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LA IMAGEN DEL PARAÍSO ISLÁMICO. LOS MOSAICOS DE LA MEZQUITA DE DAMASCO

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Pocos restos nos informan con tanta claridad de la idea del jardín que (tan tempranamente) desarrolla la civilización islámica como estos mosaicos de la Mezquita de Damasco

Se trata de una curiosa obra, encargada por los dos primeros califas omeyas a artistas bizantinos (de la misma forma que Al Harem II lo hará, tres siglos después, para el mihrab de la Mezquita de Córdoba). Toda su técnica es, por tanto, deudora de las formas y estéticas bizantinas (con sus características teselas doradas, sus perspectivas invertidas, las gamas cromáticas…)

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Lo que es propiamente islámico es su colocación (en el gran patio de la mezquita) y sobre todo su total ausencia de figuras humanas (acaso por el miedo a la idolatría, aunque la cuestión no se encuentra zanjada)

Oleg Grabar los quiso relacionar con los de la Cúpula de la Roca, aunque de maneras más realistas, y planteó la sugestiva hipótesis de que son los árboles los nuevos habitantes de este Edén

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Otras teorías sobre su significado son las de creer estos paneles como una representación del mundo (y sus ciudades), por lo que tendrían (como la cúpula de la Roca) un significado claramente político: la expansión de las conquistas musulmanas precisamente en la primera mezquita aljama y la nueva capital del Islam, Damasco.

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Por último, hay autores que plantean la idea de estos mosaicos como la perfecta representación del Paraíso prometido por Muhammad.(BP).

Abundando en esta idea os pongo algunos fragmentos del Corán y los hadices que relacionan estas imágenes de naturaleza domesticada y Paraíso prometido

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Jardines en que, por debajo, corren ríos. Corán 4, 60

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Los creyentes tendrán toda clase de frutos y perdón. Corán 47 ,16-17

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Álzanse a la puerta del paraíso dos árboles grandes: en el mundo no se ve cosa que se parezca al aroma de estos árboles, a su umbroso fojalle, a la perfección, belleza y elegancia de sus ramas, a la hermosura de sus flores, al perfume de sus frutos, al lustre de sus hojas, a la dulce armonía de los pájaros que sobre sus ramas gorjean, a la fresca brisa que su sombra se respira (…) Al pie de cada uno de ambos árboles corre una fuente de aguas dulces, frescas, puras, que forman dos ríos verdes, semejantes al cristal por su transparencia, cuyo lecho de límpidos guijarros de perlas y rubíes, cuyas linfas son más traslúcidas que el berilo, más frescas que la nieve, más blanca que la leche (hadiz)

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Nabucodonosor II

La Torre de Babel en cuadro de Brueghel

Rey de Babilonia (?, h. 630 – Babilonia ?, 562 a.C.). Nabucodonosor era hijo de Nabopolasar, un general caldeo que, tras la muerte de Asurbanipal, se había proclamado soberano de Elam, Mesopotamia, Siria y Palestina, fundando un Imperio neobabilonio que vino a ocupar el espacio del declinante Imperio asirio.

Nabucodonosor aseguró el dominio de estos territorios derrotando a los egipcios en la batalla de Karkemish (605), todavía en vida de su padre. Muerto Nabopolasar en aquel mismo año, Nabucodonosor le sucedió y se consagró a la tarea de consolidar el imperio que había heredado, combatiendo incesantemente contra sus enemigos, especialmente en la zona sirio-palestina.

A pesar de que Nabucodonosor había ocupado Jerusalén y deportado a muchos judíos a Babilonia, el rey Joaquín de Judá se rebeló en connivencia con los egipcios en el 597; tras recuperar Jerusalén, Nabucodonosor les castigó con una segunda deportación a Babilonia. Puso entonces en el Trono de Judá a Sedecías, que también le traicionó, rebelándose de nuevo en alianza con Tiro y Egipto (586).

Tras un año y medio de asedio, Nabucodonosor tomó Jerusalén por tercera vez, mandó destruir la ciudad y el templo (clave de la identidad del pueblo judío) y envió un tercer contingente de judíos deportados a Babilonia; este «cautiverio babilónico» de los judíos se prolongaría hasta que el imperio fuera conquistado por los persas, quienes restauraron el Templo y permitieron el regreso de los deportados a su país de origen. Tras una dura lucha, Nabucodonosor completó su victoria con la anexión de Tiro (573) y una nueva derrota de los egipcios (567).

