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Camarón de la Isla sigue brillando tras cumplirse 25 años de su muerte

El mundo del flamenco vive este mes uno de sus momentos más tristes. Hace 25 años, (el 2 de julio de 1992), fallecía su mito más grande, José Monje Cruz, Camarón de la Isla.

Más allá de la tristeza por la pérdida tan prematura de un cantaor que revolucionó el flamenco y lo hizo universal, la conmemoración del 25 aniversario de la muerte de Camarón de la Isla se convierte en una oportunidad para celebrar su legado y poner en valor a una figura que sigue siendo una referencia para todo el flamenco.

Localidades como San Fernando y La Línea de la Concepción (Cádiz), donde nació y vivió el cantaor, y Madrid son, especialmente, las que más le rememoran.

San Fernando ha declarado este 2017 como el año Camarón. Canal Sur Televisión estrenó «Camarón Revolution», una producción de cuatro capítulos y género documental. También en su ciudad natal se recoge la exposición «25 años sin Camarón. Leyenda infinita», integrada por una treintena de imágenes del archivo gráfico de la Agencia Efe y que permanecerá hasta el 25 de agosto en el centro comercial Bahía Sur.

El Ayuntamiento organizó una ofrenda floral en el mausoleo de José Monje en el cementerio, en una jornada que se cerró con un concierto gratuito de Arcángel y José Mercé. «Abordamos esta efemérides lejos de toda pena. Lo hacemos desde la ilusión y la constancia de que el arte de José permanece más vivo que nunca gracias a su legado», ha señalado Fran Romero, teniente de alcaldesa de San Fernando, una ciudad que, tras recuperar la casa natal del cantaor, tiene en proyecto construir un Museo sobre su vecino más universal.

En La Línea de la Concepción, ciudad a la que Camarón se trasladó cuando en 1976 se casó con Dolores Montoya, La Chispa, también el recuerdo del cantaor aflora estos días. El Museo Cruz Herrera de La Línea expuso «Camarón Vive. 25 años», producida por el Instituto Andaluz del Flamenco y que, a través de distintos paneles con fotografías, muchas de ellas inéditas, recorre cinco ejes temáticos de su carrera y de su vida: «Pasión por el toreo»; «Camarón y Paco de Lucía»; «La Chispa de Camarón», con imágenes con su mujer Dolores Montoya, y «Leyenda musical».

Madrid, otro de los principales escenarios vitales de la leyenda del cante, también ha conmemorado el 25 aniversario de su muerte. Sus dos hijas, Gema y Rocío, y su hijo Luis Monje han rendido homenaje, las dos primeras al cante y el segundo a la guitarra, en un concierto ofrecido en el Centro Conde Duque. La cita, (con entradas que se agotaron inmediatamente), ha servido además como presentación oficial del grupo que han formado sus herederos.

Desde distintos rincones ligados al genio quedará así patente que, 25 años después de su muerte, la leyenda y el duende de Camarón de la Isla siguen brillando en el universo y el corazón del flamenco.

Pura magia y alma

Nació en San Fernando (Cádiz) en 1950. Su nombre artístico procede del color rubio de su pelo aunque era gitano Cantaor. Desde muy pequeño cantaba en las ventas cercanas a San Fernando, especialmente la Venta Vargas y en fiestas privadas. A los 16 años se hace profesional con las compañías flamencas de Miguel de los Reyes y Dolores Vargas. Tras una temporada en el tablao de Torres Bermejas (Madrid), graba su primer disco con la guitarra de Paco de Lucía. Su impacto en la música flamenca permitió que fuera contratado para actuar en los festivales flamencos andaluces más importantes como primera figura.

El 3 de julio de 1992 la noticia de su fallecimiento copaba las portadas de las principales cabeceras del país. Se marchó de forma repentina a causa de un cáncer de pulmón dejando un hueco insustituible en nuestra cultura. Su estilo personal, su magia, su alma y su sutileza hacen que Camarón de la Isla aún siga brillando.

Con información de El Imparcial

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Carlos Cano, un español árabe de Granada

Así reflejó el escritor canario J. J. Armas Marcelo el dolor por la muerte de Carlos Cano en la Tercera de ABC, el 20 de diciembre de 2000.

