El vulgar filme que povocó la ira

La cólera que asaltó la embajada estadounidense de El Cairo y atacó salvajemente el consulado americano de la ciudad libia de Bengasi nació de un cóctel explosivo: el tráiler de una provocadora película producida por un judío estadounidense y la propagación de las imágenes a través de los influyentes canales de televisión salafistas.

La turba que enfiló el camino hacia las misiones diplomáticas de EEUU en Egipto y Libia basaba su ira en un confuso clip de vídeo. Casi nadie sabía explicar que el tráiler de 14 minutos de duración difundido por las emisoras más rigoristas de la parrilla es obra de un tal Sam Bacile, un estadounidense-israelí radicado en California que colgó el pasado julio el pasaje de su vulgar filme producido con cinco millones de dólares donados por un centenar de judíos.

Los primeros fotogramas de ‘La inocencia de los musulmanes’ no dejan lugar a dudas. La burla al islam que ha encendido los ánimos de los más radicales comienza con unos actores caracterizados como policías egipcios que miran impasibles el saqueo y la quema de viviendas de cristianos coptos a manos de barbudos enfurecidos.

El resto del adelanto cinematográfico –realizado a base de burdos fondos y pobres interpretaciones- presenta al Profeta Muhammad (BP) en una infinidad de papeles: homosexual, mujeriego, pederasta, bufón, hijo de dudoso origen o criminal ávido de sangre.

La provocación, el objetivo

Estrenada a principios de año con escaso público en Hollywood, el filme se rodó en el verano de 2011 con la participación de 59 actores aficionados y un equipo de producción formado por 45 personas.

Bacile reconoció ayer en declaraciones a Ap que la provocación era el objetivo de la cinta pero atribuyó la muerte del personal diplomático en Libia a un deficiente sistema de seguridad. «EEUU debería hacer algo para cambiarlo», agregó.

Este promotor inmobiliario de 56 años sostiene además que «el islam es un cáncer». Su película satírica fue posteriormente divulgada por Terry Jones, el pastor de Florida que anunció en 2010 su intención de quemar ejemplares del Corán coincidiendo con el aniversario de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York.

Aunque reculó, su plan –que terminó cumpliendo el pasado abril- originó entonces una ola de protestas en Oriente Próximo y Asia en la que murió una veintena de personas.

Ayer, Jones se había propuesto celebrar el «Día Internacional del Juicio de Mahoma» y volvió a azuzar la intolerancia celebrando una película que, a su juicio, no busca atacar a los musulmanes «sino mostrar la ideología destructiva del islam» y «revelar de manera satírica la vida de Mahoma». El reverendo ilustró el fracaso de la fe musulmana con el ataque a las legaciones diplomáticas en Libia y Egipto.

La tercera ficha de este controvertido filme serían algunos miembros de la comunidad de cristianos egipcios residente en territorio norteamericano. Y en concreto, el activista Morris Sadek, que confesó haber programado la proyección de la película y que acostumbra a colaborar con el sacerdote Jones en sus actos de islamofobia.

El papel incendiario de las teles salafistas

La provocación, publicada el pasado 2 de julio en YouTube, no habría cruzado el charco si alguien no la hubiera traducido al árabe, lo que permitió su difusión en las televisiones musulmanas. Y no habría desatado la tormenta si no hubiese existido la intermediación de varios canales de televisión salafistas con sede en El Cairo, especialmente de la emisora Al Nas (La gente, en árabe) y sus telepredicadores islámicos. En sus ondas, apareció por ejemplo el fragmento en el que el Profeta(BP) considera el burro como «el primer animal musulmán».

ELMUNDO.es visitó hace unos meses los estudios desde donde emite esta cadena, líder indiscutible de una nueva generación de canales por satélite seducidos por la ortodoxia salafista. Con el lema «una pantalla que te lleva al paraíso», su programación está integrado por sermones y decretos con los que, con el aire de viejas estrellas de rock, predicadores barbudos y ataviados con ‘galabiya’ (túnicas) pulverizan audiencias.

En una entrevista a este diario, su director Mustafa el Azzhari declaró entonces que el ‘prime time’ de la emisora alcanza picos de 60 millones de espectadores. Una poderosa arma de demagogia y propaganda en la que campan a sus anchas telepredicadores como Mohamed Yacub o Mohamed Hassan, que hipnotizan con su lectura del Corán o aplacan las dudas morales lanzando fetuas (decretos islámicos) sobre el divorcio y otros dilemas cotidianos.

Animada por del éxito de Al Nas, una docena de canales compite en la actualidad desde el satélite local Nilesat en busca del plácet del telespectador. Algunas de sus estrellas convocaron la protesta de ayer frente a la embajada de El Cairo e incluso se dejaron ver por los aledaños de la misión diplomática cuando un grupo de manifestantes lograba escalar el muro y arrancar la enseña estadounidense.

 Por Francisco Carrión (El tráiler que despertó la ira )

Fuente : El Mundo.es

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