Desde entonces, Nabucodonosor se consagró al engrandecimiento de Babilonia, dándole el esplendor que merecía su carácter de capital de un vasto imperio: la rodeó de una doble muralla con puertas monumentales, la adornó con jardines colgantes, reparó puentes y canales y construyó un santuario con un zigurat de 90 metros de altura (identificado con la Torre de Babel del relato bíblico) y un templo al que se accedía por una gran vía procesional.

Ya al final de su reinado empezaron a aparecer síntomas de decadencia, que se manifestaron en la lucha por el poder entre los sacerdotes del dios Marduk y los de Samash; Ciro II aprovechó la debilidad causada por esta pugna para imponer el dominio de Persia sobre Babilonia a partir del 539 a. C.

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Verdi. Nabucco. Va pensiero (Coro de esclavos hebreos) – (+ Video)

“…Va Pensiero” –( vuela pensamiento a la patria!)

Compositor: Giuseppe Verdi

Título original: Nabucodonosor

Estreno: Scala de Milán

Fecha: 1842 – 09 de marzo

Ambientación: Jerusalén y Babilonia en el año 560 a.C.

ARGUMENTO

“Nabucco” se desarrolla en cuatro actos, emplazados en las ciudades de Jerusalén y Babilonia el año 566 antes de Cristo.

Acto primero – ”Jerusalén”

Hebreos y levitas se lamentan por la dura derrota sufrida frente las fuerzas de Nabucco, rey de Babilonia.

Llega Zaccaría, sumo sacerdote judío, junto a Fenena, hija del soberano invasor, a quien éste trae consigo en calidad de rehén, esperando con tal acto negociar el retiro de Jerusalén de los babilonios.

Llega también Ismael, sobrino del Rey de Jerusalen, avisando que las tropas enemigas se acercan ya a la ciudad. Zaccaría ruega a Jehová que las disperse antes de que esa embestida pueda concretarse.

El sumo sacerdote se retira y deja a Fenena bajo el cuidado de Ismael, sin saber que los jóvenes mantienen una secreta relación amorosa.

Más allá del cariño que siente por Fenena, Ismael considera que es su obligación permitirle escapar de Jerusalen, como una forma de retribuir el apoyo que ella le brindara cuando él estuvo preso en Babilonia.

Justo cuando Ismael le comunica el plan de fuga a Fenena, irrumpe Abigail, supuesta hija de Nabucco junto a unos soldados.

Abigail también ésta enamorada de Ismael y le ofrece interceder ante Nabucco para la liberación de los hebreos si él corresponde a sus sentimientos, pero el joven la rechaza.

Mientras tanto, Nabucco ha entrado a la ciudad y los hebreos buscan refugio en el templo, pero el rey invasor tampoco respeta ese recinto sagrado y entra en él con aires amenazantes.

Zaccaría intenta matar a Fenena, pero la joven le es arrebatada de sus manos por Ismael.

No contento con su aplastante triunfo, Nabucco ordena mantener el saqueo del templo.

Abigail jura que hará todo lo posible por exterminar a los hebreos, mientras Zaccaria invoca la maldición divina contra aquél que ha traicionado su patria.


Acto segundo – “El impío”

Escena primera – Aposentos reales de Nabucco, en Babilonia

Por un documento que ha llegado a sus manos, Abigail se entera que no es hija de Nabucco, sino una esclava adoptada por éste. Tal descubrimiento le provoca una ira tan grande que jura vengarse de todos.

Aparece el Sumo Sacerdote de Baal, que viene a hacerle saber que Fenena ha dado orden de liberar a los prisioneres hebreos, aprovechando su calidad de subrogante mientras Nabucco se encuentra en el campo de batalla.

Con la complicidad del sacerdote, Abigail hace correr la falsa noticia de la muerte de Nabucco y decide proclamarse reina de Babilonia.


Escena segunda – Una sala en el palacio de Nabucco

Un levita acude con las tablas de la ley hasta el lugar donde se halla prisionero Zaccaría, quien reza fervorosamente ante ellas.

