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Los médicos y su juramento

Los médicos y su juramento
Los médicos y su juramento

Juramento de Hipócrates

Juro por Apolo, médico, por Esculapio, Higía, Pa­nacea y por todos los dioses y diosas, a quienes pongo por testigos de la observancia del siguiente juramen­to que me obligo a cumplir con toda mi fuerza y vo­luntad.

Tributaré a mi maestro de medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, compartiendo con él mi for­tuna y socorriéndolo si lo necesitase.

Trataré a sus hijos como a mis hermanos y, si quisiesen aprender este arte, se lo enseñaré desinteresadamente y sin ningún género de recompensa.

Instruiré a mis hijos con los preceptos, enseñanzas y demás doctrinas, así como a los de mi maestro, y a los dis­cípulos comprometidos y que han prestado juramento se­gún la ley médica, pero a nadie más.

Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa, según mis facultades y cono­cimientos, pero me abstendré de cuanto lleve consigo per­juicio o afán de dañar.

No administraré a nadie una droga mortal, aunque me lo pida, ni sugeriré tal uso. Tampoco a ninguna mujer da­ré pesario abortivo, sino que, a lo largo de mi vida, ejer­ceré mi arte de forma santa y pura.

No operaré con cuchillo ni siquiera a los pacientes en­fermos de cálculos, sino que los dejaré en manos de quie­nes se ocupan de estas prácticas.

Al visitar una casa, entraré en ella para bien de los en­fermos, manteniéndome al margen de daños voluntarios y de actos perversos, en especial de todo intento de seducir a mujeres o muchachos, ya sean libres o esclavos.

Callaré todo cuanto vea u oiga, dentro o fuera de mi actuación profesional, que se refiera a la intimidad huma­na y no deba divulgarse, convencido de que tales cosas de­ben mantenerse en secreto.

Si observo con fidelidad mi juramento, séame conce­dido gozar felizmente de mi vida y mi profesión, hon­rado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte adversa.

 


 

Juramento médico en la Unión Soviética

Juro solemnemente que dedicaré todos mis conoci­mientos y mis fuerzas a la preservación y mejora de la sa­lud del hombre y a la curación y prevención de las enfer­medades. Juro que trabajaré concienzudamente en lo que exijan los intereses de la sociedad. Juro que estaré siempre dispuesto a prestar ayuda material, a mostrarme atento y considerado con el paciente, a mantener la confidenciali­dad médica. Juro que perfeccionaré constantemente mis conocimientos y mi práctica médica, que favoreceré con mi trabajo el desarrollo de la ciencia y la práctica médicas, que recurriré a mis colegas en busca de consejo, si así lo exige el interés del paciente, y que nunca les negaré mis in­dicaciones ni mi ayuda. Juro que conservaré y promoveré las nobles tradiciones de nuestra medicina autóctona, que los principios de la moral comunista guiarán todos mis ac­tos y no olvidaré nunca la importancia de la profesión de los médicos soviéticos ni de mi responsabilidad ante el pueblo del Estado soviético. Juro que seré fiel a este jura­mento durante todo el resto de mi vida.


 

Juramento de los médicos islámicos

Juro por Allâh, el más grande, que lo tendré siempre presente cuando practique mi profesión; que protegeré la vida humana en todas sus etapas y circunstancias y que haré lo posible por rescatarla de la muerte, la enfermedad, el dolor y la ansiedad. Juro velar por la dignidad de los se­res humanos, respetar su intimidad y guardar sus secre­tos. Juro que seré siempre instrumento de la clemencia de Allâh, y mis cuidados médicos abarcarán a próximos y leja­nos, virtuosos, amigos y enemigos. Juro que me esforza­ré en adquirir conocimientos y utilizarlos en beneficio y no en daño de la humanidad. Juro que veneraré a mi maes­tro, enseñaré a los más jóvenes y seré un hermano para los miembros de la profesión médica, unidos por la piedad y la caridad. Juro que viviré mi fe en privado y en público y evitaré todo lo que me mancille ante los ojos de Allâh, sus apóstoles y mis correligionarios. Y pongo a Allâh por tes­tigo de este juramento.

 

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La rosa,aroma y color de vida

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Apreciada por siglos tanto en Babilonia, Siria, Roma, Grecia y China, la rosa representa el símbolo de la belleza, la elegancia, y, lo que es más importante, la fuerza del amor.

Estas culturas conocían las propiedades sanadoras del Aceite de Rosa, pero también gozaban de la estética de sus pétalos, utilizándolos tanto en la decoración como en la fragancia.

Se sabe que Cleopatra, (gran conocedora de los secretos de la cosmética y la botánica), dormía sobre un lecho cubierto por pétalos de rosa, y ésto le significaba mejor calidad de descanso.

Por todos es sabido que la rosa es el símbolo clásico del romanticismo, el amor y la seducción. Decían que Cleopatra, conocedora del poder afrodisíaco de la rosa, obligaba a Marco Antonio a caminar sobre pétalos de rosa que le cubrían hasta la rodilla, para llegar al lecho donde ella le esperaba.

Ya en el año 77 d.C Plinio hizo una lista de más de treinta trastornos que respondían a  tratamientos preparados a base de rosa. Y en Roma se utilizaban los pétalos en las festividades y se consumían los pétalos. Un famoso médico árabe, Avicena  (980-1037 d.C.) preparaba ungüentos con agua  de rosas por sus propiedades astringentes y anti inflamatorias para la piel.

El aroma del aceite esencial de rosa damascena es uno de los más preciados por los perfumistas, ya que es el más persistente.

Pero la magia del agua de rosas no es otra que la gran cantidad de beneficios que en ella se acumulan. Sus propiedades son de los más variadas y variopintas. Por ello es tan utilizada en cosmética y en aromaterapia.

Se desconoce el momento exacto en el que fueron logrados por primera vez el aceite y el agua de rosas. Es probable que los primeros en extraerlo por maceración fueran los egipcios, (con avances en cosmética e higiene realmente sorprendentes), aunque de la primera producción que quedan registros fiables no es de aceite sino de agua de rosas.

Resulta agradable a esta altura recordar una leyenda persa que cuenta lo que ocurrió cuando la princesa Nour Gikhan ordenó que las fuentes de su jardín fueran llenadas con agua de rosas. Mientras caminaba del brazo de su joven esposo estrenando amor, descubrió que la espuma que se había formado sobre la superficie del agua, tenía un aroma particularmente bello. Decidió bautizarlo con el nombre de su bienamado: Attar (1). Desde ese momento quedó signado el destino nominal del aceite de rosa búlgara: Attar de rosa.

Este aceite,además de una riqueza especial,posee cierta nota picante. Resulta también un potente fijador que brinda a las mezclas que lo poseen,distinción y durabilidad. Esto hace que basten tan sólo un par de gotas para lograr una mixtura que llene de rosas el tiempo y el espacio.

