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El arte sirio en guerra cruza a Dubái

Los artistas exiliados recrean la crudeza del conflicto en sus obras.

'The new Guernica', la obra de Oussama Diab inspirada en el mural de Picasso.
‘The new Guernica’, la obra de Oussama Diab inspirada en el mural de Picasso. © El País

 

El beso, de Klimt, se superpone a una fachada acribillada por la artillería. Una recreación del Guernica de Picasso adquiere connotaciones damascenas. Y en casi todos los cuadros ruedan cabezas. Las cabezas de los muertos. La guerra siria ha llegado a Dubái de la mano de los artistas exiliados por el conflicto. Se ha visto la semana pasada en Art Dubai, la principal feria del arte de la región; pero sigue presente en la Galería Ayyam, que no solo expone obras de pintores sirios, sino que les está ayudando a dejar atrás el infierno de las bombas.

Iba a decir de la “guerra civil”, pero Tammam Azzam me corrige. “Nosotros lo llamamos revolución”, señala. En su opinión, no se puede hablar de guerra civil, “cuando una parte tiene todas las armas y la otra no”.

Azzam (Damasco, 1979) es el autor de Freedom graffitti, el cuadro que sobreimpresiona El beso a la fachada agujereada, una técnica que también ha aplicado a La Gioconda, La danza, de Matisse, o el Elvis, de Warhol. El contraste entre el optimismo romántico de la pintura de Klimt y la crueldad que se desprende de la foto digital que le sirve de base busca denunciar el abandono del resto del mundo hacia los acontecimientos que desde hace dos años sacuden Siria. Y ha logrado su objetivo porque desde que se colgó en la web la imagen se ha hecho viral, con más de 20.000 “me gusta” y compartido 14.000 veces en las primeras cinco horas.

'Freedom graffiti', de Tammam Azzam, sobreimpresiona 'El beso', de Klimt, sobre un edificio acribillado. © El País
Freedom graffiti’, de Tammam Azzam, sobreimpresiona ‘El beso’, de Klimt, sobre un edificio acribillado. © El País

 

La elección del grafiti resulta particularmente significativo. La revuelta siria se inició a raíz de que unos chavales fueran detenidos y torturados por unas pintadas contra el régimen en Deraa, al sur del país, muy cerca de Sweida, la localidad de origen de la familia Azzam. Luego, a falta de mejor escaparate, muchos artistas han convertido la web en un lienzo y el arte ha pasado a ser otro instrumento de comunicación tanto o más que una forma de expresión individual.

Conversamos en casa de Khalid Samawi, quien junto a su primo Hisham Samawi y la esposa de este, Jouhayna, abrieron la galería Ayyam en Dubái en 2008 para dar a conocer la prometedora escena artística siria. Originarios de Siria, aunque nacidos en Libia, los primos eran coleccionistas de arte contemporáneo árabe y persa, y con los aires de cambio que inicialmente trajo la llegada al poder de Bachar el Asad habían iniciado la aventura de la galería en Damasco dos años antes. Hoy, tienen espacios en Beirut, Londres y Yeddah, además de Dubái. Pero la sede inicial en la capital siria ha cambiado de actividad.

“A los pocos meses de empezar la revuelta nos trajimos las obras aquí y a Beirut”, explica Jouhayna. Pero salvar los cuadros ha sido el menor de los retos. Su preocupación se ha centrado en salvar a los artistas, el compromiso político de muchos de los cuales hacía insostenible su presencia en el país. “La galería de Damasco se ha convertido en taller-vivienda para aquellos que han tenido que dejar sus casas en los barrios más peligrosos y hemos ayudado a salir a todos los que hemos podido”, añade la empresaria.

Azzam ha sido uno de ellos. También es uno de los más activos en expresar su apoyo a la revuelta. Ver su país en llamas le produjo tal desasosiego que prendió fuego a uno de sus cuadros y lo exhibió junto a un corazón quemado.

“Me fui porque empezaban a reclutar a gente para el Ejército y la alternativa era unirme a la milicia del Ejército Libre de Siria. No estaba preparado para matar o morir”, admite con un brillo de emoción en los ojos. Según la ONU, ya son 70.000 los muertos desde 2011. Gracias a los Samawi hace poco más de un año pudo trasladarse junto a su mujer y su hija de seis años a Dubái, donde sigue trabajando.

“Dejamos todo, el estudio donde yo trabajaba, nuestra casa, todo”, rememora ante el asentimiento cómplice de su mujer. “No sabemos si podremos volver porque no está claro cuándo va a terminar la revolución”, añade esta. Sea cuando sea, Azzam se muestra convencido de que “va a ganar el pueblo”.

Entretanto, el arte se ha convertido para él en un doloroso vínculo con su país. No es el único. Oussama Diab con su The new Guernica o Safwan Dahoul a través de su primera obra digital, Moving dream, que también remite al pintor malagueño, reflejan el peso del conflicto en la obra de los artistas sirios.

“La mayoría ha abandonado Siria, hacia los vecinos Líbano y Jordania, sobre todo; aquí, que yo conozca, somos unos 30”, señala Azzam. Y es que los artistas no se han librado del éxodo al que la violencia ha empujado a dos millones de sus conciudadanos. En un gesto hacia ellos, Art Dubai ha comprometido la recaudación de las entradas y las ventas de catálogos y otros productos para los desplazados sirios a través del Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

Por Ángeles Espinosa
Con información de El País

Nota de la Bitácora: la presente nota se publica a efectos de mostrar la obra de artistas de origen árabe,y a título cultural. De ningún modo el equipo está de acuerdo con las declaraciones de Tammam Azzam,  “cuando una parte tiene todas las armas y la otra no”.(sic). A las pruebas nos remitimos.Hay armas de diversos orígenes y las usan no sólo contra el régimen sirio.