Poco después llega un grupo de levitas reafirmando ante el Sumo Sacerdote la acusación de traición en contra de Ismael, quien trata inútilmente de defenderse.

Una hermana de Zaccaría, rebate esa acusación señalándoles que Ismael es inocente y, además, que Fenena se la convertido a la religión hebrea.

Pero irrumpe Abigail, para exigir a Fenena que el entregue la corona. En ese momento llega Nabucco, quien luego de ceñirse la corona, se proclama no sólo Rey, sino también Dios de los hebreos.

Un rayo castiga la irreverencia, haciendo caer la corona al suelo, siendo luego Abigail la única que tiene el valor de recogerla.


Acto tercero – “La profecía”

Escena primera – Jardines colgantes de Babilonia

Nabucco ha comenzado a dar evidentes muestras de locura, situación que es aprovechada por Abigail para proclamarse como soberana absoluta.

Una de sus primeras acciones como reina es la redacción de un edicto que condena a muerte a lo hebreos.

Pero las ejecuciones no pueden llevarse a cabo sin la previa autorización de Nabucco. Aparece éste y, como una manera de rechazar la acusación de cobardía que Abigail le infiere, firma el documento pertinente.

Nabucco piensa que los afanes vengativos de la mujer quedarán invalidados cuando ésta se entere de su condición de hija adoptiva. Sin embargo, cuando éste se lo dice, Abigail hace caso omiso de sus palabras y destruye el pergamino que comprueba su verdadero origen.

Nabucco, que sabe de la conversión religiosa de Fenena, se da cuenta que su hija también está condenada a muerte y pide, sin resultados positivos, clemencia para ella a la cruel Abigail.

Escena segunda – Un paraje a orillas del río Eufrates

Cautivos y encadenados, los hebreos evocan con nostalgia a la patria perdida (Es el momento del famoso coro “Va Pensiero”)

Zaccaría se acerca y trata de consolarlos, diciéndoles que el fin de Babilonia ya se acerca.


Acto cuarto – “El ídolo destruido”

Escena primera – Sala en el palacio real de Babilonia

Trastornado por el giro que han tomado los acontecimientos, Nabucco tiene esporádicos momentos de lucidez.

En uno de éstos, escucha gritos que algunos babilonios profieren, mientras Fenena es conducida al cadalso.

Nabucco intenta salir en su ayuda, pero sólo entonces repara que se encuentra prisionero. Desesperado, cae de rodillas e invoca al dios hebreo.

Súbitamente llega un fiel oficial, acompañado de un grupo de soldados. Luego de entregarle una espada, todos salen presurosos a salvar a Fenena y recuperar la corona real para Nabucco.

Escena segunda – Altar de Baal

Todo está preparado para la ejecución de Fenena y la muchacha se apronta para morir elevando una oración a Dios.

En ese instante aparecen Nabucco y sus acompañantes. Luego de abatir al verdugo, el rey ordena destruir el templo del ídolo asirio y decreta la libertad inmediata para los hebreos, a quienes pide que en el lugar edifiquen un templo consagrado a Jehová.

Inesperadamente, Abigail se presenta en el lugar. Arrepentida de su malas acciones se ha envenenado y viene a pedir el perdón general.

Abigail cae desplomada sin vida, mientras Zaccaría corona a Nabucco como rey de los judíos. Todos elevan una alabanza de acción de gracias a Dios.


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La hipocresía europea: una perspectiva palestina – por Saifedean Ammous (Archivo 30 de julio de 2007)

El Muro del Apartheid Israelí.

Cuando estuve en París hace algunas semanas, cada vez que hablaba con alguien sobre la política de Oriente Medio, me abrumaban con frases antiamericanas clásicas: “No tienen cultura y tratan al mundo como si tampoco la tuviera”, “no tienen ética en su política exterior”, “han ido a la guerra por petróleo y por dinero”, etc., usando clichés muy simplificados. Poco después venía el orgullo de sí mismos: “Nosotros los europeos somos diferentes”, “nosotros queremos que nuestra política exterior se base en un concepto de moralidad”, “intentamos promover la justicia en el mundo y arreglar los desaguisados que van dejando atrás los americanos”. Entonces normalmente pasaban a hablarme de la ayuda que Europa da a los palestinos, como prueba de la decencia de los europeos frente a los americanos, sionistas fanáticos que dan billones para mantener el criminal ejército de Israel.

