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¿ Existe la Comunidad Judía en Chile ?

Moisés Scherman
Moisés Scherman

Los dolorosos sucesos acaecidos a raíz de del conflicto que hoy día enfrentan a Israel y a Palestina, donde el gobierno de Israel ha utilizado el cobarde atentado de grupos terroristas palestinos que costó la vida de tres jóvenes israelíes en Cisjordania como pretexto para ejercer el más brutal Terrorismo de Estado sobre la población civil de Gaza, ha tenido variadas reacciones en Chile.

Al respecto, vemos con rabia e indignación como un grupo de chilenos y chilenas de origen judío que apoyó la invasión israelí a los países árabes en la “guerra de los 6 días” en 1967 y que formó parte de la escalada golpista que derrocó al gobierno popular en 1973 en nuestro país, apoyando luego a la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet, es el mismo que hoy se arroga la representatividad de la “comunidad judía” en Chile, apareciendo como la voz tanto de inmigrantes como de chilenas y chilenos de origen judío.

Este mismo pequeño y priviligiado grupo, donde solo encontramos a grandes empresarios, altos ejecutivos de trasnacionales y profesionales que están a su servicio, y que controlan instituciones como el Estadio Israelita, el Colegio Hebreo y el Club de Golf de La Dehesa, apoya al gobierno de Netanyahu , justificando el genocidio del ejército israelí al pueblo palestino en la Franja de Gaza, apoyado por las grandes potencias occidentales encabezadas por Estados Unidos.

La comunidad judía en Chile no existe, es solo un eufemismo. En Chile somos un poco más de 20.000 los inmigrantes y las chilenas y chilenos de origen judío.

Hay judíos fascistas, judíos derechistas, judíos sionistas, judíos democratacristianos, judíos socialistas, judíos comunistas. Hay judíos religiosos y por cierto que también los habemos agnósticos y/o ateos.

En Chile much@s judías y judíos somos de izquierdas y estamos absolutamente en contra del gobierno de extrema derecha que gobierna hoy en el Estado de Israel, reprimiendo tanto a palestinos como a judíos que están de acuerdo con el legítimo derecho a la existencia de un Estado Palestino en los territorios delimitados en 1948 cuando se fundó el Estado de Israel a instancias de la ONU.

El ser judío es reconocer nuestros orígenes, nuestra cultura, nuestras costumbres, nuestras comidas, nuestra música, en definitiva nuestra historia.

Estamos por la convivencia pacífica entre los pueblos palestino e israelí. Estamos por gobiernos democráticos en ambos estados. Estamos en contra del terrorismo de estado del Gobierno Israelí y en contra del terrorismo de los grupos extremistas tanto de terroristas palestinos como de terroristas israelíes.

Así como Israel no es un estado judío, ni Estados Unidos es un estado blanco, en Chile no existe la comunidad judía. Solo chilenas y chilenos de origen judío, donde nadie puede atribuirse ser la “voz oficial” de quienes están por el exterminio del pueblo palestino.

Por Moisés Scherman (economista y militante de Convergencia de Izquierdas)
Con información de El Ciudadano

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De mi supuesta vida con Hamas

hamas

Yo apoyé al grupo terrorista Hamas. Así reza estúpidamente todavía en una página de Youtube, colgada por un autodenominado Foro Protector —de Israel, naturalmente— a propósito de la segunda flotilla de la libertad que pretendía romper inútilmente el cerco a Gaza, varios años atrás. Los propagandistas del sionismo manipularon un vídeo que había grabado y me hicieron decir lo que nunca dije: entre otros albures, ese manifiesto apoyo a una formación política a la que nunca había mencionado, con la que no simpatizo un ápice pero que había ganado las elecciones de 2006 en dicho territorio.

Hasta ahora, todos aquellos que hemos denunciado los excesos de la maquinaria de la guerra israelí contra la población civil de la zona, hemos sido convenientemente caricaturizados como antisemitas; olvidando por cierto que, históricamente, bajo el paraguas de la denominación de origen de los pueblos semitas no sólo se incluía a los judíos sino, entre otros pueblos, a los árabes. Y, dado que se trata de un término lingüístico y no étnico ni religioso, habrá que subrayar que engloba a todos aquellos que hablan o que hablaron las formas antiguas y modernas del acadio, el amhárico, el árabe, el arameo, el fenicio, el ge’ez, el hebreo, el maltés, el yehén y el tigriña.

Excusatio non petita, acusatio manifiesta, que diría el latino a cuya tradición si pertenezco. Sin embargo, comprendan que estemos hasta la coronilla de lugares comunes y, en román paladino, gilipolleces. ¿Qué relación guarda el atroz sufrimiento judío en el ghetto de Varsovia con la razón o la sinrazón de esa guerra sempiterna que tiene mucho más que ver con los intereses políticos o con la propiedad de la tierra y del agua, en Oriente Próximo, que con la religión, la cultura o la historia? ¿Cómo puede utilizarse de coartada el dolor inocente de Ana Frank para justificar a los niños palestinos muertos en la operación Plomo Fundido o en las azoteas, escuelas y hospitales de las últimas semanas en Gaza? ¿Es que acaso Goebbels era de la Organización para la Liberación de Palestina y no nos hemos enterado? Dos primos de mi padre, por cierto, murieron a manos de los nazis en el campo de concentración de Gusen y su memoria no me sirve para justificar otros crímenes de Estado, sino para condenarlos todos.

