Vélez, un castillo fortificado sobre el mar

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También se ubica en este barrio el mercado municipal de abastos, que se edificó sobre unos terrenos del antiguo convento de San Francisco. Su construcción data de la segunda mitad del siglo pasado. En la década de los 80 fue desalojado y rehabilitado. Durante este periodo los puestos fueron trasladados a la plaza de la Gloria.

Otra construcción no menos significativa es la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, Patrona de la ciudad, que data del siglo XVII. Desde su ubicación se divisa una de las más bellas panorámicas del término municipal veleño. La ermita de la Patrona se levanta sobre el cerro de San Cristóbal. La Patrona de la ciudad fue reconocida en Cabildo el 10 de febrero de 1701. Fray Rafael de Vélez, arzobispo de Santiago de Compostela, concedió indulgencias a los fieles devotos de la Santísima Virgen en decreto de 22 de diciembre de 1822. Salvador José de Reyes, arzobispo de Granada, otorgó igualmente indulgencias a quien rezase a cualquier santa imagen que hubiera en el santuario.

En el mes de mayo del año 1956 la Virgen de los Remedios es nombrada alcaldesa perpetua de la ciudad, a la vez que se le hace entrega de una nueva corona. Aunque en 1998 se conmemora el XX aniversario de la fundación de la romería en honor de la Virgen de los Remedios, éstas se iniciaron en el año 1720. La romería de la Patrona es uno de los acontecimientos festivos más multitudinarios que se celebran en la actualidad, junto con las fiestas de San Miguel y Santiago y Santa Ana.

Desde hace varios años el pintor veleño, aunque afincado en Madrid, Evaristo Guerra trabaja en la realización de un mural que rodea todo el interior de la ermita. Se trata de un proyecto bastante ambicioso que el pintor quiere dedicar a la Patrona de Vélez-Málaga.

En la zona de la plaza de la Constitución se encuentran el edificio de Pósitos, la iglesia de San Juan Bautista y la Cruz del Arrabal, una capilla dedicada a la Cruz que conmemora la entrada del rey Fernando el 3 de mayo de 1487. Con motivo de dicha entrada se levantaron cinco capillas, aunque sólo dos se conservan en la actualidad, la del Arrabal y la del Cordero, en el barrio del Pilar.



IGLESIA DE SAN JUAN

La iglesia de San Juan Bautista, cuyo origen data de 1487, destaca por su impresionante campanario al pie de la muralla de la antigua Fortaleza, muy próxima a la puerta Real de la Villa, donde también se encuentra el camarín de los Desamparados. El templo dispone de dos portadas de estilo neoclásico que fueron sufragadas por fray Rafael de Vélez, arzobispo de Santiago. Ambas se edificaron sobre 1829. En 1985, justo en el lugar que ocupara durante algunos años el retablo de Santa María hoy se puede admirar un mural del pintor Francisco Hernández que representa un Cristo triunfante escoltado por los cuatro evangelistas.

Durante la década de los 90, siendo alcalde José Manuel Salcedo Pérez, se procedió a la demolición de varias viviendas, ubicadas junto a calle Sevilla, que han permitido descubrir una nueva visión de la iglesia. Esta actuación obligará al Consistorio a acometer una importante actuación de ordenación del entorno de San Juan.

La fuente de Fernando VI o de Felipe II, que estuvo hasta 1758 en la plaza de San Juan, se ubica en la calle de Las Tiendas. Según algunos investigadores, parte de la fuente data del XVI y otra del XVIII, debido a las diferencias de estilo y a las inscripciones que se encuentran en la misma.

Otros dos edificios religiosos de interés histórico son el monasterio de Nuestra Señora de Gracia, más conocido como Las Claras, y el de Jesús María y José, ubicado en la plaza de las Carmelitas. El primero se remonta al siglo XVI. Desde que las monjas se establecieran en el actual edificio en 1555, el convento ha sufrido importantes cambios y transformaciones. Terremotos y el propio paso del tiempo han motivado tales transformaciones. La iglesia fue levantada en la segunda mitad del siglo XVIII. Recientemente, las monjas han propuesto al Ayuntamiento la posibilidad de ceder el monasterio a cambio de que el consistorio les construya otro edificio más funcional.

