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Arte Damasquino o Damasquinado – Joyas del Mundo Árabe

Es una técnica consistente en formar temas decorativos haciendo incrustaciones de oro y plata en una superficie metálica. En algunas tumbas egipcias se han descubierto muestras que datan del siglo XVI antes de nuestra era.

El damasquinado se puede definir como el arte de la incrustación de láminas de oro e hilo de oro de 24 kilates, (oro amarillo de 4mm de espesor), de oro de 22 kilates, (oro verde de 4mm de espesor), y plata, (9,25mm de espesor), sobre una base de hierro blando, material que con anterioridad el artesano trata químicamente, con ácido nítrico, para crear una cierta porosidad en el hierro y así poder incrustar la lámina y el hilo de oro. La incrustación se vale de cincel y martillo para fusionar el hilo o la lámina con el hierro poroso, quedando hecho un único cuerpo el oro y el hierro.

Tras unir hierro y oro, el artesano lleva a cabo el llamado pavonado, introducir el objeto en una solución  caústica y nitrato potásico a una temperatura de 800º C para que el hierro tome el color negro y el oro brille aún más, tratándose de una oxidación que se le hace al hierro y que limpia de impurezas. A continuación se realizan las decoraciones con cincel, con el llamado repasado de la pieza, donde la obra cobra vida y el damasquinador impregna su propia identidad.

Aunque es probable que el arte se haya originado en Egipto, el término damasquinado se deriva del nombre de la antigua Damasco, capital de Siria. Sus hábiles artesanos crearon objetos de tal belleza, que el nombre de la ciudad llegó a ser sinónimo de la técnica. Damasco era, además, un centro comercial importante gracias a su ubicación en un cruce de caminos que conectaban el Mediterráneo oriental con los países de Mesopotamia y el Oriente. Tal prominencia le permitió llevar sus artesanías tradicionales, (como los damasquinados), más allá de las fronteras nacionales.


El damasquinado pisó con fuerza a partir del S.XVI y fue el lujo desplegado en las armaduras de toda Europa el motivo por el que un arte ancestral fue recuperado, destacando en España los suntuosos arneses de Carlos I o Felipe II. En Toledo la Real Fábrica de Armas contribuyó de forma decisiva en el S.XIX a continuar y potenciar más la tradición, de la producción únicamente artesanal de hace siglos a la cada vez en ocasiones más industrial de nuestros días, si bien en la ciudad de Toledo sigue habiendo grandes maestros artesanos que ofrecen sus trabajos a lugareños y turistas en un sector que aglutina más de cien expositores solo en Toledo.

Este arte se arraigó en Europa en el transcurso de unos cuantos cientos de años, y ya para el siglo XVI la ciudad de Toledo, (España), dominaba como su centro representativo. Espadas, armaduras y escudos toledanos, así como otros objetos más delicados, adquirían la elegancia y distinción del hermoso toque damasquino.

El damasquinado toledano realza el brillo del oro y de la plata contra un fondo de acero de un negro intenso. En sus diseños combina caracteres cúficos, (de la antigua escritura arábiga), con figuras geométricas o florales típicas de las culturas árabe y mudéjar. Acompáñenos a una visita breve a Toledo y verá cómo sigue viva esta artesanía.

Las características únicas de los damasquinados constituyen un tributo a los numerosos artesanos que, a lo largo de los siglos, han mantenido viva tan antigua profesión. Gracias a ellos podemos admirar con deleite primorosas figuras de oro y plata sobre acero.

Con información de Toledo guía turística y cultural

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Noche de San Juan

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Noche de San Juan – También en Toledo

Vamos a la playa
Noche de San Juan;
Que se alegra la tierra,
Y retumba el mar.
En la playa hagamos
Fiesta de mil modos,
Coronados todos
De verbena y ramos.
A su arena vamos
Noche de San Juan;
Que se alegra la tierra,
Y retumba el mar (1).

La noche de San Juan ha venido siendo desde hace siglos una noche especial. En algunos lugares se celebra la madrugada del 24 de junio, en otros al caer la tarde del mismo día pero lo que es cierto es que esta noche es especial y desde la antigüedad se la considera así mismo una noche mágica… Esta noche también está unida a un elemento primordial en el desarrollo del hombre y de nuestra sociedad; el fuego. En multitud de lugares, no sólo de nuestra España, se utilizan las hogueras y fogatas para múltiples usos: purificador, renovador y en algunos casos potenciador de la fertilidad, no sólo humana sino también de los campos.