Carlos Cano - Conchitina
Carlos Cano – Conchitina

Cuando calla el cantor, muere la vida. Carlos Cano era el cantor de la vida, el color de la vida de un tiempo y un país que conseguimos poco a poco cambiar entre todos. Era un cantor que llevaba la ideología del mestizaje a la lírica de su poesía, como Amin Maalouf, con el que se encontró en el último trecho de esa misma vida, lo lleva a sus novelas y criterios ideológicos. Era Carlos Cano -y lo es ya para siempre- un ejemplo de ese mestizaje sin fronteras que detestaba a los nacionalistas profesionales; era un musulmán europeo, un español árabe de Granada con sangres gitanas y de las otras, sin que en él se trabara otra estrategia vital más que la generosidad y el color de la vida más libre del mundo.

La última vez que lo vi sobre un escenario fue en La Habana, en los días del noviembre del año pasado, prolegómenos de la Cumbre Iberoamericana. Desde hacía rato se le había metido en la cabeza que el «Testamento del pez», el gran poema de Gastón Baquero, merecía que se le rindiera el homenaje de la música. Se le metió en la cabeza, días antes de ese vuelo a La Habana, que la Ciudad de las Columnas tenía que ser el lugar exacto para estrenar las primeras estrofas del «Testamento…» de Baquero con su música. Cinco horas de ese viaje fue cabalgando Carlos Cano sobre un tigre, cantando en el avión, mientras con la atención del maestro Benjamín Torrijo le daba la cuerda del piano. Yo los observaba a los dos, ensimismados en la música y en las estrofas de Baquero, con destino a La Habana y a diez mil metros de altura, y recordaba los días dramáticos que Carlos Cano había sufrido cuando el primer golpe del alma casi se lo lleva de la vida. «¿Pain?, ¿Well?»: estas dos palabras fueron las primeras que Carlos Cano escuchó cuando resucitó de la muerte en Nueva York. Todavía bajo los efectos de la anestesia, Carlos Cano sentía que quien le hablaba era una milenaria y altísima princesa massai vestida de blanco que era, en realidad, su ángel de la guarda. Era encima, en la realidad evidente, una enfermera del Monte Sinaí, en una de cuyas camas el cantor comenzó a componer sus coplas de Nueva York en agradecimiento a esa generosidad de la vida que llamamos suerte.

Asistí a muchos de los recitales de mi amigo el cantor de la vida y tengo escrito en un montón de lugares que lo hacía no sólo por amistad, sino por la pasión sentimental que Carlos Cano despertaba en mis propios sentidos cuando lo escuchaba cantar de cerca. Una de esas culminaciones de su clasicidad contemporánea se la escuché -y la vi de lejos, a unos metros, entre los árboles- en una radiante madrugada, justo al amanecer, en los Jardines del Generalife, en Granada. La voz del cantor de la vida atronó el silencio mágico del lugar arábigo-andaluz con una sacralidad intemporal. Fue entonces el canto del muecín un instante único, supremo, que todavía escucho en mi interior cada vez que viajo a territorios, lugares y ciudades donde la religión musulmana campa libremente, sin los atascos terribles del fundamentalismo, por los caminos abiertos de la memoria y la espiritualidad.

Fue un hallazgo escuchar en el Generalife, bajo la mirada siempre inquietante de la Alhambra, la voz musulmana de Carlos Cano, el mestizo para quien el canto de la vida reposaba en los inmensos y abiertos ámbitos de la libertad. Por eso, siempre lo recordaré, escuché a Carlos Cano, de repente, casi sin querer, en una lejana madrugada de Agra, India, sin que la luz hubiera aparecido todavía del todo en el horizonte del día, camino Saso Blanco y yo del Taj Mahal, «una lágrima en la mejilla del tiempo», según Tagore.

Otra vez, en el Monumental de Madrid, al final de uno de sus recitales hace ya bastantes años, me encontré en las puertas del camerino de Carlos Cano a Baltasar Garzón, que venía -como yo- a darle un abrazo de felicitación al amigo. Lo saludé bajo los efectos emocionales de la voz del cantor, le pregunté cómo estaba y el juez, muy preocupado y con cara muy seria, me dijo: «Cerros, tengo cerros de información de todos estos». Hablaba, allí mismo, casi confidencialmente, de la guerra sucia del Ministerio del Interior de aquella época. Y otra vez, en casa de los Martín Prieto, en una fiesta que se trasladó en el tiempo hasta las mismísimas horas de la madrugada, con Jerónimo Saavedra y Vargas Llosa entre otros amigos testigos, Carlos Cano cantó a capela «María la portuguesa» y «La Habana es Cádiz con más negritos». Y, después del aplauso, pidió una guitarra, como si fuera un trago que calma la sed de quien acaba de cumplir un compromiso consigo mismo y ha quedado en paz con sus pasiones. El tipo -excepcionalera así: dado, entregado a la vida, caminante, mestizo, generoso, cantor, coplero sin complejos.

