hijo de Osiris (o de la luz) y el hijo de la viuda, es el Masón libre, es decir, el Iniciado quién habita la casa terrestre (el niño de la Viuda, y de la Luz.)

Finalmente lo mas importante es que los iniciados deben descubrir la auténtica tumba de Hiram Abiff para poseer su Luz y sus misterios, con la finalidad de descubrir de quien descienden y quienes son, alcanzando la transformación y la iniciación completa.

©2013-paginasarabes®

Deja un comentario