Incluso este fuego servía a veces como pacificador, pues en alguna crónica nos encontramos como en época de la reconquista árabe se decía que en la noche de San Juan «con gran estrépito y algazara se celebraba entre los árabes la noche de San Juan… Durante esta noche árabes y españoles deponían sus armas y el espíritu de rivalidades dormía en brazos de la alegría popular…» (2)

Es tal la antigüedad que tiene la costumbre de celebrar esta noche de San Juan, que desde hace siglos se consideraba que durante este día, cosas maravillosas podían ocurrir, o eventos impredecibles podían sucedernos… Hay casos de leyendas, de tradiciones y de historias, que nos explican que en esta noche mágica, determinadas cuevas se abrían misteriosamente y daban acceso a grutas encantadas. También son conocidas las historias que nos cuentan que solamente durante esta noche se liberaban de su presidio o maleficio algunas víctimas de encantamientos que permanecían desde hacía siglos encerradas en castillos, fortalezas y lugares mágicos. Si de seres más especiales hablamos, la creencia popular nos cuenta que durante la noche de San Juan se pueden ver fácilmente seres que en otro momento son imperceptibles para el ojo y el sentido humanos… Igualmente el mismísimo demonio puede hacer acto de presente durante estas horas…

Es un hecho que posteriormente a estas épocas, la celebración del solsticio de verano se cristianizaría y en este sentido podemos recordar las palabras de San Agustín, cuando afirmó que «Nosotros solemnizaremos este día no como los infieles, a causa del sol, sino a causa del que ha hecho el sol…»

Pero también irremediablemente la noche de San Juan nos recuerda al trabajo y a los quehaceres de las brujas, curanderas y saludadoras que aún hoy pululan por la provincia de Toledo y por media España. Para ellas también es una noche especial, porque muchas plantas, raíces y elementos de la naturaleza debían ser recogidos en esta especial noche, y así poderlas utilizar en fórmulas, potingues y ungüentos. Las prácticas mágicas asociadas a este día, nos descubren que en algunas zonas de nuestro país, las hechiceras realizaban la noche de San Juan un conjuro especial para curar a los niños quebrados. Este conjuro consistía en que esta noche, se debían juntar en una mimbrera tres hombres, llamados Juan, y tres mujeres llamadas María, y se abría posteriormente por la mitad una larga vara de mimbre. Una de ellas tomaba al niño y pasándolo por la mitad se lo entregaba a un hombre, repitiéndose esta operación tres veces y recitando en cada una de ellas: «En el nombre del señor San Juan y de Jesús coronado te entrego este niño quebrado y me lo has de volver sano». Una vez finalizada la operación se ataba el mimbre y si a los nueve días se había unido, es señal de que el niño ha sanado… (3)

También las brujas y hechiceras toledanas tenían un trabajo especial durante esta noche, que consistía en recoger la simiente del helecho. El helecho es una planta a la cual se le han presumido diversas aplicaciones, sobre todo aplicaciones hechiceriles, y máxime si había sido recogido durante la noche de San Juan. Según algunos, recogida de forma especial en esta noche, podía tener el poder de hacer invisible a quien la había encontrado y recogido. Otra de las aplicaciones mágicas del helecho, en concreto de su simiente, era utilizarla para encontrar tesoros escondidos, así como para tener suerte en lances de armas, amor y juego… (4)

Sea como fuere, que cada uno disfrute de esta noche como su tradición o costumbre le haya enseñado. Purificaos, redimir vuestros pecados, saltad la hoguera, convocad hechizos, pero recordar que nosotros, en Rutas de Toledo vamos a celebrar muy especialmente esta noche tan mágica; si te atreves acompáñanos…

Referencias:

1-Romancero castellano o colección de antiguos romances populares de los españoles. G. B. Depping, 1844; pág. 423; romance de Lope de Vega «La noche toledana».
2-El mundo pintoresco. 5/2/1860, núm. 6, pág. 8.
3.Brujería (manual práctico). Juan Blázquez Miguel, 1988. 
4.Hechicería y superstición. Juan Blázquez Miguel, 1985.

Por José García Cano
Rutas de Toledo

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