El convento de las Carmelitas data de 1702, fecha en la que se trasladan a dos casas de la plaza las religiosas después de habilitar las mismas. La iglesia es posterior. El terremoto de 1884 afectó considerablemente al edificio, hasta el punto de que tuvo que ser incluso abandonado. Durante la guerra civil, el monasterio fue utilizado como almacén de abastos.

En el barrio de La Villa se alza la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, templo que se levantó sobre una antigua mezquita. Para algunos autores es la obra de albañilería más importante de la diócesis. Su retablo data del siglo XVI.

BARRIO DEL PILAR

En el barrio del Pilar se erige el Hospital San Juan de Dios, fundado también tras la conquista de la ciudad. Aunque fue construido por expreso deseo de los Reyes Católicos, durante el siglo XIX fue convertido en Hospital Militar. Aunque durante los últimos 76 años el asilo municipal San Juan de Dios ha estado gestionado por las monjas de la Orden de la Virgen María del Monte Carmelo, desde el 30 de noviembre de 1998 las hermanas ya no se encuentran al frente de la residencia, por lo que ha pasado a depender íntegramente del Ayuntamiento.

Muy próximo al hospital se encuentra la Cruz del Cordero. Es una pequeña capilla levantada en conmemoración de la entrada a Vélez de la tropas cristianas el 3 de mayo de 1487. Según la tradición, los Reyes Católicos tomaron un rebaño de carneros y les ataron a los cuernos antorchas. El rebaño fue conducido de noche hacia el arrabal. Los musulmanes al ver tantas antorchas pensaron que se trataba de un gran ejército y dejaron desguarnecido el arrabal contrario o de San Sebastián, lo que aprovecharon las tropas cristianas para asaltar la ciudad. Con motivo de este acontecimiento en el barrio del Pilar o la Cruz del Cordero se ha venido celebrando una fiesta en la que se conmemora la conquista coincidiendo con el Día de la Cruz.

Aunque hasta no hace muchos años las fiestas de la Cruz, que se celebran a primeros de mayo, eran unas de las más importantes de la ciudad, el paso del tiempo ha relegado las mismas a una feria de barrio, a pesar del intento de los vecinos por rescatarlas. Han ganado en participación sin embargo la real feria de San Miguel, que se celebra a finales de septiembre, y la Veladilla del Carmen, así como la feria de Santiago y Santa Ana, estas dos últimas en el mes de julio.

Otra costumbre que aún se mantiene en la zona de la Cruz del Cordero consiste en que coincidiendo con el Día de la Cruz las personas que no tienen pareja depositan tres monedas en la cruz y piden tres deseos.



TORRE DEL MAR

Su estratégica ubicación en la costa sirvió para que distintas civilizaciones se implantaran en la zona oriental del litoral malagueño, situación que se vio favorecida por las especiales características de su bahía, un importante puerto natural que fue durante bastante tiempo una de las vías de salida, si no la principal, del comercio de la comarca. Su puerto constituiría por tanto un lugar ideal para el refugio de las embarcaciones que llegaban al litoral.

Torre del Mar tuvo la doble misión de vigilar la costa de posibles asaltos y servir de aduana, de ahí que esté íntimamente ligada a su castillo, del que aún se conservan algunos restos, aunque en bastante mal estado, en la zona conocida como Dentro de la Torre —calles Angosta, Ancha y Remo—, en la zona de la plaza de la Axarquía, donde también hasta finales de los años 70 su ubicó el mercado municipal de abastos.