Cabría decir, sin temor a equivocarse, que, al igual que el beso del amante, el aceite esencial de rosa, resulta inimitable, incomparable, y absolutamente necesario.

«El agua de rosas es muy usada en terapias de relajación.»

Una receta casera de agua de rosas

Ingredientes

Rosas rojas, (las más lindas y brillantes) . Deben ser de fragancia fuerte. Comprar también hojas de frambuesa secas y unas flores de manzanilla.

Preparación

Conseguir una botella de agua destilada en cualquier farmacia y una botellita de vinagre de sidra.

Para comenzar, quitar todos los pétalos de las rosas y desechar los tallos y las hojas. Picar en trozos bien pequeños todos los pétalos, hasta obtener 45 gr o el equivalente a 3 cucharadas grandes.

Tomar un cuenco lo suficientemente grande como para mezclar los pétalos de rosas con una cucharada de hojas de frambuesa, y una cucharadita de las flores de manzanilla.

En una olla, calentar (pero sin llegar a romper el hervor), unos 150 cc o 2/3 de taza de agua destilada, junto con 45 cc o 3 cucharadas de vinagre de sidra. Verter el liquido caliente sobre las hojas y flores. Revolver bien la mezcla y dejar enfriar. Cuando este fría, cubrir con una película de papel de plástico autoadherente y dejar en el refrigerador durante una semana.

Una vez pasado este tiempo, colar bien el liquido y colocarlo en un cuenco.

En un bol pequeño, mezclar 1 cucharadita de bórax con 200 cc (3/4 de taza) de agua de rosas. Añadir al liquido anterior y remover bien. Para terminar, colocar el agua de rosas en una botella y etiquetarla. El punto óptimo de utilización de este refrescante facial o corporal es cuando se aplica recién retirado del refrigerador.


Propiedades y contenidos del Agua de Rosa:

  • Relajantes,anti-inflamatorias, descongestionantes Gracias a los cuales los signos de agotamiento desaparecen de forma inmediata, así como las molestas bolsas que a veces aparecen bajo los ojos después de una mala noche.
  • Alto contenido en vitaminas y antioxidantes (C, E, K y carotenos)Lo que la convierte en un producto muy activo contra los radicales libres, ayudando a preservar la juventud de las células. Posee propiedades excepcionales como tónico para la piel y como regenerador de las células cutáneas. Se utiliza eficazmente contra las estrías y para cuidar pieles inexpresivas y viejas.
  • Alto contenido de  vitamina C (Acerola)
    Vitamina imprescindible para la síntesis del colágeno, ya que protege la piel contra los radicales libres, causantes del envejecimiento celular. Además mejora la estructura de la dermis, incrementando la hidratación, la luminosidad y aportando firmeza. Perfecciona la piel en profundidad, atenuando arrugas, líneas finas, capilares rotos, manchas y estrías.
  • AntioxidantesTambién se encuentran en un alto contenido en el agua de rosas, protegen la piel frente a los signos del envejecimiento, neutralizando la acción de los radicales libres. Los antioxidantes se encuentran en la piel de todo el cuerpo, pero a una cierta edad se van perdiendo sus facultades y necesitan ayudas externas para su reactivación.
  • Vitaminas del grupo B, vitamina E, taninos, pectina y nicotinamida Por lo que el agua de rosas es un tónico natural ideal para ser utilizado en la limpieza del cutis.Por todo ello, utilizar diariamente agua de rosas como tónico facial ayuda a reafirmar la piel flácida, y la crema de rosas es ideal para mantener la piel suave. .
  • Propiedades antisépticas, antibacterianas y cicatrizantesMuy eficaz contra el acné rosáceo, las aftas, heridas y úlceras cutáneas. No solo los seca, sino que cicatriza y sus propiedades antibacterianas impiden que se extiendan.

Por Moro

(1) Attar derivó en apellido árabe,cuya acepción justamente es perfumista.

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Nur. La luz en el arte y la ciencia del mundo islámico

Nur: La exposición que nació de un Corán de páginas azules.

Manuscrito del Córan en pergamino azul. Turquía, año 1793. ©Furusiyya Art Foundation.
Manuscrito del Córan en pergamino azul. Turquía, año 1793. ©Furusiyya Art Foundation.

 

El ‘Corán azul’, un manuscrito del libro sagrado de páginas azules y caligrafía dorada, está en el origen de la muestra Nur, la luz en el arte y la ciencia del mundo islámico, que prepara la Fundación Focus-Abengoa para el próximo otoño. «Es una pieza valiosísima, muy extraña, que ha marcado mi vida», confesó la comisaria Sabiha Al Khemir. «A ella le dediqué mi primera novela, luego varios estudios y ahora me ha traído a Sevilla con esta exposición que explora la presencia y el significado de la luz en el arte islámico», recalca.

Nur, la luz en el arte y la ciencia del mundo islámico, que se podrá ver desde octubre en el Hospital de los Venerables de Sevilla, reunirá 150 objetos procedentes de una veintena de museos y colecciones privadas de todo el mundo. Entre las piezas, que abarcan más de diez siglos de cultura islámica, habrá obras de arte, objetos domésticos e instrumentos científicos. La muestra viajará después al Museo de Arte de Dallas, en EE. UU., donde la multinacional Abengoa lidera varios proyectos relacionados con las energías renovables. La cultura es un hermoso adorno para los negocios.

La ciencia es bella

Al margen del ‘Corán azul’ (fechado en Túnez hacia los siglos IX-X), del que se exhibirán sólo cuatro páginas porque se vendió por pliegos a lo largo del siglo XX, la exposición de la Fundación Focus-Abengoa mostrará el manuscrito árabe ilustrado más antiguo que se conserva, el Tratado de las estrellas fijas de Abd al-Rahman al-Sufi (1009-1010); diversas piezas de ajedrez en cristal del siglo XI que se conservan en el Museo de la Catedral de Orense y varios objetos de metal de las escuelas de Jazira, Mosul y Khorasan del siglo XIII, con incrustaciones de oro y plata.

[mantra-pullquote align=»left|center|right» textalign=»left|center|right» width=»33%»]»Queremos explorar la idea de la luz como una metáfora compartida entre las culturas»[/mantra-pullquote]

Otras piezas de interés incluidas en la exposición son unas ilustraciones anatómicas realizadas en Irán en el siglo XIX, también fecha y lugar de ejecución de una pieza de papel de dos metros de longitud en la que se representa los doce signos del zodiaco. De origen ‘español’, más concretamente de la ciudad de Medina Azahara, se mostrarán algunas piezas arquitectónicas fechadas hacia el siglo X.

