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El zajal, poesía recitada o cantada

©Joseph-Gérard Tohmé

El zajal es un género de poesía popular libanesa que se recita o se canta con motivo de la celebración de acontecimientos familiares y sociales, y también en la vida diaria. Sus intérpretes (hombres o mujeres) abordan individual o colectivamente una temática variada: la vida, el amor, la nostalgia, la muerte, los acontecimientos políticos y la realidad de la vida cotidiana.

En las justas poéticas, los grupos de recitantes y músicos se sientan en torno a una mesa cargada de platos con aperitivos variados (“mezes”) y botellas de aguardiente anisado (“arak”) para declamar versos ante un público mezclado, al compás de un tamboril llamado “derbuka”.

Los poetas a menudo se retan entre sí, recitando pareados que repiten el público y grupos de coristas. En esos desafíos verbales evocan la belleza de Líbano, el derecho a la diferencia y la importancia que tienen la tolerancia y el diálogo entre las diversas comunidades y religiones.

El zajal se transmite y se renueva principalmente de modo informal en el seno de las familias, o de forma espontánea mediante imitación, observación y participación. Los grupos de recitantes y algunas ONG participan activamente en la práctica y recreación de este género poético. El carácter inclusivo y comunitario del zajal promueve su continuidad, y las justas poéticas cumplen una función de válvula de escape, contribuyendo así a la solución conflictos y el reforzamiento de la cohesión social.

Con información de Unesco

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Géneros Líricos Árabes: El Bālah

El bālah pertenece al género de la poesía tribal y sus obras se componen y recitan, sobre todo por los varones de la región nordeste yemení, con motivo de eventos sociales y celebraciones matrimoniales. No tiene un número preciso de versos, que además son bastante sencillos: se componen dos hemistiquios que pueden o no tener rima interna, según el modelo que el primer poeta establece al principio de la “performance”, o actuación recitativa. Es una poesía compuesta de forma espontánea, sin una fase previa de preparación y es declamada ante el público.

Se trata en sí mismo de un acto de creación artística improvisada en el marco de un juego de competición y, por lo tanto, se configura como un género totalmente extemporáneo que se desarrolla en un contexto casi competitivo. Por otra parte, si bien el origen del término no resulta claro, con arreglo a la obra de Caton, existiría una clara relación con la raíz blw, con el significado de “poner a prueba” o de “actuación heroica” 1 y esta interpretación bien se adecúa a la efectiva naturaleza del bālah.

En esta competición, el poeta pone en juego su honor ya que expone su arte poético “espontáneo” al juicio de la comunidad. Los participantes, a su vez, se sitúan en el centro del círculo que forman los asistentes al evento e improvisan poemas y versos rimados en respuesta a los versos de quién les precede en la declamación o bien lanzan un nuevo input a modo de reto para los que les siguen.

La declamación tiene forma cantada, de modo que se acompaña con una melodía que es elegida por el coro, de forma que la actuación se realiza sin el uso de instrumento alguno. La melodía se escoge de entre un conjunto de melodías predeterminadas, propias de este tipo de composiciones. De la misma manera no hay que olvidar que cada género tiene su propio conjunto de melodías. 2

La actuación se materializa con una puesta escena circular, en tres círculos concéntricos: en el centro está el poeta que declama sus versos, a su rededor se forma un primer corro, el llamado coro saffeen3 formado por una docena de jóvenes que le hacen eco y cantan un estribillo y, el tercer círculo lo forman el resto de los espectadores que participan aprobando o criticando en voz alta los versos recitados.

Los poetas participantes en la competición permanecen a un lado mientras el coro canta, a la espera de que les llegue su turno de actuación, momento en el que se sitúan en el centro de círculo e inician el recitado de los versos improvisados. La tarea no carece de dificultad ya que tienen que engarzar su composición no sólo con el metro y la rima utilizados por los anteriores participantes, sino que debe hacerse sin utilizar las mismas palabras, por lo menos, no con el mismo significado.