Claro que todas esas cosas, y muchas más, lo llevaban una y otra vez al destino de un lento suicidio. «Soy así y no puedo evitarlo», nos decía Carlos Cano cuando algunos amigos le reprochábamos su descuido. «Ya iré otro día», contestaba cuando se le recordaba que había que ir a Nueva York a que Valentín Fuster volviera a verle el alma al cantor. Era así. Estaba en Guadalajara, México, entre libros y trifulcas latinoamericanas, cuando me llegó la noticia de la segunda muerte del cantor y amigo.

La angustia que se apoderó de mis recuerdos en esos momentos fue un sudor frío que recorría mi memoria con la insolencia del desprecio por todo lo que pensamos de la vida. El cantor otra vez con el corazón abierto, como aquella vez que Eduardo Úrculo llamó a Valentín Fuster a Nueva York para que el brujo del corazón le devolviera la vida. Otra vez un aviso -esta ya peor: no hay dos sin tres, dicen los cardiólogos al corazón del cantor. En vano intenté hablar con Antonio Peña, con algún familiar del cantor, con algún amigo cercano del amigo cercano.

Tuve que esperar al regreso para saber de su milagrosa mejoría. Pero, mientras tanto, en las tierras de Jalisco, recordaba el color de la vida, el canto del muecín, María la portuguesa, las coplas de Carlos Cano, el diván de Tamarit y Lorca en la voz del cantor que yacía en tierra, respirando moribundo a los pies de la Alhambra y del Generalife, los tatuajes árabes de su Granada eterna. Recordé en Jalisco, mientras la noche caía sobre Guadalajara y yo caminaba solo desde el Hilton por la Avenida López Mateos arriba, cada uno de los recitales en los que estuve con Carlos Cano, desde el Monumental a Barcelona, desde Sevilla a Granada, desde Las Palmas de Gran Canaria -en el «Alfredo Kraus»– hasta La Habana, la noche en que el cantor quiso recitar con su música el «Testamento del pez» de Gastón Baquero.

«Yo te amo, ciudad, / aunque sólo escucho de ti el lejano rumor, / aunque soy en tu olvido una isla invisible, / porque resuenas y tiemblas y me olvidas, / yo te amo, ciudad. / Yo te amo, ciudad, cuando la lluvia nace súbita en tu cabeza / amenazando disolverte el rostro numeroso, / cuando hasta el silente cristal en que resido / las estrellas arrojan su esperanza, / cuándo sé que padeces, / cuando tu risa espectral se deshace en mis oídos, / cuando mi piel te arde en la memoria, / cuando recuerdas, niegas, resucitas, pereces, / yo te amo, ciudad».

Cantó el cantor de la vida estas estrofas, el principio del poema de Baquero, en un teatro de La Habana, noviembre de 1999. Todos aplaudimos. Los jóvenes cubanos no supieron para quién iba aquel homenaje de Carlos Cano. Los viejos zorros, maestros de la supervivencia en tiempos de miseria moral, también aplaudieron al cantor sin «reconocer» el fondo de la voz, sin querer ver en el fondo la síntesis de la voz de Baquero y Carlos Cano. Granada y La Habana por encima del tiempo. Pero hoy ya es otra tristeza, porque cuando calla el cantor, calla la vida, se vuelven color sepia los recuerdos y queda, entre el vacío, el gesto del cantor mestizo, libre al fin de tantas ataduras.

Por J. J. Armas Marcelo
Con información de ABC

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Ali Khattab,un autodidacta del flamenco

El cantante egipcio afincado en Almuñécar presenta su segundo disco 'Sin país' Aterrizó en el Sur de España para descubrir el arte y el ambiente gitano.©granadahoy
El cantante egipcio afincado en Almuñécar presenta su segundo disco ‘Sin país’ Aterrizó en el Sur de España para descubrir el arte y el ambiente gitano.©granadahoy

Acentos del mundo sin fronteras, acordes mágicos que buscan un hueco en el arte jondo y un aprendizaje mimético y autodidacta del flamenco. Así, Ali Khattab, guitarrista nacido en El Cairo y afincado en Almuñécar, se presenta y anuncia su segundo disco Sin País, tras el gran éxito de su primer álbum Al Zarqa (Morena de ojos azules).

-¿Cómo descubrió el mundo del flamenco?