La exposición Nur, la luz en el arte y la ciencia del mundo islámico se organizará en dos grandes secciones temáticas, una dedicada al arte que reunirá las innovaciones técnicas artísticas que a lo largo de la historia han ido mejorando los efectos de la luz, y otra a la ciencia, con objetos relacionados con la iluminación o relacionados con la luz. Muchas de las piezas participan de ambas vertientes, artística y científica, como un antiguo astrolabio y un reloj solar ecuatorial, instrumentos con aplicaciones científicas pero de gran belleza artística.

Metáfora cultural

«Los once siglos y diecisiete países representados en Nur ilustran no solo la tradición de talento y artesanía que inunda el mundo islámico, sino también la pura belleza, fruto de la cultura islámica y la contribución de esta civilización al acervo cultural de la humanidad», ha explicado la comisaria Sabiha Al Khemir, que fue directora del Museo de Arte Islámico de Doha, en Qatar, y responsable de la exposición Belleza y creencia: cruzando puentes con las artes de la cultura islámica, que viajó por varias ciudades estadounidenses en 2012.

Según explicó la doctora Al Khemir, «también queremos explorar la idea de la luz como una metáfora compartida entre las culturas musulmana, cristiana y judía». En esta línea, los visitantes tendrán acceso en las salas a pantallas interactivas donde se podrá profundizar en los detalles de los objetos exhibidos, en el vocabulario y en el lenguaje artístico. «La civilización islámica tiene sus bases en el mundo antiguo y, de algún modo, propició la llegada del Renacimiento», dijo la comisaria, quien apuntó: «No lo ven, no estamos tan lejos».

Por José María Rondón
Con información de El Mundo

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La cultura árabe presente en todo el mundo

La cultura árabe presente en todo el mundo - Entrevista con el Dr. Carlos Martínez Assad
La cultura árabe presente en todo el mundo – Entrevista con el Dr. Carlos Martínez Assad

En entrevista, a propósito de su libro «Los cuatro puntos orientales», Carlos Martínez Assad, doctor en Sociología; afirmó que «no hay un lugar al que uno volteé en el planeta, donde no se esté viendo algún impacto de cualquier expresión cultural que tenga que ver con  el mundo árabe musulmán».

Señaló que la cultura árabe está tan presente y posicionada en todo el mundo, a través de las diferentes manifestaciones artísticas como el teatro, la danza, la música, las artes visuales, la literatura y la gastronomía.

«Identificamos la música, esos ritmos que ahora los jóvenes bailan en varias partes del mundo aunque no hablemos árabe, solo se habla de la negativo y de otras expresiones que tienen algo de positivo, como la comida que podemos degustar en todas partes.

«Al igual que de la medicina, la cual fue algo posible gracias a los descubrimientos que hicieron los árabes en diferentes momentos», dijo el Premio Biblos al Mérito 2013, ó que el hecho de que esta cultura se encuentre tan presente en todo el mundo, tiene que ver con el aspecto emocional.

«Pues en particular, el mundo árabe musulmán ha dado mucho de qué hablar, incluso desde el siglo XIX cuando los pintores europeos se imaginaban como era ese oriente de mujeres sensuales y de danzas voluptuosas y desde ahí comienza a generarse una idea de un mundo que también puede aportar esas formas de comportamiento … «, dijo.

Martínez Assad destacó también que México se enriqueció con la migración árabe; libaneses maronitas, sirios …

«Existe una presencia fuerte en México de estos grupos de tal manera que siempre se hacen presentes, sobre todo en los últimos 100 años de nuestra historia», refirió.

De acuerdo con el autor, la migración árabe, en particular la de religión musulmana, ha llegado a una escala que alarma a los gobiernos europeos.

«‘Los cuatro puntos orientales’ pretende ser una visión amplia de los últimos 10 años del mundo árabe musulmán y lo que ha impactado  en otras regiones del mundo».

«Es un libro que pretende cubrir un espectro muy amplio de los procesos políticos sociales y culturales que se desarrollan en esa región, una especie de hincapié en que se trata de acabar con los estereotipos que se tienen en Occidente cuando se habla del mundo árabe musulmán» , dijo.

Afirmó que  «el número creciente de migrantes en la actualidad, es brutal y parece que va a superar las movilizaciones que ha tenido la humanidad en cualquier otra época de su historia».

Martínez Assad invita a aproximarse al mundo árabe más allá de los prejuicios antislámicos del presente y del encono surgido tras el ataque a las Torres Gemelas de Estados Unidos.

«Prevalece en Occidente estereotipo de los árabes»

Carlos Martínez Assad tomó el espíritu del Julio Cortázar que escribió el Libro para Manuel, esa historia en la que un hombre decide recortar y pegar las noticias de periódico sobre el acontecer cotidiano, en un afán de dejar testimonio de la época que él vivía como herencia para su hijo. El sociólogo e historiador que es investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México decidió recuperar toda la historia actual de Medio Oriente en un sólo libro: Los cuatro puntos orientales. El regreso de los árabes a la historia.

La tarea fue de arranque ambiciosa pero central, decidió hablar de las artes, problemáticas y retos de los pueblos árabes e insistir en el rol que pueden tener la cultura y la civilización en los conflictos en torno al mundo árabe; escribió así este libro publicado por Océano y la UNAM, en el que quiere dejar testimonio de nuestro tiempo y crear un espacio de diálogo y conversación entre los lectores de Occidente y los pueblos de Oriente, en especial, los árabes musulmanes.

En el libro que se presentará este 26 de junio a las 19 horas, en el Auditorio del Museo Soumaya de la colonia Ampliación Granada, Martínez Assad abordó el tema desde las diferentes perspectivas, claro, desde la política, la economía y la geopolítica, pero dándole un lugar especial a la cultural, a la literatura, el cine y la música, que son medios ideales para escuchar al otro.

Siempre están las guerras

Este es un descubrimiento ya viejo, de alguien que se llamaba Carlos Marx y que decía “no hay sociedad sin conflicto, eso es algo que sociológicamente está claro y uno lo puede entender, nunca justificar. Pero finalmente cuál es la diferencia entre nuestros conflictos y los que se viven en estos países de Medio Oriente, son muchas las diferencias, sin embargo, tenemos tantos miles de muertos en México ¿en guerra?, casi como en Siria en estos más de dos años con los enfrentamientos entre grupos rivales.

¿Somos sociedades en conflicto?

Las sociedades están en conflicto pero no nada más allá, también las vivimos aquí en Occidente, aunque sí tienen diferentes causas, distintas consecuencias, pero creo que esos son los hechos desde que decidimos desafiar a Dios y quisimos construir la Torre de Babel y darnos cuenta de que eso es imposible. Por eso la idea en este libro es demostrar y acabar con la falsa idea que priva en Estados Unidos y en el Occidente de que “si les llevamos la democracia las cosas se resuelven”, cuántos países democrátricos y no democráticos han tenido guerras y conflictos realmente muy fuertes, así es que no es cierto que la receta sea única y que la tenga necesariamente Occidente; los españoles pensaron, “si cristianizamos a los indios las cosas se resuelven”, no sucedió así.