Nadie ignora que Israel constituye una democracia formal, un Estado de Derecho en toda regla, en donde además existe un segmento de la población que abomina de las prácticas inspiradas por la declaración Balfour de 1917 y aplicadas tras la Segunda Guerra Mundial, tras el holocausto y como justiprecio histórico por la diáspora judía. ¿Es posible la coexistencia? Sin duda. ¿Es viable? No lo parece. Hay muchos otros muros además del de piedra que impiden cualquier acercamiento de posturas. El miedo guarda la viña. Y los votos.

A quienes llevamos media vida asistiendo a la prolongada guerra de Oriente Próximo ya no se nos ocurre cuestionar esa formidable operación de quita y pon, similar a la que pudiera llevarse a cabo por cualquier carambola a la hora de restituir la península ibérica a los moriscos y a los restantes pobladores de Al Andalus, injustamente desposeídos de propiedades y costumbres tras la vulneración flagrante de las capitulaciones de Santa Fe por los Reyes Católicos y sus sucesores. Sin embargo, ¿no podemos siquiera cuestionar la utilización de los colonos como una especie de marcha verde sobre Palestina, vulnerando acuerdos bien concretos de Naciones Unidas en cuyo consejo de seguridad la sombra de Tel Aviv sigue siendo alargada?

La impunidad internacional de Israel, la corrupción de Al Fatah y la muerte de Yasir Arafat, a quien le falló finalmente la baraka, permitieron la irresistible ascensión de Hamas o de su actual brazo armado, las Brigadas de Azedim al Kasam. Del laicismo inicial de la OLP, hemos pasado al auge del Corán entre los combatientes contra sus poderosos vecinos e invasores; quizá porque la fe sea el único clavo ardiendo que les queda, dado que la mayor parte de las potencias occidentales han ignorado su causa, presionados por los lobbies de poder israelíes, por una contundente estrategia de comunicación y por la pericia del HaMossad le Modiʿin uleTafkidim Meyuḥadim, la inteligencia militar israelita más conocida por su apócope Mossad y que ha llegado a actuar ocasionalmente en España, como cuando asesinó en Tarifa a uno de los autores del siniestro atentado de las olimpiadas de Berlín.

Israel, junto con las monarquías saudíes, resultaron dos formidables mascarones de proa en el mantenimiento de un statu quo en la región, favorable a las potencias occidentales. Tras los sucesos de Libia, Siria o Egipto, el mapa de Oriente Próximo y del Mashrek está cambiando a marchas forzadas y quien parece ganar posiciones en dicho ámbito es Al Qaeda, que empieza a franquiciar antiguas mesnadas yihadistas en un polvorín en donde, hasta ahora, sólo se había hablado aparentemente de banderas y territorios. Es injusto que los seguidores de Bin Laden se apropien de esa bandera blanquinegra, verde y roja, que tan poca relación guarda con el mito de las huríes que aguardan a los muyaidines en la otra vida. Sin embargo, buena parte de los errores israelitas y occidentales, cometidos en torno a Palestina, empujan hacia las inmolaciones, la desesperación y el Allâh es Grande grabado en vídeo por un alucinado antes de cargarse a una muchedumbre. ¿Debemos seguir aceptando ese riesgo?

En las últimas semanas, por primera vez en décadas, la imagen de Israel se ha desplomado ante los poderes fácticos internacionales. A pesar, por supuesto, de que el grueso de las muertes las sigue poniendo Palestina y, en su mayoría, se trata de civiles con especial abundancia de mujeres y de niños. Hasta Naciones Unidas ha puesto el grito en el cielo aunque no parece probable que establezca sanciones serias sobre el Gobierno del aguerrido primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, empeñado en encontrar túneles de las milicias en las guarderías infantiles.

No hay equidistancia posible ante la evidencia estadística de la muerte en esta zona del planeta. Los combatientes palestinos han llegado a ser crueles, pero también se han visto históricamente masacrados sin que nadie mueva un dedo a su favor. ¿Quién se atreve a comparar las decenas de muertos entre los soldados israelíes, ante la sorpresiva resistencia de Gaza en la franja, con los casi tres mil muertos palestinos a granel? ¿Qué les importará a los caídos las razones que esgriman a su favor sus verdugos? Fue infame el asesinato a sangre fría de tres adolescentes como ahora lo es el secuestro y presumible homicidio de un soldado israelí, vulnerando las convenciones internacionales. Pero, ¿qué cara habríamos puesto si al día siguiente de que ETA matase a Miguel Ángel Blanco, el Gobierno de José María Aznar hubiera decidido el bombardeo indiscriminado de Ermua?

Nada es comparable, dirán desde cualquiera de los foros protectores los fabricantes de entelequias. Y justificarán lo injustificable, pero ganarán la partida, porque Palestina ha perdido ya su peor batalla, la del olvido: cada vez menos jóvenes, a esta orilla del mundo, recuerdan cuando su resistencia nos emocionaba y nos indignaba a partes iguales, como nos había indignado y emocionado al mismo tiempo la dignidad y rebeldía de los judíos frente a todas las persecuciones de la historia.

Quizá el mejor arma que tendría Israel contra Hamas no cause muertos. Se trata de las urnas. Si alguien se preocupara de contrastar las cifras de pobreza en Gaza frente a las de Cisjordania, tal vez el apoyo a Hamas no sería tan abultado. O si se subrayara el número de refugiados palestinos que viven todavía allí de las ayudas de Naciones Unidas en lugar de recibir el respaldo de los malos gestores de su Gobierno. Claro que a lo peor eso no interese porque no parezca claro de que Al Fatah vaya a recobrar las posiciones perdidas y la Yihad Islámica aguarda ahí el relevo, quizá más sangriento, más inoperante que el de Hamas. Pero, al mismo tiempo, más desesperado, casi terriblemente lógico. “El infierno son los otros”, insisten en citar a Jean Paul Sartre todos los actores de esta tragedia. Pero también el escritor francés nos enseñó que es imposible hacer política sin mancharse las manos. Las manos sucias, en este caso, son de sangre.

