Los persas y su lengua de aves y de rosas

Muchachas en el mausoleo de Saadí
Muchachas en el mausoleo de Saadí
Foto/ Ebrahim Khadem Bayat

Saadí

Abu-Mohammad Mosleh al-Dinbin Abdallah Shirazi, mejor conocido como Saadí, nació en Shiraz hacia 1210, durante una época marcada por la violencia. Por el oeste, el mundo musulmán fue invadido por los cruzados europeos y, por el este, por el ejército mongol de Gengis Khan. Los sucesores de este último invadieron Irán, destruyendo ciudades y masacraron pueblos.

Saadí estudió teología en la Universidad de Bagdad, una de las más prestigiosas de su tiempo. Tras sus estudios emprendió diversos viajes por el norte de África, la península arábiga y el este asiático; sus pasos lo llevaron también hasta India y Asia central.




Sus viajes duraron más de veinticinco años. Este bagaje de experiencias sirvió al poeta para redactar sus dos obras magnas: El Bustán o El jardín de las frutas, un poema épico y filosófico que expresa las virtudes musulmanas, publicado en 1257, y el Golestán o El jardín de rosas, una colección de prosas y poemas que documentan sus viajes, publicado en 1258: “Mientras estés atado a tu hogar y a tu comercio/ no podrás, oh tú que eres inmaduro,/ convertirte en un humano verdadero.”

Su conocimiento de diversas regiones y culturas lo llevó a generar un pensamiento humanista, como se advierte en este verso que se encuentra en la entrada del edificio de las Naciones Unidas en Nueva York: “Todo hombre es como un hueso, siempre ligado a otro./ Juntos, los miembros forman un solo cuerpo y tienen un mismo origen./ Si la vida causa dolor a un miembro,/ ninguno de los otros permanecerá indiferente./ Si a ti no te provoca nada el dolor de los demás,/ no podremos llamarte ser humano.”

Saadi murió en 1293. Su tumba, junto con la de Hafez, son lugares emblemáticos y de visita obligada en la ciudad de Shiraz. “Cuando me miras, todo mi cuerpo se vuelve corazón,/ cuando te miro, todo mi corazón se vuelve mirada.”

Hasta el día de hoy, el Golestán es un modelo para los hablantes del persa, quienes consideran a Saadí como el “maestro de la dicción” y el “mejor de los oradores”. En este texto Saadí hace uso magistral de sus conocimientos del Corán, al intercalar pequeños fragmentos. Su faceta de consejero alterna con poemas reivindicativos de justicia para mostrarse devoto y religioso a la vez que enemigo de la moralina y la falsa religiosidad. En el Golestán de Saadí, se muestran muchas facetas del poeta viajero y del mundo que lo rodeaba. Hasta el día de hoy, los iraníes extraen moralejas y dichos de esta obra para dar consejos sobre el buen comportamiento. Fue traducido al inglés por primera vez en 1609. Saadí dijo sobre su propio Golestán: “Una rosa sólo vive durante cinco o seis días,/ la alegría de mi jardín de rosas existe por siempre.”

El director del complejo cultural de Saadí dice que los días de primavera, los de mayor afluencia, el mausoleo recibe 15 mil visitantes diarios. El empleado de la librería comenta que durante esa temporada vende sesenta libros de Saadí y cuarenta de Hafez diariamente, número importante tomando en cuenta que la gente suele comprar los poemarios en la puerta de los mausoleos y no en la librería. Tres personas en un grupo de amigos que se encontraban en la cafetería del mausoleo de Saadí nos comentaron:

–Me llamo Shahrzad… He venido a Shiraz desde Teherán por motivos de trabajo. Y siempre que vengo, visitar este mausoleo es obligatorio. Para mí, Shiraz sin Hafez y sin Saadí carece de sentido. La poesía es una parte importante de mi vida.

–¿Suele leer poesía regularmente o depende de su estado de ánimo? Es decir ¿lee poemas profesionalmente o como un pasatiempo?

–No me lo tomo como algo profesional pero es parte de mi existencia…

–Yo soy Yasamán. También soy médico. Creo que la poesía está presente en todos los momentos de la vida de nosotros los iraníes. Sólo que de maneras y estilos diferentes. Puede que al ser mayores, la poesía que nos gusta sea también más madura. Es decir el estilo de poesía que nos gusta cambia según nuestro estado del alma.

–¿Creen que la poesía podría ser una buena característica para describir el alma iraní?

–Creo que la poesía, igual que la música, es una parte importante del alma iraní. Puede que esto se deba a que nuestros antepasados difundían el amor, la delicadeza, la pureza y la amistad, y a que el rastro de todo eso se ha quedado en nosotros, aunque nos parezca que cada vez es más borroso, nunca se borra. Puede que algunas veces se empalidezca, como la llama de una vela que puede debilitarse, pero nunca se apaga.




–Me llamo Mohammad, vivo en Teherán y soy ingeniero. Suelo leer mucha poesía, pero nunca intento memorizar los versos. Creo que la poesía es muy espontánea, es decir, dependiendo del ambiente en el que uno se encuentre, inconscientemente, le vienen poemas a la mente… Por ejemplo, hoy mismo, al entrar en el mausoleo de Saadí, sin pensarlo, de repente me acordé de algunos de sus poemas… creo que lo mismo le pasa a todos los iraníes… no es algo que debamos memorizar forzosamente para que se convierta en nuestra cultura: ya lo es.

