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Ajedrez, juego de espacio, personajes y alteridad

Figura 1. Fol. 7r
Figura 1. Fol. 7r

El Libro de ajedrez alfonsí forma parte del códice Libro de los juegos de ajedrez, dados y tablas1 custodiado en la Biblioteca de El Escorial. El códice está completo, terminado en 1283, y contiene además del Libro de ajedrez, dos tratados, uno dedicado a los dados, y el otro, a las tablas.

El Libro de ajedrez incluye unas 103 de las 150 miniaturas que se encuentran en el códice. La mayoría de estas imágenes se encuentran en la parte superior del folio, salvo algunas más centradas e incluso otras que ocupan toda una página.

La función de las miniaturas parece bastante clara: cada uno de los 103 problemas de ajedrez lleva consigo una ilustración que retrata un tablero que muestra el «juego departido» o problema de ajedrez correspondiente. El anuncio del problema y su descripción, que detalla las jugadas necesarias para ganar, preceden a la miniatura que, por lo general, se encuentra en el folio siguiente. El tablero representa el inicio del juego y, de esa manera, sirve como punto de partida para resolver el problema en cuestión.

Rodeando los tableros se ubican los personajes, tanto jugadores y criados como espectadores, de una gran variedad de clases y condiciones: cristianos, musulmanes y judíos; personas de raza negra, blanca o asiática; caballeros de órdenes militares, damas, niños, músicos, monjas, boticarios; la Reina, el Infante don Sancho y Alfonso X, entre otros. Ciertas características se repiten a lo largo del códice para indicar que una persona pertenece a un grupo determinado. Los musulmanes suelen llevar barba y turbantes, los judíos se dibujan con una nariz larga y aguileña; jóvenes cristianas con cabellos largos y sueltos, clérigos tonsurados, etcétera. En ocasiones, los personajes señalan una jugada descrita en el texto, en otras, son meros espectadores del tablero o de los jugadores mismos.

Lo que pretendo realizar con el presente trabajo, sin embargo, es un análisis de las imágenes mismas y el impacto de su presencia en la obra y en el espectador con el propósito de ir más allá de la simple exposición de ideas sobre la relación imagen-texto en la obra. Al investigar esta cuestión, trataré de responder a las siguientes preguntas de manera concisa, y por supuesto, no necesariamente exhaustiva:

1) ¿Cómo son estas imágenes? En particular, ¿cómo se puede describir el espacio y las arquitecturas de estas imágenes?
2) Si podemos hablar de una alteridad que se crea en estas imágenes, ¿en qué consiste y cómo se produce? ¿A qué o a quiénes se refiere? ¿Qué o quién es en realidad el otro en estas imágenes?

¿CÓMO SON ESTAS IMÁGENES? ¿CÓMO SE PUEDE DESCRIBIR EL ESPACIO Y LAS ARQUITECTURAS DE LAS IMÁGENES?

Queda claro que el tablero ocupa un lugar central en la mayoría de las miniaturas en cuestión. Sin embargo, es importante notar que, en muchos casos, el tamaño de las figuras que lo rodean se aproxima al del propio tablero. Por esta razón, evito asignar a los personajes una función puramente decorativa y secundaria o, por otro lado, al tablero una función únicamente didáctica y primaria. Cabe advertir además que en ciertos casos las figuras señalan al ganador o a una jugada descrita en el texto y, en otros casos, son simples espectadores del juego representado, sin una función deíctica clara.

Los escenarios arquitectónicos del Ajedrez son variados y, en muchos casos, como en el de la miniatura en 7r (figura 1), correspondiente al tercer problema de ajedrez, cuyo tablero, por cierto, muestra una posición inverosímil, son deliberadamente grandiosos, con un efecto de lujo e incluso de exotismo que al espectador moderno le da la impresión de espacios «imposibles» e «imaginarios», como ha advertido Ana Domínguez Rodríguez. 2

En esta miniatura, que muestra dos cristianos ricamente vestidos con un tipo de gorras redondas jugando al ajedrez y hablando con un sirviente, se representa una estructura gótica sofisticada, una torre con una cúpula grande de estilo románico cubierta con tejas redondas de color azul, junto a sendas torrecillas. Aquí se ve la exageración de los elementos más representativos de lo gótico y lo románico. Esta práctica puede verse a lo largo del manuscrito, en el que hay miniaturas que ponen en escena cúpulas, pináculos, chimeneas y torrecillas a la vez, mientras que, en cambio, aparecen siempre con un fondo azul, característica única de este manuscrito alfonsí.

En otras miniaturas, se retrata un Islam idealizado o quizás únicamente estilizado, puesto que algunas de las miniaturas dan la impresión de haber sido basados en modelos orientales, de la tradición miniaturista persa-mogol, seguramente porque estaban en los manuscritos árabes que sirvieron de base a los redactores alfonsíes. 3

Figura 2
Figura 2

Además de una posible evocación de la mezquita de Córdoba por medio de la presentación de algunos arcos de herradura, en la miniatura correspondiente al problema 62 (figura 2) se encuentran exquisitas arquerías polilobuladas que aparecen también en otras miniaturas a lo largo del códice. 4

Lo que contribuye al curioso impacto de estas miniaturas, aunque no sea exclusiva a este manuscrito, es la combinación empleada de espacios exteriores, interiores y parcialmente abiertos. En la miniatura que retrata el problema 3 (figura 1) que ya se ha mencionado, por ejemplo, el tablero parece suspendido entre las dos estructuras. Además, es difícil saber si el tablero y las figuras están en un espacio interior, uno parcialmente abierto, un patio interior de un edificio, o incluso, al aire libre.

