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Zaghareet – (Sagarit): Una expresión de sentimientos

Zaghareet: (Pronunciado ‘sagarit’). Es un sonido largo, agudo que se asemeja al aullido. Es una onomatopeya derivada del latín, (“Ululatus”).  Significa clamor, grito, lamento o alarido. Cuando se emite un grito o lamento, lo que realmente se hace es ulular.

Ulular implica realizar un sonido largo y ondulante, de tono parecido a un aullido muy agudo, producido mediante un alto tono voz y un movimiento de lengua veloz y repetitivo.

En árabe, el sonido se llama «zaghareet”.

Expresado por las mujeres en bodas y eventos festivos, pero también se utiliza en los funerales de solteros y mártires. El grito se originó en varias culturas en Medio Oriente, África del Norte y Subsahariana, e incluso en el País Vasco.

En países árabes es usado generalmente por las mujeres para expresar celebración o pena, especialmente en las bodas y los entierros. En el Oriente Medio, el zaghareet es una ululación realizado para honrar a alguien. En la África del Este, la ululación, (o el ililta), realizado por devotos, en las iglesias, es una característica de los servicios ortodoxos y el Eritrean etíopes ortodoxos. Son también de uso general en celebraciones seculares tales como partidos o conciertos. Se incorpora el zaghareet en estilos musicales africanos tales como música de Shona, donde esta es una forma de participación de las audiencias, junto con aplaudir.

Expresión de alegría y deseos de buena suerte

También se practica en las bodas, donde dependiendo de los usos locales utilizan el zaghareet para dar la bienvenida a la preparación, o la novia, o a ambas.

Actualmente, y de carácter general, el zaghareet se trasmite como una emoción de alegría o pena, celebración ya sea al baile, a la vida, a los movimientos, a la bailarina, al matrimonio, al público, a la familia, en una boda, a la alegría … Sirve para desear suerte, éxito y ánimo, pero también para felicitar y, algunas veces, para despedir.


Un gesto de aprobación

En la danza árabe, el público entendido suele «aprobar» a la bailarina a través de un zaghareet, y se suele usar en el momento de más éxtasis de la actuación; aunque también se puede usar entre las bailarinas como un ritual de llamamiento en la danza tribal.

En honor al Dios Ra

Originariamente, es considerado un grito de guerra que proviene desde tiempos de los faraones en Egipto, (las mujeres recibían o despedían a los hombres de esta manera). Zaghareet provienen de los  tiempos en que los faraones eran los protagonistas de las grandes historias. Las mujeres hacían el Zaghareet para recibir o despedir a sus hombres que iban a enfrentar crudas batallas, por lo que se transformó en un grito de guerra en donde se pronunciaba el nombre del Dios “Ra”.

Como hacerlo: se dice el nombre del Dios egipcio «Ra» de manera rápida y muy aguda, en un tono de “falsete”, debe ser tan rápido que prácticamente no se distingue la diferencia entre el sonido de la «r» y la «a» pues es una secuencia fluida y puede sonar que el sonido que se emite es: »lalalalalala» o «lililililili», debe cuidarse también de no mover demasiado la quijada, pues es más bien una vibración de lengua. También es muy importante cubrir la boca con la mano, (poniendo el dedo índice justo entre la nariz y el labio superior), ya que puede resultar grotesco ver el movimiento de la lengua.

Se lo llama zaghareet , kululu , tsahalulim , irrintzi , etc. dependiendo del origen regional.

Los bengalíes y Oriyas lo llaman «Ulu-uli». Los iraníes le dicen «kel» pero el sonido se llama «salguta» o «sarguta». Youyou es el nombre francés.

Cada vez se trata de un tono estridente alargado que se modula, (a través de la pared de la garganta, la glotis o con movimientos rápidos de la lengua). La protesta que emana de esto se puede escuchar y sentir muy lejos.

Con información de Perseidas Tribal

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Aladino y la lámpara maravillosa – Un cuento Chino

Un joven llamado Aladino no tenía más que frotar una vieja lámpara de aceite para que apareciera un genio todopoderoso y le concediera lo que pidiese. Es una de las tantas narraciones de  Sherezade, que cada noche contaba un cuento para poder salvar la cabeza.