-Desde los 10 años empecé a tocar la guitarra y géneros muy variados: desde la música de mi país hasta el rock. Conocía la guitarra española de las películas, pero la flamenca nunca antes la había escuchado. Cuando tuve 13 años oí un casete de Paco de Lucía en una colección de flamencos que encontré en mi casa y, a partir de ahí, quise saber más. Me compré más música de Paco de Lucía, de Camarón y poco a poco me enganché.

-¿Aprendió el flamenco en Egipto o cuando aterrizó en Andalucía?

-Soy autodidacta. Probando e imitando vídeos de guitarristas inicié mi andadura en este mundo. Poco a poco fui aprendiendo cómo debía ser la técnica. No obstante, hasta que llegué a Jerez en el 98 y empecé a ver a los guitarristas en sus peñas flamencas en frente de mí, me di cuenta de que no sabía nada.

-¿El Sur de España es imprescindible para asimilar este arte?

-En los 90 sí, porque en Egipto no había nada. De casualidad me fui a Jerez, ya que me contaban que en Andalucía se escuchaba más flamenco y estaban allí todos los maestros de la guitarra. Solo decirte que al principio pensaba que el flamenco era únicamente la guitarra, pero fui descubriendo que había mucho más. Y ahora lo que más me apasiona es el cante.


– Y no sabía nada de castellano cuando llegó a Jerez…

-Nada. Fue toda una aventura. Yo no vine para quedarme. Tenía pensado estar solamente un mes, pero se ha alargado a 16 años.

-¿Cambia mucho la música egipcia respecto de la andaluza?

-Se parecen mucho estos dos ritmos. En lo que concierne al flamenco, a los egipcios, en general, les gusta mucho porque es un arte muy cercano a nuestra cultura, a nuestro modo de vivir y a la propia esencia del flamenco. Ahora es una música más fácil y más suave.

-¿Cómo es su segundo disco ‘Sin País’?

-Yo no he querido hacer un disco flamenco como me definen. Mi intención era contar mi historia. Cada músico tiene su propio estilo e influencias. En este disco se puede escuchar mis influencias egipcias, árabes y africanas; además, habrá canciones con ritmos flamencos y de todo el mundo.

-Entonces, Ali Khattab no es flamenco…

-No, nunca lo he sido. No he tenido las mismas circunstancias que han tenido los otros guitarristas que han nacido aquí en España. Esa gente ha tenido esta disciplina en su casa. Esa manera que tienen de tocar es la verdadera. Quería llevar mis influencias al mundo flamenco y ahora es cuando realmente lo he entendido, pero nunca va a ser lo mismo. Cada pueblo tiene su propio arte y eso es lo que me encanta ahora del flamenco.

-Por lo que dice, ¿se tiene que nacer flamenco?

– Sí, se tiene que nacer flamenco para ser uno realmente verdadero. No es un arte de conservatorio, pero sí es un arte de la calle, de la feria… Es un estilo de vida.

-¿Y por lo tanto, qué aporta usted?

-Eso es lo que yo me preguntaba constantemente: ¿Qué hago yo entre todos estos? Tenía que llevar algo diferente, no quería ser una lapa que estaba ahí para copiar y hacer algo mediocre. Busco, poco a poco, el encuentro entre estas dos culturas. Hay una puerta abierta que me da la oportunidad de tener los dos mundos en mi mano. Más o menos es lo que yo concibo en este nuevo disco, además de disfrutar y no tratar de ser un Paco de Lucía.

-Su primer disco llevaba de título a una morena de ojos azules y, ahora, a alguien sin país. ¿Por qué este cambio?

-Así formulado parece muy negativo y, de hecho, no me gusta la palabra «país»; pero, para ver Sin País, tienes dos maneras: o alguien que está perdido y está buscando su hogar o el que yo pretendo mostrar que es estar sin mapas, sin pasaportes y que no haya colores. Gracias a eso podemos tener la tierra más grande de todas, respetando los orígenes. Yo creo en las raíces, porque sin ellas estamos perdidos.

-¿Por qué decidió afincarse en Almuñécar?

-Me encanta el mar y cuando vivía en Jerez me faltaba. Viajaba de pueblo en pueblo buscando y al final, en Almuñécar encontré algo entre la cultura mediterránea y andaluza. Aquí se vive bien y la calidad de vida es muy alta. Yo creo que sí voy a quedarme aquí por mucho tiempo, aunque nunca se sabe.