Me gustaría tanto que todo esto fuera verdad…

La política europea con respecto a Palestina/Israel es tan racista, tan corta de miras, tan contraproducente e hipócrita, que casi podría pasar por ser la política americana.

Si nos fijamos en la situación actual en Palestina, observamos una ilegal ocupación israelí, que ha estado reforzándose durante cuarenta años, combinada con colonias ilegales de exclusión étnica, construidas en tierra palestina robada, y con la única red de carreteras con segregación étnica del mundo, con muchas rutas que sólo pueden utilizar los judíos. Un muro de apartheid, considerado ilegal internacionalmente, rodea los pueblos y aldeas palestinos, no sólo aislándolos entre sí, sino aislando a los campesinos de sus tierras, a los niños de sus escuelas, a los pacientes de sus hospitales, y a los trabajadores de sus lugares de trabajo. Israel controla todas las salidas palestinas al mundo exterior, impidiendo no sólo la libertad de movimiento de los palestinos, sino también su economía y comercio. Uno de los ejércitos más potentes del mundo, las “Fuerzas de Defensa de Israel”, es lanzado regularmente contra la población civil de Palestina, asesinando a miles de personas y matando a niños inocentes con la más completa impunidad. El gobierno israelí tiene como viceprimer ministro a un indisimulado fascista que abierta y constantemente llama a la limpieza étnica y al asesinato de masas de los árabes como “la solución” al conflicto. Israel continúa negando a millones de palestinos su derecho legal a regresar a sus hogares, de los que fueron “limpiados étnicamente” en 1948, restringe la propiedad de la tierra exclusivamente a los judíos, y tiene leyes discriminatorias y racistas en innumerables temas, desde el matrimonio a la inmigración.

Frente a esta farsa de justicia, ¿qué es lo único que hacen los europeos? Exigir que los oprimidos, los palestinos, sólo elijan a partidos políticos que “reconozcan el derecho de Israel a existir”, como condición previa para sentarse a una misma mesa y discutir qué hacer acerca de toda esta farsa.

Fijémos antes de nada en que la idea de Hamas –o cualquier partido político palestino– reconociendo el “derecho a existir” de Israel es una idea absurda, no muy distinta a imaginar al club de fútbol del Manchester United reconociendo el “derecho a existir” de Tanzania. Lo que se entiende en los círculos internacionales con el “reconocimiento” de la «existencia» de un estado es aquello que sucede cuando los países intercambian embajadas y establecen relaciones diplomáticas. Nunca excepto con Palestina se ha planteado la idea de que una entidad no estatal reconozca a un estado. Pero es que además los tontos que repiten esta cantinela ignoran oportunamente que Israel no sólo “no reconoce el derecho de Palestina a existir” en un plano formal, sino que activa y deliberadamente está destruyendo cualquier posibilidad de que un estado palestino llegue nunca a ver la luz. Pero a los moralmente superiores europeos lo que más les preocupa hoy sobre Palestina/Israel es el “reconocimiento” de Hamas, y no todos los crímenes citados arriba. Este “reconocimiento” no cambiaría nada sobre el terreno y no influiría en las vidas de la gente de ninguna forma, pero los muros, asentamientos, asesinatos, puestos de control y la política racista de Israel sí lo están haciendo. Sólo cuando este tipo de cosas termine podrá haber paz, independientemente de que Hamas “reconozca” o decline “reconocer”.

Todos los mencionados crímenes de Israel constituyen claras violaciones de los términos de la llamada Política de Vecindad de la UE, mediante la cual los países vecinos de la UE obtienen acceso preferencial a los mercados de la UE y a otra serie de beneficios y ventajas. La UE viene usando su influencia económica y diplomática para conseguir que determinados países desistan de llevar a cabo políticas racistas: hace depender los acuerdos mercantiles de mejoras en los derechos humanos, laborales y de las minorías; ha hecho así que el acceso a la UE de Turquía dependa de los informes sobre los derechos humanos en ese país, y ha disuadido a Austria de incluir a Jorg Haider en el gobierno. Pero, lejos de emprender alguna acción que presione a Israel para que pare algunos de sus crímenes en Palestina, la UE ha elegido cobardemente una política de recompensar las transgresiones que comete este estado, e Israel continúa disfrutando de beneficios extremadamente generosos en su relación con los países europeos, incluso en el comercio de armas.

