La medicina en el mundo Árabe

Sana helwâ al’amirat Yasmin (سناء حلوة الاميرة ياسمين)

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El desarrollo de la medicina árabe como expresión de una de las tres grandes culturas mediterráneas que existieron entre los siglos V y XV: Europa Occidental, el Imperio Bizantino y los Califatos Árabes.

Estos últimos se distinguieron en el campo de las ciencias y, muy especialmente, en la medicina. Se destaca que la contribución principal de los árabes a la medicina fue la preservación de las antiguas tradiciones y de los textos griegos, que de otra manera se hubieran perdido; además, mantuvieron el ejercicio de la medicina separado de la religión en los tiempos en los que en Europa era un monopolio de los clérigos.

El mundo árabe e islámico, que surge paralelamente a Bizancio, fue el escenario fundamental de la medicina y de la ciencia durante buena parte de la Edad Media. En la primera etapa, que comprende aproximadamente los siglos VIII y IX, incorporó el saber médico de origen griego, combinándolo con algunos elementos de la medicina clásica de la India y Roma. Ello significó un extraordinario esfuerzo de traducción al árabe de obras médicas que estaban escritas principalmente en griego y en latín. De esta manera se consolidó el dominio del sistema de Galeno en la medicina islámica y, más tarde, en la europea que dependió durante varios siglos de las obras en árabe. En el Imperio Musulmán se distinguieron dos Califatos: Bagdad (siglos VIII y IX), y el de Córdoba (siglo X).

Los progresos más sobresalientes aportados por la medicina árabe fueron la construcción de hospitales, nuevas observaciones clínicas, especialmente en enfermedades infecciosas y oculares, y la ampliación de la farmacopea.


Médicos en la historia árabe

En el Islam surgió el hakim, médico filósofo, que en el camino de la medicina busca la sabiduría, guiado siempre por elevadas normas éticas. Une siempre la ciencia con los ideales éticos.  La patología, ciencia que estudia las enfermedades, estuvo basada en la misma doctrina humoral y explicaba la enfermedad como un desequilibrio en la armonía natural de los hombres. Como factores etiológicos se aceptaban las alteraciones en las seis cosas no naturales de Galeno. Otro factor etiológico no natural fue la bebida, pues por mandamiento religioso estaban excluidas las bebidas alcohólicas. La terapéutica en el mundo árabe, consta de las tres ramas galénicas tradicionales: la dietética, entendida como regulación total del género de vida.La farmacología y una cirugía muy poco desarrollada.

Rhamzés (850-923 d. n. e.)

Médico persa, al igual que los autores clásicos, se interesó también por la prevención de las enfermedades y el uso de las dietas en su tratamiento, así como alertó sobre el provecho y el daño de los baños. Se le atribuye la utilización del yeso por primera vez en medicina, en pleno siglo X, en su tratado médico “Hawi”, considerado como un avance significativo. Con la adición de agua a un polvo de sulfato cálcico deshidratado se producía un material sólido. Se ha destacado su comprensión del tratamiento moral en las enfermedades mentales. Era un defensor de la alquimia.

Abulcasis (936-1013 d. n. e.)

Entre los más importantes cirujanos árabes de la época se encuentra Abul Qasim Al Zaharawi, conocido con el nombre de Abulcasis (936-1013 d. n. e.), nacido en Medinat Al Zahra, a cinco kilómetros de Córdoba, es el autor de un tratado de medicina – “Tasrif” – en treinta tomos que, en los capítulos dedicados a la cirugía – Vade Mecum de cirugía- describe entre otros procedimientos el tratamiento de la cirugía de los ojos, de los dientes, hernias, extracción de cálculos, partos, luxaciones, fracturas, amputaciones y la ligadura de las arterias. Fue traducido y empleado como libro de texto en las escuelas de medicina hasta el renacimiento.

Avicena (980-1073 d. n. e.)

Fue uno de los más prestigiosos médicos árabes. Escribió el “Canon de la Medicina”, tratado en cinco tomos en el que trata desde la anatomía y la fisiología hasta las enfermedades de distintos órganos y aparatos, así como la galénica, combinando en un tratado todo el saber médico de la época. El Canon es uno de los textos más importantes de la historia de la medicina. Así mismo describe, ayudándose de ilustraciones, numerosos instrumentos quirúrgicos. Aportó el uso de las suturas y el opio. Tanto Avicena, como antes Rhamzés, se ocuparon de la higiene sexual en sus textos y también se reglamentó la utilización del baño.

Ibn Wafid (1008-1075 d. n. e.)