Vista nocturna del mausoleo de Hafez
Vista nocturna del mausoleo de Hafez
Foto/ Ebrahim Khadem Bayat

Hafez

Shams al-Din Muhammad Shirazi, nace en Shiraz, al sur de Irán en 1315 y muere en la misma ciudad en 1389. Su padre murió cuando él era pequeño, pero a pesar de las dificultades económicas su madre logró darle una buena educación. Aprendió de memoria el Corán, razón por la cual recibe el nombre de Hafez, que significa “el que preserva el libro sagrado”. Trabajó como copista y más tarde fue profesor de estudios coránicos en la Universidad de Shiraz.

Vivió una época turbulenta durante las invasiones de Gengis Kan y Tamerlán. Los constantes cambios políticos lo llevaron a autoexiliarse en Isfahán. En esta etapa de su vida Hafez permeó su poesía de espiritualidad y melancolía: “De un horizonte a otro existen ejércitos de tiranía,/ pero desde la eternidad hasta la perpetuidad existe la oportunidad para el derviche.”

Hafez es sin duda el poeta persa más popular. No hay hogar en el que no se encuentre su Diván, compilación de poemas, mismo que ha adquirido un lugar muy especial entre los iraníes, pues recurren a él para hacer consultas sobre el futuro o encontrar soluciones a los dilemas del presente. Hasta la fecha es uno de los libros mas vendidos en Irán, se le encuentra en ediciones de lujo y de bolsillo para llevarlo en los viajes. La temática de estos versos se divide en tres: aquellos que celebran el amor, el vino y el goce de los placeres mundanos; aquellos de contenido místico y los que fueron dedicados a los benefactores y mecenas de Hafez. “Todo aquel en cuya mente pesa la pena de un amor/ es como granos de incienso puesto al fuego en un dulce quehacer.”

El poeta alemán Goethe se refirió a él de esta forma: “¡Oh Hafez! Tus palabras son grandes como la eternidad, pues no tienen ni principio ni fin.”

En el mausoleo de Hafez conversamos con algunas chicas:

–¿Podrían contarnos por qué están aquí?

–Es viernes por la tarde y aquí es Shiraz. ¿Qué lugar mejor que Hafezieh (Mausoleo de Hafez) para pasar un viernes por la noche?

–¿Suele venir mucho por aquí?

–No mucho, algunas veces.

–¿Y usted?

–Sí, vengo con mucha frecuencia.

–¿También consulta a Hafez para pedirle presagios?

–Así es.

–¿Y cree en eso?

–Sí. Depende de lo que siento. Siempre que se lo pregunto con fe, me da buenas respuestas al instante.

–¿Y usted?

–Claro que creo en ello, aunque no le consulto mucho.

–¿Leen otros versos además de los de Hafez?

–Sí.

–¿Cuáles?

–Los Ghazalyat-e-Shams de Molaví y mucha poesía contemporánea.

–¿Cuándo fue la última vez que consultó a Hafez para pedir un presagio?

–Hace unos minutos.

–¿Fue bueno el presagio?

–Sí.

–¿Y usted?

–También hace unos minutos.

–¿Y la respuesta qué tal?

–Muy buena. Nunca te deja sin respuestas…

–¿Quiénes son sus poetas favoritos?

–Me gustan mucho Hafez, Ahmad Shamlú y Mehdí Ajaván Sales.

-Entonces lee tanto a los poetas clásicos como a los contemporáneos.

–Sí, así es.

–¿Con qué frecuencia suele leer poesía?

–A Shamlú y a Ajaván Sales les leo dependiendo de mi estado de ánimo, pero a Hafez cada domingo por la noche.

–¿Y por qué?

–Porque nos han enseñado nuestros antepasados que los domingos por la noche son las noches de Hafez. Y que es muy oportuno pedir un deseo y consultar a Hafez al respecto.




En Teherán realizamos una entrevista a la arquitecta Afarín Neysarí, dueña de la galería de arte Aún. Dado que el nombre de su galería retoma un concepto utilizado por Hafez para expresar sentido, fuerza y sustancia. Lo que nos comentó condensa el sentir de muchos iraníes:

–Es muy interesante: la tía de mi marido, una mujer de unos noventa y tres años, cada vez que vamos a visitarle, después de un rato, pide que alguien recite un poema. Bueno, ella es la mejor en eso y es la que empieza y sigue recitando poesía durante un largo rato, como unos treinta minutos. Recita a Hafez, Molaví, Ferdusí, etcétera, y es verdaderamente impresionante.

–Su marido nos comentaba que su tía es mazdeista*

–Sí, así es.

–Entonces, ¿eso significa que en la cultura iraní, independientemente de los antecedentes religiosos y culturales, la poesía pertenece a todos?

–Exactamente. Es más bien una cuestión nacional, y no étnica o religiosa…

–¿Cree que la poesía es de alguna manera cosa de todos los iraníes?

–Sí, la poesía está presente en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, siempre que queremos explicar algo muy bien o darle un valor especial, citamos un poema. También los enamorados siempre se escriben poesía, así que la poesía es muy importante para nosotros.


* El mazdeísmo es una religión de origen iranio, la predominante en Persia antes de la conquista islámica. En Irán existe una comunidad mazdeista muy importante.


Por Alejandra Gómez Colorado
Fotografías de Ebrahim Khadem Bayat
Traducción de versos y testimonios de Irma Navabi Shekufe Mohammadi Tahereh Arabsaeedi
Suplemento la Jornada 

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