A la sombra de la jaima

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Hay un pálpito antiguo
que disfraza la luz bajo la jaima.
Arriba la ventana, abajo la cocina
pequeña y obsoleta,
techada en el rectángulo azul del viejo patio.

Hoy huele a pan del día,
a leña humedecida. Huele bajo la jaima
a romero y a mirto,
con la añeja colonia de los hombres,
y el toque del almizcle
de todos los perfumes que guarda la memoria.
(María Inés Guzmán )

Los principales precursores de las tiendas de lona, fueron los árabes, nómadas del desierto, la necesidad de una vivienda liviana y transpirable les llevo a esta solución constructiva. Desde los inicios de la construcción y más intensivamente a partir de los movimientos nómadas de la  raza humana, las construcciones con tiendas han  existido conjuntamente con construcciones de carácter permanentes, cada una de ellas con un sistema constructivo diferente dependiendo de la zona, encontramos muchos tipos de tienda, tipis, yurta , jaimas, éstas principalmente en África.

La Jaima procede de la palabra árabe  “haymah”, es una típica tienda de campaña usada por algunos pueblos del desierto. Los árabes también utilizan la palabra haymah para denominar los toldos o pabellones para hacer sombra, las carpas de los circos, etc… Los campamentos ,militares o turísticos (camping) se llaman con la palabra derivada muhayyam , y el que tiene como oficio fabricar o vender jaimas , se llama al hayyam que es el apellido del astrónomo, filósofo , matemático y poeta persa, Omar Jayyam (Khayyam). La traducción literal de su apellido es “fabricante de tiendas”, profesión de la que se supone habría tradición en su familia.

En Europa, el uso de las tiendas de campaña, se limitó al ejército la movilidad el transporte y la facilidad de montaje y desmontaje hizo de ellas un elemento de gran utilidad para grandes batallas y cruzadas. Los griegos no usaron este tipo de abrigo, pero sí lo describieron.

El sistema de la jaima bereber pretende ser ligero para facilitar su montaje y desmontaje debido a que en su mayoría son usadas por familias nómadas del desierto, la estructura se basa en un mástil central y en su perímetro, postes de la misma altura distribuidos por todo el perímetro, en la dirección contraria al viento se colocan las entradas de la vivienda, formadas por tres postes, dos colocados verticalmente y una viga horizontal.

Sobre la estructura principal se coloca la tela elaborada a partir pieles de carneros o pieles de cabras negras no domésticas del tuareg argelino del desierto del Sahara Central. La piel de carnero, la de cabra negra, la de cebú y, en ocasiones, la piel de camello, así como las esteras de cañas y juncos, y los tejidos de algodón de diversos colores, han ofrecido una amplia variedad de materiales. Una tienda de dimensiones modestas, entre 14 y 16 m2., requería entre 35 y 40 pieles de cabra o 30 Kg. de pieles. La forma trapezoidal de la cubierta de la jaima, gracias al esfuerzo de tracción que está sometida protege de las fuertes tormentas de arena que se producen en el desierto.

Resiste el viento gracias a la forma, que es una combinación de superficies alabeadas. Además está atirantada, con lo que evita esfuerzos de compresión. La combinación de fibras de lana  es resistente a la tracción y acondiciona el espacio interior, ya que se contrae bajo el sol abriendo la malla y favoreciendo la ventilación, mientras que se dilata con la humedad y deviene impermeable bajo la lluvia

La adaptación formal al entorno es casi mimética puesto que el perfil de la cubierta es el mismo que el de la joroba del dromedario, la duna del desierto o del horizonte montañoso. No contrapone formas extrañas a las de la naturaleza circundante.

Las jaimas se ordenan en grupos compuestos de más de cuatro, es poco frecuente ver una jaima aislada en el Sáhara. Los nómadas establecen sus jaimas en un lugar que esté cercano a un punto de agua.

Soy la sombra que camina sobre las aguas,
la escena y el testigo,
el adorador y el templo
en la tierra de mi asedio y del tuyo

Sé mi amado entre dos guerras
en el espejo -dijo ella-.
No quiero regresar ahora a la
fortaleza de mi padre.
Llévame a tu viña y reúneme con
tu madre.
Perfúmame con agua de albahaca, espárceme
sobre la vasija de plata, péiname,
enciérrame en la cárcel de tu nombre, mátame
de amor. Cásate conmigo.
Despósame por los ritos agrarios,
adiéstrame en la flauta y quémame para que
nazca
como el Fénix, de mi fuego y del tuyo.

Una forma semejaba al Fénix llorando
ensangrentado
antes de caer al agua
cerca de la jaima del pescador.

¿De qué sirve mi espera y la tuya?
(Mahumd Darwish)

©2015-paginasarabes®

Un comentario sobre “A la sombra de la jaima”

  1. Hola buenas tardes
    Estube mirando tu articulo y la verdad es muy importante
    Pero no son los arabes los premieros que prucurescerom las tiemdas de lona
    Son los bereberes .
    Asi que soy berber y no mi gusta que nadian cambia nuestras culturas y los da a outra gente wue son los arabes que vives y seguien veviendo en cuidades .
    Gracias que tengas buen dia

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