No digas que fue un sueño

Y no vayas a decir que fue un sueño, que se confundió tu oído

 La Historia es testigo de los tiempos , luz de la verdad, vida de la memoria , maestra de la vida y mensajera de la antigûedad  .

No digas que fue un sueño…

El fugaz instante de lucidez se disipó… La reina regresaba al abandono, cubriéndose el rostro con las manos, tal vez en un intento de disimular que el llanto no la había abandonado.

-Ni siquiera la muerte es un consuelo -exclamó-. Empecé a construir mi tumba pensando que sería para dos amantes. ¡Qué soledad la de un sepulcro que ya sólo será mío!

-No estarás sola, mi reina. Todos tus antepasados te acompañarán en la larga noche de contar los años.

-¡Esta frase! Sólo un egipcio podría comprenderla. Y sólo un enamorado querría que fuese cierta.

-Cuando se cierra para siempre la losa de la tumba empieza para el difunto la noche que sólo puede terminar con el renacimiento. Y empezará a contar los años que faltan para alcanzarlo.

-¡Y he de contarlos sin Antonio! Descansaré entre reyes y reinas, príncipes y princesas y, presidiendo el ilustre cortejo, el cuerpo de Alejandro. ¡El gran fundador de la dinastía y tantos y tantos parientes excepcionales, destinados a mortificarme con su presencia para toda la eternidad! Deja en paz a los muertos, Sosígenes. Devuélveme a Antonio. ¿No ves que hasta en la muerte le necesito? Durante uno de nuestros viajes por el Nilo le llevé a conocer las tumbas de los reyes de Tebas. Y en una de ellas cogí su mano entre las mías y le dije: “Amarás Egipto cuando empieces a amar estas tumbas. En tu tierra quemáis a los muertos. En Egipto les damos mansiones de eternidad.” Y entre las tinieblas de aquel lugar santificado por los siglos, él me besó dulcemente y dijo: “En esta vida tuya, en esta larga noche de contar los años, quiero un lugar para mí. Que la eternidad sea para los dos o no sea de ninguno.”

No digas que fue un sueño, de Terenci Moix , obtuvo el Premio Planeta en 1986 . El título , extraído de un poema de Cavafis , alude al enfrentamiento con la realidad que tendrían que acometer sus míticos protagonistas, Marco Antonio y Cleopatra, la reina más fascinante del mundo. Dividida entre sus dos almas , griega y egipcia, la reina despliega su estrategia, con el secreto deseo de recuperar el antiguo esplendor del imperio. La muerte truncará esos sueños, dejando a las pirámides como inerte testimonio de la venganza del tiempo.

El dios abandona a Antonio

Cuando de pronto se oiga, a medianoche
a un invisible tíaso pasar
con músicas fantásticas, con voces
tu suerte que declina, tus hazañas
que no fueron cumplidas, tus proyectos
que fueron todo errores, no los llores para nada.
Como dispuesto de hace tiempo ya, valiente,
dile por fin adiós a Alejandría que se marcha,
y sobre todo no te engañes y no vayas
a decir que fue un sueño, que se confundió tu oído.
No confíes en tales esperanzas vanas.
Como dispuesto de hace tiempo ya, valiente,
como te cuadra a ti, que tal ciudad te mereciste,
quédate inmóvil junto a la ventana
y escucha conmovido, pero no
medroso y suplicante como los cobardes,
como un placer postrero los sonidos,
los raros instrumentos del tíaso sagrado
y di por fin adiós a Alejandría que se marcha.

Constantino Cavafis


Constantino Petrou Cavafis, considerado una de las figuras literarias griegas , más importantes del siglo XX , nació en Alejandría, Egipto. Fue uno de los mayores exponentes del renacimiento de la lengua griega moderna.

La novela histórica supone la entronización del pasado sobre la cotidianeidad, porque en ese pasado está lo fascinante, lo esotérico, lo maravilloso , todo aquello que nos aleja de nuestra realidad . Un pasado no sólo “refugio de lectores “, porque también el autor , cansado de su propio tiempo, busca en épocas remotas , un sentido a la realidad actual.

 

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