Los fines para los que fue construido el castillo demandaban la existencia de una torre en la primera línea de playa, aunque la retirada del mar fue alejando dichas instalaciones de esta ubicación. Desde la conquista de Vélez por los Reyes Católicos, el castillo de Torre del Mar fue entregado a la autoridad veleña. A su puerto llegaban un destacado número de embarcaciones. En torno a 1730, el castillo fue objeto de una gran remodelación, aunque posteriormente sufriría los efectos de ataques y terremotos. Según el censo de Floridablanca (1787), en Torre del Mar habitaban 318 personas. Además de la Torre del Mar, existían otros dos poblados: Casa de la Viña y Mesón Yorente.

Según un plano del Archivo Histórico Militar fechado en Málaga el 23 de diciembre de 1785 y firmado por Jachín de Vallanovel, la Torre de la Mar de Vélez contaba con una batería capaz de cinco cañones y sólo tenía dos servibles. Contaba además con dos torreones cuya subida era por escaleras interiores como la batería. Tenía dos puertas, una de comercio y otra del castillo. Disponía de cuarteles para la tropa y habitaciones para los vecinos. Fuera del castillo existía una ermita, ubicada sobre el plano en lo que se corresponde con la zona de Casas Nuevas, a la vez que un área de barracas y el denominado barrio de la Viña.

Estadio de fútbol Vivar Téllez, hoy rodeado de edificios ©Sur
Estadio de fútbol Vivar Téllez, hoy rodeado de edificios ©Sur

El puerto fue de vital importancia para Torre del Mar, aunque el real decreto de 16 de octubre de 1765 que ponía fin a la política de puerto único para el comercio con América, autorizando a nueve puertos españoles, marcó el declive del existente en el municipio, a la vez que se vio favorecido el de Málaga. Durante el siglo XIX, la actividad portuaria experimentaría una caída considerable, hasta acabar por desaparecer con el paso de los años.

La desaparición de la actividad portuaria obliga a la población a vivir de la pesca. No obstante, en 1852 aparecen en la zona la familia Larios, la cual condicionó la economía torreña, al emplear a gran parte de la población en el cultivo y transformación de la caña de azúcar. Alrededor de 1865 la fábrica de azúcar de Torre del Mar, hoy totalmente destruida, empleaba entre 160 y 180 trabajadores en su interior, y otros tantos en tareas exteriores.

La fábrica no existe actualmente, al ser cerrada en la década de los 80. Los restos de las naves que aún ser conservan se encuentran en un estado absolutamente deplorable como consecuencia del desmantelamiento de las maquinarias.

A lo largo del siglo XIX se van a registrar, por tanto, cambios importantes en la población. La desaparición de la piratería significará el aumento del número de viviendas y almacenes fuera del castillo. En 1865, Torre del Mar contaba con 191 edificios de un solo piso.

El paso de la carretera entre Málaga y Almería (1869) marcará también el futuro de la localidad, igual que también a principios del siglo XX (1908) lo haría el paso del ferrocarril, que durante unos seis meses tuvo como terminal la estación de tren de la localidad, hoy convertida en estación de autobuses.




FAMILIA LARIOS

La familia Larios construye el paseo de Larios en 1926, más de 60 años después se construirá el paseo marítimo de la localidad, transformando por completo su primera línea de playa. El paseo marítimo se ha convertido en uno de sus principales atractivos, junto a sus amplias y limpias playas. Será a partir de la década de los 60 cuando Torre del Mar se incorpore al «boom» turístico con la construcción de grandes edificios de apartamentos, cambiando su aspecto anterior. Uno de los promotores más destacados fue Antonio Toré Toré (Toto), que cuenta con una avenida en la localidad. La realización del paseo marítimo significó la demolición del antiguo balneario municipal y el antiguo campo de fútbol.

Aunque Torre del Mar forma parte del municipio de Vélez, no siempre fue así. En 1822 un grupo de vecinos solicitó un Ayuntamiento constitucional, petición que fue denegada. No obstante, 20 años después, concretamente en 1842, los vecinos vuelven a reclamar su independencia del municipio matriz. En esta ocasión la solicitud fue aceptada, sin embargo su territorio sería bastante reducido, desde la desembocadura del río Vélez a la del río Seco.