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Reflexiones del cielo, meditaciones en la tierra

El Muvim expone varias de las obras de la artista Wijdan F. Al-Hashemi en la exposición sobre caligrafía árabe.

La princesa desmitifica leyendas sobre el arte árabe. © Levante
La princesa desmitifica leyendas sobre el arte árabe. © Levante

Reflexiones del cielo, meditaciones en la tierra es el título de la exposición que la ha acercado a Valencia como embajadora del arte jordano y también como artista. La muestra, que se exhibe en el Muvim, procede de la Jordan National Gallery y ofrece una panorámica contemporánea sobre la caligrafía árabe convertida en elemento estético y reflexión personal de los artistas. La suya aborda el amor.

Princesa, artista, diplomática, mecenas, impulsora de museos y centros de educación de bellas artes en Jordania…

Nunca me había planteado un porqué al respecto. Sólo hago lo que me da placer y me gusta.

¿Cómo explicaría qué es el arte árabe?

El arte árabe empezó con pasos lentos pero muy seguros. Hasta que comenzó su comercialización por parte del mundo occidental. Las casas de subastas irrumpieron en el golfo Pérsico y subieron los precios del arte para que los artistas tuvieran una ganancia. Pero han llegado al punto de multiplicar por diez el precio de la obra de algunos artista lo que ha hecho que ahora allí no se pueda vender su obra.

¿Cree que es su singularidad lo que atrae a Occidente, o es quizás la búsqueda de una nueva identidad estética?

Ambas cosas. El artista árabe busca su identidad y, al mismo tiempo, mira a Occidente. Hoy en día nadie se puede escapar. La comunicación y la información es absoluta y global. La exposición de Valencia es un ejemplo de búsqueda de identidad de los artistas árabes —la gran mayoría formados en Occidente— a través de la caligrafía.

¿Existe afinidad o cada país de la zona es un mundo por descubrir?

No hay algo que nos identifique en sí a excepción del uso de la caligrafía de forma moderna. Quizás nos diferencie el simbolismo que cada país utiliza. Ese es el caso de los artistas palestinos. Ellos tienen su causa y la llevan siempre en su arte. Por eso también se puede hablar de arte y política. Muchos artistas árabes han tocado de alguna manera la causa Palestina.

Se podría hablar de arte, política y religión o es una mezcla imposible.

Siempre he rechazado la violencia. Creo en la libertad, pero también en que debe tener sus límites a la hora de expresarse. No concibo el uso de elementos religiosos en el arte, ni las burlas. Occidente siempre ha creído que la representación humana estaba prohibida en el arte árabe y no es cierto. De hecho, existen muchas miniaturas que lo representan. Sin embargo, sí es cierto que el artista quiere romper con algunos tabúes y también que existen muchos países que lo han impedido y lo siguen impidiendo. Sólo tenemos que fijarnos en la Primavera Árabe que ha conseguido romper fronteras y eliminar obstáculos.

Esa revolución da la sensación de que en algunos aspectos y países se ha atascado profundamente.

La Primavera Árabe ha traído cosas positivas y negativas. Lo positivo es que ha terminado con muchos regímenes dictatoriales, y lo negativo es que han entrado en el poder de algunos países grupos políticos marcados por el fanatismo religioso, y eso es malo.

Su país también ha estado al borde de algunas revueltas y un sector de la sociedad es muy crítica con la occidentalización del Estado. Las críticas a la reina Rania por los sectores más ortodoxos son conocidos. ¿Ha existido la sensación de miedo en algún momento?

Sensación de revolución no ha habido. Jordania es muy diferente a Libia o a Egipto. El Rey, además, fue muy inteligente y comenzó con las reformas internas dos años antes de que estallaran los conflictos. Quienes han estado en contra del Rey han sido grupos con intereses. Pero Jordania es muy diferente a otros países porque tenemos un alto nivel de educación y es una sociedad culta. No hay apenas analfabetismo comparado con otros países y eso ha ayudado.

Usted, que se mueve en el mundo del arte y tiene una mirada diferente, ¿cree realmente que está en un momento de cambio?

Diría que de incertidumbre. Creo que hay mucho arte conceptual. No soy crítica de arte, pero no todo lo que veo me gusta. También tengo la sensación de que muchos artistas buscan el exhibicionismo, el shock.

¿Y qué le parece que países como Dubái o Emiratos Árabes conformen grandes museos a base de talonario y compren las mejoras obras que salen al mercado como un nuevo reclamo turístico?

Es así, pero no debo opinar.

Ha venido a Valencia con una exposición de caligrafía o lo que es lo mismo la escritura convertida en arte. ¿Es un simple ejercicio estético o una verdadera narración?

Las dos cosas. En mi caso, mi caligrafía habla del amor. Otros hablan de cuestiones políticas o denuncias y críticas sociales. Yo trabajo sobre la idea estética. La caligrafía ofrece una identidad cultural y artística. Pero también he hecho abstracción.

¿Continúa siendo difícil ser mujer y artista?

No. De hecho, de mis investigaciones he descubierto que en el tercer mundo quien realmente hace arte es la mujer porque se queda en casa y dedica su tiempo a crear, a diferencia de Occidente donde la mujer tiene opciones a optar a otros trabajos. En el tercer mundo no existe la obligación de trabajar y las mujeres son más artistas que en Occidente porque están en casa.

¿Cómo ha visto la crisis europea?

