La Feria del Libro de Riad, un oasis amenazado por la censura saudí


La Feria Internacional del Libro de Riad, considerada una vía de escape para los amantes de la literatura en un país de costumbres estrictas como Arabia Saudí, abre hoy sus puertas bajo la amenaza de censura por cuestiones religiosas.

El grupo ultraconservador de «Al Muhtasabin» («supervisores» en árabe) ya ha puesto el grito en el cielo ante la posible presencia de libros escritos por «herejes» en la cita de este año, que concluirá el próximo 16 de marzo.

Este grupo teme que entre los más de 200.000 libros, procedentes de 25 países, se expongan algunos contrarios a la religión islámica, señaló a Efe el jeque radical Saad al Qaud.

Por eso, ha pedido al Ministerio saudí de Cultura e Información que prohíba la llegada de textos que «pasen por encima de lo divino e infrinjan la educación del islam».

«Permitir la entrada de estos libros es como jugar con fuego. Supone una provocación para los civiles», apuntó Al Qaud.

La furia de los ultraconservadores parece no frenar el interés de los saudíes más liberales por la feria, la cual definen como «una oportunidad de oro» para la lectura.

«La censura suele ser muy estricta cuando se revisan los libros que entran en Arabia Saudí, pero, en el caso de esta feria, se permite la exposición de ejemplares que antes estaban prohibidos», argumentó a Efe el periodista Haizam al Sayed, contento por la posibilidad que se presenta para leer estos últimos.

Aunque los «muhtasabin» ya han amenazado con combatir todo tipo de «herejía literaria», los clérigos musulmanes de las mezquitas han querido rebajar la tensión.

Para ello, han pedido a los más radicales que sean «sabios y flexibles en el tratamiento de los vicios» y que eviten «enfrentarse con la gente».

En la calle, existen opiniones para todos los gustos: desde quienes agradecen que se cumpla estrictamente con los preceptos religiosos hasta quienes acusan a los «muhtasabin» de querer hacer fracasar este importante evento cultural molestando sin tregua a los lectores.

Por su parte, la Comisión saudí para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, la policía saudí encargada de velar por el cumplimiento de los estrictos códigos islámicos sobre la vestimenta y la moral, se desmarcó del grupo de Al Muhtasabin y recordó que este trabaja por su cuenta.

Para intentar resolver las más que posibles disputas entre los ultraconservadores y las editoriales, la policía de la moral solicitó a los primeros que rellenen un formulario y viertan allí sus comentarios.

De ese modo, las denuncias sobre los libros que supuestamente difunden ideas herejes llegarán a un comité que las revisará, decidirá y actuará en consecuencia.

Estos enfrentamientos entre la corriente más conservadora y la más liberal de la sociedad no son nuevos en la Feria del Libro de Riad, capital del reino donde se sigue el rito wahabí del islam, que parte de una interpretación rigorista del Corán, el libro sagrado islámico revelado al Profeta Muhammad (BPD).

El año pasado, el permiso para que hombres y mujeres entrasen juntos al recinto de exposiciones, sin la tradicional segregación por sexo que impera en los espacios públicos saudíes, fue motivo de confrontación entre los «muhtasabin» y los visitantes.

Este año el Ministerio de Cultura ya ha anunciado que las personas de ambos sexos podrán entrar de nuevo juntas a la feria, un motivo de fricción que se suma a la ya polémica presentación de libros «alternativos».

Pese a la entrada autorizada de mujeres, se espera que situaciones como la firma de autógrafos o los coloquios sobre literatura entre mujeres y hombres sigan dando trabajo a la policía religiosa y a los llamados supervisores de la moral islámica.

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