Un cuento de las Mil y Una Noches

Las mil y una noches es una antología de relatos fantásticos originados a partir del libro persa, (posiblemente con antecedentes en la India), Hazâr afsâna, (que significa Mil leyendas), por el traductor y literato árabe Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar. Este autor vivió en el siglo XI pero ya antes había otras recopilaciones parecidas, como la Alf Layla, (Mil noches), dos centurias anterior y que, a su vez, se basaba en el citado Hazâr afsâna. En Occidente conocemos la versión que tradujo el orientalista francés Antoine Galland, que vivió entre 1645 y 1715. Galland viajó por Oriente Medio y Asia, para la Compañía Francesa de las Indias Orientales, con el objetivo de reunir una colección de muestras diversas destinada al gabinete del ministro Colbert. Ello le permitió aprender numerosas lenguas exóticas y decidirse a empezar a traducir Las mil y una noches en 1704, si bien hay que destacar que no se trata de una transcripción literal y está adaptada a los gustos europeos de entonces: eliminando los pasajes más escandalosos, que contenían sexo o violencia extrema.

Obviando esas partes, era una obra muy apropiada para el público infantil y juvenil. De hecho, así se concibió durante mucho tiempo hasta que en el último cuarto del siglo XIX el célebre explorador y erudito Sir Richard Burton publicó su propia traducción, ésta completa y sin autocensura, que completó con una versión en inglés de otra pieza controvertida, El jardín perfumado. Como dato curioso cabe añadir que en España fue el escritor Vicente Blasco Ibáñez quien realizó la edición más importante.



Las mil y una noches está constituida por unos setenta cuentos que tienen como nexo común la narración que hace la valiente Sherezade, que cada jornada le cuenta al sultán un cuento que continuará a la siguiente, de manera que éste, ansioso por saber cómo sigue, nunca la decapita como es su costumbre tras pasar la noche con una mujer. En realidad la historia de Sherezade parece ser una incorporación posterior, en torno al siglo XV, pero se integra perfectamente en el relato conjunto y ya es inseparable de él. Algo parecido ocurrió con Aladino.

Manuscrito de las Mil y una noches

La Historia de Aladino obra de un Cristiano Maronita

Aladino no pertenecía a la recopilación original, sino que lo añadió Galland en el siglo XVIII tras oírselo contar a un cristiano maronita de Alepo llamado Youhenna Diab, alias Hanna, quien había acompañado a París a Paul Lucas, un naturalista, anticuario y médico francés que había viajado por varios países mediterráneos, (Grecia, Turquía, Egipto) ,en tres viajes que realizó a caballo entre los siglos XVII y XVIII. Galland transcribió la narración oral de Diab a finales de 1709 y la incluyó en los volúmenes IX y X que preparaba de Las mil y una noches, considerando que se ajustaba al espíritu de esa obra: genios, magos, exotismo, moraleja…

Aladino y su origen Árabe

Para aclarar algunas cuestiones, recordemos que  Aladino vive sus aventuras en China, “un país del lejano Oriente”, esto no quiere decir que el cuento proviniera de allí; su origen es árabe y todos sus elementos así lo demuestran. Simplemente se localiza en el Lejano Oriente por ser un lugar remoto, tan misterioso y sugestivo como lo fue hasta hace poco.

El problema está en que no se conserva ninguna versión o fuente árabe medieval, si es que es tan antiguo. Sólo se han encontrado dos manuscritos de esa procedencia guardados en la Biblioteca Nacional de Francia, ambos dieciochescos; uno sería una copia de otro escrito en Bagdad y el segundo ni siquiera lo habría escrito un musulmán sino un sacerdote cristiano llamado Dionysios Shawish, también conocido como Dom Denis Chavis.



De hecho, el ambiente es musulmán, la religión también lo parece e incluso otros aspectos, como que aparezca un comerciante judío o al emperador se le llame sultán. Se ha interpretado, además, que el malvado brujo que se hace pasar por tío de Aladino, y que en el cuento procede del Magreb, sería de Marruecos, tierra que sería el otro extremo del mundo conocido en ese contexto islámico. Incluso el nombre del protagonista, al igual que los de otros personajes, tiene resonancias: ‘Alā ‘ad-Dīn, significa nobleza o gloria de la fe en árabe.

Antoine Galland

Galland había empezado su traducción de Historia de Aladino y la lámpara maravillosa de forma muy clara: “En la capital de un reino de la China, muy rico y muy vasto, cuyo nombre no acude ahora a mi memoria…”. En 1885 Burton también se decidió por esa ubicación: “Me ha llegado, oh Rey de la Era, que habitaba en una ciudad de las ciudades de China un hombre que era sastre, pobre y con un hijo, Alaeddin”. Hoy, con la potente influencia audiovisual del cine, (El ladrón de Bagdad, Aladdin), parece optarse por decir simplemente Lejano Oriente, sin concretar.

