Los ciudadanos iraníes traen su cultura y tradiciones hasta Quito


Ali Mirjalili se encuentra arrodillado sobre el suelo, en silencio. Durante 17 veces sus manos y frente tocan el piso. Mientras su mirada apunta en la dirección en la que se encuentra la ciudad sagrada de La Meca, en Arabia Saudita.

Pese a que se encuentra lejos de su hogar, Irán, este es un ritual que lo repite con disciplina, cinco veces al día, durante todo el año. Lo hace en la mañana, al mediodía, durante la tarde, al caer el sol y al llegar la noche. “Agradezco a Dios por todo, eso me da paz y tranquilidad”, dice convencido.

El líder espiritual iraní, de 36 años, viste una túnica crema y un turbante blanco en la cabeza. Alto, delgado, de piel morena y con una gran barba. Reza sin zapatos. “Es para tener contacto con la tierra”, cuenta. El ambiente donde cumple este rito es una mezquita que ha sido adaptada dentro de un amplio salón.

Ahí hay serenidad, silencio y olor a incienso. Las paredes se encuentran cubiertas de telas que contienen leyendas sagradas, en dorado, y en una de las esquinas se hallan los libros del Corán, los textos sagrados del Islam, que para los musulmanes contiene la palabra de Dios (Allah), que fue revelada a Muhammad (BPD). También hay el libro ‘Las llaves del paraíso’, que contiene súplicas, letanías y salutaciones.

Esta mezquita se levanta en un amplio salón, localizado al fondo del patio trasero del Centro Islámico Cultural. Este lugar abrió sus puertas hace un año y está ubicado en el norte de Quito, en el sector del Quito Tenis. Mirjalili llegó hasta la Mitad del Mundo para promover un acercamiento cultural entre Irán y Ecuador. Pero no vino solo: juntó a él llegaron también su esposa y tres hijos: Fátima, Rucaye y Mohamad.

Reconoce que para el Islam la familia es un pilar fundamental dentro de la vida. A sus hijos les enseña desde pequeños a respetar los preceptos básicos de su religión: respeto y amor al prójimo. “Tengo 30 hijos”, dice, bromeando, pues en este centro se ha adaptado una guardería que ofrece el servicio gratuitamente a los niños de entre uno y dos años que viven en el sector.

En ese sitio está Raquel Tabango, quien cubre su cabello con una túnica ploma. Ella es ecuatoriana, pero se acercó al Islam mediante la lectura y la guía de una musulmana. Sostiene que la imagen que la gente occidental tiene del islamismo es malentendida. “Cuando me acerqué por primera vez tenía temor”. Cuenta que había escuchado sobre lapidaciones, abusos contra la mujer, mas cuando conoció a la gente islámica descubrió que eran personas profundamente espirituales y entregadas a su religión.

Otra ecuatoriana que acogió la religión Islámica es María Sol Estrada, quien también cuida a los pequeños en la guardería. En su caso, el acercamiento se produjo porque su hermana se casó con un árabe. Ella admira que en esa cultura, la política y la religión van armónicamente de la mano. “El Corán propone normas para el ciudadano, para la unión familiar y para el Estado”, dice.

Actualmente, 30 niños se benefician de este espacio alegre lleno de color, donde las risas e inocencia de los niños también alimentan el espíritu de Ali. Él recuerda que cuando llegó al país tuvo un poco de incertidumbre por la mala imagen que tienen en Occidente de los musulmanes. No obstante, reconoce que al llegar recibió el cariño y la compresión de los ecuatorianos, quienes siempre han respetado sus costumbres y tradiciones. Entre estas, un profundo respeto a la mujer; a ellas las saluda sin contacto físico, solo con una venia. “El cuerpo de la mujer es como un templo y hay que respetarlo”, dice.

Además, reconoce que el idioma no fue un obstáculo, pues él domina el persa, árabe, inglés, español y turco. Según datos de la Embajada de Irán, un promedio de 500 iraníes residen en el Ecuador, siendo Guayaquil y Quito las principales ciudades. Ali explica que son pocos los compatriotas que vienen al Ecuador, principalmente por la distancia. Dice que aquellos que han venido lo hicieron por ofertas laborales o por estar unidos a algún ecuatoriano, mas no por huir del Régimen de Irán.

La principal actividad a la cual se dedican sus paisanos es al comercio y a la gastronomía, al tiempo que sostiene que será un deseo de los persas ver al Presidente de su país. Esto debido a que hoy llega Mahmud Ahmadinejad al Ecuador, en medio de críticas de algunos sectores . No obstante, Ali defiende la democracia de su país y considera que la mala imagen que tienen es por una campaña negativa, impulsada por un partido político extremista. No niega que tiene la esperanza de que el Presidente los visite. “El pueblo musulmán busca la paz y la tranquilidad” .

Pero hay algo de Ecuador que no es positivo: la inseguridad. “Mi país es más seguro, uno anda en la calle con billetes en mano y no ocurre nada”. Para él, un sistema de justicia estricto, la unión de la gente y el respeto por el otro son factores claves. Con pros y contras está agradecido con el Ecuador y con su gente. Por ahora no sabe cuánto tiempo permanecerá en el país, sin embargo, siempre estará agradecido con este sitio y su gente, quienes los han aceptado como son.

La educación infantil

Antes de entrar a una mezquita se deben cumplir dos reglas: entrar descalzo y las mujeres ocultar el cabello. La educación mixta no es bien vista en el Islamismo. Niños y niñas estudian por separado. Ali Mirjalili nació en Qom, una ciudad cerca de Teherán con 7 000 años de historia. Su hijo estudia en la escuela Simón Bolívar de Quito, sector de La Alameda. El principal negocio de comidas al que se dedican los persas es la venta de shawarma.

 Por Paúl Zamora M

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