Ha sido dura. Pero nosotros también hemos tenido algo de crisis. Nosotros somos un país sin petróleo ni gas.

Por J. R. Seguí

Fuente: Levante

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Por qué USA y la OTAN no deben atacar a Siria…

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Casi dos años después del comienzo de la revuelta de Siria en marzo de 2011 —probablemente iniciada bajo los auspicios de potencias extranjeras— la guerra civil siria a que ha dado lugar está lejos de apagarse. EE. UU. a través de la CIA ha estado dando apoyo a los rebeldes sirios desde suelo turco, lo que recuerda el apoyo que la Agencia Central de Inteligencia norteamericana dio a la Contra nicaragüense 30 años atrás en la década de los 80 del siglo pasado. Los aliados de la OTAN Turquía, el Reino Unido, Francia y Alemania han estado también proporcionando asistencia a los rebeldes sirios en su afán de derrocar al Gobierno de Siria, apoyados por países como Arabia Saudita, Qatar, Jordania y probablemente también Israel, con el cual Siria está técnicamente en estado de guerra.

Es probable que el principal motivo del Gobierno del presidente Barack Obama para intervenir secretamente en Siria a través de la CIA ha sido para tratar de eliminar un enemigo de Israel y así darle a Tel Aviv como “premio consuelo” la caída del Gobierno sirio del Partido Árabe Socialista Baath o la destrucción de Siria por la guerra civil alimentada por Washington y sus aliados, para apaciguar (appease) al Gobierno israelí para que no ataque a Irán.

Un ataque contra Irán podría provocar la intervención de Rusia y China en apoyo a su socio euroasiático y una guerra regional a gran escala además de una nueva crisis en los precios del petróleo, sucesos que podrían resultar desastrosos para las economías de EE. UU., de la Unión Europea y de países industriales como Japón. Eliminando a Siria se eliminaría a un aliado árabe clave de Irán y se eliminaría una fuente de apoyo al grupo libanés shiita Hezbolá, ambos enemigos de Israel, además de eliminar al único país árabe con la voluntad y los medios —incluyendo su arsenal de armas químicas (el cuarto del mundo) y de misiles balísticos— para oponerse militarmente a las ambiciones de Israel en la región. Además se informó ya en 2009 que Israel veía alarmado la estrecha colaboración entre Rusia y Siria en materia militar y de recolección de inteligencia, temiendo por ejemplo el despliegue de modernos sistemas de misiles antiaéreos rusos para defender las instalaciones navales de la Armada rusa en los puertos sirios de Tartus y Latakia.

El problema es que eliminando a Siria como enemigo de Israel también eliminaría al único aliado que le queda a Rusia en el mundo árabe, eliminando así a un importante socio estratégico y comercial de Moscú y de la China. Tampoco Rusia desea una intervención militar occidental en Siria para evitar la destrucción y muerte de civiles, como en palabras del ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ocurrió en la extinta Yugoslavia, en Irak y en Libia por los bombardeos aéreos de EE. UU. y la OTAN.

Si no ha habido una intervención militar de EE. UU. y la OTAN (EE. UU. financia el 75% de los gastos de la OTAN) en Siria, como lo hicieron en Libia, es por la firme e inquebrantable oposición diplomática de Rusia y China. Y Washington y sus aliados involucrados en apoyar a los rebeldes sirios han fracasado hasta el momento en su objetivo de derrocar al Gobierno de Damasco. Pero la oposición diplomática rusa a una intervención militar occidental en Siria no es un espejismo porque se apoya en última instancia en los medios militares de Rusia.

Según un comunicado del Ministerio de Defensa de Rusia, “el grupo táctico de la Flota del Mar Negro encabezado por el crucero lanzamisiles Moskva [Moscú] realizará maniobras en la parte este del Mediterráneo”. Estas maniobras navales se llevarán a cabo cerca de la costa siria y a fines de este mes de enero, como parte de ejercicios que se realizarán simultáneamente en el Mar Negro y el Mediterráneo con la participación de unidades de las Flotas del Norte, del Báltico, Mar Negro y del Pacífico de la Armada Rusa.

Como parte de estos ejercicios navales, según otro comunicado oficial, “marinos rusos harán una serie de entrenamientos y simulacros de defensa antiaérea, antibuques y antisubmarinos en la zona asignada del Mediterráneo […] En los entrenamientos participarán los efectivos de la Infantería de Marina que forman parte de los grupos antiterroristas a bordo”. La Armada Rusa mantiene una base de apoyo logístico en el puerto sirio de Tartus (la Tortosa de los Cruzados), el segundo en importancia del país, teniendo probablemente también acceso al puerto de Latakia, el mayor de Siria y en donde Rusia empezó a construir un nuevo dique seco para sus navíos según informes de 2006, dragando además durante ese año al puerto de Tartus para poder albergar a grandes navíos de guerra rusos, probablemente como portaaviones y cruceros de batalla.

La presencia en las maniobras navales cerca de la costa de Siria del crucero de misiles teledirigidos Moskva no representa meramente una presencia naval simbólica, la proverbial raya en la arena que de ser cruzada provocaría una guerra. El crucero, buque insignia de la Flota rusa del Mar Negro, va armado con 16 misiles antibuque supersónicos P-500 Bazalt (SS-N-12 según la denominación de la OTAN) de gran alcance, diseñados para destruir portaaviones. Los misiles Bazalt se hallan en ocho tubos lanzamisiles en pares inclinados y emplazados en cada banda del navío y apuntando hacia la proa. Tienen un alcance máximo de 550 km, pudiendo estar dotados de una ojiva convencional de alto explosivo de 1.000 kg o de una ojiva nuclear de 350 kilotones, según la editorial de defensa inglesa Jane’s.