Ali Khattab Grupo
Live concert 15 November – Al Azhar – Cairo 
Ali Khattab – Guitar
Hisham Essam – Oud
Josemi Garzon – Bass
Mohamed Sami – Violin
Laith Faisal – Nay
Jesus Mañero – Percussion
Nesmamusic 
Al Azhar park

Por Isaac J. Martín Granada
Con información de Granada Hoy

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La voz de Pitingo

Pitingo-©Cordon Press
Pitingo-©Cordon Press

Suena a menudo en los últimos tiempos la voz de Pitingo, cancionero flamenco que ha revolucionado un poco la copla moderna, ha mixtificado su cante asociado al soul norteamericano y aspira a encontrar también un sitio en el difícil y cerrado mundo del arte jondo, el de los puristas. De la fusión al cante por derecho. Y lo explicaremos en el transcurso del presente texto, comenzando por la novedad de su reciente disco, «Cambio de tercio», título que anticipa de algún modo su contenido, el deseo del artista de volver a sus orígenes, el flamenco de verdad.

No defrauda este trabajo del artista onubense, llamado realmente Antonio Manuel Álvarez Vélez, hijo de payo y gitana, nacido en Ayamonte hace treinta y tres años. Procede de una familia cantaora, así es que desde muy niño escuchó toda suerte de jipíos flamencos y es conocedor de distintos palos. En este nuevo disco empieza con una colombiana mano a mano con Estrella Morente. La colombiana es el nombre que le dio Pepe Marchena hace de esto más de ochenta años a uno de esos cantes «de ida y vuelta», sin que tuviera nada que ver con el folclore de aquel país hispanoamericano. Precisamente Pitingo nos brinda también de ese gran maestro unos fandanguillos. Se ha incluido al principio la propia voz del que en su primera época era anunciado como Niño de Marchena, que se presenta y alude a su apodo. Es un breve pero interesante documento sonoro. Sigue un tanguillo con la hoy emergente Merche. Una rondeña por soleá, con el fondo del taconeo espectacular de Sara Baras. Y una zambra, «El pordiosero». Seguiriyas, bulerías recordando a Moraíto, tangos gitanos portugueses, «Arbolé, arbolé» a ritmo de soleá y bamberas, junto a otra grande del cante, Carmen Linares… Llamativa es la versión que nos presenta de una antigua balada de Luis Eduardo Aute, «De alguna manera», con la colaboración de los hijos menores del llorado Enrique Morente, Soleá y José Enrique: sangre de artistas, que llevan camino de alcanzar la gloria que disfruta su hermana Estrella.

Anotamos la versión aflamencada que hace Pitingo del universal «Himno a la alegría»; asimismo un tema árabe a dúo con Farah Sira, para lo cual hubo de aprender con un profesor particular la letra en esa lengua; concluyendo la grabación con una nana dedicada a su hijo Manuel (fruto de su matrimonio con Verónica Fernández). Lo curioso es que el niño canta también con su padre. Fue cuando tenía catorce meses (ahora tiene dos años).

Hay que tener conocimiento de muchos cantes para registrar un disco así como ha hecho Pitingo, mote por cierto que le viene de sus antepasados y que en caló significa «presumido». Porque, según explica el cantaor, los suyos iban siempre bien vestidos, o por lo menos caminando muy ufanos. Antonio Manuel, nuestro protagonista, tiene también algún rasgo parecido: por ejemplo, en su peinado, con tupé. Pero en su vida hay momentos en los que no era tan atildado, cuando se vio obligado a ganarse la vida como maletero en el aeropuerto de Barajas. Por lo bajinis, nunca dejaba de cantar bulerías, o fandangos aprendidos en los discos de Manolo Caracol. Una tía adoptiva, Salomé Pavón, le echó una mano cuando lo llevó a una reunión de flamencos en un bar madrileño. De vez en cuando pasaba por allí Enrique Morente, que escuchó al muchacho y dijo en voz alta: «¡Escuchad como canta este niño…!» Y se convirtió en una especie de padrino.

En 2005, Antonio Pitingo, que era como se anunciaba, apareció cantando en varios discos recopilatorios, cantando por ejemplo a dúo con Rosario. Luego ya vino su disco «Con Habichuelas», junto a los grandes guitarristas así conocidos. En 2007 presentó su espectáculo «Soulerías», que llamó la atención, del que surgió al año siguiente el disco asimismo titulado. Era la fusión del flamenco con un ritmo de los cantantes de color norteamericanos . Pitingo popularizó en poco tiempo su versión de un tema de los años 70, «Suavemente me mata con su canción», aquella formidable pieza que estrenara Roberta Flack, y ello lo convirtió en un artista del momento, original. De 2008 era igualmente otra versión de la popular sintonía de la serie televisiva «Cuéntame», canción estrenada en su día por Fórmula V.