El puerto seguiría dependiendo de la ciudad de Vélez, cuya administración siguió también recaudando las contribuciones. Estas circunstancias llevarían a los promotores de la independencia a solicitar en 1848 su reincorporación a Vélez-Málaga, lo que aparece recogido en el libro capitular del citado año. El acta corresponde al cabildo de 9 de agosto.

En 1929 se inicia un nuevo expediente de segregación, siendo alcalde de Vélez Rafael Santiago Valle. No obstante, en 1930 la petición es paralizada. En el último cuarto de este siglo el movimiento segregacionista torreño vuelve a tener una gran relevancia, hasta el punto de contar incluso con partido político propio. La petición de segregación, aunque rechazada por la Junta de Andalucía, está pendiente de resolver en la vía judicial.

Torre del Mar, que continúa creciendo, se ha convertido con el paso de los años en uno de los principales destinos del turismo interior y exterior debido a su benigno clima y ubicación estratégica. Dicho crecimiento ocasiona cambios importantes en su imagen. De hecho, durante los últimos años ha experimentado una profunda modificación la zona más próxima a la iglesia de San Andrés con la demolición del antiguo cuartel de la Guardia Civil, solar que está llamado a convertirse en un pequeño parque bajo el cual se proyecta la construcción de un aparcamiento subterráneo.



La zona de Casa de la Viña se ha convertido, asimismo, en una gran urbanización repleta de conjuntos de viviendas y promociones de casas adosadas y edificios, igual que en el espacio comprendido entre la calle Doctor Fleming y El Tomillar, hasta no hace mucho considerada una urbanización ubicada a las afueras de la población. La expansión del casco urbano hacia ambos lados ha cambiado ostensiblemente el aspecto de la localidad. En la actualidad, el crecimiento urbanístico se concentra en la zona comprendida entre la zona de poniente del paseo marítimo y el espacio ubicado junto a la gasolinera La Vega, lugar en el que se construye el primer hotel de cuatro estrellas de Torre del Mar.

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El centro de la población también ha ido cambiando de manera paulatina. Ha desaparecido el hotel Myriam y se ha abierto otro, el hotel Las Yucas. Las Cuatro Esquinas de Torre del Mar presenta un aspecto mucho más propio de una gran ciudad. En apenas medio siglo la población se ha transformado casi por completo, hasta el punto de que cada vez son menos los restos de aquella Torre del Mar comercial y portuaria, agrícola y pesquera.

La localidad cuenta con dos institutos de secundaria, varios centros de enseñanza primaria, centro de salud, Comisaría de Policía y un sin número de comercios, restaurantes y establecimientos que tienen en el turismo estacional y de verano su principal fuente de ingresos, hasta el punto de que la agricultura y la pesca han dejado de ser sectores de importancia.

Curiosamente, el 3 de julio del año 1830 un oficio del subdelegado de Propios de la Provincia insertaba una orden de su majestad en la que se mandaba el cultivo de cacao, bucaré y anís, entre otros lugares de la provincia, en la finca conocida como el jardín de Don Juan Delicado, en Torre del Mar.

Atrás quedan iniciativas como las de Miguel Octavio López Recio, que en el año 1928 solicitaba una concesión en la playa para la instalación de un balneario. El paseo marítimo, de casi tres kilómetros de longitud, ha unido Torre del Mar con Caleta de Vélez. Las edificaciones más antiguas se concentran en la zona de Las Melosas y las Barracas de Levante.

EDIFICACIONES

La mayoría de las viviendas del centro construidas en la primera mitad del siglo están llamadas a convertirse en solares para la edificación de nuevos bloques de casas. Tal es el caso de algunos inmuebles situados en la calle Saladero Viejo, en otro tiempo ubicados en primera línea de playa.

El vertiginoso crecimiento al que se ha visto sometida la población ha provocado que el actual cementerio de la localidad, que se ha quedado pequeño, esté totalmente rodeado de edificios.

Con información de Diario Sur

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