A modo comparativo, el misil intercontinental balístico basado en tierra (ICBM) estadounidense Minuteman III puede ir armado con la ojiva nuclear W78 de hasta 350 kilotones de potencia, diseñada para destruir los silos enterrados y fortificados de misiles balísticos intercontinentales enemigos. Como referencia, la bomba atómica americana que destruyó a la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945 tenía una potencia de 20 kilotones, equivalente a 20.000 toneladas de TNT. Bastaría por ello que un solo misil P-500 con carga nuclear se llegase a “colar” dentro de un grupo de combate de portaaviones tras evadir las defensas antimisiles e impactase a un destructor o crucero escolta, por ejemplo, si no al mismo portaaviones, para vaporizar o hacer volar en pedazos a los navíos de la formación naval.

Esto podría ocurrir de ser atacada la formación naval rusa por la VI Flota americana, lo que podría suceder si el crucero Moskva disparase sus misiles de defensa antiaérea de largo alcance S-300 Fort M (SA-N-20 según la denominación de la OTAN) para derrotar una ofensiva aérea occidental considerada ilegal (al no estar autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU) contra Siria lanzada desde portaaviones. El efecto deseado por Moscú al desplegar su fuerza naval ante las costas de Siria sería el precisamente disuadir a EE. UU. y a la OTAN de atreverse a atacar a este país, para evitar llegar a un escenario de guerra naval como el que se ha especulado arriba.

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© RT

Pero la presencia de algunos de sus navíos de guerra cerca de las costas sirias no sería la única baraja disponible de Rusia para responder a un ataque de la OTAN contra Siria, en caso de que sus barcos de guerra en el Mediterráneo fuesen atacados y hundidos o inutilizados por las superiores fuerzas aeronavales de la Alianza Atlántica. En diciembre pasado el comandante de la Fuerza de Misiles Estratégicos (RSVN, según sus siglas en ruso) de Rusia, el coronel general Serguéi Karakáyev, dijo que Moscú podría desarrollar una versión del nuevo misil balístico intercontinental de combustible líquido que está desarrollando armada con ojivas convencionales.

Este misil de 100 toneladas de peso de lanzamiento se usaría para ataques de precisión rápidos no-nucleares contra objetivos prioritarios hallados en cualquier lugar del mundo. Dicha versión de ataque convencional del nuevo misil balístico intercontinental ruso sería la respuesta al misil hipersónico norteamericano Prompt Global Strike (Ataque Global Rápido), que le permitiría a EE. UU. atacar blancos prioritarios con ojivas convencionales en cualquier lugar del mundo en tan solo 30 minutos.

Es posible que Rusia ya tenga un misil balístico intercontinental adaptado para lanzar ataques rápidos de precisión con ojivas convencionales en cualquier lugar del mundo. Un candidato sería un misil balístico intercontinental RS-20 Modelo 5 ó 6 (SS-18 Satan —Satanás— según la designación de la OTAN) adaptado para tal fin. Estas versiones siguen en uso en la Fuerza de Misiles Estratégicos de Rusia. Con más de 211 toneladas de peso de lanzamiento, los misiles balísticos intercontinentales de combustible líquido SS-18 son los más grandes y poderosos de la historia, que durante la Guerra Fría fueron especialmente temidos por los EE. UU. Armado con una sola ojiva, la versión Modelo 6 del misil tiene un alcance máximo de 16.000 km. Según Jane’s, Rusia podría disponer de 20 a 50 misiles SS-18 para su adaptación como cohetes de lanzamiento espacial de satélites, tras haber sido eliminados del servicio activo como parte de los tratados de control de armas con EE.UU.

Algunos de estos misiles retirados SS-18 podrían haber sido modificados para portar ojivas convencionales para realizar ataques de gran precisión contra objetivos considerados críticos por el Estado Mayor ruso, como baterías y radares de la defensa antimisil europea de la OTAN —como aquellos siendo desplegados en Turquía contra Siria— o contra portaaviones en alta mar. De acuerdo a Jane’s, Rusia ha desarrollado un sistema de guiado de ojivas de misiles balísticos con una precisión de 2 a 5 metros de error circular de probabilidad (CEP, según sus siglas en inglés) utilizando para lograrlo una combinación de guiado por satélite y radar o con toma de imágenes infrarrojas (IIR, imaging infrared en inglés), al que se podría añadir LADAR (radar láser para guía terminal al blanco). En trayectoria a su objetivo, un portaaviones de propulsión nuclear, la ojiva convencional estaría montada en un MARV (vehículo de reentrada maniobrero) que operaría tanto fuera como dentro de la atmósfera para evadir las defensas antimisiles. Dotado el MARV quizá de tecnologías poco observables para hacerlo invisible a sensores ópticos y/o al radar, y descendiendo sobre su objetivo a velocidades de Mach 25 (25 veces la velocidad del sonido), penetraría la cubierta del portaaviones causando destrucción por su carga explosiva, la fuerza cinética de un impacto a velocidades tan altas y por el incendio y explosiones secundarias dentro del buque causadas por los efectos del impacto. Esperemos que Occidente no ataque a Siria, porque todo puede pasar.