La fortuna ha seguido favoreciendo a este simpático cantaor de enjuta figura, con una voz que sabe adaptarse a ritmos variados. Comercialmente, ha salido adelante gracias a esa combinación aflamencada del soul y otros temas pop. Y ahora quiere demostrar que también sabe disfrutar con el buen cante de sus ancestros. Si pasó apuros económicos hace muy pocos años, hoy le van bien las cosas. Él mismo recuerda que cuando se casó en 2008 sólo pudo pagarse un piso de veinte metros. Y era feliz. Su éxito musical le ha deparado un futuro más halagüeño.

Por Manuel Román
Con información de : Libertad Digital

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Adios al maestro Paco de Lucía

Paco-De-Lucia
Adios al maestro Paco de Lucía

 El guitarrista Paco de Lucía ha fallecido este miércoles 25 de febrero  de un infarto cuando estaba en la playa con sus hijos, cerca de su residencia de México. El artista, que ha muerto con 66 años, se encontraba con sus hijos pequeños en ese momento.

Nacido en Algeciras (Cádiz), era uno de los guitarristas más reconocidos del mundo del flamenco. Premio Nacional de Guitarra del Concurso de Arte Flamenco de Córdoba, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Doctor Honoris Causa en las Universidades de Cádiz y por el prestigioso Berklee College of Music of Boston… Pocas menciones se pueden decir que no se sepan de este genio de las seis cuerdas que ha embelesado a públicos de todo el mundo.

Entre sus temas más conocidos están su rumba «Entre dos aguas», sus alegrías «La Barrosa» y «Barrio la Viña», o su soleá «Homenaje al Niño Ricardo», todos ellos emblemas de su extenso repertorio.

Familia de músicos

Paco de Lucía nació en un barrio gitano de Algeciras en 1947. La propia calle y el ser hijo y hermano de músicos lo familiarizaron con el flamenco desde su más tierna infancia. Aunque casi toda su obra se desarrolla en el flamenco, grabó algunos trabajos en otros estilos, como la música clásica o la fusión de flamenco con el jazz.

Tanto su madre, Lucía Gomes «La Portuguesa», como su padre, Antonio Sánchez, fueron una fuente decisiva en su vocación. De su padre y de su hermano Ramón recibió las primeras clases de guitarra. El sobrenombre «De Lucía» quedó ligado a él durante su niñez ya que, como él mismo contó en su momento, en su barrio había muchos «Pacos» y para identificarlos se añadía el nombre de la madre. En aquella década de 1950, ese pequeño Paco, «el de Lucía», ya empezaba a rasgar las cuerdas.

Encuentro con Camarón

A finales de los años 60, el maestro conoció a Camarón de la Isla, el último gran suceso del flamenco, la columna vertebral del cante jondo de la segunda mitad del siglo XX. De esa mítica unión no pudo nacer más que magia. Grabaron diez discos entre 1968 y 1977. Después, juntos y por separado, fueron precursores de un flamenco más popular y mestizo entrando en el terreno del pop, el jazz, la salsa o la bossa-nova.

Desde entonces, nadie ha superado a Paco de Lucía, el toque de hoy no se entendería sin estudiar su figura. Revolucionó la manera de acompañar la interpretación flamenca de la guitarra y fue capaz de abrir los oídos al público joven hacia el flamenco con la rumba «Entre dos aguas» (1973), que permaneció 20 semanas en la lista de éxitos españoles.

El disco «Friday night in San Francisco» (1981), grabado junto a John McLaughlin y Al Di Meola ha vendido más de un millón de copias, una cifra inimaginable para un artista flamenco.

La amplia discografía del maestro Paco de Lucía, que suma más de treinta discos, dio su último fruto en el año 2004 con el disco «Cositas Buenas» (en 2011 publicó «En vivo», un álbum en directo). También recuperó recientemente su faceta de productor, abandonada en 1992 tras «Potro de rabia y miel de Camarón,» con el disco de la joven cantaora La Tana y su disco «Tú, ven a mí», que vio la luz en 2005.

Entre las primeras reacciones a su muerte la más destacada fue la de su propia familia, que difundió un pequeño pensamiento sobre su fallecimiento: “Miércoles 26 de febrero de 2014… el dolor ya tiene fecha para nuestra familia. Anoche se nos fue el padre, el hermano, el tío, el amigo y se nos fue el genio Paco de Lucía. No hay consuelo para los que le queremos y le conocemos pero sabemos que para los que le quieren sin conocerle tampoco. Por eso, queremos compartir con todos ustedes un abrazo y una lágrima pero también nuestra convicción de que Paco vivió como quiso y murió jugando con sus hijos al lado del mar. La vida nos lo prestó unos maravillosos años en los que llenó este mundo de belleza y ahora se lo lleva… Gracias por tanto… y buen viaje amado nuestro.”