Jerusalén no tiene derecho a seguir traicionando la memoria pacífica del pueblo al que su Gobierno dice representar. Y los palestinos debieran saber que no es bueno escapar de las brasas para caer en el fuego. Todos aquellos que no estamos de acuerdo en la célebre máxima de “cuanto peor, mejor”, no podemos permitir que Palestina termine convirtiéndose en un siniestro emparedado entre Israel e Irán. Con el Premio Nobel de la Casa Blanca, por cierto, mareando más la perdiz que la Unión Europea.

Frente al muro de la historia, hay un nuevo checkpoint. O reconstruimos una verdadera paz y duradera, o los próximos colonos de la zona serán los carniceros. Aquellos que no fuimos compañeros de viaje de Hamas, pero tampoco navegamos a bordo del “Exodus”, nos gustaría pensar que todavía cabe un final feliz en ese polvorín mundial. Pero lo mismo nos lo secuestran; o nos lo masacran; o lo torturan; o lo humillan; o lo entierran, entre bonitos discursos y pomposas declaraciones de misses y de gobernantes a favor del alto el fuego, de los derechos humanos y del comieron perdices.

Por J.J. Téllez
Con información de Público

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Cuántas Selmas más morirán a manos del sionismo genocida?

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Selma, muerta en Gaza por el bombardeo israelí

Que la guerra es inmunda…a nadie le cabe dudas. Que no es lo mismo estar del lado opresor que del oprimido,tampoco. Todo el mundo toma partido por un bando…o por otro. El genocidio cometido en Palestina por el sionismo invasor no es la excepción.

Día a día nos llegan los números,las estadísticas de esta tragedia y los leemos impotentes. El atropello a los más elementales derechos humanos, el menosprecio que muestran hacia la vida del otro, la prepotencia armada tan común en los cobardes que, a falta de razones esgrimen la fuerza.

Todos los días vemos los rostros inertes de cientos de niños masacrados o mutilados por la maquinaria bélica sionista, (ya que ellos mismos opinan que los niños y mujeres deben ser exterminados por representar futuros enemigos), y es triste decirlo pero, cuando a ese rostro se le asigna un nombre, y ese nombre está ligado a alguien por nosotros conocido de alguna manera, (no hace falta siquiera que sea de forma personal), la tragedia se torna aún más triste, más cercana,más palpable…más nuestra.

En el día de hoy, recibí un mensaje del querido Walter Saleh, en el cual me comentaba la tragedia acaecida a la familia del periodista y paisano Eduardo Salim Sad y, como comentaba anteriormente, el golpe sonó aún más cercano.

A Eduardo Salim Sad no lo conozco personalmente pero, he tenido oportunidad de disfrutar domingo a domingo su conducción del programa «Desde el aljibe» (junto a la queridísima Nínawa Daher), y por ello, la noticia se torna un poco más triste.

La pequeña de la que hablamos era Selma, sobrina de Eduardo Salim Sad, periodista y locutor de la TV Pública de Argentina.

Selma y su madre murieron luego de que un cobarde bombardeo del sionismo gobernante de Israel, derrumbara su vivienda, , el pasado 22 de julio según relató el propio Salim Sad en el canal 360°.

“Estoy mal. Subí la foto y la información a la red. Recibí mucha solidaridad. Me entero por un periodista que está en Damasco, Siria, que subió esta foto. La vi y dije: “Es mi sobrina”, contaba Salim Sad.

Ya son casi mil los muertos palestinos (más de 200 de ellos, niños) y más de seis mil los heridos, en sólo 19 días desde que Israel inició la genocida operación de agresión Borde Protector.

Las declaraciones de Salim Sad las pueden ver en este video:

Esperemos que con la denuncia y toma de conciencia internacional se pueda parar esta barbarie. Nuestras condolencias a la familia de Salim Sad y a la de todas aquellas familias que están soportando el asesinato de sus seres queridos por la codicia de unos pocos extranjeros que pretenden rapiñar la totalidad de la tierra que pertenece a Palestina por historia y por derecho.

Por Moro
Con información de Enorsai y Noticias 360

Licencia Creative Commons
Cuántas Selmas más morirán a manos del sionismo genocida? por Moro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://paginasarabes.com/2014/07/27/cuantas-selmas-mas-moriran-a-manos-del-sionismo-genocida.

EEUU-Zion,alianza cultural de guerra y muerte

Ataques en Gaza
Ataques en Gaza

En este nuevo artículo nos hemos propuesto analizar dos temas importantes, uno de urgencia como es el genocidio que está desarrollando el ejército Israelí en la Franja de Gaza y las políticas terroristas de Estados Unidos que apoyan a esta nación judía contra los pueblos de Palestina y Medio Oriente. Porque sus estados satélites aplican al pie de la letra la política de tierra arrasada con su concepto militar de que los civiles, incluidos niños, son efectos colaterales de sus guerras expansionistas.

Este será un tema imposible de mencionar y a la vez, la necesidad de condenar este atroz genocidio, pero nos parece importante, también señalar que, como contrapartida a esta nueva etapa oscura del Siglo XXI, han surgido nuevas iniciativas a nivel mundial, de la creación de la unidad en la multipolaridad, donde naciones emergentes crean en la diversidad política e ideológica, propuestas de intercambio y de desarrollo económico, en contrapartida a las multinacionales y los Bancos e instituciones transnacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que a diferencia de esta nueva alianza entre América Latina y grupo BRICS, buscan imponer ajustes macroeconómicos, con altos impactos sociales.