Figura 3
Figura 3

El estado de suspensión del tablero, entre dos estructuras y entre un espacio interior y uno exterior también aparece en la miniatura del folio 12v (figura 3), en que los jugadores parecen jugar al ajedrez en la calle, o quizás en un patio interior. En ella se presenta un edificio entero, cuyo exterior liso recuerda a las fachadas mucho más completas y detalladas de las miniaturas de las Cantigas de Santa María. 5

A la vez, cabe señalar brevemente una diferencia importante en el uso de espacio, una de las cuestiones centrales de este trabajo, en las miniaturas de nuestro códice y las Cantigas. Queda claro que en ambos, lo que importa no es la perspectiva geométrica, sino la clara presentación de todo lo que se considera de interés. Operan, pues, en ambos casos, las leyes de centralidad, o el predominio del centro sobre el margen, de verticalidad, y también de la lateralidad diestra, en que lo que está a la derecha en la imagen se considera más importante que lo que está a la izquierda. En las Cantigas, sin embargo, como en otros manuscritos del período, incluida la Biblia de San Luis, propiedad de Alfonso X, y al contrario de lo que sucede en el Ajedrez, el eje vertical generalmente toma presidencia sobre el eje horizontal.

En nuestro códice, como puede verse en los ejemplos ya comentados y los que se comentarán a continuación, salvo la imagen en el folio 48r (figura 4) en que la jerarquía queda marcada por rango social, los personajes que están por encima de los jugadores suelen ser meros observadores, muchas veces sirvientes, y los objetos presentes para enriquecer la escena.

Figura 4
Figura 4

Conviene comentar la miniatura del folio 48r (figura 4), la que se encuentra relativamente deteriorada. En esta fascinante miniatura, a la derecha, dos musulmanas pintadas, cuyas caras no se distinguen por el desgaste, juegan al ajedrez vestidas únicamente con telas transparentes. A la izquierda, sin embargo, al parecer detrás de un biombo, aparecen un joven príncipe de la Casa Real de Castilla, como manifiestan los emblemas heráldicos bordados en sus vestidos y un servidor sentados, ambos atentos al juego y, en la parte superior, hay arcos, pero no los arcos de herradura que se ubican encima de las jugadoras, sino otros distintos, de tipo ojival con intradós polilobulados. Más aún, el techo encima del príncipe y del servidor es distinto en carácter y altura al techo de la derecha. Si no fuera por el evidente interés del príncipe y el servidor en el juego, subrayado por el gesto de señalamiento del primero en dirección al tablero, podría pensarse que se trata en realidad bien de dos escenas sucesivas y no simultáneas dentro de la misma miniatura (en virtud de un habitual principio constructivo de secuencialidad temporal de las viñetas, leídas de izquierda a derecha) bien de dos miniaturas meramente yuxtapuestas, por haber sido pintadas en distintos momentos o copiadas de diferentes fuentes.

Al considerar los espacios arquitectónicos y el uso del espacio en las miniaturas, el empleo de los términos real, verdadero y realista resulta problemático.

Teniendo en cuenta los gestos de los personajes, además de la posible conexión entre la presencia de una copa cerca de una figura como señal de que ése será el ganador (como ha advertido Ricardo Calvo), queda claro que hay una relación entre las figuras y el tablero. Los gestos de los personajes muchas veces indican el deseo de señalar una dirección o determinados escaques del tablero determinantes para la realización del problema de ajedrez.

Con la mano abierta sin rotar el brazo o con el dedo índice apuntando horizontal o verticalmente, los personajes indican una dirección, autoridad, o la afirmación de ideas, respectivamente. 6

Figura 5
Figura 5

En ocasiones, sin embargo, los personajes apuntan no al tablero de ajedrez, sino a otros objetos de la escena que complementan su atuendo o profesión, incluidos un halcón en el 30v (figura 5) y un pequeño frasco o vial, en la farmacia retratada en el 31r (figura 6).

Figura 6
Figura 6

Aparte del papel importante de los gestos, aunque no sean siempre fáciles de interpretar, es indudable que los tableros representan de manera exacta los problemas descritos en el texto. Es también parcialmente cierto lo que dice la crítica Olivia Remie Constable respecto al hecho de que los que se presentan en el Ajedrez son, y traduzco, «juegos verdaderos, jugables». La cito a continuación, para poder llegar a otra conclusión:

… the pictures in the Libro de ajedrez capture a moment in an actual, playable game, and they invite interaction with their viewer. The manuscript generates a dynamic synthesis of word and image inasmuch as the reader is urged to play or solve each chess problem with the guidance of the combined text and picture. 7

Conviene hacer varias clarificaciones importantes respecto a esta afirmación. Todos los problemas ajedrecísticos son «juegos verdaderos jugables» salvo los que carecen de fuentes árabes identificables y que, por consiguiente, presentan nuevas características, incluidos los juegos 73-84, 86, y 87.

Dice el historiador de ajedrez Ricardo Calvo en su análisis de los problemas que hay una serie de ellos que no sólo difiere de los modelos árabes en que el mate se tiene que realizar en un número exacto de jugadas, sino también en que hay problemas, como el 76, el 79, y el 86 que incluyen posiciones inverosímiles e «imposibles de obtener en el curso de una partida viva». 8

Además e incluso más importante, es de destacar que, debido a la posición en la página de la mayoría de las miniaturas—me refiero aquí nuevamente al hecho de que la miniatura se encuentra en el folio posterior al folio en que se halla la presentación de las jugadas—resultaría difícil para un lector leer, estudiar, jugar, o resolver los problemas del Ajedrez en la forma planteada por Constable. En los casos en que el texto del problema se encuentra en el verso de un folio y la miniatura en el recto del siguiente folio, el lector podría consultar el texto y la miniatura al mismo tiempo. Pero en la mayoría de los problemas no es así.