Lo trágico de la política europea en relación a Palestina hoy no es sólo que es prácticamente indistinguible de la política de los Estados Unidos, sino que está envuelta en buena conciencia y en la convicción impertérrita de que no sólo es la política correcta, sino que es moralmente muy superior a todo lo que se ha hecho hasta ahora. La ayuda económica que Europa suministra es el principal argumento que sostiene este engreimiento.

Mientras los europeos continúan sin hacer nada para poner freno a la destrucción israelí de las condiciones de vida del pueblo palestino, sacan su chequera y calman su conciencia dando dinero a los palestinos. Antes de la elección de Hamas, este dinero servía para sostener la crecientemente impopular Autoridad Palestina, para garantizar su supervivencia y la continuación del triste orden de cosas. Después de la elección de Hamas, intentaron sobrepasar a la Autoridad Palestina enviando el dinero a través de mecanismos cada vez más complicados, ineficientes y a menudo contraproductivos.

El nuevo Auschwitz

He aquí un pequeño ejemplo, como un microcosmos, de cómo funciona toda esta locura: Una aldea palestina tiene un muro que la rodea y que hace imposible a los antaño prósperos granjeros acceder a su tierra, a los pacientes llegar hasta los médicos y a los niños llegar a las escuelas. Naturalmente, la aldea está devastada. Entonces los europeos envían su ayuda calma-conciencias y fomenta-engreimientos, sus “expertos” que van a “salvar” a la aldea, reemplazando a Israel en el deber de ocuparse de las consecuencias de sus crímenes. Traen comida a los granjeros, en lugar de la comida que ellos mismos habrían podido producir, y se ponen a hacer proyectos para enseñar a los palestinos “industrias alternativas”, “nuevos modelos de empresas”, “buen gobierno local”, “desarrollo participativo”, “técnicas educacionales creativas” y otra serie de palabras huecas sin sentido, a las que los palestinos renunciarían con agrado si se quitara el muro, tuvieran un estado independiente y hubiera un mínimo de normalidad en sus vidas. Naturalmente, estos proyectos tienen una vida corta: los fondos pronto se agotan, los “expertos” se marchan, pero el muro del apartheid permanece, el nivel de vida de toda la aldea sigue destruido, y el espejismo de la independencia palestina está cada vez más distante. Y lo peor de todo: la siguiente vez que un desgraciado palestino como yo visite París, le bombardearán con la recitación autocomplaciente de incontables “microproyectos”, y esperarán que se postre ante la poderosa superioridad de la moralidad europea.

Esta combinación de política criminal con caridad futil es lo que Ann Le More analizó en su brillante trabajo, titulado acertadamente: Killing with Kindness: Funding the Demise of a Palestinian State [Matando con amabilidad: Financiando la extinción de un estado palestino].

Un alto porcentaje de los europeos tiene una buena comprensión del conflicto y quisieran ver una política mejor y una solución justa. Muchos europeos emplean cantidades de tiempo y dinero para ayudar a los palestinos, muchos viajando allí como voluntarios para proteger a los palestinos y protestar y documentar la ocupación. Estos espíritus valientes son algunos de mis héroes personales. Hay muchos políticos europeos sinceros y honestos que se han opuesto a esta política. No dudo de la sinceridad de muchos de los que quieren mejorar la vida de los palestinos, y personalmente les estoy muy agradecido. Pero una combinación de indiferencia por parte de muchos y de malicia por parte de aquellos dirigentes que se pliegan a los dictados de los Estados Unidos produce esta política criminal, que da al mismo tiempo ayudas destinadas a aplacar a quienes se preocupan. Los europeos tienen que darse cuenta de que el camino para que las cosas mejoren no es a través de la caridad, sino de una acción política propia, con principios justos y sólida.