Por el  Dr. Lajos Szaszdi, analista político

Fuente: RT

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Empleo, juventud y redes sociales en Oriente Medio y Norte de África

La emprendedora palestina Reham Issam Di'Bas durante su intervención en la mesa redonda 'Los jóvenes y las redes sociales como agentes del cambio y unión en el Mediterráneo'. / Fundación Educación para el Empleo

Trabajo y juventud fueron los ejes de MedEmpleo, el I Encuentro internacional sobre creación de empleo para jóvenes del Mediterráneo, celebrado la semana pasada en la Casa Árabe de Madrid. Este evento, organizado por la Fundación Educación para el Empleo (EuropEfe) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), se convirtió en un foro de debate sobre la situación laboral que atraviesan los jóvenes de los principales países del Norte de África y Oriente Medio (MENA, por sus siglas inglesas), para incentivar su contratación por parte de empresas e instituciones españolas.

Una de las mesas redondas del encuentro se encargó de revisar el papel de las redes sociales como elemento integrador y dinamizador de la juventud. Más concretamente, de discutir sobre su capacidad para movilizar a los jóvenes, ya sea a la búsqueda de empleo o a la protesta, como ha sido el caso de la primavera árabe. El debate fue moderado por el palestino Saro Nakashian, consejero del patronato Educación Palestina para el Empleo, y presentado por la española Alejandra Ortega, responsable de Países Árabes, África y Asia de Comisiones Obreras.

Además, dos representantes instituciones españolas: Ricardo Ibarra, presidente del Consejo de la Juventud de España, y Ruben Urosa, director del Instituto de la Juventud, quien comenzó su intervención pidiendo que se eliminen las connotaciones negativas de la expresión “fuga de cerebros”, pues en el futuro será mucho más habitual la movilidad geográfica de los recién licenciados. Ni la pérdida de talento en España ni la inversión española en educación que aprovecharán otros países parecen preocupar demasiado al responsable del Injuve.

Así, la figura del emprendedor en el mundo árabe se presentó como una de las pocas salidas para unos demandantes de primer empleo (jóvenes de entre 15 y 24 años) que suponen, al igual que en España, más de la mitad de todos los ciudadanos que esperan en la cola del paro.

Representando a los emprendedores de MENA, dos de los 10.000 jóvenes que EuropEfe espera haber formado y asesorado a finales de 2012 en Egipto, Jordania, Marruecos, Palestina,Túnez y Yemen. El primero en hablar fue el jordano Alá Alsallal, creador de la librería electrónicaJamalon.com, más conocida como el Amazon.com árabe. Este sitio web, que Alsallal montó repartiéndose el trabajo de con sus tres hermanos, cuenta ya con más de 150.000 títulos en la lengua de Mahoma. Y lo puso en marcha salvando los que, a su juicio, son los principales obstáculos del emprendedor: una cultura que incentiva el trabajo asalariado y la falta de apoyo institucional, que le llevó a buscar financiación privada. Su sitio web ha recibido hasta el momento  400.000 dólares (unos 300.000 euros) provenientes de bolsillos particulares.

Por su parte, la jovencísima emprendedora palestina Rehan Issam Di’Bas tras su intervención y aclara que, a pesar de lo que pueda parecer por la situación política de su país, el nivel de penetración de Internet es bueno y las nuevas generaciones dominan con bastante soltura el uso de redes sociales.

Issam Di’Bas empezó estudiando para ser ingeniera, una de las profesiones más demandadas en Palestina junto con la de médico, pero poco después descubrió que quería ser periodista. Un trabajo posterior como encargada de redes sociales en una empresa le abrió, según explica, los ojos a un mundo de oportunidades. “En mi caso, las redes sociales han conseguido que me plantee cosas, que ponga en marcha ideas que de otro modo habrían sido impensables para mí”, dice.

La emprendedora prepara un sitio web para gestionar y facilitar el alojamiento de estudiantes, un problema al que se enfrentan los universitarios de aquel país cuando deben desplazarse a otras ciudades para cursar una carrera. ¿Pueden las redes sociales ayudar también a resolver el problema con Israel? “Pueden abrir nuevas vías de diálogo al margen de los cauces oficiales”, responde Issam Di’Bas.

En Palestina, ¿es más difícil ser mujer, ser emprendedora o ambas cosas? “Es difícil ser ambas cosas, pero en mi familia, a pesar de todas las advertencias que me han hecho, al final del día, me apoyan y respetan lo que estoy haciendo”. “Lo importante”, dice, “es romper el ciclo de vida de estudiar, encontrar un trabajo y casarte”.

Por Pedro de Álzaga

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Empleo, juventud y redes sociales en Oriente Medio y Norte de África por Pedro de Álzaga se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
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Rania de Jordania – La mejor embajadora de las mujeres del mundo árabe – (+ Video)

rania_jordania Rania de Jordaniala Reina más joven del mundo (y muchos dirán que la más bella), nació el 31 Agosto 1970 en Kuwait y allí permaneció hasta que completó sus estudios de segunda enseñanza. Su familia, jordana de origen palestino, quería que su hija conociera la situación de su país, de su cultura, de sus gentes. Por eso, Rania no se marchó a Estados Unidos o Gran Bretaña, como tantas otras jóvenes árabes de buena familia, sino que completó sus estudios superiores en la Universidad Americana de El Cairo.

Con la licenciatura en Administración de Empresas por esta Universidad, la bellísima Rania trabajó en el sector de la banca y de la alta tecnología hasta el momento de contraer matrimonio con el príncipe Abdalá ben Huseín. El 10 de junio de 1993, fecha del enlace, Abdalá no era príncipe heredero, sino su tío, el príncipe Hasan. Sin embargo, cuando el rey Huseín se sintió morir nombró a su primogénito príncipe heredero, título que había perdido en 1965 en favor de su tío.