Con información de La Brújula Verde

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Hayr-Reddín – El Pirata Barbarroja

Hayr-Reddín - El Pirata Barbarroja
Hayr-Reddín – El Pirata Barbarroja

Desde que  Barbarroja, un aventurero de origen greco-turco, conquistó Argel, la ciudad se convirtió en un reino creado y desarrollado alrededor de una actividad: la piratería.

Durante los siglos XVI, XVII y en menor medida el XVIII, sus corsarios asolaron las costas cristianas y abordaron barcos de toda nación, aunque especialmente españoles e italianos, llegaron al Atlántico e incluso atacaron Islandia. El secreto de su éxito estribaba en una original sociedad constituida por una casta peculiar: los renegados.

Ramiro Feijoo. Belacqva

Barbarroja, el temido Corsario

Nacido en Lesbos en 1475, su verdadero nombre era Hızır bin Yakup (de donde deriva Hayr-reddín), pues Hayr-reddín era una distinción que se le concedió (y cuyo significado es algo así como el Mejor de la religión).

El más famoso corsario musulmán nació en la isla griega de Lesbos, entonces bajo control turco. Su nombre era Hayr al-Din, Jeireddín, para los cristianos, y fue uno de los cuatro hijos del caballero otomano Yakup. Nació en Mitilene, una isla del Egeo, que había sido conquistada por los turcos. Hijo de un jenízaro de origen griego y de una cristiana, no tenía nada de turco. El nombre de Barbarroja, tiene su origen en esta apariencia física, en sus cabellos y barba, de un color rojizo, con marcados rasgos europeos.

Todos los hermanos se dedicaron a la marinería, pero fueron Aruch y después Hayr-reddín, bajo las órdenes del sultán Suleimán, quienes comandaron una organización pirata que llevó a los berberiscos a controlar el comercio en el Mediterráneo bajo los auspicios del Imperio Turco y a convertirse en una pesadilla para el Imperio Español y para los demás estados cristianos de su tiempo. Converso de origen griego, Barbarroja se labró su fama de corsario en los primeros años del siglo XVI junto a su hermano Aruch, que también recibió este mismo apelativo. Desde joven se embarcó en un barco pirata turco, y se dedicó a la piratería por el Mar Egeo. Desde su base en Argel llevó a cabo una fuerte campaña de hostigamiento contra la navegación cristiana, al tiempo que se enfrentaba a los pobladores del interior del país. El desarrollo de la piratería berberisca representó un escollo insalvable para la expansión norteafricana propugnada por el cardenal Cisneros.



Héroe de los Musulmanes

Los dos hermanos Barbarroja, un apelativo que les pusieron en Italia, llevaron a cabo desde su base en Argel una fuerte campaña de hostigamiento contra la navegación cristiana que impidió la expansión del imperio español por el Norte de África propugnada por Cisneros. Aruch, el mayor de los dos, fue quien primero tuvo su propio barco, al frente del cual capturó cerca de la isla de Djerba, frente a las costas de Túnez, tres naves españolas y participó en el traslado de mudéjares desde Andalucía hasta el Norte de África. Para su desgracia, murió en 1518 en una batalla contra los españoles que trataban de reconquistar la ciudad de Tremecén, situada al noroeste de la actual Argelia. Es en ese momento cuando Heyr-reddín entra en escena asumiendo el papel protagonista. Lo primero que hace es pedir ayuda y refuerzos al sultán otomano Suleimán I para mantener su dominio sobre Argel, amenazado por una sublevación de la población local. Una vez sofocada ésta, Barbarroja continuó con sus maniobras de acoso a las naves cristianas,

La fama de Hayr-reddín se extendió por todo el mundo musulmán del Próximo Oriente. Desde el Levante llegaron a Argel corsarios experimentados en busca de fortuna, como Sinán el Judío o Alí Caramán. Del mismo modo, cuando el condotiero genovés Andrea Doria, a instancias de Carlos V, se adentró en el Mediterráneo oriental y consiguió capturar los puertos de Corón, Modón y Naupacto, en el Peloponeso, Suleimán mandó llamar de inmediato a Hay-reddín. Éste se apresuró a atender la convocatoria. Para impresionar al sultán, abarrotó sus navíos con presentes de lo más suntuoso: tigres, leones, camellos cargados de sedas y paños de oro, vasos de plata y oro, y también doscientas mujeres destinadas al harén de Estambul, así como buen número de esclavos jóvenes. Suleimán, sin duda complacido, nombró a Hayr-reddín gran almirante de la flota otomana.

