La llave del Santo Sepulcro

Cada día en la apertura y cierre de la basílica se repite una compleja “ceremonia”.

La Basílica del Santo Sepulcro fue construida originalmente por la madre del emperador Constantino en 330 d.C., la Iglesia del Santo Sepulcro conmemora la colina de la crucifixión y la tumba de Cristo. Situada en el Gólgota, el lugar donde según los Evangelios se produjo la Crucifixión, sepultura y resurrección de Jesús. Es uno de los más importantes centros del cristianismo. Está dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén, en un punto intermedio entre las zonas  árabe y judía, y su administración repartida entre diversas iglesias cristianas: católicos, armenios, ortodoxos, coptos.


Los custodios de la llave

La custodia de la puerta y de la llave del Santo Sepulcro está a cargo de dos familias musulmanas, (Nuseibeh y Judeh). En el año 1187, cuando Salahadin conquistó la ciudad a los cruzados, se añadió al acuerdo de custodia de las llaves a otra familia, los Joudeh Al-Goudia. Ambas lo han mantenido desde entonces hasta nuestros días.

Después de la invasión de los Corasmios (1244), el sultán Ajub escribió al Papa Inocencio IV pidiéndole perdón por los daños causados en la basílica y asegurándole que los habría reparado y que habría confiado las llaves a dos familias musulmanas para que abrieran la puerta a los peregrinos. Desde entonces, este derecho se ha transmitido de una familia a otra.

En el pasado, para hacer que se abriera la puerta y poder entrar en la basílica, era necesario pagar un impuesto personal. Fidenzio de Padua cuenta que la cifra era de unos 80 francos de oro. Este impuesto personal para la entrada se pagaba a los custodios musulmanes al lado de la puerta, donde había un banco de piedra. El impuesto personal para la entrada fue abolido por Ibrahim Pascià en 1831.

En la actualidad se abre todos los días, aunque hay que tener en cuenta que además de los derechos de estas dos familias musulmanas, existen también diversos derechos de las tres Comunidades que ofician en el Santo Sepulcro. Latinos (franciscanos), griegos y armenios. Es por esto que la apertura de la puerta del Santo Sepulcro presenta un complicado ceremonial que a muchos podría parecer extraño e inútil.


Existen dos tipos de “apertura”: la apertura sencilla y la solemne

La apertura sencilla se realiza cuando el sacristán de la comunidad que quiere abrir la puerta realiza él sólo todas las ceremonias y se abre solamente un batiente de la puerta.

La apertura solemne se realiza de la misma manera pero con la apertura de los dos batientes: el sacristán abre el de la izquierda y el portero musulmán el de la derecha.

Todos los días en los que no hay fiestas o circunstancias particulares, la apertura se realiza a las 4,00 de la mañana, y se cierra de acuerdo a un horario publicado. Para el cierre de la basílica las tres Comunidades han estipulado un acuerdo que tiene previsto el cierre a las 19,00 horas entre octubre y marzo, y a las 21,00 entre abril y septiembre.

Todas las tardes, en el momento del cierre, los tres sacristanes se encuentran presentes y se ponen de acuerdo sobre quién abrirá al día siguiente. En particular, la apertura se realiza cíclicamente por las tres Comunidades; al que le toca el derecho de apertura coge la escalera y la apoya en el centro de la puerta cerrada.

Hoy en día las llaves son custodiadas por un miembro de la familia Joudeh, mientras que un miembro de la familia Nuseibeh es el encargado de abrir y cerrar las puertas de la iglesia todos los días. La llave en cuestión es una enorme pieza de 30 centímetros de largo y un peso de 250 gramos que tiene unos 800 años y ha pasado de padres a hijos de generación en generación. También se conserva otra más antigua, hoy rota después de siglos de uso.

Todas las mañanas un Nuseibeh acude a la puerta de la iglesia donde un Joudeh le entrega la llave, luego sube a una pequeña escalerilla de madera para abrir la cerradura superior, se baja y abre la cerradura inferior. Cuando empuja las puertas abriéndolas, el recinto queda abierto a los visitantes hasta la noche. El mismo ritual viene repitiéndose exactamente igual desde hace casi mil años.

Con información de Santo Sepulcro


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