Es verdad, Europa ha demostrado haber llevado a cabo acciones humanitarias y de nobles principios en su política exterior hacia muchos países. Los europeos pueden dar más ayuda, enviar más cooperantes y propiciar más acuerdos de paz que los americanos, y sin duda han mejorado mucho en su forma de tratar con el resto del mundo en las últimas décadas. Pero, haga lo que haga Europa, su complicidad con la horrenda opresión que sufren los palestinos eclipsará cualquier discurso que entone sobre su autoridad moral. Después de todo, uno es tan moral como la menos moral de sus acciones.

Por Saifedean Ammous
Rootless, 30 de julio de 2007

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Palmyra (Siria), la ciudad de la reina Zenobia


El declinar de Petra por el agotamiento de sus reservas de agua, motivó que el imperio nabateo se fuera trasladando a tierras ubicadas mas al norte, determinando que Palmyra se convirtiera en la cuidad refugio de las rutas y periplos de las caravanas. Ubicada en medio del desierto sirio, en el mayor de los oasis existentes al sur del mítico río Éufrates, lugar idóneo para el intercambio de mercancías. Allí las caravanas que partían de la India, China y Persia cargadas con sedas, especias e incienso debían parar allí obligadamente si no querían morir sedientas; los comerciantes que traían desde Egipto y Fenicia lanas, vinos o pescados, también estaban forzados a pasar por ella para reponer, abastecerse e intercambiar productos en la ciudad. La creación de impuestos por el aprovisionamiento de agua, el paso por la ciudad y la utilización de sus servicios, la convirtieron en la ciudad más próspera en su tiempo de todo el Oriente Medio.


Una gran estela monolítica del año 137 d.C. «la Tarifa» nos da idea de los costes de sus recursos, contiene inscripciones que detallan las tasas a aplicar a las caravanas. Marca en denarios las comisiones a cobrar por cada compra o venta de esclavos, púrpura, sal, perfumes y otras mercancías, así como el precio del agua que era la partida más importante, debido al gran número de camellos o dromedarios con los que las caravanas contaban, superando estos el millar en muchas de las ocasiones; esta estela regula incluso hasta el oficio de la prostitución.

En el año 64 a.C. el imperio romano se extiende por el Próximo Oriente y Siria es convertida en Provincia Romana, Tadmor (ciudad de los dátiles) es latinizado su nombre con el de Palmyra (lugar de las palmeras). Durante algo mas de 300 años sus reyes son súbditos del “Imperio”, desarrollando el comercio y la prosperidad de la ciudad, pero una vez mas una mujer se convierte en protagonista de la historia, corre el año 267 de nuestra era, Odenato rey por entonces de Palmyra es asesinado presuntamente por su esposa Zenobia y ésta accede al trono.


Así misma se nombraba descendiente de Cleopatra. Hermosa, hábil, cortesana, culta, inteligente y ambiciosa, se rebela contra el imperio de Roma y derrota a su ejército hasta crear su propio imperio que ocupó todo el Asia Menor, llegando sus dominios hasta Egipto.


Con una fuerte personalidad que era su mayor atractivo, arrogante, valiente, guerrera, conquistadora y gobernante; rasgos insólitos para una mujer de aquel tiempo, pero también tolerante con la pluralidad de las creencias religiosas. Sabía hablar todas las lenguas que entonces existían en Oriente y se rodeó de los personajes mas eruditos de su entorno, como el filósofo ateniense Dionisio Longino al que nombró consejero personal y Pablo de Samosata, teólogo y obispo de Antioquia, defensor del acercamiento de posiciones entre cristianismo y paganismo, contando entre los discípulos de este a Arrio fundador del arrianismo, doctrina cristiana muy arraigada en nuestro país en tiempos de los reinos Godos.

Poco duró a nuestra admirada e insurgente reina la independencia y el resurgir de su reino, en el 272 el “imperio” representado por Aureliano concentró un poderoso ejército derrotando a Zenobia, fue hecha presa y trasladada a Roma, donde fue exhibida públicamente en un desfile triunfal para el emperador Aureliano, encadenada con argollas de oro, aunque éste,impresionado por sus cualidades, incluida su enorme belleza, la liberó dejándole pasar el resto de su vida en una villa de la actual Tívoli.

