Kurdistán – La tierra negada

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 Su historia

Los kurdos constituyen un pueblo milenario, perteneciente a la gran familia de pueblos indoeuropeos y descendiente directo de los Medos, que se asentaron en el espacio que hoy ocupan (Medio Oriente) hace alrededor de 5.000 años. El espacio geográfico en el que se encuentran los kurdos comprende una región al suroeste de Asia, entre las zonas montañosas formadas por los montes Taurus, Zagros y Elburz, en el que se engloban, en la actualidad, distintas naciones como: Irak, Irán, Turquía y Siria, que comprende lo que llamaremos “El Gran Kurdistán”.

La etnia kurda es, en primer lugar, la más numerosa minoría étnica sin estado del mundo (aproximadamente 22 millones) y, en segundo lugar, como pueblo lleva años sobreviviendo a políticas de muerte, lo que hace a su historia la de una resistencia. La historia del pueblo kurdo bien pudiera, como en otros casos, haber justificado la creación de un estado independiente. Los kurdos poseen su lengua propia, como así también una cultura que los diferencia de los otros pueblos. Con estos elementos, está claro que la construcción de la idea de diferencia y, por lo tanto, la necesidad de un gobierno propio, era una aspiración para los kurdos. Respuesta y solución negada ya que revindican el territorio de una zona especialmente codiciada históricamente por diversas potencias.

El final del siglo XIX es fundamental para la historia de Turquía y,consecuentemente, del Kurdistán. En dicho periodo aparecieron las primeras organizaciones políticas de entidad, como los Jóvenes Otomanos, que querían salvar al imperio, pero introduciendo reformas con respecto a las diferentes nacionalidades, Lo que consiguieron se concretó en una ley en 1876. Mucho más importante es la aparición de la organización Unión y Progreso, que se uniría al movimiento de los Jóvenes Turcos liderados por Mustafá Kemal. En esta situación nacieron algunas de las primeras organizaciones kurdas de ilustrados, conectados con occidente, y aparecieron también las primeras publicaciones en lengua kurda. Tras la victoria de los unionistas en 1908, llegaron a abrirse escuelas kurdas.

El momento histórico donde los kurdos estuvieron más cerca de alcanzar la independencia fue, sin duda, después de l Primera Guerra Mundial. Por el tratado de Sevres, se reconocía la autonomía del pueblo kurdo y la posibilidad de acceder a la independencia deseada. Pero el tratado reducía el territorio del Kurdistán a las provincias más pobres, dejando el resto en manos de ingleses y franceses. En este período los partidos kurdos se dividieron en dos direcciones: la de mantener su autonomía en Turquía, y los que optaban por la independencia. Con la paz de Lausana entre Inglaterra, Francia y Turquía, se disiparon todas las esperanzas del momento por establecer un estado kurdo independiente. La comunidad kurda fue repartida, lo que ponía en peligro la supervivencia de su lengua y costumbres. La población kurda no se resignó, y se produjeron diversos levantamientos. Los sucesos más trascendentales ocurrieron entre 1915 y 1925, cuando Turquía se convirtió en lo que es hoy: un estado represor.

El origen del conflicto

El conflicto kurdo no se entendería si no reparáramos en la estructura del Estado Turco. Turquía está impregnada de un fuerte sentido nacionalista, incrementado hasta la exageración con el establecimiento del kemalismo o nacionalismo turco como doctrina oficial. Otro factor a tener en cuenta para entender la raíz del conflicto pasa por la permanente rivalidad entre los estados de la zona en disputa.

La cuestión kurda ha dado un cambio radical en su evolución con la aparición del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y sobre todo con el inicio de la lucha armada en 1984. En muchas ciudades aparecen apoyos masivos de la población al PKK a partir de la muerte de guerrilleros en confrontación con el ejército turco principalmente.

Sus protagonistas

Como mencionamos anteriormente el espacio que ocupa el Kurdistán esta fragmentado en cuatro partes, que corresponden a cuatro estados, que son: Turquía, Irak, Irán y Siria.

Turquía:  en este país el problema kurdo afecta a unos 12 millones de personas, distribuidas en 23 provincias que concentran una tercera parte del territorio turco. En este país el ejército es uno de los principales órganos de poder y se ha erigido en defensor de la ideología kemalista. Sin su aprobación y consentimiento no se puede dar un paso en la resolución del problema kurdo. La mayoría de los partidos políticos turcos y los medios de comunicación mantienen una posición similar a la del ejército, al que apoyan en su lucha contra los que ellos denominan “terroristas kurdos”.

Irak: en este país el drama afecta a unos 5 millones de personas y a las provincias de Sinyar, Mosul, Dahok, Arbil, Kirkuk, Suleimania y Kanaquín. El régimen iraquí esta respaldado por clanes y tribus entre los que resulta difícil establecer diferencias ideológicas. La represión que ejercen las fuerzas del orden de Irak impide la existencia de facciones. El régimen iraquí reconoce la existencia de un problema kurdo y puede admitir un sistema autonómico, siempre y cuando quede supeditado al gobierno central.

Irán: el gobierno iraní tiene que hacer frente a este problema en las provincias de Azerbaiyán occidental, Kurdistán, Sanandaj, Kermanchad e Ilam, donde viven unos 9 millones de kurdos. La República Islámica de Irán reconoce la existencia de un hecho diferencial kurdo, permite incluso el uso del idioma, pero se niega a reconocer cualquier tipo de administración propia.

Siria: el régimen baazista, tiene su origen, como el iraquí, en el Partido del Renacimiento Árabe Socialista (Baaz), aunque finalmente fue la tendencia izquierdista la que alcanzó el gobierno en Damasco. El régimen sirio recibe su apoyo de algunos partidos afines que son tolerados, como el comunista. La ruptura de este equilibrio podría suponer la inestabilidad de todo el sistema, por lo que la comunidad kurda, unos 2 millones de personas, al igual que otras minorías, es respetada, aunque no se le reconocen sus derechos políticos.

Del lado de los kurdos tenemos diferentes partidos que se hacen eco de la causa kurda.

En Turquía está el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), partido ilegal, es la principal fuerza entre la población kurda. Trabaja en la clandestinidad con una férrea disciplina interna. Su líder es Abdulá Ocalán, conocido como “Apo”. En Enero de 1999, la CIA, junto a los servicios secretos turcos y otros países secuestraron a dicho líder, violando de esta forma normas internacionales. Se le inicio un proceso de enjuiciamiento. Otro órgano de importancia es el Parlamento del Kurdistán en el Exilio, que se proclamo en La Haya en Abril de 1995 como única forma de representar al pueblo kurdo de Turquía.

En Irak las principales fuerzas kurdas son: el Partido Democrático del Kurdistán (UDK) que defiende un sistema autonómico dentro de la estructura federal del estado iraquí; la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) de vínculos tradicionalistas, familiares o territoriales.

En Irán encontramos al Partido Democrático del Kurdistán de Irán (PDKI) que se puede considerar como un partido democrático, progresista y a la izquierda de la tradicional social democracia.

Y finalmente en Siria encontramos al PKK que aunque desarrolla toda su actividad en Turquía, tiene una gran influencia sobre la población kurda de Siria. Como hemos podido apreciar, todos los países de alguna forma reprimen y dificultan el libre desarrollo de un estado kurdo autónomo. Pero ninguno como Turquía, que se ha convertido en un verdadero flagelo para el pueblo kurdo que habita sus fronteras, llevando a cabo una verdadera guerra desde diferentes puntos y negando de forma tajante la existencia un problema kurdo, lo que trae aparejado la negación de su cultura, idioma, de su existencia misma.

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