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El misterioso mapa de Pîri Reis – El almirante Turco

El mapa inexplicable

Popularmente conocido como “El mapa inexplicable”, diferentes investigadores han intentado ofrecer una exégesis sobre qué quería representar de verdad su autor. Aunque el mapa fue descubierto en 1929, internet lo ha reconvertido en un curioso fenómeno viral. ¿Qué información real contiene este trozo de cuero de gacela policromado?

El mapa de Pîri Reis

La historia del mapa comienza en 1501, cuando los otomanos capturaron siete naves cerca de las costas españolas. Al frente de la flota se encontraba el capitán Kemal Reis. Uno de los prisioneros decía poseer un mapa dibujado por el propio Cristóbal Colón, por lo que Reis envió a su sobrino Pîri para estudiar el documento.

10 años después, y tras reunir unas 20 fuentes cartográficas de otros saqueos (existe una nota en el mapa que asegura este hecho), Pîri Reis elaboró su propia carta de navegación que fue presentada ante el mismísimo sultán Suleimán el Magnífico, quien, impresionado, lo premió, ascendiéndolo a la condición de almirante.

En el lado derecho del documento se puede interpretar las bien definidas siluetas de la Península Ibérica y de la costa occidental de África. Un entramado de líneas atraviesa el Océano Atlántico, pero no se trata de los meridianos y paralelos a los que estamos acostumbrados, sino de las así llamadas líneas de rumbo, típicas de las cartas que los marinos medievales tardíos usaban para establecer direcciones.

El almirante Turco

“Pîri Ibn Hadji Muhammad” fue un famoso almirante turco nacido en Karatay, provincia de Konya en 1465. Era sobrino de un corsario turco llamado Kamal Reis e inició su carrera como navegante a los doce años, cuando se enroló como grumete en el barco de su tío.

Pîri era un hombre culto que hablaba varios idiomas y tenía una gran afición por la cartografía. Por eso, cuando en uno de sus viajes, se cuenta que logró hacer esclavo a ni más ni menos, que a aquel famoso Rodrigo que dio el grito de ¡Tierra a la vista! en aquel lejano 12 de Octubre de 1492, no pudo resistir a interrogarlo sobre aquel maravilloso viaje y sobre todo, sobre las fuentes en las que el almirante Colón se había basado antes del viaje y que le llevó a descubrir un Nuevo Mundo.

Fruto de la investigación de los mapas de Colón y otros mapas, de su época y más antiguos, elaboró el mapa mencionado. No existe otro mapa igual en este siglo, ni lo hay en manos de nadie. Lo ha dibujado la mano de este hombre y ya está finalizado. Lo ha hecho de unas veinte cartas y mapamundis, que en los tiempos de Alejandro, señor de los Dos Cuernos, fueron dibujados. Muestran las zonas habitadas del mundo. Los árabes denominan jafariye a estas cartas. De ocho jafariyes, de este tipo, un mapa árabe de las Indias, de los mapas de cuatro portugueses que muestran los países del Hind y China dibujados geométricamente y también de un mapa de Colón en la región occidental. Efectuando la reducción a una misma escala de todas estas cartas, ha alcanzado esta forma definitiva. Así, este mapa es tan correcto y exacto para los siete mares como el mapa de nuestros países se considera exacto y correcto por los hombres de mar.

Una vez hubo terminado el mapa, se lo entregó a su señor Suleiman I el Magnífico que lo colmó de regalos y honores por tan gran servicio.

Pasaron los siglos y el mapa fue olvidado por la Historia hasta que el 9 de Noviembre de 1929 fue redescubierto durante las obras de acondicionamiento del palacio Topkapi y en 1932 puesto al conocimiento del gran público gracias a las fotografías publicadas en medios como “Illustrated London News.

Según estudios realizados a mediados del siglo pasado, tanto la costa americana como la antártica están representadas con una exactitud más propia de los mapas de hoy en día, hechos con satélite, que de carta marinas realizadas hace varios siglos. Y no solo eso, sino que está realizado con métodos geométricos y cartográficos imposibles en una época donde aún se debatía la esfericidad de la tierra, como es la división del mapa en paralelos y meridianos, que aunque ya se intuían desde la época clásica, no fueron incluidos en los mapas de forma habitual hasta mucho tiempo después.

Sudamérica

Diferentes dibujos parecen contar algunas historias de los descubrimientos más recientes que habían sucedido en aquella época. Casi con plena certeza, se atribuye uno de ellos a la expedición de Álvares Cabral en el año 1500, explorador que dio con las costas de Brasil cuando los vientos lo sacaron de su ruta hacia las Indias Orientales. Igualmente, en lo alto del mapa se puede ver un barco anclado junto a un pez que transporta dos personas sobre su lomo: una posible referencia a la leyenda medieval de San Brandán de Irlanda.

La gran incógnita, sin embargo, se halla en el lado izquierdo ya que es mucho más difícil adivinar qué zonas o qué países podrían haber sido plasmados en esta parte del mapa.