Hoy la humanidad transita por un nuevo estadio de violencia imperialista, porque la invasión, a cualquier nación democrática por fuerzas externas nos expone, al margen de cualquier acuerdo mundial. Hoy se confirma una vez más la inoperancia de la Organización de Naciones Unidas (ONU), así como mecanismo de resolver los conflictos mundiales, incapaz de detener la violencia desatada en el Medio Oriente contra Siria, Irak, Palestina, como en África contra Libia. Estas experiencias trágicas y de muerte han marcado nuevos precedentes del terrorismo, de los movimientos mercenarios, financiados por Estados Unidos y la OTAN, los cuales actúan con patente de corso, como les daba a los piratas el imperio Británico en el Siglo 18 y 19, lo cual confirma una vez más, que las trasnacionales y las naciones desarrolladas, solo aspiran al dominio de las riquezas, de las naciones de los continentes en vías de desarrollo.

Estados Unidos e Israel conforman la alianza militar de la guerra y la muerte

Hoy nuevamente los pueblos del mundo y las naciones condenan la invasión de Israel a la Franja de Gaza, y Estados Unidos refuta a través de su mandatario Barak Obama, que la agresión del ejército sionista, no es un genocidio. Uno se pregunta ¿Por qué asume esta postura Obama? la respuesta es el denominado lobby judío que ocupa a nivel de la Oligarquía estadounidense, más del 60 por ciento del poderío económico en esta nación. Porque la mayoría de las trasnacionales están en manos de estos capitales. Esta conducta criminal, que le da Estados Unidos y la ONU, de libre derecho de los sionistas a arrasar a las naciones árabes y tener en su territorio armas nucleares, muestran una vez más, que la venganza y la ley del ojo por ojo son las bases de ese estado sub imperialista, que ataca barcos de otras naciones que llevan comida al asediado pueblo palestino, que desde 1948 fue devastado y repartido para crear una cuña entre los pueblos del Medio Oriente.

Pero algo llamativo sucedió, en el tema de la no codena a Israel, luego de las declaraciones en la ONU de Estados Unidos, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry no se dio cuenta, que una cámara estaba encendida, antes de su entrevista en un programa de televisión en la cadena Fox. Cuando pensaba que nadie lo estaba grabando, atendió una conversación telefónica privada con un asesor no identificado, que pudieron escuchar los periodistas que iban a entrevistarlo, donde Kerry, calificó de “infernal” la operación militar de Israel en Gaza con un balance que ya ha ascendido este lunes 21 de julio de 2014 a cerca de 500 muertos y más de 3.000 heridos, según las últimas informaciones facilitadas por las autoridades sanitarias. Agrego además “Está aumentando significativamente. Tenemos que ir allí. Pienso que deberíamos ir esta noche. Es una locura quedarse sentado sin hacer algo”. De esta manera lo informó la agencia palestina de noticias Maan.

Varios cables y agencias de prensa, informan de 330 Muertos, 2954 heridos (del cual el 70% son niños y jóvenes), 400 viviendas destruidas, lanzamiento de bombas de fósforo blanco y gases venenosos (bombas químicas prohibidas por la ONU). Pero estas cifras alarmantes no han motivado acciones internacionales, no se toman decisiones, ni sanciones, solo las aplican si son naciones que no aceptan la hegemonía de Estados Unidos. Ningún pueblo se merece ser condenado, pero sí debemos condenar el racismo del Sionismo, el apartheid de la cultura expansionista del estado israelí, no podemos entender, ni comprender la muerte de niños, civiles y la destrucción de viviendas, como el bloqueo a Gaza, la muerte y el dolor no son una salida a la paz.

Una nueva geometría económica entre América Latina y el grupo BRICS

Ante esta realidad de violencia y avasallamiento a los pueblos hermanos, hoy a nivel mundial surgen nuevas iniciativas, en el marco de crear un mundo multipolar, que se oponga a la guerra, que construya nuevos mecanismos de integración entre nuestras naciones latinoamericanas, con naciones de África, Asia y Euro Asia, están creando una nueva realidad alternativa, el dialogo y la paz han sido nuevos instrumentos de encuentro. En nuestro continente, el avance en la creación de organismos multilaterales, abre las puertas a nuevos mercados y mecanismos económicos.

La madurez de nuestras naciones ha dado paso a la apertura de relaciones con Rusia y China, países con un gran desarrollo tecnológico y económico, los cuales han decidido dar un gran paso en la construcción del bloque de países emergentes, en el concierto global a partir de un nuevo paradigma económico, con el nombre de BRICS. Un Grupo que integran cinco países, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que representan en su conjunto, una cuarta parte del Producto Bruto Mundial y un quinto de las inversiones globales existentes

La reunión desarrollada en Brasil entre los BRICS y UNASUR, abrió una importante puerta al intercambio comercial, bajo diferentes normas de negociación, con mayores flexibilidades que con Estados Unidos y el Mercado Común Europeo (MCE). Son nuevas salidas a nuestros productos y nuevas inversiones, la cuales bien destinadas por nuestros gobiernos, permitirán, avances en nuestras economías. Pero nos parece importante señalar, que hablamos de acuerdos en el marco del capitalismo. Tanto Rusia, como China, buscan ampliar sus mercados para sus naciones, porque los países industrializados han boicoteado a Rusia, le han cerrado el comercio en varias áreas, a China también la han bloqueado, y hasta existe una campaña de Estados Unidos, para enfrentar a estos países emergentes, para que no sean potencias económicas.