En 1519 derrotó a una expedición al mando de Hugo de Moncada. Sorprendió a unas galeras, que confiadas hacían el viaje entre Génova y Civitavecchia, escoltando un envió de mercancías, bajo mandato del Papa Julio II. Primero abordó a una que viajaba confiada,ya que no solía haber ataques piratas, por esa zona del Mediterráneo, y en ningún caso se atrevían con barcos grandes. El capitán cristiano permitió que se les acercase una galeota, y fue abordado. Después, remolcó a su galeota, como si hubiera sido capturada, y disfrazó a su tripulación con las ropas de los cristianos capturados. Cuando la segunda galera Papal, se acercó para ver la captura, fueron sorprendidos por una lluvia de flechas, y fueron abordados y capturados.

Tras un paréntesis durante el cual se vio obligado a replegarse a causa de una nueva rebelión en Argel, en 1520 Barbarroja volvió a pasar a la ofensiva, esta vez en combinación con un ataque desde Túnez. Recuperó Argel para conquistar, a continuación, el peñón de Gibraltar, defendido por una guarnición española, echando por tierra las esperanzas del rey y emperador Carlos V. Durante su mandato, Hayr-reddín llegó a coordinar una flota de 36 barcos con la que trasladó a 70.000 mudéjares de España en el transcurso de siete viajes para reubicarlos en Argel, que se convirtió en una plaza fuerte contra los intereses españoles.

En 1533, convertido en almirante de la flota otomana, unió sus fuerzas con las de Francisco I de Francia para desencadenar una contundente ofensiva contra Carlos V que le llevaría a conquistar Túnez y saquear las Baleares, Reggio, Niza y la costa catalana, a pesar de los esfuerzos del almirante genovés al servicio de España, Andrea Doria, a quien derrotó. Sólo la paz de Crépy, concertada entre Francia y España en 1544, puso freno a sus ataques.



Desembarco en Costa Brava

Las costas españolas del Mediterráneo vivieron una pesadilla en tiempos de Barbarroja, que atacó en varias ocasiones islas, puertos y ciudades. Una de sus acciones más violentas, recogida en un documento notarial del Ayuntamiento de Palamós, fue el saqueo de esta población gerundense en octubre de 1543, y que sufrieron algunos de sus vecinos, como el mosén Joan Anfreu, Pere Roig o Geroni Soler. Ellos y muchos más murieron dentro de la ciudad, entonces protegida por una muralla, intentando defender su casa del ataque de las huestes berberiscas comandadas por el lugarteniente de Barbarroja, Salah Reis.

Los turcos llegaron a la Costa Brava pertrechados con 20 galeras y tres fustas,  y bombardearon Palamós con su artillería, lo que hizo huir a la mayoría de sus habitantes. Los pocos que se enfrentaron a los turcos y salieron con vida terminaron también por escapar, abandonando todas sus pertenencias. Cuando volvieron al día siguiente, encontraron muertos a los que se habían quedado, algunos con la cabeza cortada, otros quemados e incluso un hombre ensartado. Los turcos robaron todo lo que pudieron, incluidos algunos barcos y las campanas de la iglesia, donde destrozaron los libros y los retablos.

Conquistador de Túnez y Argel

En sus últimos años, Hayr-reddín se retiró a Estambul para disfrutar de su palacio a orillas del Bósforo.

En 1545, Barbarroja se retiró a Estambul, donde vivió el último año de vida, dictando serenamente sus memoriasFalleció el 4 de julio de 1546. Su tumba, el Mausoleo Verde (Yesil Turbe), construída por el famoso arquitecto Mimar Sinan, «el Miguel Ángel otomano», aún se alza en la orilla europea del Bósforo, en el barrio de Besiktas. Durante años, ninguna nave turca abandonó Estambul sin realizar una salva en honor a su más temido corsario al pasar ante su sepultura, donde se lee el siguiente epitafio: «Ésta es la tumba del guerrero de la fe, el almirante Hayr-reddín Barbarroja, conquistador de Túnez y Argel. Dios lo tenga en su misericordia».

Por Ramiro Feijoo. Belacqva

Con información de Corsarios

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