Poetisas palestinas en el exilio – Por Clara Mª Thomas de Antonio

Uno de sus poemas más conmovedores es “Quiero contarle al mundo”, que aparece en la red acompañado de imágenes de niños, jóvenes y adultos palestinos en diversas escenas en las que se muestra aquello que no fue posible hacer o que se destruyó en Palestina; y al final la poetisa invita al mundo a encender velas para que se desvanezca tanta oscuridad:

 Quiero contarle al mundo un cuento

… sobre un hogar con una linterna rota…

…y una muñeca quemada…

…sobre un día de campo que nadie disfrutó…

…sobre un hacha que mató un tulipán…

…sobre un fuego que consumió una trenza…

…un cuento sobre una lágrima que ya no pudo derramarse…

Quiero contar un cuento sobre una cabra que ya no fue ordeñada…

…sobre una masa que ya no fue horneada…

…sobre una boda que no se celebró…

…y una pequeña que no pudo crecer…

…sobre un balón que no fue pateado…

…sobre una paloma que no voló…

Quiero contarte un cuento sobre una llave que no fue usada…

…sobre un aula de clases a la que no se acudió…

…sobre un patio de recreo que fue silenciado…

…sobre un libro que no fue leído…

…sobre una solitaria granja sitiada y sobre sus frutos que nadie recogió…

…sobre una mentira que no se descubrió…

…un cuento sobre una iglesia en la que ya no se reza…

…y una mezquita que ya no está en pie…

…y una cultura de la que ya no se disfruta…

Quiero contar un cuento sobre un techo con hierba y lodo…

…sobre una piedra que se enfrentó a un tanque…

…y sobre una empecinada bandera que se niega a ser arriada…

…sobre un espíritu que no puede ser derrotado…

…quiero contarle al mundo un cuento.

Ahora, encendamos una velita por Palestina.

Puedes hacerlo

Enciende una velita

Mira cómo se desvanece la oscuridad.

Sólo inténtalo.

Un rayo de luz

barre lo más triste,

noches de azabache

hasta que rompe el alba

Sólo observa

¿Puedes ver que

todo el poder de la oscuridad

en el mundo

no puede extinguir

el más exánime parpadeo

de un haz de luz?

Enciende una vela.

Una velita.

Mira cómo se desvanece la oscuridad.

Puedes hacerlo.

Oye, MUNDO

¿Me escuchaste?

 (Traducción de Yaotl Áltan).

Ante esta situación no puedes menos que gritar: “Humanidad, ¿dónde estás?”, reprochando al mundo su ceguera y sordera mientras su pueblo muere en Gaza:

Me están estrangulando

bajo tus vigilantes ojos.

Tengo frío…frío…frío.

Tiemblo.

Grito.

Humanidad, ¿dónde estás?

¿Por qué vuelves el rostro?

¿Por qué miras para otro lado?

Estoy aquí,

languideciendo

en los pasadizos de Gaza.

Humanidad, ¿dónde estás?

¡Mírame”

¡Repara en mí!

Estoy aquí,

suspirando

en los pasadizos de Gaza.

Tiemblo.

Grito.

¡Humanidad,

deja de mirar para otro lado,

de volverte sorda,

de volverte ciega,

mientras yo

y, oh, mis pobres niños

morimos!

(Traducción de C. Mª Thomas)

Suheir Haddad (n. 1973), escritora, activista y actriz de origen jordano-palestino instalada en el Brookling neoyorquino y luego en Staten Island, rechaza en su poemas cualquier violencia, como hace en “Lo que yo quiero”, poema a favor de la vida y contra la guerra; en otra ocasión, horrorizada por los ataques a la Torres Gemelas en 2001, escribió el largo “Poema sobre crisis y terror” reviviendo todos los acontecimientos de esta tragedia y haciendo diversas referencias a su identidad palestina, sin hallar diferencias entre distintos pueblos, razas o religiones que puedan justificar esa masacre, así como a su temor a las posibles represalias contra los árabes o palestinos tras las reacciones que se produjeron entre algunos americanos. Y en otros denuncia todas las lacras y violencias, en especial las de Palestina, como dice al final de “Ruptura en racimo”:

¿Adónde van los corazones de los refugiados?

Rotos, insultados, colocados en un lugar de donde no son,

no quieren que no se les vea.

Enfrentados a la ausencia,

lloramos al otro o no significamos nada.

Mi espina se curva en espiral.

El precipicio corre hacia y desde los seres humanos.

Dejamos atrás bombas de racimo.

Minas de facto.

Dolor en llamas.

Cosecha de tabaco contaminado.

Cosecha de bombas.

Cosecha de dientes de leche.

Cosecha de palmas, humo.

Cosecha de testigos, humo.

Resoluciones, humo.

Salvación, humo.

Redención, humo.

Respira.

No temas

a lo que ha estallado.

Si has de hacerlo,

teme a lo que aún no ha explotado.

( Traducción de Laura Casielles).

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