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  1. Edición facsímil y estudio editado por Mechthild Crombach, Madrid, Patrimonio Nacional, 1987; edición de Raúl Orellana Calderón, Libro de los juegos: acedrex, dados e tablas; Ordenamiento de las tafurerías, Biblioteca Castro, Madrid, Fundación José Antonio de Castro, 2007; edición de Arnald Steiger, Libros de acedrex, dados e tablas: Das Schachzabelbuch König Alfons des Weisen, Romanica Helvetica, 10, Genève, E. Droz, 1941.
  2. Véase su estudio «Filiación estilística de la miniatura alfonsí» en Alfonso X, Libros del ajedrez, dados y tablas, citado en n. 2, pp. 101-109.
  3. Para una breve caracterización del Islam del Libro de Ajedrez, puede verse Domínguez, cit. en n. 2, p. 106, que se refiere a la obra clásica de Pierre Lavedan, Qu’est-ce que l’urbanisme? Introd. à l’histoire de l’urbanisme, Paris, H. Laurens, 1926. Junto con eruditos del manuscrito árabe como Cynthia Robinson, Domínguez apunta hacia una posible conexión entre el Libro de ajedrez y el romance árabe ilustrado Hadith Bayd wa-Riyd, (Biblioteca Vaticana, ms. Ar. 368), que presenta a Bayd jugando al ajedrez para pasar el tiempo a la espera de noticias de su amada, Riyd. Pueden verse también los trabajos de Robinson, Medieval Andalusian Courtly Culture in the Mediterranean, Routledge studies in Middle Eastern literatures, 10, New York, Routledge, 2006, pp. 152-161; «Preliminary Considerations of the Illustrations of Qisst Bayd wa-Riyd (Vat. Ar. Ris. 368): Checkmate with Alfonso X ?» en Al-Andalus und Europa: Zwischen Orient und Okzident, ed.Martina Müller-Wiener et al., Petersburg, 2004, pp. 285-296; «The Lover, His Lady, Her Lady, and a Thirteenth Century Celestina: A Recipe for Lovesickness from al-Andalus», en Islamic Art and Literature, Oleg Grabar y Cynthia Robinson eds., Princeton, NJ, 2001, pp. 84-86.
  4. Domínguez, cit. en n. 2, p. 109.
  5. Cito la obra clásica de José Lovillo Guerrero, Las Cántigas, estudio arqueológico de sus miniaturas, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Diego Velázquez, Sección de Sevilla, 1949, pp. 232-236.
  6. Vid François Garnier, Le langage de l’image au Moyen-Âge 2 Grammaire des gestes, París, Léopard d’Or, 1989, pp. 159-246.
  7. Olivia R. Constable, «Chess and Courtly Culture in Medieval Castile: El Libro de ajedrez de Alfonso X, el Sabio», Speculum 82(2), pp. 301-347; 303-4.
  8. Ricardo Calvo, «Una visión en conjunto», en Libros del ajedrez, dados y tablas, pp. 127-152; 134.

La Dama del ajedrez

En el ajedrez medieval, introducido en la península por la inmigración musulmana, la figura de la reina no existía, siendo el acompañante del rey, la alferza, un peón dopado que podía mover una casilla en diagonal en cualquier dirección. Las partidas eran lentas y tediosas y, en lugar de jaque mate, solían acabar con rey robado. Es decir, comer todas las piezas del rival menos su monarca. La aparición de la dama cambia totalmente el juego, haciendo que el rey corra peligro desde los primeros lances y agilizando terriblemente la partida.

La dama del ajedrez es historia
por Daniela Alzate

El ajedrez es un juego con historia y en su tablero se evidencian las marcas de todos los cambios que ha adquirido con el pasar de los años. Los contextos sociales, políticos, religiosos y económicos han sido, claramente, influencias determinantes  al momento de concebir el juego ciencia y todo lo que este implica: organización de la competencia, perfiles de los jugadores, técnica y táctica, reglas y el tema del presente artículo: el trasfondo del cambio del rol y el poder de las piezas.

En el mundo ajedrezado es bien sabido que los hombres son quienes ocupan la mayoría de los tableros y, pese a que el número de mujeres que participan incrementa cada vez más, aún constituyen un grupo muy selecto. Es curioso entonces pensar que, justamente, es una figura femenina la que representa el poder en el 8×8 dominado por el sexo masculino y que es ella a quien más se teme perder. La dama ha tenido que enfrentar una metamorfosis desde que el ajedrez tuvo sus inicios hasta la época actual, hecho que le ha permitido tener reconocimiento y soberanía.

El consejero, como anteriormente era conocida esta pieza, solamente tenía permitido mover una casilla de forma diagonal. Aproximadamente en el siglo XIV se le comenzó a posibilitar un repertorio de movimientos más amplio y, dada su posición (junto al Rey), empezó a ser llamada “Reina”, en Europa principalmente, aunque muchos años atrás ya se le nombraba así en países como Suiza. No obstante, la denominación no fue lo único que se modificó: hay otro aspecto de su funcionamiento que es asignado a una situación específica de un momento histórico en el viejo continente.

Los Reyes Católicos, título concedido al matrimonio entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón y V de Castilla, fueron quienes tuvieron a su cargo la Monarquía Hispana entre los siglos XV Y XVI. Sin embargo, cuenta una leyenda que la reina Isabel era una mujer con mucho poder, incluso más que el mismo Rey, y que encantaba tanto a tropas de soldados como al pueblo luchador. Se dice que cuando a la reina se le presentó el juego del ajedrez por primera vez ella se indignó tanto por el minúsculo rol que tenía la dama allí que ordenó inmediatamente que las reglas cambiaran. Y fue en 1495 cuando, entre el establecimiento de nuevas reglas del juego ciencia, se le otorgó una serie de movimientos ilimitados a la pieza de la dama; mismo año en el que Isabel I de Castilla fue la mujer más poderosa de toda Europa, aunque el Rey continuaba siendo Fernando.

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¿Cuál impacto pudo tener el hecho de que, en un juego que imita una guerra,  una figura femenina tuviera más poder que el mismo rey, en la forma en la que se comenzó a concebir el ajedrez? Pudo haber sido un acto de rebeldía el hecho de que la reina Isabel pidiera ceder parte del poder (o todo) a la única figura en representación de la mujer, en un período marcado por la religión, y que eso, extrapolado al campo de la realidad, haya representado un acto de protagonismo en un contexto mayormente masculino.