Durante el siglo VII, Palmyra fue tomada por los árabes, un terremoto la convirtió en escombros completamente en el siglo XI, permaneciendo guardada y protegida bajo las arenas del desierto, hasta que a principios del siglo XX comenzó a ser redescubierta y excavada.

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Muhammad el mensajero de Dios (Las bendiciones de Dios sean con él, y la paz)

El Santo Profeta Muhammad (BPD) nació en el año 570 de la era vulgar, hijo de Abdallah, hijo de Abd El-Muttalib. Es descendiente de Abraham e Ismael, de quien habría de surgir, según la promesa de Dios a Agar, una gran nación: «Levántate, toma el niño y tómale de la mano, pues he de hacerle un gran pueblo» (Gén., XXI, 18). Asimismo, Gén., XLIX, 10, dice: «No faltará de Judá el cetro, ni de entre sus pies el báculo hasta que venga aquel cuyo es, y a él darán obediencia los pueblos.»

Puesto que Jesús (la paz sea con él) es de la casa de David, y de la de Judá por tanto, ha de referirse necesariamente el Génesis a un profeta posterior. Por otra parte, en el Nuevo Testamento, en Juan, XVI,7, Jesús (la paz sea con él) anuncia la llegada del Paráclito, que en árabe quiere decir ‘muhammad’, o alabado. Esto dice la Biblia sobre la venida de Muhammad (BP), que cierra el ciclo profético. Según la costumbre de los árabes urbanos, fue encomendado el niño al cuidado de una nodriza beduina para ser criado en el desierto, con los nómadas.

Mientras estuvo con la familia beduina, ésta experimentó grandes portentos. En una ocasión pudieron ver cómo dos hombres, vestidos de blanco, abrían el pecho de Muhammad (saws) y revolvían dentro con sus manos. Más adelante explicaría el Profeta (saws) que se trataba de dos ángeles que habían limpiado con nieve una mota oscura de su corazón, y añadió que Satán toca a todos los hijos de Adán al nacer, excepto a María y a su hijo.

Habiendo regresado a Meca, durante su juventud, Muhammad (saws) viajó en las caravanas, haciéndose cargo de mercancías de otros comerciantes, a los que inspiraba tal confianza que se ganó el sobrenombre de Al-Amin.

Durante uno de esos viajes conoció, en Siria, al monje cristiano Bahira, que reconoció en él la señal de su profecía. A la edad de veinticinco años se casó con Jadiya, una viuda que se dedicaba al comercio, y en cuyas caravanas había trabajado Muhammad (saws). Jadiya le dio al Profeta (saws) dos hijos, que murieron en la infancia, y cuatro hijas. Cuando el Profeta tenía cuarenta años, durante un retiro en el mes de Ramadán en una cueva del Monte Hira, buscando la cercanía al Dios Uno y Único, recibió una visita del ángel Gabriel, que supuso el comienzo de la revelación del mensaje Divino. Su esposa, Jadiya, fue la primera persona en aceptar el mensaje de Muhammad (saws), y después lo hizo su primo, Ali.

El primero en aceptar el mensaje fuera de la familia del Profeta fue Abu Bakr. Había empezado a predicar públicamente su mensaje, lo que provocó la oposición de los politeístas, que temían, no sólo por sus ídolos, sino también por la preeminencia y prosperidad comerciales de Meca, que era también el principal centro de peregrinación al tener la Kaaba, santuario construido por Abraham y consagrado a Dios, pero a la sazón lleno de los ídolos de toda Arabia. Eventualmente, algunos musulmanes hubieron de emigrar a Abisinia para escapar a las persecuciones. Durante una de las peregrinaciones que se solían hacer a Meca, varios hombres de Yathrib, una ciudad al Norte, aceptaron el Islam. Al año siguiente, aún más, y se hizo costumbre emigrar a esa ciudad para sustraerse a las persecuciones de los politeistas.

Cuando la vida del propio Profeta (saws) estuvo en peligro, él mismo emigró a Yathrib, junto con Abu Bakr. Era el año 622 de la era vulgar, y es esta emigración del Profeta (saws), la Hégira, el que marca el comienzo de la era islámica. Asimismo, fue en Medina (‘La Ciudad’, nuevo nombre de Yathrib), donde se estableció la capitalidad del nuevo Estado musulmán. Así, los musulmanes se trasladaron a Medina. Los mequíes no dejaron por ello de hostigarles, y se produjeron en los años siguientes una serie de batallas entre ambos bandos, las de Badr, Uhud, y la de la Trinchera que, en conjunto, afianzaron el Islam y el Estado musulmán.

