Origen e Historia del Laúd

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La madera era de color café oscuro, o de tierra recién removida. La curva de la caja era perfecta, como las caderas de una mujer. Era eco sordo y rasgueo cantarín. Mi laúd. Mi alma tangible…

El laúd (Al-‘ûd) es el instrumento más representativo de la música culta árabe en general, y el que más acompañó a ésta última en sus diferentes fases de evolución. El instrumento en si mismo no ha dejado de evolucionar hasta principios del siglo XX, guardando siempre los rasgos fundamentales de su forma y de su tono, variando sus dimensiones, el número de cuerdas dobles utilizadas y la afinación de éstas de una región para otra (según el espíritu musical de cada región y pueblo y según los modos musicales utilizados por cada uno de ellos, respectivamente) así como el nombre con el que se le denomina.

Actualmente, de los nombres utilizados antaño, se conservan principalmente dos: Al-ûud, utilizado en todos los países de lengua árabe, en Turquía y Grecia; El segundo es : el Barbat, término antes utilizado hasta en ciertos países del magreb, nombre con el que se conoce al instrumento en Irán.

Actualmente, se utilizan en general tres clases de laúdes: el Laúd árabe generalmente de once o doce cuerdas con una longitud de cuerda de entre 59 hasta 62 cm, utilizando para ello una caja de resonancia con dimensiones adecuadas para esa longitud; el laúd turco cuyas dimensiones son un poco más menudas que las del laúd árabe, utilizando una longitud de cuerda de 58 a 59cm, y una afinación de un tono más alto; el Laúd Iraní, conocido como el Barbat, teniendo unas dimensiones mucho mas pequeñas que el árabe y el turco, utilizando una longitud de cuerda de 47 a 55cm, creando un sonido mucho más brillante y sin la profundidad que caracteriza al laúd árabe.

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La leyenda cuenta que los orígenes del laúd se remontan a los primeros pasos de la raza de los humanos, haciendo nacer el instrumento como consecuencia de la pérdida de un ser único y amado, expresando con su forma y su estética las características físicas de ese ser, y con su tono el más triste y doloroso suspiro lanzado por su padre.

Esa leyenda cuenta que Lamek, el hijo de Cain, hijo de Adan, tenia a su hijo que amó mucho. Cuando su hijo murió, el padre sucumbió a una profunda tristeza y queriendo tener a su hijo en frente de él para siempre, colgó su cuerpo en un árbol. Al secarse su cuerpo, y los restos dispersados por los vientos, lo que quedaba del torax se suspendía sujetado a una sola pierna, la tibia, el pie y los dedos. La fuerza de los vientos creaba unos sonidos al penetrar en las cavidades del torax. Lamek, queriendo responder a esos sonidos y comunicarle su tristeza a su hijo, de alguna manera, decidió esculpir la misma forma que vio delante de sus ojos en una pieza de madera cubriéndola de piel y poniendole unas cuerdas como si fuesen los tendones de un cuerpo. Al terminarlo, Lamek hizo vibrar las cuerdas y escuchó un profundo sonido que expresaba lo que él resentía por la muerte de su hijo, acompañando a esos sonidos con su voz lamentando la muerte de su amado hijo. Lamek creó así, el primer laud brindando a la humanidad un instrumento que les acompañe en sus momentos de felicidad, y alegría, pero también en los de dolor y tristeza.

Por éso, Lamek, se considera como el padre de todos los laudístas. Al menos así cuenta la leyenda.

Esa forma de laúd perduró hasta los tiempos de los Omeyas (siglo VII) siendo su caja esculpída en una sola pieza de madera, y cubierta con una tapa armónica de piel, con tres a cuatro cuerdas dobles, y llamandose Mizha .

Según los historiadores, la forma de laúd más antigua que se conoce hasta ahora se sitúa en mesopotamia, durante la época de Akkad (2350-2170 A.C), gracias al descubrimiento en la ciudad siria de Jarablus de unas miniaturas y grabados representando a músicos tañendo en laúd.

El instrumento se encuentra despues acompañando a diferentes civilizaciones durante su evolución, apogeo y caída, como la persa, la egipcia y la griega.

En la historia islámica, un número importante de filósofos, intelectuales, músicos, poetas, escribieron sobre el laúd, siendo el instrumento más documentado en los países arabo musulmanes, entre ellos Sai’ib Khathir (680 D.C. Medina) conocido por acompañarse siempre al cantar con este instrumento, Zalzal ( m. 791 D.C. Siria) quien introdujo técnicas vanguardistas en su tiempo en la fabricación del instrumento creando su modelo propio al que llamo: Al-ûud Assabbût, que fue sustituyendo al ûd árabe conocido como Mizhar y a su hermano Iraquí e Iraní denominado Nadr y Barbat respectivamente, el filósofo iraqui Al-kindi (800-870 D.C), Al-Farabi (870 – Damasco 950 D.C.), Ibn Sina (980 – Hamadhan 1037 D.C.) y por supuesto Ishaâq Al-Mawsili y su discípulo Ziryab, que fue durante sus días el maestro absoluto del instrumento en todo el mundo árabe. Gracias al genio de Ziryab, el laúd paso de ser un instrumento de acompañamiento a uno capaz de ejecutarse como solista, ziryab revolucionó su forma, sus técnicas de construcción, las maderas utilizadas, su peso, el nombre utilizado (que pasó a ser Ûd en vez de los otros nombres en referencia a las maderas utilizadas en su fabricación. En árabe clásico, el término Ûd señala a maderas exóticas perfumadas como el sándalo y también a piezas de madera en general). Ziryab creó tambien nuevas técnicas en la ejecución del instrumento asi como un nuevo repertorio lleno de novedades que rápidamente se puso de moda hasta en las tierras de Al-Andalus. Ziryab tuvo que abandonar Baghdad para instalarse en Kairauan (Tunez 822) y despues en Córdoba, capital del entonces Reino Omeya de Al-Andalus.