Ahora, en una época de tantos avances respecto a los derechos y los roles de los seres humanos, la dama simboliza en el ajedrez moderno una figura de autoridad y respeto, incluso más poderosa que otras piezas juntas. Perderla en apertura o medio juego para muchos representa una desventaja, a otros quizás no los afecta tanto y prefieren intercambiarla rápidamente, aunque ello pueda marcar el inicio del final del juego. Inclusive, aun sabiendo el gran valor que posee, hay quienes no titubean al momento de realizar un “sacrificio de dama”, usándola  como señuelo para obtener algún tipo de superioridad posicional frente al oponente.

La dama es, tal vez, el símil de la mujer en el tablero ajedrezado, los roles de una y otra han ido cambiando con el paso del tiempo y han sido afectados por las transformaciones históricas de cada época. Una oleada de liberación femenina llegó al juego ciencia para quedarse, se instauró con gran fuerza y logró traspasar las barreras de género, política y economía. La historia en el ajedrez quiso para la dama, al igual que Cortázar,  “un mundo donde se moviera como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil”.

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Delicias ajedrecísticas árabes

Blancas: A. Salem (Emiratos Árabes Unidos, 2.614). Negras: B. Amin (Egipto, 2.633).Defensa Bogo-India (E11). III Campeonato Árabe (6ª ronda). Dubái (Emiratos Árabes Unidos), 31-5-2015.

Posición tras 20 ..g6
Posición tras 20 ..g6

Como ocurre en muchas otras ramas del arte, la ciencia y la cultura, el esplendor árabe en el deporte mental ocurrió hace mucho tiempo. Fueron los musulmanes quienes, hacia el siglo VIII, introdujeron el ajedrez en España, desde donde se extendió a América y gran parte de Europa.

Entre los ajedrecistas árabes más fuertes de hoy está el emiratí Salem: 1 d4 Cf6 2 c4 e6 3 Cf3 Ab4+ 4 Cbd2 0–0 5 a3 Ae7 6 e4 d5 7 e5 Cfd7 8 Ad3 c5 9 0–0 Cc6 10 Te1 a5 (para a4, evitando Cb3 si las negras tomasen en d4)11 Ac2 b6 12 cxd5 exd5 13 Cf1! (f5 ha quedado débil) 13 ..cxd4 14 Aa4! Cdb8 15 Cg3 Ae6 16 Dd3 Dd7?! (mala casilla para la dama; sería mejor 16 ..Dc8; Amin confía en poder contestar a Ac2 con g6, pero le espera una sorpresa de impacto…) 17 Ah6!! f5 (el alfil es veneno mortal: 17 ..gxh6? 18 Ac2 f5 19 exf6 Axf6 20 Txe6!, con ataque ganador) 18 exf6 Txf6 19 Ad2 Dd6? (las negras ya estaban mal, y es comprensible que Amin quisiera desclavar su dama, pero lo urgente era reforzar la defensa con 19 ..Ta7!, aunque las negras seguirían sufriendo tras 20 Ch5 Tf7 21 Cf4) 20 Cg5 g6 (diagrama)21 Ch5!! Ce5 (si 21 ..gxh5 22 Dxh7+ Rf8 23 Txe6!, y se acabó) 22 Dg3 Tf5 (22 ..gxh5 conduce al patíbulo: 23 Txe5 h4 24 Dxh4 Dxe5 25 Dxh7+ Rf8 26 Dh8+ Ag8 27 Ch7+ Rf7 28 Ae8+! Rxe8 29 Dxg8+ Tf8 30 Cxf8 Axf8 31 Te1, etcétera) 23 Cxe6 Dxe6 24 Cf4 Dd6 25 Cxd5! Dxd5?! (en realidad, todo pierde) 26 Ab3 Cc4 27 Txe7 Cc6 28 Dc7! Ta7 29 Te8+ Tf8 30 Axc4! Dxc4 31 Txf8+ Rxf8 32 Ah6+ Rg8 33 Dc8+ Rf7 34 Te1! g5 35 Df5+, y mate en la siguiente.

Por Leontxo García
Con información de El País

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Ajedrez: explosión de belleza en Al-Ain 2014

No poner el rey en un sitio seguro con el centro abierto es muy peligroso. Shyam lo sabía, pero retrasó el enroque y fue inmortalizado con gran belleza.

shyam_kravtsiv_2014

Blancas: S. Shyam (India, 2.484). Negras: M. Kravtsiv (Ucrania, 2.576).Apertura Española (C77). III Torneo Clásico (5ª ronda). Al-Ain (Emiratos Árabes Unidos), 22-12-2014.

Aprender disfrutando es doblemente placentero. Y esta partida es un bello ejemplo desde la apertura:

1 e4 e5 2 Cf3 Cc6 3 Ab5 a6 4 Aa4 Cf6 5 d3 d6 6 c4!? g6 7 Cc3 Ag7 8 h3 0-0 9 Ag5 h6 10 Ae3 Ce7!? (intentando que el alfil de a4 quede colgado de la brocha)

11 Dd2 Rh7 12 d4! (para activar el alfil inútil)

12 ..exd4 13 Cxd4 c6 14 Ac2 b5! (toma la iniciativa en el centro antes de que las blancas enroquen)

15 cxb5 axb5 16 b4? (demasiado optimista; había que enrocarse)

16 ..c5! (para exprimir la gran diagonal negra, h8-a1)

17 bxc5 b4! 18 Ca4 (diagrama)

18 ..Txa4!! (este sacrificio dará la máxima armonía a las negras)