 Con información de : ABC

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La Noche Blanca del Flamenco 2013 reivindica la tradición jonda de Córdoba

Noche Blanca del Flamenco 2013
Noche Blanca del Flamenco 2013

Durante toda una noche, Córdoba estará inundada por el flamenco. La Noche Blanca del Flamenco 2013, celebra su sexta edición el 22 de junio con un especial protagonismo de los artistas cordobeses. El evento reivindica la aportación de la ciudad a la historia del cante jondo, coincidiendo con el año en que se celebra el vigésimo aniversario del Concurso Nacional de Arte Flamenco. El cantaor cordobés El Pele, una de las muchas figuras laureadas en este certamen fundado en 1956, abrirá la velada y Lya cerrará la noche, mientras que Cherokee y El Calli, también cordobeses, harán de teloneros de Raimundo Amador. Marina Heredia presentando ‘A mi tempo’, Farah Siraj, Argentina y David Palomar completan el cartel. Además, ofrece dos producciones propias: ‘Aquellos cafés cantantes’, a cargo de los alumnos de Conservatorio de Danza y ‘Compás de silencio’, en la que Juan Carlos Villanueva dirige a un grupo de artistas cordobeses. La organización espera alcanzar la cifra de 300.000 asistentes entre las once propuestas, que abarcan distintas posibilidades expresivas del flamenco. Los escenarios estarán estratégicamente situados en enclaves singulares de la ciudad omeya, entre ellos, el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral, la Plaza del Potro, la Plaza de la Corredera o las inmediaciones del Puente Romano junto al río Guadalquivir.

Argentina presenta 'Un viaje por el cante' -©Flamenco World
Argentina presenta ‘Un viaje por el cante’ -©Flamenco World

Córdoba será un gran escenario durante la sexta Noche Blanca del Flamenco, desde las 22:30 horas del sábado 22 de junio de 2013, hasta el amanecer. Nueve plazas del casco histórico de Córdoba, ciudad Patrimonio de la Humanidad, devolverán los ecos del flamenco: desde la plaza de Las Tendillas al Compás de San Francisco, desde el Patio de Los Naranjos a la plaza Jerónimo Páez, desde la plaza del Potro a la plaza de Abades, desde la plaza de La Corredera a la plaza Cardenal Salazar o la plaza del Triunfo, junto al Puente Romano.

Abrirá la noche Manuel Moreno Maya ‘El Pele’ a las 22.30 en la plaza de Las Tendillas. Tras un tiempo alejado de los escenarios por motivos de salud, vuelve con el espectáculo ‘Peleando… y punto’. En su montaje contará con la colaboración del violinista Ara Malikian, además de Lin y Nani Cortés, la cantaora Macarena de la Torre, las guitarras de Manuel Silveria y Antonio de Patrocinio y Raquel Jurado, al baile. Raimundo Amador se apropiará de La Corredera a partir de las 1.00 horas. Presenta un espectáculo con banda eléctrica, cuyo repertorio hará un repaso por toda la trayectoria desde Pata Negra. Anteriormente, a partir de las 23.00, el cantaor El Calli y, después, el dúo Cherokee, ambos cordobeses, harán de teloneros del guitarrista flamenco con más blues.

Marina Heredia, 'A mi tempo' -©Flamenco World
Marina Heredia, ‘A mi tempo’ -©Flamenco World

Este año se recupera el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral de Córdoba como escenario inigualable. Y será para la cantaora granaína Marina Heredia presentando, a partir de las 00.30, su nuevo trabajo ‘A mi tempo’. A la misma hora, los alumnos de Conservatorio Profesional de Danza Luis del Río representarán en el Compás de San Francisco ‘Aquellos cafés cantantes’. David Palomar pondrá en escena ‘Gaditanía’ en la plaza del Potro a partir de la 1.30 horas, recogiendo temas de sus dos trabajos ‘Trimilenaria’ y ‘La Viña Cantón Independiente’.