Fundamental resulta el tratamiento formal del poema, ya que los contenidos y, por consiguiente el vocabulario, dejan poco juego a la creación imaginativa: bienvenida a los invitados, enhorabuena para los huéspedes, alabanzas a la tribu, a la región, afirmaciones religiosas, etc.

Digno de ser resaltado a este respecto es el hecho de que se trata de poemas efímeros que se componen por el gusto de competir, son recitados e inmediatamente olvidados. No hay ningún interés en memorizarlos y/o transmitirlos. El objetivo único es la “performance” en sí.  4

Por A.G.Piccolo


Notas:

  1. Caton, S. C., Peaks of Yemen…, op.cit., pág. 45.
  2. Ibid, pág. 83.
  3. Literalmente, dos líneas.
  4. Reynolds, D. F., op.cit., pág. 33.

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El príncipe y el libro mágico

Toth
Toth

Un sabio príncipe llamado Setne al que le encantaba leer todo lo que tenía relación con la magia; leía todos los papiros que encontraba. Un día, un sacerdote muy mayor le dijo que perdía su tiempo leyendo cosas que no servían para nada, que podía encontrar el libro mágico de Thot (el maestro supremo de los conocimientos), en la tumba de Men Nefer. Intrigado, Setne acompañado por su hermano de leche, Inaro, se encaminó hacia la tumba.

Cuando llegó vio el libro e intentó cogerlo, pero Nenefer se alzó y se lo impidió, le aconsejó que no lo cogiese, pues desataría la ira de los dioses. Para convencerlo Nenefer le contó la historia de cómo él intentó conseguir el libro y fue castigado por los dioses:

<Un día incitado por un viejo, Nenefer fue a buscar el libro de Thot. Esquivó al guardián del libro, una serpiente inmortal, y consiguió apoderarse del mismo. Enfureció a los dioses y estos lo castigaron matándolo a él y a su familia.>

Aunque había oído la historia, Setne seguía empeñado en conseguir el libro, así que Nenefer le propuso que si le ganaba a las damas se podría llevar el libro. Setne aceptó y perdió, así que Nenefer le dio un golpe y lo hundió en la tierra hasta las caderas. Lo mismo pasó dos veces más y la tierra le llegaba por las orejas. Mandó a Inaro a por el amuleto de Ptah y gracias a él salió de la tierra y se llevó el libro.

Un día encontró a una hermosa mujer. Al instante, se enamoró perdidamente de ella y se olvidó de quién era y dónde se encontraba. Para poder estar con ella, le pidió que firmara un documento que le permitiese compartir sus bienes y riquezas; los hijos del rey debían firmar el mismo documento, un tratado para que sus hijos tuvieran los mismos derechos que los que tendrían juntos. Encantado lo hizo, pero a cambio reclamó darle un beso. Ella enfadada propuso que para ello debería matar a sus hijos, para que los que tuviesen juntos no se peleasen por la herencia.

Víctima del hechizo, Setne los mató, y se los dio de comer a los gatos. Solo en ese momento pudo tumbarse en la cama con su nueva novia, pero al intentar tocarla la joven gritó fuerte y Setne perdió el conocimiento. Cuando recobró el sentido todo se había desvanecido: el pabellón, la casa, el jardín, la joven. Presa del pánico lloró hasta que no le quedaron más lágrimas. Al verlo los dioses se apiadaron de él, le aconsejaron que volviese a palacio. Setne obedeció y allí encontró a todos sus hijos.

Devolvió el libro al templo de Nenefer, le pidió disculpas y transportó los ataúdes de su esposa e hijo junto a él y así descansaron juntos eternamente. Tapó la entrada a la tumba y fue disimulada entre las piedras y la arena. Desde entonces no se ha vuelto a saber nada del libro de Thot.

Por M.Laporte

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