19 Axa4 Cxe4 20 Dc2 dxc5! (también es buena 20 ..Cc3, pero la de Kravtsiv es mucho más coherente con las anteriores)

21 Dxe4 cxd4 22 Ad2 (si 22 Td1 Da5, ganando)

22 ..Aa6! (demostración evidente de que la idea del sacrificio fue muy acertada: las blancas están perdidas, por no haberse enrocado a tiempo)

23 f3? (habilita f2, pero debilita g3; tampoco funcionaba 23 Axb4 por 23 ..Cd5!!, y si 24 Axf8 Da5+ 25 Rd1 Cc3+ con ataque de mate)

23 ..Cf5 24 Rf2 (si 24 Axb4 Db8! 25 Axf8 Axf8! 26 Rf2 d3, y las blancas podrían rendirse)

24 ..d3 25 g3 (hay varias maneras de ganar, pero Kravtsiv sigue pegando muy duro…)

25 ..Ab7!! 26 Dxb7 Dd4+ 27 Rg2 De5! (los golpes en g3 y e2 no se pueden parar a la vez)

28 De4 Dxg3+ 29 Rf1 Axa1 30 Dxd3 Td8!! (una preciosa guinda)

31 Dxd8 Dxf3+ 32 Re1 (o bien 32 Rg1 Ad4+)

32 ..Dxh1+ 33 Re2 Cd4+, y Shyam dejó de sufrir en vista de
34 Rd3 Df1+ 35 Re4 Df5+ 36 Re3 Df3# mate. 0-1

Por Leontxo García
Con información de El País

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Licencia Creative Commons
Ajedrez: explosión de belleza en Al-Ain 2014 por Leontxo García se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://paginasarabes.com/2014/12/31/ajedrez-explosion-de-belleza-en-al-ain-2014.

El ajedrez moderno nació en Valencia

El documental ‘La Dama del Ajedrez’ constata cómo se fraguaron en España las modernas normas que revolucionaron al rey de los juegos.

El guionista y director, Agustí Mezquida, durante la presentación del documental 'La Dama del Ajedrez'
El guionista y director, Agustí Mezquida, durante la presentación del documental ‘La Dama del Ajedrez’

Una investigación sobre la vida del ajedrecista Francesch Vicent en la Valencia del siglo XV y la búsqueda de un incunable escrito por él son el hilo conductor del documental ‘La Dama del Ajedrez‘, que constata cómo se fraguaron en España las modernas normas que revolucionaron al rey de los juegos.

Con guion y dirección de Agustí Mezquida, el filme documenta que fue en Valencia donde se gestó la aparición en el juego de la poderosa dama, pieza que antes los árabes denominaban «visir«, con menos valor que la reina, una denominación que probablemente se debió al creciente poder de las soberanas en la época renacentista.

El documental, que se estrena el próximo viernes en una sala de Barcelona, hace un detallado recorrido por la historia y evolución del ajedrez, surgido del antiguo juego indio del chaturanga, adoptado después por los persas y llevado a Europa por los árabes.

La consolidación del ajedrez en Valencia

En una entrevista, Mezquida resalta que, a finales del siglo XV, la ciudad de Valencia vivía un momento de esplendor económico y cultural, y entre la elite intelectual, se consolidará un ajedrez con unas nuevas normas que daban mayor agilidad a la lenta y reposada forma de jugar anterior, que se utilizaba incluso como ritual de cortejo entre la nobleza.

Es en el poema alegórico ‘Scachs d’Amor‘, datado en 1475 y obra de tres autores valencianos, donde por primera vez se menciona la aparición de la dama en el juego, con lo que quedaría descartado que esta pieza se inspirara en la figura de la reina Isabel la Católica.


Poema Scachs D´Amor

Introducción  

El poema es una expresión de la incipiente mentalidad renacentista que surgía por aquellos años, considerándose una simbiosis literaria entre un realismo burgués de nuevo cuño entrelazado con irreales conceptos caballerescos de matices feudales.

Como preámbulo, se escenificó la aparición de la Dama, en licencia creativa, para dar paso, a continuación, a la representación, una obra llena de gracia y de dobles intenciones, en que las jugadas alegorizan los lances amatorios que constituyen su argumento, que se enmarca en la mitología clásica y donde Marte, que juega con las rojas (las blancas), trata de obtener los favores de Venus, que lleva la verdes (las negras), contando con Mercurio como arbitro. La descripción de las jugadas queda inmersa en las situaciones de galanteo, envuelto todo en un simbolismo con personificación en las piezas de conceptos estéticos y morales. En esta obra se ejemplifica la vieja sentencia de que este juego es un reflejo de la vida misma.

Sinopsis

Marte y Venus, dioses del Olimpo, quieren decidir quien es el mejor en las artes amatorias gracias a una partida de ajedrez. Nombran a Mercurio como juez. Eligen diversos conceptos estéticos y morales como piezas,Voluntad, Deseos Servicios, Belleza,… La bandera de Marte será roja y su grito de guerra Amor, Venus toma como bandera el color verde y como grito Gloria.

Inicia la partida un valiente Peón de Marte avanzando dos casillas, actuación contestada por Venus con el mismo movimiento de su Peón Cortesía. El Peón de Marte toma la primera pieza de Venus quien con la Dama, Belleza,eliminará la pieza de Marte. Desde los primeros movimientos ya se quiere demostrar la importancia de la nueva Dama en el ajedrez moderno.

Marte mueve el Caballo, desplegando las alabanzas, acción que obliga a la Dama de Venus a retirarse no haciendo caso de las alabanzas. Marte envía como espía el Alfil y Venus no tiene otro remedio que enviar un Caballo para cortar el ataque.