La misma creación de un Banco de Desarrollo BRICS, con un capital asignado, estimado de 100 mil millones de dólares, con el objetivo de financiar proyectos de infraestructura estratégicos para este grupo de accionistas, bajo la expectativa de crear una alternativa mundial a los mecanismos de Estados Unidos y Europa, como son el Banco Mundial y el FMI. También surge la propuesta presentada a los países del UNASUR, de acceder a este Fondo Desarrollo.

Nos parece muy importante la propuesta del presidente de Ecuador Rafael Correa, de revitalizar la propuesta del Banco del Sur, para poder entablar un intercambio con otras monedas, para no depender del dólar y su fluctuación en el mercado, así como ampliar a nivel continental el Sucre, para evitar la especulación de Estados Unidos.

La perspectivas de una nueva geopolítica Multipolar, se ha demostrado en los acuerdos en la aplicación de la condonación, por parte de la Federación Rusa a Cuba, del 90 por ciento de la deuda externa con esa nación de 35.000 millones de dólares, con la antigua URSS, y dejando el 10 por ciento, un total de, 3.500 millones de dólares a pagar en 10 años vía inversiones necesarias para el desarrollo de la isla. Una acción que muestra una voluntad de comercio justo, ante una nación caribeña agobiada por el bloqueo criminal de Estados Unidos. Acciones como estas pueden establecer una nueva geometría del poder, enmarcada en una propuesta pluripolar, en el marco de la diversidad, pero como mecanismos y préstamos flexibles, capaces de pagar por nuestras economías.

Nuestro continente ha sufrido durante décadas el gansterismo económico, aplicado por los ajustes del FMI y BM, sumiendo a América Latina en golpes de estado y décadas de crisis, generando la pobreza en mucha de nuestras naciones. La aplicación de los fondos Buitres en Argentina, así como deudas impagables, en muchos países, permitió el control de nuestras economías por las trasnacionales y la aplicación de los TLC. Ante esta realidad solo la creación de las vías económicas alternas, la creación de un modelo multilateral, el establecimiento de relaciones equilibradas de comercio, darán una salida a nuestros países en vías de desarrollo.

Por Diego Olivera
Con información de Barómetro Internacional (especial para Argenpress.info)

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El armenio – ¿Un genocidio inexistente?

Genocidio armenio
Genocidio armenio

Para Mariana, Laura y Vera.

Yo quería saber por qué yo había perdido tanta
gente que me era personalmente propia.
(Del testimonio de un armenio argentino hijo de
sobrevivientes).

¿No ven ustedes lo que ha sucedido? Dios se ha
vuelto loco. (De una mujer armenia al presenciar
la muerte de su hijo quemado vivo en la iglesia de
la aldea).

Puerta de roble,¿quién te levantó sobre los goznes?
mi dulce madre no puede volver.(Paul Celan).

Esta nota es un comentario del libro de Héléne Piralian Genocide et transmission. Sauver la mort, sortir du meurtre (L’Harmattan, Clemecy, 1995), no traducido al español.

Consideré importante hacer conocer algunas ideas que plantea la autora para poder ‘pensar el genocidio’, cualquiera que fuese.

Las causas del genocidio armenio no existen. Puede haber explicaciones religiosas, raciales, de relaciones de fuerza de las grandes potencias europeas, de lucha de los países industriales por los mercados, de situación interna y necesidad de expansión del imperio otomano, etc., que habrían originado, en el peor de los casos, otra de las innumerables guerras que asolaron la región.



Pero para ese genocidio, como para cualquier otro, no existen causas. Sería hacer entrar ese acontecimiento en su totalidad dentro del orden de la razón, de lo inteligible,de lo explicable.

Los ‘hechos’ del genocidio armenio sí existen. Entre los años 1915 y 1918, en un episodio que los armenios denominan la Catástrofe, el gobierno turco asesinó a un millón y medio de armenios de los dos millones cien mil que vivían en Turquía. El resto logró escapar en condiciones infrahumanas.

Hobsbawn lo considera «el primer intento moderno de eliminar a todo un pueblo».

El plan de exterminio fue meticulosamente trazado: primero serían asesinados los intelectuales y los políticos, luego los soldados armenios del ejército y el resto de los hombres y finalmente las mujeres, los ancianos y los niños.

El plan estaba montado sobre la estrategia de la deportación y traslado a otros lugares pero la mayoría fue asesinada en sus pueblos y los grupos de deportados, que debían desplazarse a pie a través de grandes distancias, fueron sistemáticamente aniquilados y abandonados al hambre y a las enfermedades para que nadie quedase con vida: Sin los medios tecnológicos de que dispondrán los genocidas futuros, la matanza se convirtió en una verdadera carnicería de cuerpos violados, torturados, despedazados, semi-devorados por los animales, cuerpos que eran abandonados a los costados de los caminos o tirados al Eufrates.

Diversos testimonios dan cuenta de la particular’ voluntad de aniquilamiento que animó a este genocidio, caracterizado por una obsesión por la dispersión, dispersión de los habitantes, dispersión de los restos humanos, destruccción de monumentos e iglesias, arrasamiento total de muchos pueblos, cambio de nombre de otros, prohibición de usar la lengua, levantamiento de los cementerios. «Exterminen, ordenaba telegráficamente Talaat a sus ayudantes, a todos los niños en edad de recordar». «No va a quedar ni un armenio para el museo», declaraba Kemal Atartuk.