La artista jordana Farah Siraj traerá a la plaza de Abades, hacia las 2.30 horas, su repertorio de flamenco jazz árabe, una producción de Casa Árabe que propone un viaje intercultural. Ya a las 3.30 horas, Argentina irá de ‘Viaje por el cante’ en la plaza Jerónimo Páez, el directo de su tercer disco de estudio. La velada continuará con el espectáculo ‘Compás de silencio’, una producción propia de la Noche Blanca, en la plaza del Cardenal Salazar a las 4.30 horas. Bajo la composición y dirección musical de Gabriel Expósito y Juan Carlos Villanueva en la dramaturgia y dirección de escena, reúne a un grupo de artistas cordobeses como el cantaor David Pino o la bailaora Lola Pérez. Para terminar la noche, la cordobesa Lya presenta ‘Lunares al son’ en la plaza del Triunfo, junto al río Guadalquivir. Una producción especial para el cierre de la sexta Noche Blanca del Flamenco que apuesta por la fusión entre el son y el flamenco.

Raimundo Amador estará en concierto en la Noche Blanca -©Flamenco World
Raimundo Amador estará en concierto en la Noche Blanca -©Flamenco World

Programación paralela 

Desde el jueves, se va a ir preparando el ambiente de la Noche Blanca del Flamenco. La Asociación de Vecinos Alcázar Viejo, ha programado, junto con la peña El Almíbar, el ciclo ‘Alcázar Viejo a la luz de las velas’. El viernes, el Ayuntamiento de Córdoba ha programado una gala homenaje al bailaor, profesor y coreógrafo cordobés Antonio Mondéjar en la plaza de Las Tendillas, en la que participarán algunos de sus alumnos más aventajados, como Pilar Carmona o José Serrano. La Fundación Cajasur clausura su ciclo ‘Noches de Flamenco en Viana’ con Dorantes presentando en el patio de Las Columnas ‘Interacción’, un espectáculo en el que dialogan el piano, la percusión de Javier Ruibal (hijo) y el baile de Úrsula López.

 David Palomar -©Flamenco World
David Palomar -©Flamenco World

De forma simultánea a la Noche Blanca, el Aula Abierta del Flamenco del Distrito Centro propone una velada flamenca en el Zoco de Artesanía. Y en el entorno del río se consolida el programa ‘Camaroneando en La Ribera’, que incluye una ‘cajonada’ flamenca, sesiones de DJ’s y animación de calle. Todo ello completa la programación de la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba, que sigue la estela de las Noches Blancas Europeas de ciudades como París, Riga, Roma o Bruselas. Desde su nacimiento en 2008, por esta singular velada dedicada al flamenco han pasado figuras como Manolo Sanlúcar, Miguel Poveda, Fosforito, José Mercé, Tomatito, El Lebrijano, Eva Yerbabuena o Enrique Morente, entre muchos otros.

Con información de Flamenco World

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Comienza hoy el V Encuentro de Danzas y Cultura Árabe

V Encuentro Interprovincial de Danzas y Cultura Árabe. (En el Teatro 25 de Mayo,Ciudad de Santiago del Estero).

©Yesmin Llebeili
©Yesmin Llebeili

 

La bailarina y profesora Yesmín Llebeili adelantó lo que será el V Encuentro Interprovincial de Danzas y Cultura Árabe, que tendrá lugar hoy y mañana en nuestra ciudad.

El comienzo para hoy está programado a las 10 hs en el teatro 25 de Mayo con un taller de danzas folclóricas de Líbano, para luego continuar con el taller de la danza del vientre, origen, significado, su historia, el baile con accesorios y finalmente las danzas de los Emiratos Árabes y folclore palestino. Luego del almuerzo se fumará Arguile y a las 15  hs comenzará el taller de danza de Libia; para cerrar a las 20 hs, con la Noche de Gala y la presentación de todas las academias participantes.

Influencia

La segunda jornada comenzará con el taller sobre la influencia de la técnica árabe en el flamenco. A las 11 hs tendrá lugar un taller de folclore marroquí y luego el taller sobre danza turca de la antigüedad, faraónica y moderna. A continuación se ejecutará derbake, ritmos de Medio Oriente. Desde las 15 hs tendrá lugar una conferencia sobre el significado de manos en la danza árabe y en las danzas de Medio Oriente y el Magreb. La jornada concluirá con la entrega de certificados a las delegaciones, a cada participante y trofeos a las academias.

Yesmín indicó que «cada año se suman más ciudades y este año participan provincias tales como Chaco, San Luis, Tucumán y Catamarca y de localidades del interior como Añatuya, Beltrán, La Banda, Suncho Corral y Colonia Alpina».

Finalmente la profesora Yesmín Llebeili dijo que el evento fue declarado de Interés Cultural por el Honorable Concejo Deliberante de la Municipalidad de la Capital.

Con información de Nuevo Diario

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