Así, tras la sentida muerte del rey de los jordanos, el 7 de febrero de 1999, su hijo Abdalá juró como soberano ante las dos cámaras del Parlamento. El 9 de junio fue coronado rey de Jordania, bajo el título de rey Abdalá II. En el mismo acto, el rey concedió a su esposa la Medalla de Huseín ben Alí. Tres meses antes había emitido un real decreto por el que se concedía a su esposa el título de Reina. Y, además, la más joven del mundo.

Desde esta posición, y a pesar de que para Rania la educación de sus cuatro hijos (Huseín, Imán, Salma y Hashem) es prioritaria, esta mujer emprendedora se ha convertido en la mejor embajadora de las mujeres del mundo árabe. Con una excepcional valentía, ligada siempre a una gran inteligencia, la reina hachemita ha sacado en los foros internacionales algunos temas tabúes en su país, tales como la explotación infantil o la situación de la mujer.

Su espíritu solidario -que la hace presidir organizaciones benéficas como la Fundación Río de Jordania (fundada por ella en 1995 para ayudar a los más desfavorecidos de su país) o la Sociedad Jordana de Donación de Órganos- ha sido alabado en los más diversos foros internacionales. Porque sabe que en cada una de sus actuaciones, como cuando habló para el pueblo estadounidense tras los atentados del 11 de septiembre, miles de ojos están posados en ella. Y su imagen externa, de una exquisita elegancia, no es más que la exteriorización del tesoro que guarda dentro: inteligencia y gran corazón.

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Arte moderno en el mundo árabe – Entre la leyenda y la realidad – Wijdan ‘Ali


¿Qué es el arte moderno y cuáles son sus referencias? Estas son preguntas cuyas respuestas dependen de la disposición geográfica, el periodo de tiempo y el ambiente cultural del país en cuestión; de ahí que, para comprender el modernismo en el arte árabe, debamos remontarnos a unos cuantos siglos atrás.

El mundo árabe incluye Argelia, Bahrein, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos, Omán, Palestina, Qatar, Arabia Saudita, Sudán, Siria, Túnez, Emiratos Árabes Unidos y Yemen, y se extiende por Oriente Medio (o el Mediterráneo oriental), la Península Arábiga y el norte de África. Desde mediados del siglo XVI, todas estas regiones formaron parte del Imperio Otomano, con la excepción de Marruecos, el único territorio árabe que no estuvo sometido a la autoridad otomana. Así pues, la influencia turca no se ha hecho sentir en la cultura y el arte marroquíes, los cuales representan una tradición ininterrumpida que se remonta a la España islámica.

Los primeros países árabes de Oriente Medio que adoptaron el arte occidental fueron Líbano y Egipto. Las primeras olas de occidentalización penetraron en Líbano de la mano de los misioneros europeos, quienes abrieron conventos y escuelas misioneras en las montañas e introdujeron la prensa escrita. Fueron los misioneros de Líbano quienes, durante el siglo XVIII, crearon las bases para una vida cultural, social y política centrada en el Cristianismo, lo que dio lugar a un despertar intelectual y artístico. A través de la Iglesia, el estilo gótico se hizo popular en Líbano durante el siglo XVIII, y con el tiempo vio nacer un estilo local de pintura religiosa gótica.

En Egipto, la invasión de los ejércitos de Napoleón en 1798 sometió repentinamente a la nación al control europeo, convirtiendo al país en el primer territorio árabe en verse expuesto a gran escala a la influencia del arte occidental durante el siglo XVIII. Era la primera vez desde la Cruzadas que una potencia occidental no sólo invadía un país árabe con sus fuerzas militares, sino también con sus intelectuales, artistas, historiadores y escritores. Cuando Napoleón fundó la Academia de Estudios Orientales, dio comienzo la ola de orientalismo occidental y nació el interés de Europa por los logros científicos y literarios de los árabes, junto al interés por sus aspectos militares, sociológicos, políticos y económicos. Por otro lado, la población de Oriente Medio tomó conciencia a gran escala de la civilización occidental.

La pintura de caballete es un fenómeno bastante reciente en el arte árabe. [3] A medida que el genio estético y creativo del arte islámico tradicional se iba debilitando a lo largo del siglo XIX, la cultura árabe cedió cada vez más ante las formas y estilos del arte occidental, el cual se había extendido por el mundo árabe gracias a la superioridad y el dominio de Occidente en el terreno político, económico, científico y militar. El orientalismo occidental alcanzó su apogeo en Europa a mediados del siglo XIX, y varios artistas extranjeros, entre ellos David Roberts [4] y Eugène Fromentin, visitaron Egipto y reflejaron sus costumbres nativas, lugares históricos y paisajes, empleando un estilo artístico tremendamente recargado y romántico. Otros, como Jean-Léon Gérôme, quien residía en El Cairo durante varios meses al año, introdujo en el país la pintura de caballete.

La mejora de los medios de comunicación entre Europa y los países árabes expuso el mundo árabe a las influencias occidentales a un ritmo cada vez mayor y, con el tiempo, permitió la expansión del colonialismo occidental y la difusión del arte y la cultura de Occidente. Desde finales del siglo XIX se produjo un renacimiento artístico en Oriente Medio y el norte de África que finalmente condujo a un cambio radical en la estética y propició una nueva evolución artística en el campo de las artes plásticas.


El príncipe Yusuf Kamal, miembro de la familia real egipcia y un entusiasta mecenas de las artes, inauguró la Escuela de Bellas Artes de El Cairo en 1908. Empleó a artistas extranjeros como profesores, creando así la primera institución del mundo árabe que enseñó arte occidental. Sus primeros estudiantes representaron el núcleo de la generación pionera de artistas árabes modernos. Entretanto, en otros países árabes como Irak y Siria, la pintura seguía confinada dentro de los límites de las tradición otomana.