Todas estas acciones fueron acompañadas de órdenes estrictas de mantener el silencio hasta bajo pena de muerte. Talaat ordenaba llevar a las cortes marciales a las personas que difundieran o investigaran esos hechos y sostenía como central el cuidado de que los extranjeros que circulaban por el país fueran convencidos de que las deportaciones tenían como único fin el traslado de las personas a otros sitios.

Ya no se trata solamente de una masacre sino de hacer desaparecer a todo un pueblo. No existieron, no vivieron, no murieron. No hay lugar geográfico al que hayan pertenecido, ni ley que los incluya, ni memoria que los aloje. Sólo silencio. Silencio mantenido activamente mediante amenazas de todo tipo, incluso de muerte, a lo largo de ochenta años, hasta ahora. Por lo tanto, ni reconocimiento, ni arrepentimiento, ni perdón, ni culpa, ni compensación. Nada.

Esto hará decir a J.M.Carzou, autor del libro Un génocide exemplaire: «¿Entonces este genocidio lo hemos soñado? No. Es un genocidio perfecto: no tuvo lugar…»

En la actualidad, algunos historiadores se preguntan qué hubiese pasado con todos los genocidios posteriores de este siglo si éste no se hubiese realizado en la mayor impunidad, ante la indiferencia de las potencias mundiales.

Es una pregunta que sigue siendo válida.

Setiembre de 1915. Telegrama del Ministro del interior Talaat Pacha al gobernador de Alepo:»Se ha comunicado recientemente que el gobierno, por orden del Comité, ha decidido exterminar totalmente a todos los armenios que habitan Turquía. Los que se opongan a esta orden y a esta decisión serán separados de sus funciones. Sin miramientos para las mujeres, niños o enfermos, por más trágicos que sean los medios del exterminio, sin escuchar los sentimientos de la conciencia, es necesario poner fin a su existencia».

Abril de 1984. Párrafo de una carta que el cineasta kurdo Y.Güney dirigió al Tribunal permanente de los pueblos reunido en Paris para estatuir la existencia del genocidio armenio y pedir su reconocimiento por parte del gobierno turco actual: «Si este genocidio hubiese sido reconocido en su momento por la comunidad internacional, si en los años 20 la Sociedad de las Naciones hubiese juzgado y sancionado severamente este crimen contra la humanidad, es probable que los dirigentes kemalistas no hubiesen intentado hacer padecer a los kurdos la misma suerte que a los armenios, masacrando y deportando entre 1925 y 1940 a más de la tercera parte de la población kurda que vivía en su territorio».

El libro de Piralian reconoce su origen en una pregunta: ¿Qué significa ser el sobreviviente de un genocidio, cómo no morir de la herencia del genocidio?



El genocidio armenio no ha sido reconocido por sus responsables, es decir el gobierno turco, ni por los sucesores de los responsables, y reflexiona sobre las consecuencias que ese no reconocimiento, que ese desconocimiento activo tiene para los sobrevivientes y su descendencia. Un genocidio de estas características conlleva, además del asesinato masivo de las personas, un asesinato de lo simbólico y de su transmisión a los descendientes, un asesinato sin fin.

Sin esta idea de una aniquilación radical, de un asesinato sin fin que incluya a la descendencia no se entendería el carácter activo del desconocimiento que los turcos implementan sistemáticamente hasta hoy.

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Atrocidades culturales de la guerra en Siria

Siria. Continúan enfrentamientos callejeros en Aleppo. ©AP/Manu Brabo
Siria. Continúan enfrentamientos callejeros en Aleppo. ©AP/Manu Brabo


A Arnoldo Martínez Verdugo, figura señera del siglo XX mexicano.

A José María Pérez Gay, invaluable amigo.

In memoriam.


El conflicto en el cercano Oriente obedece a una maraña de intereses de muy diversa índole, cuya complejidad se acrecienta con el tiempo mientras que las posibilidades de solución se reducen sensiblemente. La conclusión del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas en su informe de febrero del año en curso no deja lugar a dudas: la solución política para Siria en las condiciones prevalecientes es imposible.

A esta situación de alta complejidad habría que agregar la destrucción de uno de los patrimonios de mayor riqueza en el ámbito cultural y que ha sido cuna de las civilizaciones más antiguas. Esta destrucción parece no tener precedente a escala internacional. Damasco y Alepo, dos de las ciudades sirias de mayor importancia, fueron escenarios de los primeros asentamientos humanos y es en Siria en donde surge la primera sociedad agraria.

Las fuerzas antagónicas en Siria no han reparado en tomar monumentos pertenecientes al patrimonio cultural de la humanidad como resguardo para sus actividades militares, en flagrante contravención de la legislación internacional. El torbellino de la confrontación bélica y la imposibilidad de acceder a los sitios del patrimonio cultural impide ver con claridad la magnitud de esta destrucción sistemática, lo que adicionalmente emboza una información confiable. No obstante, se tiene certeza de que 12 de los 36 museos sirios han sido saqueados. Estos eventos fueron inicialmente negados por el gobierno sirio, que reducía la pérdida a una estatua dorada aramea del Museo de Hama y una pieza de mármol del Museo de Apamea; los demás bienes culturales museísticos, sostenía, se habían puesto a buen recaudo.

Se cuenta ya con información de que han resentido severos daños en Alepo, el mercado milenario, la gran mezquita Umayyad y la ciudadela, así como en la Ciudadela de Raqqa. Lo que también es lamentable es el daño a la capilla de los cruzados en el Crack de los Caballeros, cerca de la ciudad de Azzara. Este sitio patrimonial fue una fortaleza de los cruzados, con un estilo que refleja una mezcla de las culturas francesa y musulmana. A ello habría que agregar la destrucción del campanario de la Iglesia Um Al Zanar, en el norte de la provincia de Homs.