Continúan diversas jugadas donde los diferentes conceptos estéticos y morales intentan asegurarse sobre el terreno de juego hasta que el Alfil de Venus captura el Caballo de Marte, quien responde moviendo la Reina que representa la Voluntad y elimina al Alfil. Continúan las diferentes piezas moviéndose por el tablero, siendo decisiva la actuación de la Dama de Marte, Voluntad, que elimina un Peón, Cortesía. Sigue el ataque contra la deteriorada ala de la Dama negra, el bando de Marte hace avanzar un Caballero (Caballo) que completará el desconcierto del bando rival. El Caballero tendrá una actuación decisiva tomando, primero un Peón, y después una Torre, rompiendo la coraza defensiva de Honor, Belleza y Cortesía. El Caballero de Marte finalmente es vencido por un igual de Venus, pero el mal que tenia que hacer al bando enemigo ya está conseguido.

Después de otros movimientos el Alfil de Marte, Pensamientos, da Jaque al Rey de Venus, Honor. Será un Caballero quien salve al Rey, ya que un Pensamiento adversario no debe vencer al Honor.

Nuevamente la Dama demuestra su gran valía dando Jaque al Rey de Venus quien se verá obligado a cubrirse con un Caballo, Desdén. Continúa la lucha a través de los Peones, Servicios y Cortesías, y de los Alfiles,Pensamientos y Miradas. La Torre de Marte amenaza la Dama, Belleza, obligándola a desplazarse y haciendo un movimiento con la Torre, que toma un Peón y con otro movimiento la Dama se distancia del Honor, su Rey. Los Alfiles se enfrentan, siendo, en este caso, las Miradas quienes ganan a los Pensamientos.

La Dama de Marte, apoyada por Deseos, la Torre, elimina el último Desdén, Caballo, y da Jaque al Honor, el Rey de Venus. Una retirada del Rey no lo salvará ya que la Dama, protagonista principal de esta partida, dará Jaque Mate siendo Marte quien captura al Honor con la Voluntad.

Partida del “Poema Scachs d´Amor” (S. XV)

Blancas: F. CastellvíNegras: N. Vinyoles
1.Pe2-e4Pd7-d5
2.Pe4xPd5Dd8xPd5
3.Cb1-c3Dd5-d8
4.Af1-c4Cg8-f6
5.Cg1-f3Ac8-g4
6.Ph2-h3Ag4xCf3
7.Dd1xAf3Pe7-e6
8.Df3xPb7Cb8-d7
9.Cc3-b5Ta8-c8
10.Cb5xPa7Cd7-b6
11.Ca7xTc8Cb6xCc8
12.Pd2-d4Cc8-d6
13.Ac4-b5 JaqueCd6xAb5
14.Db7xCb5 JaqueCf6-d7
15.Pd4-d5Pe6xPd5
16.Ac1-e3Af8-d6
17.Ta1-d1Dd8-f6
18.Td1xPd5Df6-g6
19.Ae3-f4Ad6xAf4
20.Db5xCd7 JaqueRe8-f8
21.Dd7-d8 Jaque mate

Durante años se pensó que el ajedrez moderno provenía de Italia

Según apunta Agustí Mezquida, «durante años se pensó que el ajedrez moderno había nacido en Italia por el libro de Damiano, del que se hacen muchas ediciones, y porque es desde Italia donde se expande por todo el mundo«, si bien ahora los expertos reconocen su origen valenciano.

El documental «La Dama del Ajedrez«, en el que participan más de una veintena de expertos internacionales, ha sido rodado en diversas localizaciones de la Comunitat Valenciana, Cataluña, País Vasco, Francia, Italia y Estados Unidos, y ha contado con la colaboración de las Administraciones valencianas -Generalitat, Diputación y Ayuntamiento de Valencia- y del Ministerio de Cultura.

Con información de Las Provincias / Noticias de Ajedrez

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El Ajedrez y la muerte:De Al-Mutamid a Ingmar Bergmann

La muerte jugando al ajedrez con el caballero, fotograma de la película de 1957 El Séptimo Sello, de Ingmar Bergman. A la derecha, Max von Sidow como el caballero. / ABC Color
La muerte jugando al ajedrez con el caballero, fotograma de la película de 1957 El Séptimo Sello, de Ingmar Bergman. A la derecha, Max von Sidow como el caballero.

LA GUERRA Y LA POESÍA

Nacidos de la desmembración del califato de Córdoba, los reinos de taifas se enfrentaron en guerras mientras crecía la amenaza de los emergentes reinos cristianos del norte de la Península. Muhammad ibn ‘Abbad al-Mu‘tamid (que es aquel rey Abenabed cuya historia cuenta, en el Libro de los exemplos del Conde Lucanor, el infante don Juan Manuel), tercer y último rey de la dinastía abadí de la Taifa de Sevilla, conquistó uno a uno los reinos de taifas vecinos.

A Al-Mutamid le gustaban la guerra y la poesía. Su corte de Sevilla, que fue uno de los más importantes espacios culturales de la Edad Media, reunía a poetas, científicos y pensadores. Educó a Al-Mutamid, y también fue su visir, el poeta y aventurero Abu Bakr Mu’ammad ibn ‘Ammar, cuyo nombre solemos reducir a Ibn Ammar y que no es otro que el célebre e inolvidable Abenámar del romancero:

Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había;
estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida…

Abenámar, o Ibn Ammar, tenía la reputación de ser invencible en el ajedrez.

En 1078, Alfonso VI de León, «El Bravo», cercó la Taifa de Sevilla, donde estaban la corte de Al-Mutamid y su visir Ibn Ammar y notables artistas e intelectuales de la época. Cercada la ciudad por las tropas cristianas, cuentan Claudio Sánchez Albornoz y Aurelio Viñas en Lecturas de Historia de España (Madrid, 1929):

…ante la inminente llegada de los ejércitos cristianos, Ibn Ammar mandó construir un juego de ajedrez de ébano y sándalo incrustado de oro e hizo llegar a Alfonso noticia de su existencia. El rey pidió ver el juego y quedó prendado de él por lo que intentó adquirirlo. Ibn Ammar propuso entonces una partida en la que si salía perdedor entregaría el juego a Alfonso, pero si ganaba se reservaba el derecho a hacer una petición al rey. Alfonso rehusó, temeroso de no poder cumplir las peticiones de Ibn Ammar, pero algunos nobles, sobornados por el oro andalusí y engañados por Ibn Ammar sobre sus verdaderas pretensiones, influyeron decisivamente en Alfonso y este, finalmente, aceptó el reto. Ibn Ammar ganó la partida y pidió la retirada de los ejércitos cristianos. Aunque la cólera de Alfonso fue notable y en un principio pareció no estar dispuesto a cumplir su promesa, los consejos de los castellanos le recordaron que el más grande de los reyes de la cristiandad no podía faltar a su palabra y deshonrarse. No le quedó pues más remedio a Alfonso que retirar a sus hombres, aunque se quedó con el juego de ajedrez y, de paso, aprovechó para doblar el tributo que el rey sevillano le entregaba anualmente.