Sudán se convirtió en una entidad política tras la conquista turco-egipcia de la región en 1821, y los británicos ocuparon el país desde finales del siglo XIX hasta su independencia en 1951. Se trata de una nación con un trasfondo cultural faraónico, africano, copto e islámico. El arte moderno, y en concreto la pintura, es un fenómeno reciente en la cultura sudanesa, el cual apenas comenzó a despuntar en la década de 1940. El arte moderno sudanés se desarrolló a un ritmo acelerado entre 1950 y 1960.

Tras la Primera Guerra Mundial en 1918, el gobierno otomano en el mundo árabe llegó a su fin. En 1919 se había establecido un Mandato francés sobre Líbano y Siria, mientras que Irak, Jordania y Palestina se encontraban bajo Mandato británico, y Egipto se convertía en un Protectorado del Reino Unido. A diferencia de los colonialistas franceses, el principal interés de las autoridades del Mandato británico era formar a funcionarios civiles competentes, de modo que apenas adoptaron medidas para contribuir al desarrollo cultural de los países bajo su control. Así pues, la educación y el mecenazgo artísticos ocuparon un lugar muy bajo en la lista de prioridades británicas en Irak, Jordania y Palestina. Esta es la razón por la cual todos los artistas jordanos y palestinos del periodo posterior a 1950 fueron aficionados autodidactas que practicaban la pintura como pasatiempo. Los movimientos artísticos comenzaron a desarrollarse en ambos países a partir de la década de 1950 y 1960, respectivamente.

La pintura de caballete al óleo se inició en Irak a comienzos del siglo XX, de la mano de un grupo de oficiales que había recibido su formación en las academias militares otomanas de Estambul. Ellos formaron el núcleo que permitió el desarrollo del arte irakí moderno. Este grupo de artistas fue el primero en introducir la pintura occidental en Irak a través de sus propios trabajos, de clases particulares y de la enseñanza en escuelas secundarias. Durante la década de 1930, el progreso en el ámbito cultural comenzó a hacerse notar cuando el gobierno irakí estimuló las actividades artísticas. En 1931, el gobierno, por orden del rey Faisal I, comenzó a conceder becas para estudiar arte en el extranjero y, en 1936, el Ministerio de Educación fundó el Instituto de Música que más tarde, en 1939, se convertiría en el Instituto de Arte.

Fue en la década de 1960 cuando la estética occidental y el arte moderno comenzaron a aparecer en la Península Arábiga, que hoy en día incluye a los estados de Bahrein, Kuwait, Omán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Yemen. Dos factores clave en la difusión del arte occidental en los países del Golfo fueron la introducción de un sistema educativo moderno en la década de 1950, y la concesión de becas gubernamentales a los estudiantes que deseaban estudiar arte en el extranjero.


En el norte de África, el ejército francés conquistó Argelia en 1830 y la convirtió en una parte de Francia, en lugar de una colonia o un mandato. Como madre patria, Francia consideraba que su deber era “civilizar” el territorio y la población recién adquiridos. En 1881, Túnez dejó de ser parte del Imperio Otomano y se convirtió en Protectorado francés hasta su independencia en 1955. En 1882, Eugène Delacroix se transformó en el primer pintor francés en visitar Argelia y Túnez. Un número considerable de orientalistas franceses siguieron sus pasos a partir de entonces, y algunos incluso se establecieron, residieron y trabajaron en el norte de África. En 1923, el Centre d’Art de la ciudad de Túnez fue la primera escuela de arte que abrió sus puertas en el norte de África. Sin embargo, hasta la independencia en 1955, el número de alumnos tunecinos era insignificante si lo comparamos con el de estudiantes extranjeros.

La introducción en Marruecos de la pintura de caballete está relacionada con el periodo durante el cual el país se convirtió en un Protectorado francés (1912) y la costa mediterránea del norte quedó sometida al dominio español. Como en Egipto, fueron los orientalistas quienes introdujeron en Argelia, Túnez y Marruecos la pintura de caballete.

La mayoría de los países árabes obtuvo su independencia del gobierno colonial británico y francés entre el final de la Segunda Guerra Mundial y mediados de los años cincuenta. Aunque el entorno político, económico y social ha provocado desde el siglo XIX la decadencia de las artes tradicionales en el mundo árabe, a su vez ha allanado el camino para el desarrollo de movimientos de arte moderno que incorporan la estética occidental e incluso han tenido éxito a la hora de crear inconfundibles estilos de escultura y pintura, haciendo uso de sus antiguas tradiciones y vinculándolas con las tendencias artísticas internacionales. A mediados del siglo XX, la pintura árabe moderna se había desarrollado basándose en la estética y las normas occidentales; y a finales del siglo XX, en todos los países árabes se habían extendido movimientos de arte moderno que reflejaban su crecimiento artístico y cultural a través de instituciones de arte, actividades artísticas, un número de artistas cada vez mayor y las nuevas tendencias del arte que interactuaban con otros movimientos artísticos en varias partes del mundo.