¿Su mirada es total e inclusiva?

Es la totalidad con herramientas de sociólogo, de historiador, tuve que recurrir a los datos de la economía, la cultura, incluso de demografía, de disciplinas que uno quisiera manejar mejor, pero todo esto lo tiene que ir supliendo ante la basta información y tratar de establecer un discurso coherente que cumpla con el objetivo propuesto, en este caso, mi objetivo muy claro es intentar quitar el estereotipo que prevalece en Occidente de lo que es el mundo árabe, mostrarlo con su riquísima historia, con los elementos culturales que le dieron sentido a civilizaciones sin las cuales no existiríamos como existimos ahora y culturalmente aceptar que hay esas partes virtuosas aunque también existen algunos problemas que caracterizan a esos diferentes países y generan procesos muy complicados como todas las guerras.

Todo este islamismo radical presente ha hecho que los medios internacionales se solacen y presenten a los islamistas como bárbaros, pero son grupos que tenían civilizaciones, difícilmente podríamos pensar cómo sería nuestro mundo sin la escritura, sin el papel para escribir, que todo esto fue confeccionado en estos países, sin los libros de filosofía que los árabes salvaron y que luego fueron traducidos, la medicina, incluso si vamos más allá, La Biblia que fue producida en ese espacio que ahora visualizamos casi como países menores de edad.

¿En qué momento se separaron las historias de Oriente y Occidente?

Al hablar de Medio Oriente estamos hablando de espacios territoriales porque finalmente yo como escritor estoy citado en México independientemente de los viajes que haya podido realizar, justamente ese mundo tan distante con las nuevas tecnologías se ha acercado muchos más, ahora podemos saber que está sucediendo en Siria como en otro momento hablamos sobre lo que está sucediendo en Libia, en Irak, todo lo que va cambiando nuestra interpretación del mundo árabe, pero creo que en este momento las distancias se acortan.

¿Nos falta mirar al otro?

El mundo siempre se ha definido por la idea que tenemos del otro, el que no es como uno, eso hace que lo construyamos y le demos un rostro que no es fiel, que tenemos diferencias, desde el título es una provocación porque los cuatro puntos orientales ya no son norte, sur, este y oeste, sino que ahora siempre se nos atraviesa oriente en las manifestaciones político sociales, así como en las culturales, como la expulsión y el desplazamiento no sólo de Medio oriente, también de África hacia Europa, que está resignificando los espacios conocidos hasta ahora.

Con información de : El Universal

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La leyenda de Hiram

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Antes de penetrar en el dédalo de las tradiciones y el secreto de los rituales prohibidos a los profanos, estamos obligados a pesar de todo a presentar al lector la leyenda de orden que constituye el alma de la francmasonería desde el siglo XVIII. Todo grupo humano unido por una mística particular posee una leyenda: la caballería medieval tuvo la Canción de Roland o la Búsqueda del Santo Grial; los cruzados, la reconquista de Jerusalén. Y las diversas religiones no escapan a la regla: el hinduismo, con el bosque sin caminos; el judaísmo, con sus libros sapienciales; el cristianismo, con los numerosos apócrifos (ascensiones, Apocalipsis, evangelios, etc.). La francmasonería tiene la leyenda de Hiram, que no apareció hasta el siglo XVIII, como veremos muy pronto. Una leyenda que huele a azufre. ¡Y hasta qué punto!

En cuanto a sus orígenes, hablaremos de ellos más adelante. Resumamos, pues, este verdadero hiero logos.

Salomón, hijo de David, recibe de Dios la misión de construir el templo siguiendo las instrucciones del profeta Natán, al que el Señor ha dado en sueños las indicaciones necesarias. Hiram, rey de Tiro, amigo de su padre, le aporta su ayuda en materiales y, sobre todo, en obreros. Le envía, por ejemplo, a Hiram el Fundidor. Un día, este último se dispone a efectuar el vaciado del mar de fundición de bronce para el Templo en presencia de Salomón y de Balkis, reina de Saba, a la que Salomón quiere seducir, a fin de casarse con ella. El pueblo de Israel asistirá al vaciado.

Benoni, ayudante y fiel discípulo del maestro de obras, ha sorprendido a la caída de la noche a tres obreros, Fanor el sirio, albañil, Anru el fenicio, carpintero, y Metusael el judío, minero, saboteando el molde del futuro mar de bronce. Benoni advierte a Salomón de la traición de los tres cómplices, pero el rey, celoso de la admiración que Balkis siente ya por Hiram el Fundidor, deja que prosigan los preparativos.

Al ponerse el sol, Hiram da la orden de proceder al vaciado. Y el gigantesco molde en que debe fundirse el mar de bronce y que ha sido manipulado se agrieta. El metal en fusión surge bruscamente y salpica a la horrorizada multitud. Benoni, desesperado por no haber advertido personalmente a Hiram, se arroja entre la ardiente lava.

Poco después, solo, abandonado de todos, Hiram sueña ante su obra destruida. De pronto, de la fundición que brilla enrojecida en las tinieblas de la noche se alza una sombra luminosa. El fantasma avanza hacia Hiram, que lo contempla con estupor. Su busto gigantesco está revestido por una dalmática sin mangas; aros de hierro adornan sus brazos desnudos; su cabeza bronceada, enmarcada por una barba cuadrada, trenzada y rizada en varias filas, va cubierta de una mitra de corladura (plata dorada); sostiene en la mano un martillo de herrero. Sus ojos, grandes y brillantes, se posan con dulzura en Hiram y, con una voz que parece arrancada a las entrañas del bronce, le dice:

– Reanima tu alma, levántate, hijo mío. Ven, sígueme. He visto los males que abruman a mi raza y me he compadecido de ella…

– Espíritu, ¿quién eres?

– La sombra de todos tus padres, el antepasado de aquellos que trabajan y que sufren. ¡Ven! Cuando mi mano se deslice sobre tu frente, respirarás en la llama. No temas nada. Nunca te has mostrado débil …

– ¿Dónde estoy? ¿Cuál es tu nombre? ¿Adónde me llevas? –pregunta Hiram.

– Al centro de la Tierra, en el alma del mundo habitado. Allí se alza el palacio subterráneo de Enoc, nuestro padre, al que Egipto llama Hermes y que Arabia honra con el nombre de Edri …

– ¡Potencias inmortales! –Exclama Hiram-. ¿Entonces es verdad? ¿Tú eres…?

– Tu antepasado, hombre, artista.., tu amo y tu patrono. Yo fui Tubal Caín.  Llevándole como en un sueño a las profundidades de la Tierra, Tubal Caín instruye a Hiram en lo esencial de la tradición de los cainitas, los herreros, dueños del fuego.