Un templo asirio de la mayor importancia fue destruido en Tell Sheikh Hamad, junto con las paredes y torres de la ciudadela de al-Madiq. Las tropas regulares del gobierno sirio no han tenido escrúpulo alguno en ocupar el castillo de Ibn Maan, en la ciudad romana de Palmira, en cuyo valle de las tumbas apostaron tanques, al sur de la antigua ciudad. La magnitud de la destrucción es un reto a cualquier imaginación.

A lo anterior hay que agregar el pillaje. En el Valle del Éufrates se han identificado excavaciones ilícitas, específicamente en Mari, Doura Europos, en Deir ez-Zor y Zenobia; franco vandalismo en la zona de Mari y el Museo, y ocupaciones ilegales en Doura Europos. Los antiguos poblados del norte de Siria, patrimonio cultural de la humanidad, y en Qala’at Semaan (San Simón) no han sido excepción; se tiene conocimiento del total colapso de una pieza de piedra caliza en una tumba piramidal en El Bara y de vandalismo en Sergilla. Otros de los pillajes de los que se puede dar cuenta es el de Dja’de (sitio neolítico) y en Umm Tell (sitio paleolítico).

En el sur de Siria el paisaje también es desolador: existen excavaciones ilícitas en Bosra (ubicada entre la Ciudadela y los baños termales). Las ciudades de Tell el-Far, Tell Taouil y Tell el-Kharaze también han estado altamente expuestas. El vandalismo y el pillaje no han encontrado límites, como en la región de Hama. Han estado bajo un constante acoso, en Shir, los asentamientos neolíticos; en Raphaneae una fortaleza legionaria romana; en Qasr al’Azm el palacio del gobernador otomano, y en Shayzar/Larissa un asentamiento del periodo helénico.

Desde el inicio del conflicto, la comunidad internacional expresó su gran preocupación de lo que era altamente predecible: la emergencia del mercado negro de bienes culturales. A los pronunciamientos de la UNESCO en este orden habría que agregar la primera intervención de Lakhdar Brahimi, enviado especial de la Liga Árabe, el 24 de septiembre de 2012 ante el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la destrucción impune del patrimonio cultural.

Ahora se ha replicado la misma matriz de pillaje que en Irak; todos los participantes de las diferentes fracciones en pugna se han arrogado el derecho de saquear en beneficio de su causa y contribuyen con ello a enriquecer el mercado negro. El Ejército Sirio de Liberación, que combate al presidente Bashar al-Assad, en su búsqueda de divisas no ha quedado exento de estas acciones depredadoras.

El contacto de Amán

 

A raíz del conflicto sirio se ha formado una compleja red de contrabandistas y mercaderes de arte que están destruyendo sin ningún escrúpulo uno de los legados más importantes de la humanidad.

Como lo fue durante el conflicto en Irak, Amán, la capital de Jordania, se ha convertido en un centro importante de comercio de bienes culturales ilícitamente exportados de Siria. Ahí es fácilmente asequible la compra de vasijas de la edad de bronce de la ciudad de Tal Shihab, mosaicos bizantinos de la Iglesia de San Simón o de la ciudad romana de Apamea, ubicadas en las cercanías de Alepo, y estatuillas de más de dos mil años de Bosra, una ciudad que albergaba a uno de los teatros romanos mejor preservados. En el mercado negro las antigüedades de la era nabatea y las tablillas de piedra de la era aramea son de las más preciadas. Para remover los mosaicos bizantinos de los pisos romanos de Apamea se han empleado incluso bulldozers por parte de los saqueadores.

La magnitud de este mercado negro y la gravedad del tráfico ilícito obligó a las autoridades jordanas, bajo el alto patrocinio de la princesa Sumaya bint El Hassan, a convocar a la comunidad internacional, a través de la UNESCO, a dos seminarios –en febrero y marzo de este año– para impulsar recomendaciones que pudieran paliar esta catástrofe cultural y elaborar un plan de acción que respondiera a dos diferentes escenarios: el primero atiende la situación actual de la guerra en Siria, en la que se respalda a la Agencia Siria de Antigüedades y de Museos (DGAM por sus siglas en inglés) y se exhorta a las partes contendientes para que dejen de utilizar sitios del patrimonio cultural con propósitos militares. El segundo versa sobre la posibilidad de la recuperación de bienes culturales que hayan sido exportados ilícitamente.

De importancia capital fue la presentación de la Organización de Aduanas Universal (WCO por sus siglas en inglés), que ha elaborado reglas para la protección del tráfico ilícito de bienes culturales a través de su programa ARCHEO, consistente en una comunicación en línea de los medios que emplean los agentes aduanales para prevenir el tráfico ilícito de bienes culturales. Este programa permite consultas súbitas que proveen de información sobre exportaciones ilícitas, y constituye sin duda un medio efectivo para prevenir de manera general el tráfico ilícito.

Sin embargo, la preocupación de las autoridades jordanas alterna con un mercado negro floreciente en Amán, con grandes mercaderes de arte, entre los que sobresale Mohammed Khalil, experto en antigüedades. La inmigración de más de dos mil personas diarias que huyen del conflicto y que ingresan a territorio jordano nulifica cualquier control aduanero.