Entre sus invenciones y aportes al instrumento, Ziryab añadió una quinta cuerda “tan roja como la sangre” entre la segunda y la tercera cuerda del laúd, reforzando con ello la teoría de los cuatro humores, cuatro colores y cuatro temperamentos, representando con ella al alma humana y simbolizando la vida. Las adecuadas selecciones de nuevas maderas y las nuevas técnicas de fabricación hicieron disminuir el peso del instrumento de un tercio. Las cuerdas utilizadas pasaron a ser hechas de materiales innovadores.

Las dos primeras, denominadas Zirr y Mathna, fueron hechas de seda que se hilaba en agua fria dandole esta técnica la cualidad de poder aguantar una gran tensión y siendo muy flexible sin ser blanda. La tercera y cuarta cuerda, conocidas con el nombre de Mathlath y Bamm respectivamente, se hicieron de intestinos de ciertos animales; Este material procuraba un tono melodioso, muy claro y profundo, y una mejor resistencia a la humedad y a los cambios climáticos en general. El plectro con el que se punteaban las cuerdas, conocido como Midhrab, Sat´aa, y fabricado hasta entonces de madera, fue sustituido por un plectro tallado en pluma de águila, permitiendo este material una gran densidad de sonidos, flexibilidad, agilidad y rapidez.

Desde ese momento de la historia, el laúd fue bautizado como el rey de todos los instrumentos, y fue y aún lo és (y siempre lo será) el instrumento modelo para estudiar la teoria de la música árabe, así como el instrumento fundamental para la composición y el canto en esta música, al ejemplo de lo que el piano representa para la música Europea/Occidental.

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La llegada del Laúd a Europa se hizo con los primeros árabes que se instalaron en la península ibérica y en Sicilia, aportando con ellos su lengua y cultura. También llegó a otras partes de Europa por medio de las cruzadas, las diferentes cruzadas que se conocen. De ahi, el nombre con el que se le conoce en los diferentes paises europeos, derivado del arabe Al-úd, como Laúd en España, luth en francia, lauto, Liuto, Leuto en italia, Laute en Alemania y Lute en Inglaterra. El laúd europeo conoció su más grande esplendor desde el siglo XVI hasta el XVIII, y fue apreciado y utilizado en todas las cortes europeas. La aparición de otro instrumento, el piano, así como la nueva estructura musical polifónica y la armónica hicieron que el laúd fuera cediendo su lugar privilegiado poco a poco. Al igual que en la tradicion histórica musulmana y árabe, el laúd europeo goza de la documentacion más rica desde la epoca medieval, estando representado iconográficamente en distintos tratados.

El laúd, bajo sus variantes utilizadas hoy en día en el mundo islámico, desde Marruecos hasta Malasia : árabe, turco o iraní, tiene en común su forma piriforme de la caja de resonancia hecha tradicionalmente de un numero de aros entre 13 y 23 (lo más habitual es encontrar una caja de 15), siempre de una madera que permita una buena resonancia y amplificación de los sonidos, como el nogal bajo sus diferentes especies, el palo santo, caoba, el haya, el arce, el ciprés etc.

La tapa armónica con la que se cubre, generalmente, está hecha de pino abeto o cedro, permitiendo así una gran vibración de la tapa y unos sonidos ricos en armónicos, transmitiendo de la mejor manera las vibraciones a la caja. Esta tapa puede tener uno o tres rosetones depende de la clase de sonido que se quiera crear. Los pequeños rosetones son funcionales al 100% y no estéticos como muchos creen

La placa entre el rosetón y el cordal, protege a la tapa del plectro y esta hecha de madera noble. Las cuerdas son fijadas al tensor que se sitúa a pocos centímetros del borde inferior de la tapa. El mástil del laúd, por el que encima pasa el diapasón tiene la particularidad de no tener trastes, como el violín. porque los modos musicales árabes no son basados sobre escalas cromáticas, sino sobre modos cuyas escalas se forman de diferentes intervalos inexistentes en la música occidental e inaudibles para un oído educado en esa música.

El Laúd se afina utilizando intervalos de cuartas. A veces suelen utilizarse unos intervalos distintos pero sólo para la quinta y la sexta cuerda, depende de cada región y el tipo de modos musicales utilizados en ella.

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