En el seno de la Tierra, Tubal Caín muestra a Hiram la larga serie de sus padres: Enoc, que enseñó a los hombres a construir edificios, a unirse en sociedad, a tallar la piedra; Hirad, que supo antaño aprisionar las fuentes y conducir las aguas fecundas; Maviel, que enseñó el arte de trabajar el cedro y todas las maderas; Matusael, que imaginó los caracteres de la escritura; Jabel, que levantó la primera tienda y enseñó a los hombres a coser la piel de los camellos; Jubal, el primero en tender las cuerdas del cinnor y del arpa, extrayendo de ello sones armoniosos … Y por último, el propio Tubal Caín, que enseñó a los hombres las artes de la paz y de la guerra, la ciencia de reducir los metales, de martillar el bronce, de encender las forjas y soplar sobre los hornillos.

Y transmitió a Hiram la tradición luciferina.

Al comienzo de los tiempos, dos dioses se reparten el universo. Uno, Adonai, es el amo de la Materia y del elemento Tierra; el otro, Iblis, es el amo del Espíritu y del elemento Fuego.
Adonai crea al Primer Hombre del barro que le está sometido y lo anima. Movido a compasión por el bruto incomprensivo que Adonai quiere convertir en su esclavo y su juguete, Iblis y los Elohim (los dioses secundarios) despiertan su espíritu, le dan la inteligencia y la comprensión.

Mientras Lilith, la hermana de Iblis, se convertía en la amante oculta de Adán, el Primer Hombre, y le enseñaba el arte del pensamiento, Iblis seducía a Eva, surgida del Primer Hombre, la fecundaba y, junto con el germen de Caín, deslizaba en su seno una chispa divina.

En efecto, según las tradiciones talmúdicas, Caín nació de los amores de Eva e Iblis. Abel nacerá de la unión de Eva y Adán.

Más tarde, Adán no sentirá más que desprecio y odio por Caín, que no es su verdadero hijo. Aclinia, hermana de Caín, que lo ama, será entregada como esposa a Abel. Y a pesar de ello, Caín dedica su inteligencia inventiva, que le viene de los Elohim, a mejorar las condiciones de vida de su familia, expulsada del Edén y errante por la tierra. Pero un día, cansado de ver la ingratitud y la injusticia responder a sus esfuerzos, se rebelará y matará a su hermano Abel.

Para justificarse, Caín responde personalmente a Hiram. Insiste sobre lo doloroso de su suerte. Sólo él trabajaba la tierra, arando, sembrando, recolectando, efectuando todas las labores penosas, mientras que Abel, cómodamente echado bajo los árboles, vigilaba sin esfuerzo los rebaños. Cuando les tocaba ofrecer los sacrificios prescritos a Adonai, amo exterior de la esfera terrestre, Caín elegía una ofrenda incruenta: frutos, haces de trigo. Abel, por el contrario, ofrecía en holocausto a los primogénitos de sus rebaños. Y, presagio funesto, el humo del sacrificio de Abel subía recto y orgulloso en el espacio, mientras que el del fuego de Caín caía hacia el suelo, mostrando el rechazo de Adonai.

Caín explica entonces a Hiram que, en el curso de las edades, los hijos nacidos de él, hijos de los Elohim, trabajarán sin cesar para mejorar la suerte de los hombres, y que Adonai, lleno de celos, tras intentar aniquilar a la raza humana mediante el Diluvio, verá fracasar su plan gracias a Noé, advertido en sueños por los Hijos del Fuego sobre la inminente catástrofe. Al devolver a Hiram a los límites del mundo tangible, Tubal Caín le revela que Balkis pertenece también al linaje de Caín y que es la esposa que le está destinada desde toda la eternidad.

Después, antes de la partida de la reina hacia Saba, Hiram y Balkis se unirán en secreto, a pesar de la celosa vigilancia de Salomón. Hiram, descendiente de las Inteligencias del Fuego, y Balkis, descendiente de las Inteligencias del Aire, no podrán sin embargo permanecer unidos.

Hiram, como el Maestro de los Constructores, dividió a sus trabajadores en tres grupos, que fueron llamados Aprendices, Artesanos, y Maestros. A cada división le dio contraseñas y signos por los cuales su excelencia respectiva podría ser rápidamente determinada.

Los tres últimos Artesanos (Jubelas, Jubelón, y Jubelum) descontentos y determinados a forzar a Hiram para revelarles la contraseña del grado del Maestro decidieron confrontarlo.

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La misteriosa albahaca

albahaca
La albahaca contiene aceite esencial que difiere según su procedencia y lo proporcionan sus hojas frescas.

La palabra albahaca deriva del árabe hispánico al-habaqa, y éste del árabe clásico habaqah. Habaqah viene de veheca que significa ‘penetrar el cerebro con suave olor’. Hay que recordar que el idioma español tomó del árabe más de 4.000 palabras y albahaca era el nombre que los árabes daban a las plantas aromáticas usadas tanto en la cocina como en la medicina . Basilicum, es el nombre científico de la albahaca, según algunos hace referencia a la palabra griega basileus, que significa rey, en sustitución del término arcaico anax, cambio que se produjo durante la Edad Oscura griega. Otros lo asocian con la legendaria criatura de la mitología griega basilisco, que podía matar con la mirada o destruir con el aliento.

Sus sinónimos en castellano son: albahaca mayor, alhábega, basílico, hierba real, hierba de los reyes, alfavaca, albahaca de limón, albahaca francesa, albahaca mondonguera, albahaca moruna, albahaquita; en portugués y gallego: alfádega, manjericão grande, basílico; en catalán y valenciano: alfàbrega, alfábega, alfabreguera, alfabeguera, alfalga; en vasco: albaraka, albaka, brazilla; en inglés: basil; en francés: basilic; en alemán: Basilikum.

Aunque los árabes  fueron los primeros en cultivar la albahaca adecuadamente y difundirla en los países que conquistaron . Algunos autores sitúan el origen de la planta en diferentes lugares: Irán,India, África o Asia central, debido a que hay una dificultad para establecer si las plantas son autóctonas de un lugar determinado.

En Egipto utilizaban su fragancia para ofrendar y calmar a sus dioses, así también se mezclaba la esencia de albahaca, mirra e incienso para embalsamar a sus muertos, pues constituía parte del bálsamo para el proceso de momificación.

En la India se la considera símbolo de felicidad y amor, por lo que se planta en todos los hogares y templos, se cree también que ofrece protección al alma. Del mismo modo hay la creencia de poner una hoja de albahaca sobre una persona fallecida para asegurar su entrada al paraíso. A la hora del cultivo se pensaba que sólo los hombres la podían cosechar, vistiendo túnicas blancas y sin usar instrumentos de hierro, y antes de ésto debían lavarse las manos en tres fuentes distintas para así tener una buena cosecha y aprovechar al máximo sus propiedades mágicas, las que aún son tomadas muy en cuenta para muchos rituales de magia , por ejemplo para alejar a los malos espíritus. En la India, hasta el día de hoy se considera que la albahaca lo cura todo.