Esta consolidación permitió al Profeta (saws) enviar mensajes a los dirigentes de los grandes Estados vecinos de la época con una invitación a aceptar el Islam. Una revelación prometió al Profeta (saws) que pronto rezaría en la mezquita sagrada de Meca y, tras tensas negociaciones se efectuó un tratado de paz de diez años con Meca, con lo que comenzó un proceso de aceptación del Islam, y una aceleración de su expansión por la Península Arábiga. Sin embargo, una ruptura del tratado por parte de los mequíes en 630, llevó al Profeta a la cabeza de un ejército a la conquista de Meca, que se rindió.

El Profeta (saws) ordenó limpiar de ídolos la Kaaba, en la que sólo permitió que permanecieran un retrato de María con su hijo. Casi todos los habitantes de Meca aceptaron el Islam. El comprobar cómo los musulmanes acogían sin rencor a sus antiguos enemigos, bien como conversos al Islam, bien como cristianos o judíos con derecho a protección, aceleró el derrumbamiento de la resistencia. El Islam se extendía ya incluso fuera de la Península Arábiga, que había aceptado el Islam en el año 9 de la Hégira, el ‘año de las delegaciones’.

La peregrinación fue, a partir de ese momento, sólo para musulmanes, y en 632, el Profeta dirigió la peregrinación por última vez, durante la cual le fueron revelados los últimos versos del Sagrado Corán (V, 4-5). El 8 de junio de 632, el Santo Profeta Muhammad (saws) murió, siendo enterrado en su casa de Medina, según su deseo.

Fuente: Islam Castellano

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La oscura historia de la Torre de la Malmuerta – Qûrtuba

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Córdoba es una de las ciudades andaluzas más bellas. Su casco antiguo, sus construcciones musulmanas, sus parques, su gastronomía. Muchos acuden a este lugar atraídos por la famosa y conocida mezquita, pero se van enamorados de muchos otros puntos de interés en un primer momento menos conocidos. Una de esas construcciones que suelen pasar desapercibidos es la Torre de la Malmuerta.

La Torre de la Malmuerta es una torre albarrana (es decir, que forma parte de un recinto fortificado) que data del siglo XV. Comenzó a edificarse en el año 1404 sobre otra construcción musulmana, y su misión consistía en defender las puertas del Rincón y del Colodro. Su construcción fue costeada con el producto de multas a tahúres y garitos.

 

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La Torre de la Malmuerta es de planta octogonal y se apoya sobre un arco que corta la muralla que va a descansar en la Puerta del Rincón. Es maciza hasta la altura del arco, ya que a partir de ahí es hueca. Era allí donde se encerraban a los nobles cuando se empezó a utilizar como prisión después de perder su función defensiva. Pero no fue su única función, ya que en el siglo XVIII se utilizaba para hacer observaciones astronómicas Bajo el arco se pueden observar las armas reales y una inscripción casi borrada que ha dado pie a una de las leyendas existentes sobre esta torre.

El nombre de la torre, Malmuerta, ya deja entrever algún asunto turbio ya que es inevitable asociarlo a una persona mal muerta, muerta de manera indebida. Cuenta la leyenda que existió un caballero, ascendiente de los Marqueses de Villaseca, casado con una bella dama. La mujer tenía muy buen corazón y dedicaba su vida a los más pobres, por lo que cada tarde ofrecía su ayuda a quien lo necesitaba, ofreciendo comida y ropa. A pesar de lo bondadoso del acto su marido no sabía nada, ya que éste consideraba que las personas de la alta sociedad no debían relacionarse con los más desfavorecidos.

El marido, ignorante, empezó a sospechar que las salidas de su esposa se debían a encuentros con otro hombre por lo que, presa de los celos, decidió matarla. No obstante, más tarde descubrió la verdad y, avergonzado, pidió perdón al rey. Éste le mandó construir una torre, cuyo nombre seria La Malmuerta, para que siempre permaneciese en su mente.

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