Aid al-Adha – Isma’il e Ibrahim

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Aid al-Adha – Isma’il e Ibrahim

La fiesta del Cordero o la fiesta del sacrificio (Aid al-Adha) o fiesta grande (Aid-al Kebir) es la fiesta mayor del calendario lunar para los musulmanes; se celebra el día 10 del mes lunar Du al Hija. Es conmemorada por todos los musulmanes  del mundo.

Normalmente se sacrifica un cordero por familia. Pero no es una fiesta de obligatorio cumplimiento religioso, si una familia no dispone de recursos económicos para comprar un cordero, no tiene porque comprarlo. En este caso los que tienen dinero, o los que han comprado un cordero, tienen la obligación de ofrecer una parte de él a los pobres.

En vísperas de la celebración, se percibe una gran emoción mientras se hacen los preparativos para la fiesta. En todas las ciudades y pueblos la gente acude a los mercados donde se venden corderos, el regateo es fundamental en estos sitios. El cordero debe estar en perfecto estado. Se comprueba que no esté enfermo, tuerto o cojo.

La mañana de la fiesta , los musulmanes acuden primero a la mezquita para la oración del Aid. Después de la oración, que suele terminar hacia las 10 hrs, se dirigen a casa para sacrificar el cordero; el ambiente se vuelve más festivo y suele durar dos o tres días. Es un momento de gran alegría, sobre todo para los niños, que se les viste con ropa nueva.

En el caso de los musulmanes que se encuentran en la Meca, después de las oraciones que practican, los peregrinos sacrifican un cordero o pagan cierta cantidad para que un matarife lo realice en su nombre.

Es una fiesta de hermanamiento y de perdón. Las familias se visitan y se olvidan de los conflictos que podría haber.

Origen de la fiesta del cordero

El origen de la fiesta del cordero, llamada fiesta de Aid al-Adha (fiesta del sacrificio) o también fiesta de Aid el Kebir (Fiesta grande), ya que la llamada fiesta pequeña, o Aid Sghir, es la que se refiere a la fiesta del fin de Ramadán, se remonta a la historia de Abraham (Ibrahim) , existente tanto en la Biblia como en el Corán. Abraham, fundador del pueblo árabe, tuvo dos hijos, Ismael (Isma’il) con Agar e Isaac con Sara. Para el mundo musulmán fue su hijo Ismael, el primogénito, el que fue ofrecido en sacrificio por su padre como prueba de su amor por Dios; pero en el momento en que Abraham lo iba a sacrificar, recibió la orden divina de sistituirlo con un cordero, como bien lo detalla el Corán:

Y cuando ( Ismael ) era lo bastante mayor

para ayudar en las tareas ( de Ibrahim ), este dijo:

“¡Oh mi querido hijo!

¡He visto en sueños que debía sacrificarte:

considera, pues, como lo ves Tú!”

[Ismael] respondió:

“¡Oh padre mío! ¡Haz lo que se te ordena:

hallarás que soy, si Allah quiere,

paciente en la adversidad!”

Pero cuando ambos se hubieron sometido

a la voluntad de Allah,

y le hubo tendido sobre el rostro, le llamamos:

“¡Oh Ibrahim, has cumplido ya con la visión!”

Así, realmente, recompensamos a los que hacen el bien:

pues, ciertamente, todo esto fue en verdad

una prueba, clara en sí misma.

Y le rescatamos mediante un sacrificio magnífico,

y de esta forma le dejamos como recuerdo

para futuras generaciones:

“¡La paz sea con Ibrahîm!”

(Qur’án, surat 37, ayats 99-107)

De aquel suceso derivarían una serie de consecuencias importantes: abolición de los sacrificios humanos a la divinidad y el compromiso de Abraham de la construcción del templo de la Ka’aba.

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