 En Grecia , la nobleza la utilizaba en sus baños y masajes para el cuerpo, por su perfume fragante. Sin embargo los griegos le temían, pues la asociaban con el odio, la pobreza y la desgracia. Se pensaba que para que la planta floreciera se debía maldecir durante la siembra y la cosecha.

En cambio los romanos , estimaban que esta planta  aumentaba la fertilidad y el deseo, de ahí que la asociaran con la fecundidad y la pasión. Se le consideraba un estimulante así como un relajante muscular,  por lo que se recomendaba en las dispepsias nerviosas y para favorecer la secreción de la leche en las madres que amamantaban.

Desde la antiguedad se le atribuye a la albahaca , la virtud de aliviar los dolores durante el parto . A la parturienta se le colocaba una raíz  de albahaca con una pluma de golondrina en la mano, con la intención que el parto fuese rápido y con menos dolor.

Los judíos la utilizaban en periodos de ayuno para que les diese fuerza. Las leyendas africanas cuentan que la albahaca  ahuyenta a los escorpiones.

En América

Fue introducida por la inmigración italiana y española como condimento o planta medicinal. Con la albahaca también llegaron los atributos a sus propiedades; como las mágicas, que son muy utilizadas en Cuba para espantar a los espíritus y romper maleficios. Es indispensable en las sesiones espiritistas y es costumbre pasar un ramo fresco por la cabeza y el cuerpo del médium.

En México se utiliza en la cocina pero también se ha transmitido de generación en genaración la creencia de que la albahaca llama a la fortuna, colocando una maceta con la hierba en la puerta o en alguna ventana de una tienda o negocio, o bien en la caja registradora con el fin de atraer a los clientes; el desarrollo de la planta es signo de la bonanza del negocio.

Se dice que el sacerdote  militar insurgente y patriota mexicano , José María Morelos; sufría de fuertes migrañas por lo que se ceñía un pañuelo alrededor de la cabeza , y debajo colocaba una hojas de albahaca , para disminuir la intencidad del dolor .

Actualmente la albahaca se la asocia con todo el Mediterráneo, gracias a su gran uso en la gastronomía.



Pesto de Albahaca

Ingredientes: 2 tazas de hojas de albahaca fresca, lavadas y secadas con un paño , 1/2 taza de aceite de oliva extravirgen, 1/4 de taza de piñones o nueces, 2 dientes de ajo, 1/2 taza de queso parmesano,1 cdita. de sal y pimienta al gusto

Preparación: Tueste las nueces o los piñones por 5 minutos a 350ºC para que tengan mejor sabor. Ponga todos los ingredientes  en el procesador de alimentos o en una licuadora hasta formar una pasta. Añada el queso rallado y mezcle bien. Pruebe y sazone al gusto. Esta receta hace 3/4 tazas de salsa.

Remedios Medicinales

Para dolor de cabeza: Mascar y comer sin ningún tipo de preparación 5 hojas de albahaca. También puede frotarse una hoja sobre la zona del dolor. Para dolor de oído: se exprimen los tallos y las hojas y con el jugo se empapa un algodón que se introduce en el oído hasta que calme el dolor. Para disminuir la fiebre y para restituir el tono intestinal: se emplea en forma de té. Para padecimientos del mal de ojo : se maja con piedra y se deja reposar en agua  por unas horas, con este extracto se unta todo el cuerpo del niño que padece de ojo.

Se ha demostrado que la albahaca puede matar a la bacteria que causa el acné (International Journal of Cosmetic Science). Estudios de laboratorio también probaron que la albahaca tiene el potencial para bloquear o suprimir el cáncer de hígado y de estómago. Las gotas oftálmicas conteniendo albahaca ayudan a aliviar la resequedad ocular, conjuntivitis y aceleran la recuperación de la cirugía de cataratas. Las heridas a las que se aplica hojas de albahaca aceleran su cicatrización (Indian Journal of Experimental Biology). Se ha demostrado reducción en los niveles de ácido úrico en sujetos con gota e incluso es usada para prevenir la formación de úlceras gástricas en pacientes que toman anti inflamatorios.

 En los Rituales

Es recomendable darse los baños con hierbas amargas antes de los baños con las hierbas dulces. Esto para asegurarse de limpiar el aura de influencias nocivas y alistarla para recibir las influencias benéficas de las hierbas dulces. La serie de baños fluctúa entre tres y nueve veces; y la combinación indicada de hierbas debe estar entre tres, cinco, siete y nueve.

 Los riegos con plantas amargas sirven para limpiar las malas energías de la casa o el negocio. Y los riegos con plantas dulces se emplean para atraer la buena suerte a quienes habitan esos lugares

Baños con diferentes clases de albahaca. Los recomiendan para atraer la buena suerte.

Preparación: se coloca un manojo de tales hierbas en una olla con agua y se deja hervir; luego, cuando el agua haya alcanzado la temperatura indicada se hace el baño, dejando que el agua seque en el cuerpo.



En la Literatura

Giovanni Boccaccio consagró la cuarta jornada de su Decamerón a las historias de amores que rematan en un final desgraciado. De entre todas ellas, sobresale una que –pese a su concisión y a lo extremado de su argumento– destaca tanto por la intensidad dramática desplegada por sus protagonistas como por la profunda fuerza evocadora y por el sutil lirismo que el toscano consiguió impregnar en cada uno de sus párrafos. Nos referimos al cuento titulado : Los hermanos de Ellisabetta …

En la ciudad siciliana de Messina vivían tres prósperos hermanos mercaderes –hijos de un comerciante de San Gimignano ya fallecido– que tenían una hermana soltera, llamada Ellisabetta o Lisabetta, joven educada y de gran belleza. Los hermanos tenían a su servicio, en un almacén de su propiedad, a un apuesto muchacho pisano llamado Lorenzo. Lisabetta comenzó a fijarse en él y Lorenzo lo notó, por lo que pronto surgió el enamoramiento y ambos jóvenes iniciaron una placentera relación secreta. Una noche, cuando Lisabetta se disponía a visitar a Lorenzo, el hermano mayor la descubrió y comprendió sus intenciones, pero no le dijo nada y esperó a que llegara el día para comunicárselo discretamente a sus dos hermanos. Para evitar la infamia y el escándalo públicos, decidieron actuar con sigilo y fingieron invitar a Lorenzo a ir con ellos fuera de la ciudad. Lorenzo no sospechó nada, pues todo el camino fueron charlando y riendo, y cuando llegaron a un lugar solitario lo asesinaron y allí mismo lo enterraron. Al regresar a Messina, hicieron saber que Lorenzo estaba fuera por asuntos del negocio familiar y, como era algo frecuente, todo el mundo creyó esta explicación.