El problema ha llegado a límites muy delicados; el propio gobierno sirio, por conducto del ministro de Cultura, Lubana Mushaweh, y Maamoun Abdulkarim, jefe de la DGAM, se vieron obligados a convocar a un seminario, para el 12 y 13 de mayo de este año en el Museo Nacional de Damasco, con la intención de tomar medidas para evitar lo que ya se considera una catástrofe cultural sin precedentes. Se tuvo que admitir la rapacidad a la que han estado expuestos los sitios de Mari, Doura Europos, Apamea y Gebel al-Woastani en la región de Idlib, considerada patrimonio cultural de la humanidad.

Finalmente el propio Abdulkarim admitió que si el conflicto continúa, lo que es altamente predecible, no sólo se perderá la historia e identidad sirias, sino una de las fuentes más importantes del conocimiento universal. Abdulkarim solicitó la cooperación internacional y la de sus vecinos, especialmente Turquía, Líbano y Jordania, ya que el gobierno del presidente Bashar al-Assad es ya incapaz de salvaguardar este patrimonio cultural de la humanidad.

La prevalencia del mercado

Al margen del conflicto sirio, y como gran contraste, se abrió una sucursal del Museo del Louvre en Abu Dhabi, ubicada en la isla de Saadiyat, bajo la dirección del emiratí Hissa al Dhaheri, cuya inauguración está prevista para 2015 pero que el 22 de abril de este año, con la muestra Nacimiento de un museo, anticipó lo que será la envergadura del recinto.

Abu Dhabi se convertirá en uno de los centros culturales de mayor relevancia en el ámbito universal. El Museo del Louvre alternará con el Guggenheim, diseñado por Frank Gehry, un museo marítimo obra de Tadao Ando y un auditorio emblemático, bajo la dirección de Zaha Hadid, entre otros.

El Medio Oriente se ha convertido en un mercado del arte de primera importancia y se anticipa que una buena parte de los tesoros sirios será albergada en este nuevo Museo del Louvre en Abu Dhabi.

La precariedad del derecho

El término genocidio cultural no es una noción que haya sido aceptada ni por la Convención de Nueva York de 1948 para la prevención y la represión del crimen de genocidio, ni tampoco en los Estatutos de la Corte Penal Internacional (Roma 1998). No obstante ello, esta noción novedosa introducida por la literatura especializada (Scovazzi) identifica sus elementos definitorios en el precedente Plan de Sánchez que conoció la Corte Interamericana de Derechos Humanos, así como en el precedente Krstic, del que conoció la sala de primera instancia del Tribunal Penal internacional para la antigua Yugoslavia.

Ese tribunal, en su resolución del 2 de agosto de 2001, formuló la interrogante de si más allá de la destrucción de un grupo o comunidad se puede considerar también como genocidio su destrucción por la erradicación deliberada de la cultura e identidad de un grupo o comunidad. La Corte sentenció que si bien no se satisfacía el presupuesto del genocidio, constituye un elemento de convicción importante la destrucción física de un grupo o comunidad, las alteraciones de sus instituciones y monumentos culturales y religiosos, como los ataques a mezquitas, y en general de su patrimonio cultural.

Los aspectos culturales del genocidio, un crimen que inflige grandes pérdidas a la humanidad pues se le desprovee de las aportaciones culturales de ciertos grupos humanos, merece una amplia reflexión en el derecho internacional en casos como el de Siria.

El mismo creador del neologismo genocidio, Raphaël Lemkin (1900-1959), en su obra Axis Rule in Occupied Europe, ya había sostenido que debía comprenderse como uno de los elementos de este crimen la pérdida de una cultura. Lemkin afirmaba que el genocidio se efectúa por un ataque sincronizado contra los diversos aspectos de la vida de un pueblo, específicamente en sus ámbitos políticos, sociales, culturales, económicos, biológicos, físicos, religiosos y morales.

De lo que existe certeza es que en Siria no se han observado las reglas más elementales del ius belli, no obstante que ese país forma parte de la Convención de la Haya de 1954 en materia de protección del patrimonio cultural en tiempos de conflicto armado y de su Primer Protocolo de 1958, aun cuando no haya ratificado el Segundo Protocolo de 1999; también es parte de la Convención de la UNESCO de 1970. Por lo demás, las Convenciones de Ginebra, y el Protocolo Adicional Segundo de 1977 por lo que respecta a la salvaguarda del patrimonio cultural, tampoco han sido observados.

La relevante información obtenida para la realización de este ensayo –proporcionada por fuentes confiables y no divulgada antes en ningún otro medio– no hace más que evocar que en Siria estamos frente a un Armageddon cultural en donde prevalece el desprecio a la creatividad humana, una guerra civil que ha quebrantado todas las normas del ius belli. Los conflictos bélicos han sido una constante en la humanidad; repetidamente, sin embargo, se ha sostenido que no todo en los conflictos bélicos debe estar permitido. Una y otra vez, empero, esta premisa, y los esfuerzos por crear un ius belli fijando límites, han sido ignorados.

Las antigüedades son testigos de la genialidad y creatividad de arquitectos, escultores, pintores y grabadores, entre otros artistas, y receptáculos de información valiosa e irremplazable que explican a las civilizaciones a través del tiempo. La cultura tiene finalmente un significado universal, pero las partes contendientes en Siria han ignorado la importancia del legado cultural.

La población siria, y junto con ella la humanidad, están perdiendo una de las fuentes más valiosas de conocimiento para descifrar la historia de la humanidad. La rapiña y el mercado negro se han sumado a la destrucción sistemática del patrimonio cultural de la humanidad en beneficio del mercado del arte, siempre insaciable. Los museos y archivos, repositorios del conocimiento universal, se desvanecen y la violencia se enseñorea como una de las características del siglo XXI.

Por Jorge Sánchez Cordero (Doctor en derecho por la Universidad Panthéon Assas).
Con información de Proceso

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