Nació en Toledo donde estudió medicina y se familiarizó con los textos de Aristóteles, Dioscórides y Galeno. Se muestra partidario de no usar los medicamentos compuestos, sólo los simples y aun estos evitarlos si los enfermos se pueden curar sólo con la dieta. Publicó también un texto sobre balneoterapia.

Avenzoar (1092-1162 d. n. e.)

Nació en Sevilla y mantuvo estrecha amistad con Abd-al-Habid, dio normas de higiene o prevención y escribió sobre la prohibición de ciertos medicamentos, así como sobre los alimentos y la dieta. Cuestionó la anatomía de Galeno y descubrió la etiología de la sarna.

Averroes (1126-1198 d. n. e.)

Puso énfasis en los regímenes de vida y en la dieta. Recomendó el uso del agua fría para disminuir la fiebre. Insistió sobre el valor curativo de las dietas, previno contra el abuso de los medicamentos, y recomendó comenzar siempre administrando las drogas en pequeñas dosis y aumentarlas si se observaban buenos efectos al cabo de tres días. Mantuvo la conveniencia de espacios amplios y aire puro para mantener la salud y escribió también sobre la dieta. Se mantendrá vigente durante muchos años, gracias a su obra más conocida, “Kitab el Coliyat o Libro Universal de la Medicina”, libro fundamentalmente galénico y aristotélico, consta de siete libros dedicados a la anatomía, fisiología, patología, semiótica, terapéutica, higiene y medicación. Tiene una importancia fundamental para la historia de la filosofía, llegando a ser el más célebre de los filósofos árabes de la Edad Media, sobre todo por sus comentarios a las obras de Aristóteles.


Mujeres Médicos

La Sharia requiere que los musulmanes se preocupen por todas las esferas de la sociedad. Con la llegada del Islam la mujeres pudieron empezar a trabajar como médicos tratando a hombres y mujeres, especialmente en el campo de batalla. El honor de ser la primera médico lo tuvo Rufayda bint Sa’ad al-Aslamiyya, quien vivió en el mismo tiempo del Profeta. Ayudó a curar y tratar a los heridos en la batalla de Badr, el 13 de marzo del 625. Aprendió la mayoría de sus habilidades de ayudar a su padre, Sa’ad al-Aslami, quien también era médico.

Al Shifa bint Abdulla al-Quraishiyya al-Adawiyah fue una de las mujeres sabias de su tiempo. Estuvo involucrada en los asuntos de la administración pública y también era médico. Su nombre era Layla, pero recibió el apodo de ‘Al-Shifa’ que significa ‘la que cura’.

Nusayba bint Ka’ab al-Mazneya, puso en práctica sus conocimiento en la batalla de Uhud; Umm-e-Sinan Al-Islami pidió el permiso del Profeta para salir al campo de batalla a ayudar a los heridos y a llevarles agua; Umm Warqa bint Harith, quien participó en la recopilación del Corán, también ayudó en la batalla de Badr.

Nudaybah bint al-Harith, también conocida como Umm al-Athia, ayudaba con los heridos en las batallas y proveía a los soldados con agua, alimentos y primero auxilios; incluso hacía circuncisiones.

Las antiguas escuelas de medicina

Las Escuelas de Medicina se construían junto a las mezquitas y la educación médica era teórica y práctica. En el año 931, el califa Af- Muqtadir, estableció la obligación de obtener mediante examen previo un título (Icaza), que lo habilitaba para la práctica legal de la profesión y también exámenes para las distintas especialidades. El peso de los escritos árabes en la Edad Media puede juzgarse considerando el currículum de la escuela de medicina de la Universidad de Tubinga a fines del siglo XV (1481).

En el primer año los textos eran Ars medica de Galeno y primera y segunda secciones del Tratado de fiebres de Avicena, en el segundo año se estudiaba el primer libro del Canon de Avicena y el noveno libro de Rhamzés, y en el tercer año los Aforismos de Hipócrates y obras escogidas de Galeno.

Hay noticias de las academias de El Cairo y otras ciudades donde se enseñaba la medicina según planes de estudio adecuados, con facilidades clínicas en hospitales bien dotados, cocinas orientadas a la preparación de dietas apropiadas, baños, farmacias, jardines botánicos y ricas bibliotecas. Los hospitales no eran únicamente centros asistenciales sino también de enseñanza de la medicina. Al terminar sus estudios, los alumnos debían aprobar un examen que les aplicaban los médicos mayores.

Con información de El mundo Árabe y la medicina


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