Lisabetta, preocupada por la ausencia de Lorenzo, preguntaba constantemente por él a sus hermanos, hasta que uno de ellos le contestó que, si seguía preguntando, obtendría la respuesta que merecía. La joven, asustada y entristecida, sin atreverse ya a preguntar, pasaba las noches llamando a Lorenzo y derramando lágrimas por él. Tanto lo reclamó que, una noche, se le apareció en sueños, pálido y empapado, y le reveló las circunstancias de su asesinato y dónde estaba sepultado.

Por la mañana y en compañía de una criada, la joven se dirigió al lugar que le había indicado el infortunado Lorenzo y cavó donde la tierra estaba más blanda y allí mismo apareció el cadáver incorrupto de Lorenzo. Como no podía llevarse todo el cuerpo, le separó la cabeza del cuerpo, la envolvió en una toalla y regresaron a casa.

Lisabetta se encerró en su alcoba con la cabeza de Lorenzo, la cubrió de besos y la lavó con sus lágrimas. Después tomó un gran tiesto y puso dentro la cabeza, envuelta en un hermoso paño, la cubrió con tierra y plantó varias matas de albahaca, que regaba con agua de rosas y de azahar o con sus propias lágrimas. La joven tomó el hábito de contemplar, día a día, largo tiempo el tiesto y de llorar sobre la hermosa mata de albahaca que había crecido sobre los despojos de Lorenzo, con lo que cada vez estaba menos bella y más demacrada.

Los vecinos observaron esta conducta y se lo dijeron a sus hermanos, que le quitaron el tiesto, por lo que Lisabetta no cesaba de llorar y acabó enfermando. En su delirio, la joven no hacía más que pedir el tiesto, por lo que los hermanos, intrigados, lo vaciaron y descubrieron la cabeza de Lorenzo, ya descompuesta, pero aún reconocible por su cabello rizado. Los hermanos enterraron la cabeza y, para evitar el posible escándalo, se trasladaron a Nápoles. La desgraciada Lisabetta murió de pena, sin dejar de llorar y de pedir el tiesto de albahaca. Pasado el tiempo, se descubrieron los hechos e, inspirándose en ellos, alguien compuso una canción en la que una joven se lamenta amargamente por el robo de su tiesto.

¡Oh qué barbarie robarme el tesoro donde tenía puesto mi corazón!.
¿Quién sería el mal cristiano que el albahaquero me robó…



Referencias :
Thesaurus pauperum.
Tesoro de la lengua española de Sebastián de Covarrubias y Orozco
Flora Medicinal Indígena de México
El poder curativo de los alimentos . Dr. Sergio Gallegos y Dra. Silvia Ramos.

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El Azafrán – La especia más seductora del mundo

El azafrán, perteneciente al género Crocus, es una planta que goza de una majestuosa belleza, debido a sus pétalos de color violáceo intenso en forma acampanada que se manifiestan en la flor.
El azafrán, perteneciente al género Crocus, es una planta que goza de una majestuosa belleza, debido a sus pétalos de color violáceo intenso en forma acampanada que se manifiestan en la flor.

El azafrán es la especia más antigua conocida y utilizada por el hombre desde los albores de la humanidad estando el cultivo de esta planta estrechamente relacionado con las civilizaciones más cultas del mundo Oriental, y su descubrimiento en Occidente está marcado por los progresivos desplazamientos de los pueblos que, de Este a Oeste, conformaron la secuencia de las culturas de toda la cuenca mediterránea. Sus virtudes y prestaciones han quedado recogidas desde el origen de las civilizaciones, en gran parte, en libros (desde el Antiguo Testamento hasta las más modestas anotaciones) o bien transmitidas oralmente de generación en generación a través de la cultura popular.  En el Cantar de los Cantares se puede leer “Es tu plantel un bosquecillo de granados, de nardos y azafrán … (IV, 13,14).

Esta planta tan antigua, vinculada a la historia y a los valores socio–culturales de la humanidad, desde la Edad del Bronce, también ha sido objeto de interés divino, elevándola a la categoría sagrada del Olimpo, formando parte de la Mitología de la antigüedad clásica.

El azafrán procede de las mesetas de Anatolia, y desde aquella península asiática se extendió su cultivo en todas direcciones, propiciado en gran parte a los árabes, quienes aprovecharon la mítica “Ruta de la Seda”, en sus transacciones comerciales con Oriente (la India, China, Tailandia), y el “Mare Nostrum” de los romanos, para trasladar a Occidente el misterio de esta especia, llegando a la península Ibérica en los siglos VIII y IX, durante el Califato de Córdoba, desde donde se extendió su cultivo a la mayor parte de los territorios de al-Andalus.

Se da referencia de que fueron los árabes quienes lo introdujeron en la península Ibérica con el nombre de “ az–za ́f aran”, que significa color amarillo. Los árabes eran expertos en flores , las palabras amapola, añil, azucena, azahar, lila , alhelí … también nos vienen del árabe, entre otras cuatro mil. La lengua española recogió estas palabras durante los setecientos años de presencia árabe en España.

“Safra”, el nombre de azafrán en persa. Se ha registrado la hipótesis de que fueron los persas los iniciadores del consumo de azafrán en su condición de condimento. Tampoco se descarta la idea de que los persas fueron los primeros exportadores de la especia a Egipto, debido a los amplios conocimientos que este pueblo atesoraba sobre las técnicas de cultivo.

El azafrán, perteneciente al género Crocus, es una planta que goza de una majestuosa belleza, debido a sus pétalos de color violáceo intenso en forma acampanada que se manifiestan en la flor.

Se trata de una iridácea que se reproduce por bulbillos que nacen del bulbo (o cebolla) principal, las flores suelen ser estériles. De los bulbos nace un tallo con hojas alargadas que culminan en una especie de rosa (la rosa del azafrán). La flor del azafrán es de color violeta y su pistilo termina en tres estambres amarillo-rojizos. Estos estigmas constituyen las briznas del azafrán propiamente dicho. Se necesitan 500.000 flores para preparar un kilo de hebras de azafrán, lo que da idea del trabajo que supone la recolección de esta especie, cuyo período de maduración en otoño dura un corto número de días.

A finales de la Edad Media una libra de azafrán costaba lo mismo que un caballo. En 1444 Johst Findeker fue condenado a la hoguera en Nüremberg por vender azafrán adulterado, igual suerte corrió una mujer llamada Ells Pfraghenin en 1456 . También en Francia el rey Enrique II en 1550 decretó que quien adulterase el azafrán sería sometido a castigo corporal. Enrique VIII en Inglaterra, prohibió el empleo de azafrán como tinte para la ropa blanca que empleaban los irlandeses, ya que consideraba que no era un uso digno para una especia tan preciosa. El azafrán se falsifica con las flores del cártamo (alazor), pero el sucedáneo carece de olor y de sabor, aunque proporciona fuerte coloración amarillo rojiza.