Temáticas

Un fenómeno interesante del arte árabe moderno es que todos los artistas árabes han experimentado, directa o indirectamente, la tensión y la ansiedad creada por las realidades políticas de la región, y en particular por la ocupación de Palestina. Muchos de ellos comparten una temática común relacionada con los problemas políticos y sociales resultantes de la perdida de una parte de su tierra. Incluso quienes han nacido fuera de Palestina y forman parte de los movimientos artísticos en sus naciones de origen o de acogida han mostrado fuertes vínculos nacionales. Este tema compartido es sin duda único en la historia del arte árabe y ha influido a otros artistas procedentes de países en vías de desarrollo, así como a artistas judíos israelíes, algunos de los cuales han llegado a participar en exposiciones junto a artistas árabe-israelíes y palestinos. Para los palestinos en particular, el arte se ha convertido en un mecanismo emocional de introspección mediante el cual preservan su identidad y dan a conocer su causa en todo el mundo. Otros acontecimientos que han influido en la temática de las obras de muchos artistas árabes son, entre otros, la segunda guerra del Golfo, las sanciones de la O.N.U sobre Irak, el doble rasero que las grandes potencias aplican en el trato a musulmanes y árabes, las guerras civiles, el fundamentalismo, la destrucción del medio,mujeres, la pobreza, los derechos humanos, la superpoblación o la islamofobia. Algunos de los artistas árabes cuyo trabajo gira en torno a estos temas son, entre otros, Nasr Abdul Aziz, Abed Abidi, Nabil Anani, Suleiman Mansour, Mounira Nusseibeh, Leila Shawa y Samia Zaru, todos ellos de Palestina; Abdul Jabbar Ghadban, de Bahrein; Hachemi Azza, de Marruecos; Karima Ben Othaman, de Jordania; Paul Guiragossian, del Líbano; Nazir Nabaa, de Siria; Rachid Koraïchi, de Argelia; o Hamid Nada, de Egipto.

La escuela de caligrafía

La caligrafía no sólo simboliza un vínculo con el patrimonio religioso, literario y artístico del pasado, sino que también constituye un presente vivo que continúa estando vigente en la actualidad. Los artistas árabes comprendieron que podrían unir las tendencias del arte moderno con su propia herencia cultural, y así fue tomando impulso el movimiento de recuperación del patrimonio árabe, el cual culminó con el desarrollo de la Escuela de Artes Caligráficas. Los artistas encontraron allí una estética con la cual podían identificarse, y al mismo tiempo compaginar su formación de tipo occidental con su entorno cultural islámico, para alcanzar una identidad artística con la cual desarrollar una nueva personalidad cultural. Muchos son los artistas árabes dedicados a la caligrafía, entre los cuales podemos destacar a Yussef Ahmad, de Qatar; Aziz Amoura, Muhammad al-Jouqi, Nassar Mansour, Muna Saudi y Wijdan, todos ellos de Jordania; Kamal Boullata y Samir Salameh, de Palestina; Taha Boustani, Raad Dulaimi, Issam El-Said y Hassan Massoud, todos ellos de Irak; Ali Omar Ermes, de Libia; Moustafa Fathi y Khairat Saleh, ambos de Siria; Nja Mahdaoui, de Túnez; Ahmad Moustafa, de Egipto; y Maisoon Saqr Qasimi, de los Emiratos Árabes Unidos.


El arte abstracto

El impulso hacia el internacionalismo y la modernización también ha estado presente en el ambiente artístico del mundo árabe, culminando en el arte abstracto, un estilo internacional sin rasgos regionales que se ha convertido en la tendencia más popular entre muchos artistas árabes, tales como Nawal Abdallah, Khaled Khreis, Nabil Shehadeh, Dodi Tabaa y Fahrelnissa Zeid, todos ellos de Jordania; Farid Balkahia, de Marruecos; Ali Ghaddaf, de Yemen; Haidar Khalid y Mahmoud Ubeidi, ambos de Irak; Mohamed Omer Khalil, de Sudán; Abdel Latif Mufiz, de Bahrein; Ayad Nimmer, de Egipto; y Faisal Samra, de Arabia Saudita.


Sin embargo, no se puede trazar una frontera exacta entre los distintos estilos. Por ejemplo, Rachid Koraïchi, Maysoon Qasimi y Samir Salameh relacionan sus trabajos de caligrafía con temáticas nacionalistas y humanitarias, mientras Laila Shawa emplea una mezcla entre caligrafía y graffiti, y las estilizadas composiciones de Hamid Nada se sitúan entre las abstracción y el simbolismo.

El arte árabe moderno transmite al mundo un destello de belleza y autenticidad, a través del cual se pretende dar a conocer la riqueza de la cultura del pueblo árabe.

BIOGRAFÍA RECOMENDADA

– Hashim Cabrera, Islam y arte contemporáneo , Junta Islámica, Navarra, 2009.

– José Miguel Puerta Vílchez, La aventura del cálamo , Edilux, Granada, 2007.

NOTAS.-

[1] Traducción, extracto y adaptación del texto publicado para promocionar la exposición titulada “Between Legend and Reality: Modern Art from the Arab World”, con obras procedentes de la colección permanente del Museo Nacional de Bellas Artes de Jordania. Publicado en Nafas Art Magazine , diciembre de 2003. Disponible online en: http://universes-in-universe.org/eng/nafas/articles/2003/modern_art_from_the_arab_world Versión en castellano elaborada por el equipo de traductores de Alif Nûn . (Nota de la Redacción).

[2] La princesa Wijdan Ali es historiadora del arte y pintora, y actualmente reside en Ammán (Jordania). Fundó e impulsó el Museo Nacional de Bellas Artes de Jordania y la Real Sociedad de Bellas Artes.

[3] La pintura de caballete hace referencia a todas las obras pictóricas realizadas sobre un soporte móvil, ya sea tabla o lienzo. (Nota de la Redacción).

[4] Para más información sobre la figura de David Roberts, véase R. H. Shamsuddín Elía. “ David Roberts: de Granada a Jerusalén ”, revista Alif Nûn nº 47, marzo de 2007. (Nota de la Redacción).

Fuente: kálamo

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