OMAR EL UBICUO

Ocho años después, Al-Mutamid, harto de las presiones de Alfonso El Bravo, llamó a los almorávides, que les dieron una paliza a los leoneses en 1086. Pero estos monjes soldado, los almorávides, volvieron cuatro años más tarde, ya sin invitación, conquistaron las taifas y a Al-Mutamid lo enjaularon en una prisión en Agmat, al sur de Marruecos. Lejos de sus años de música y de vino y de sus tertulias con astrónomos y poetas, Al-Mutamid terminó sus días añorando su hermoso reino perdido para siempre, y escribiendo.

Uno de sus últimos poemas recuerda el rubaiyat de Ghiyath al-Din Abu l-Fath Omar ibn Ibrahim Jayyam Nishaburí, poeta persa que fue su contemporáneo, nacido en el año 1048:

…El destino tiene color de camaleón.
Hasta su estado fijo es mudadero.

Somos en su mano juego de ajedrez;
y quizá se pierde el rey por un peón.

La tierra se hace erial,
los hombres mueren.

Dile a este mundo vil:
Secreto de Ultramundo,
Agmat lo esconde…

El nombre del autor persa nacido en la entonces capital seleúcida de Jorasán (hoy Irán), Nishapur, cuyo rubaiyat recuerda tanto este recién citado poema del rey Al-Mutamid, lo escriben unos como Omar Jayam u Omar Jayyam; otros, al modo árabe, como Omar al-Jayyam, Al-Jayyam u Omar ibn al-Jayyam; otros, en el mundo de habla inglesa sobre todo, como Omar Khayyam; y otros con acento, así: Omar Khayyám.

Fue un brillante matemático, un extraordinario astrónomo y un inquietante poeta, y en estas tres artes su nombre está entre los mayores, pero el Khayyam más grande es el Khayyam poeta.

Y si desde la prisión reflejaba su rubaiyat el rey Al-Mutamid en el fragmento citado, también aparece en un soneto de Borges ese mismo rubaiyat escrito en persa por él, Khayyam o Ibn Al-Jayyam (al que en interparentético gesto el autor alude; allí lo llama sencillamente «Omar»):

…También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y este la pieza.

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueños y agonías?

JAQUE MATE

En el mundo medieval, esta imagen del tablero de ajedrez se asociará al lado más macabro de una iconografía de inspiración religiosa sobre la finitud de la vida, lo vano del mundo terrenal y lo fatal de la muerte.

Al norte de Estocolmo, un tétrico mural de la Iglesia de Täby conserva la terrible escena imaginada y pintada en el siglo XV por Albertus Pictor, «Alberto el Pintor». El mural se llama La muerte jugando al ajedrez.

Hace algunas semanas vimos en línea Branded (2012), grotesca y siniestra contrautopía en la que Max von Sydow hace el papel de un inquietante y fantasmagórico gurú capitalista. Puede cobrar mil formas en cada momento histórico, pero el gran miedo en el fondo es siempre el mismo. Y por eso esto me hace pensar en Max von Sydow, pero en otra película, de otro sueco (Bergmann: El Séptimo Sello, de 1957), como Antonius Block, caballero que regresa de las Cruzadas a la Europa medieval de la Peste Negra. Cuando aparece la Muerte para llevárselo, Antonius la reta, como retó Ibn Ammar a Alfonso VI de León cuando sus tropas cercaban Sevilla, a una partida de ajedrez.

En la película de Bergmann, Antonius y Jöns entran en una Iglesia. Un pintor está allí, trabajando, y es Albertus Pictor.

Cuando el caballero (Max von Sydow) encuentra a la Muerte (Bengt Ekerot) que lo está esperando, tiene lugar este diálogo:

El caballero: ¡Un momento! Tú juegas al ajedrez, ¿verdad?
La Muerte: ¿Cómo lo sabes?
El caballero: Lo he visto en pinturas y lo he oído en canciones.

La Muerte acepta la apuesta y los dos se sientan a jugar una partida de ajedrez. Si el caballero gana, se pospondrá su fin un tiempo más. Si no, como en el rubaiyat de Omar Khayyam:

Todo es un tablero de noches y días
y el Destino juega con hombres como piezas.
Los mueve aquí o allá, los siega, les da mate
y uno por uno a la caja los regresa.

 

Por Montserrat Álvarez
Con información de ABC

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El Ajedrez en El Quijote

BASHI-BAZOUKS JUGANDO AL AJEDREZ - Alexandre Bida
BASHI-BAZOUKS JUGANDO AL AJEDREZ – Alexandre Bida

El ajedrez ha sido pretexto y tema generador de una gran cantidad de obras literarias y lo podemos encontrar en diversos géneros literarios: novelas, poemas, ensayos… Metáfora de la vida cotidiana, aparece tamizando la literatura de todos los tiempos, desde los escritos de Alfonso X El Sabio hasta novelas más actuales como la de Arturo Pérez Reverte con La Tabla de Flandes la de Katherine Neville con El Ocho o Ajedrez de Rubén Gallego.