El azafrán sirve simultáneamente para dar olor, color y sabor a muchos platos típicos europeos y asiáticos. El sabor se lo da la picrocrocina, un principio amargo; el aroma proviene de un glucósido que al hidrolizarse produce safranal; el color proviene de un carotenoide; crocina, que tiene una gran capacidad de tinción.

Entre los platos que se pueden preparar con azafrán está la paella española, el risotto italiano y la bullabesa francesa. La Bullabesa es un plato muy famoso, inventado por los habitantes de Marsella luego que los fenicios llevaron el azafrán a sus costas. Existe una versión que dice que este plato fue inventado por una mujer francesa con la intención de que su esposo al disfrutarlo, le provocara sueño … y mientras él durmiera, ella podría ir al encuentro de su amante. Esta historia bien puede estar basada en la leyenda sobre Venus, su marido Vulcano y su amante Marte, en la que el arte culinario se mezcla con el arte del engaño matrimonial, aderezado todo ello con la aromática especia.

Desde los sumerios hasta la actualidad, el azafrán ha dado la vuelta al mundo y ha sido capaz de deleitar a gente de todas las razas y condiciones. Muchas de las naves de los fenicios tenían todo su espacio de carga ocupado por el azafrán, y diseminaban por los diversos países todas las diferentes formas en que podía usarse. Ellos mismos lo utilizaban para cocinar y como tinte. La forma de hacer estos tintes era diferente según cada época y pueblo.

La cosecha del azafrán es sumamente especial, pero su aroma se convierte en la recompensa a tanta delicadeza y a tanta paciencia. Ya en los textos médicos sumerios se advierte sobre la adicción a su olor y sabor, y era utilizada de forma medicinal por los sumerios y por sus dioses. Los persas aumentaron sus usos y refrescaban con él sábanas y almohadas para inducir a un sueño tranquilo. Además, “juraban que una taza de infusión de azafrán aliviaba la melancolía; una bolsita llena de azafrán que colgara del cuello y se moviera encima del corazón, encendería el amor”. Los jardines persas se convirtieron, gracias al cultivo crocos, en pequeños paraísos. También fueron ellos quienes empezaron a usar el azafrán para que su alimento fuera algo más que sabroso, “para que sus comidas fueran tan fragantes y bellas como todo lo demás en sus vidas. El acto de comer se transformaría en un ardor casi religioso”.

En Creta, el azafrán fue usado como tinte para cosméticos y textiles y a los egipcios les servía también para realzar su tono bronceado. Ambas civilizaciones lo añadían a sus perfumes, pero “en el uso del azafrán se revela claramente la diferencia de temperamento de los cretenses y los egipcios, pues los primeros lo empleaban por su encanto huidizo y refinado, mientras que para los egipcios tenía un significado más permanente y valioso”.

En la civilización egipcia, la influencia de la creencia en los dioses se transmitía a sus actividades utilizándose el azafrán como un componente ritual, así, por ejemplo, en sus banquetes acostumbraban a rodear el borde de sus vasos de vino con guirnaldas de flores de azafrán y en sus procesiones religiosas, acostumbraban a esparcir pétalos de azafrán junto con otras plantas aromáticas. Además de utilizar el azafrán para embalsamar a sus faraones, en el proceso de momificación, la última capa de tela, de lino, se teñía con la especia hasta el reinado de Ramsés II. En diversos papiros se citan los preparados a base de azafrán como remedio para reducir achaques y dolores, el azafrán tenía un papel principal en todo cuanto tenía relación con el estómago y también para problemas de dientes y ojos. Los egipcios sabían valorar el azafrán por su aroma y agradable sabor, además de proporcionar un excelente tinte, así como infinidad de usos técnicos de la vida doméstica. La certeza de esta existencia es posible visualizarla en diversos grabados de tumbas y templos del Alto Nilo, donde aparece plasmada la flor del azafrán a la vez que se pueden observar gráficos de los métodos de su cultivo.

Lo único que nos resulta permisible, como evidencia tangible de que la especia jugó en China un papel equiparable, en cierto modo, a aquél que había desempeñado en las antiguas civilizaciones mesopotámicas, es reseñar la evocación de dos costumbres tradicionales chinas, practicadas con carácter simbólico desde tiempos ancestrales, consistentes, la primera de ellas, en espolvorear con azafrán molido las vestiduras de los visitantes como prueba de hospitalidad; la segunda, en el intercambio entre familias, como testimonio de afecto y amistad, de un plato de arroz con azafrán al que los chinos han venido denominando ”arroz dorado”. Ambas acciones ponen de manifiesto las connotaciones de la especia con prácticas asociadas a rituales clásicos presentes en otras culturas. Cabe destacar el protagonismo desempeñado por el color amarillo como símbolo en la vida y las costumbres del pueblo chino. Las tejas eran amarillas, como amarillos eran los ladrillos con los cuáles se hallaban pavimentados los patios de numerosos palacios; amarillas eran las libreas que lucía el emperador, adornadas con dragones de oro y las que vestían los integrantes de la guardia imperial, así como banderas, quitasoles, túnicas, y otros artículos y objetos de uso común por parte del pueblo chino. El azafrán constituyó, de hecho, uno de los productos más utilizados por la industria para teñir gran número de artículos y elementos de ese simbolismo

 Sobre la India, una civilización que cuenta con 5.000 años de historia conocida, parecen con algún lujo de detalle, aspectos relacionados con el azafrán y su entorno.

En el papiro egipcio, se deja constancia que por la misma época, es decir, 4000 años a.C. ya era utilizada en la India la cúrcuma, una especie de azafrán – Kurkuma en sánscrito es igual a azafrán – para dar color y sabor al arroz milenario, junto a la pimienta y al cardamomo. Según breves apuntes contemplados en documentos, se revela que en el año 2000 a.C. , el azafrán ya era utilizado en este misterioso país como planta tintórea, revelación que merece plena credibilidad si tenemos presente el simbolismo de la planta y el color de la especia en las costumbres del pueblo hindú. Las vinculaciones del azafrán con el comportamiento social de los hindúes, cuya exaltación se halla, sin duda, en la adopción del color de la especia como signo distintivo para sus hábitos religiosos por parte del budismo. En el Tibet, los lamas fueron y continúan siendo denominados por los acólitos con el nombre de “Túnica azafrán” por ser éste el color de las mismas. Fuego y azafrán se hallaron presentes en cultos litúrgicos oficiados en los templos, formando parte del incienso que en estos recintos se expandía como práctica ritual de las ceremonias religiosas. Los Rajas Hindúes cuando eran derrotados en la guerra se vestían con trajes ornamentados con flores de azafrán para ingresar a la hoguera y cometer suicidio …

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