No podían faltar referencias en la maravillosa obra cumbre de la literatura española El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

La primera aparición del juego-ciencia la podemos encontrar en el capítulo XII titulado: “De la extraña aventura que le sucedió al valeroso Don Quijote con el bravo caballero de los espejos” con una cita, en boca de Sancho, en relación con el juego del tablero. Don Quijote le explica a Sancho, cómo los atavíos de la comedia son fingidos y aparentes y quienes representan la comedia hacen un bien, porque nos ponen al frente a un espejo que nos hace ver “al vivo” las acciones de la vida humana.Podemos observar cómo se entreteje un triple paralelismo entre la vida, la comedia y el rey de juegos. Al final, tanto el hombre como los actores como las piezas abandonan sus atavíos y sus oficios para dejar atrás el juego; la comedia ha terminado…, la partida ha terminado…, la vida ha terminado.

Los actores se desalojan de sus papeles, las piezas son guardadas en su caja y los seres humanos decimos adiós a la vida para reposar finalmente en la sepultura. Así, mientras dure la comedia, mientras dure la partida y mientras dure la vida, disfrutemos por igual perfeccionando el papel, enriqueciendo nuestro juego y, definitivamente apostando por la vida.

En contraposición a estos razonamientos, Rubén Gallego en su reciente novela Ajedrez defiende que “la vida no es una partida de ajedrez y nosotros no somos piezas” y espera que “cada uno de sus lectores construya con su corazón su propio teatro”.

Cervantes despliega a lo largo de El Quijote un ideal renacentista de la sociedad. Empieza por reivindicar un socialismo utópico y primitivo en el discurso sobre los tiempos antiguos para criticar la sociedad de su tiempo. Realiza una valoración de la cultura y de la formación como caminos seguros para conseguir una sociedad mejor, una sociedad cuyo conocimiento estaría basado en la ciencia que aseguraría el progreso. Defiende que los libros han de servir para enseñar y deleitar, la Literatura por tanto ha de tener una actitud didáctica. Manifiesta un gran respeto por las lenguas vernáculas, poniéndolas a todas al mismo nivel de importancia en cuanto a valor comunicativo y de creación literaria lo que representa extraordinariamente vigente en nuestros días.

En cuanto al teatro no oculta sus preferencias por el teatro clásico conservando la unidad de acción, lugar y tiempo. Su concepción sobre la vida lo resume en alusión a Jorge Manrique, que Sancho explica mediante el juego de ajedrez cuando nos hace ver que durante la partida de la vida cada personaje juega su papel pero que una vez acabada la partida todas las piezas se mezclan por igual en la caja.

El Quijote pasea, que no cabalga, por una sociedad en transformación de la mano de Cervantes, quien lo lleva hacia el ideal de una sociedad Renacentista.

Borges ha escrito dos hermosos poemas Ajedrez I y II:

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada

Reina, torre directa y peón ladino

Sobre lo negro y blanco del camino

Buscan y libran su batalla armada.

(Borges 1974: 813)

En el ajedrez cada pieza tiene una función específica y no puede usurpar la de las otras, debe moverse de acuerdo a reglas rígidas que lo hacen funcionar como si fuera un campo militar fuertemente codificado.

El ajedrez metaforiza el orden que debía reinar en la sociedad colonial, es una metáfora de la guerra institucionalizada, codificada, “guerra justa” por la monarquía española. Un juego de ajedrez mal entablado es la desviación de lo instituido, la ruptura de los códigos, “la guerra injusta”.

En el capítulo XXXII titulado “Que trata de lo que sucedió en la venta a toda la cuadrilla de don Quijote…”, en boca del Cura, Cervantes compara el juego del ajedrez con el de la pelota y el de los trucos, como un entretenimiento; realizando al mismo tiempo una comparación con los libros de caballerías…

PA R A L E L I S M O S   L I T E R A R I O S

De manera similar al trabajo aquí expuesto, podemos encontrar la incidencia de la lingüística en el juego ciencia en estos dos cuartetos correspondientes al soneto que José Luis Borges dedicó al ajedrez:

En su grave rincón, los jugadores

Rigen las lentas piezas. El tablero

Los demora hasta el alba en su severo

Ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores

Las formas: torre homérica, ligero

Caballo, armada reina, rey postrero,

Oblicuo alfil y peones agresores.

Borges, logra, a través de una adjetivación impecable y precisa, describir las formas que componen el juego del ajedrez mediante las posibilidades que ofrece la lengua poética. De la misma manera que hizo Cervantes en El Quijote, tampoco el ruso Nobokov se privó de introducir el ajedrez en la lengua y en la literatura, en su obra Lolita afirma “los problemas de ajedrez exigen del compositor las mismas cualidades que exige cualquier otra actividad artística”. Además de gran ajedrecista supo penetrar en las profundidades de la psicología del jugador de ajedrez con una gran lucidez. En su novela La Defensa retrata a la perfección la historia de un campeón de ajedrez, cuyas motivaciones vitales son reflejo de su pasión incontrolable por el juego ciencia; encontrándose atrapado en un laberinto en el que no encuentra la salida y que lo conduce lentamente a la destrucción, se podría comparar a la personalidad de Bobby Fischer. Nobokov introduce el ajedrez en su obra a través del juego frecuente con el lenguaje, mediante las posibilidades gramaticales y léxicas de las lenguas en las que escribió.

La relación de la lengua y la literatura con el ajedrez la podemos plasmar en estas dos similitudes: la lengua, con sus posibilidades combinatorias, alcanza su máximo despliegue en el campo de la literatura; el ajedrez, con la posibilidad de trasladar las reglas y combinaciones de dicho juego a otras artes. Nobokov lo plasma en la siguiente reflexión:  “Los problemas son la poesía del ajedrez”.

 Referencia:Extracto de una obra de Joaquín Fernández  y M ª Rosario Pallarés

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El Ajedrez en El Quijote por Joaquín Fernández y M ª Rosario Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://paginasarabes.wordpress.com/2012/07/30/el-ajedrez-en-el-quijote/.