Destaca el hecho de que se muestre lo que probablemente serían Los Andes y algunos ríos que nacen de ellos, entre los que estarían el Amazonas, el Orinoco y el Río de la Plata. El profesor Charles Hapgood interpreta además que el animal con cuernos que aparece dibujado sería una llama.

No se trataría, sin embargo, del documento que mostraría por primera vez el interior de Sudamérica. Ya en el Planisferio de Caverio y en la carta de Martin Waldseemüller de 1507 aparece una larga cadena montañosa adornada con árboles.

Apoyándose en las teorías de Hapgood, algunos creen descubrir en la parte inferior del mapa una representación de la Antártida en la que sus costas aparecerían carentes de hielo y conectadas sorprendentemente a Sudamérica. Para ellos, se trataría de un dibujo del continente austral de época prehistórica.

El descubrimiento de la Antártida no se daría hasta los años 1820 y 1821, (tres personas se atribuyen el primer avistamiento), hay quienes hipotizan que una de las fuentes de Reis podrían ser mapas de antiguas civilizaciones, culturas desconocidas o, incluso cartas del Imperio Chino, (los primeros en descubrir la Antártida 60 años antes de Colón, según el ex militar británico Gavin Menzies), la teoría más difundida es que lo que aparece en el planisferio no sería más que una versión distorsionada de la costa sudamericana, bien centrada en la parte norte del continente o que abarcaría toda la línea de costa de esta parte del planeta.

El hallazgo del mapa olvidado

En 1929 se estaba llevando a cabo la rehabilitación del palacio de Topkapi, cuando de repente se encontraron con un hallazgo que tendría unas fuertes repercusiones en el mundo de la arqueología: el mapa de Piri Reis. El creador de este mapa fue el almirante de la flota otomana conocido con el sobrenombre de Piri Reis (Muhiddin Piri lbn Haji Memmed), cuya firma aparece en la misma carta náutica.

El mapa de Pîri Reis entra dentro de una obra titulada Bahriye, (sobre la navegación). Esta colección está compuesta por 210 mapas parciales que fechan entre 1513 y 1528. Están pintados sobre pergamino de gacela, y tienen unas dimensiones de 85 x 60 cm.

En esta serie de mapas aparecen dibujados los animales que habitan en cada lugar, así como los habitantes de las diferentes zonas.

Este controvertido mapa policromado fecha del 1513, y en él aparece el contorno del Océano Atlántico. Las costas de Europa, África y las Américas están dibujadas con sorprendente precisión, y con un conocimiento de la zona imposible de explicar.

La América del almirante

Pîri Reis no sólo dibujó el contorno litoral de Sudamérica y la Antártida sino que tampoco pasó por alto ríos ni montañas de un continente que todavía tardaría bastante en ser explorado.

La parte norteamericana del mapa está plagada de errores, al igual que la distribución del Caribe, (omisión de varios grados de latitud y líneas costeras que no encajan). En cambio, el litoral sudamericano oriental está bien perfilado. El conocimiento que se refleja sobre trigonometría esférica es propio de siglos anteriores. Los investigadores que se encargaron de estudiar el mapa llegaron a la conclusión de que esta carta náutica sólo podría haber sido realizada basándose en fotografías aéreas, ya que está hecho con una gran precisión y perfecto detalle. Hasta el momento, el origen del mapa de Pîri Reis es un misterio, ya que las costas americanas habían sido descubiertas muy recientemente, y la Antártida aparece cartografiada con gran lujo de detalles.

La misteriosa Antártida

El matemático griego Ptolomeo creyó en un continente al que llamó Terra Australis, que según sus cálculos debia ser el contrapeso de la masa de tierra del hemisferio norte. La creencia en la existencia de este continente impulsó al navegante británico James Cook a salir en su busca en 1772. Al año siguiente alcanzó su objetivo, pero no pudo avistar tierra por consecuencia de la nieve y el hielo.  El navegante Fabián von Bellingshausen fue el primero en descubrir la masa de tierra de la Antártida en 1819. El primer mapa de la Antártida se hizo esperar hasta las expediciones americanas Deep Freeze de mediados de la década de 1950.

En el mapa de Pîri Reis aparece el continente antártico perfectamente detallado, y estamos hablando del año 1513. Los mapas de la Antártida llegan a ofrecer datos que a nosotros únicamente nos constan después de las expediciones antárticas que suecos, británicos y noruegos llevaron a cabo en 1949 y 1952.

Pero no solo asombra el hecho de que alguien conociera a fondo la existencia de la Antártida y su disposición milimétrica, hay otro aspecto inquietante; el continente aparece sin hielo. Se ha calculado que desde hace más de 6000 años sus costas están literalmente congeladas.

En nuestros días, el mapa se resguarda en el Palacio de Topkapi, en Estambul, Turquía. El presidente turco , Kemal Atatürk, ordenó que la Sociedad de Historia de Turquía realizase una reproducción del mapa en facsímil, la cual fue publicada en 1933. El mapa de Pîri Reis ha sido desde entonces un elemento de orgullo histórico para los turcos, aunque  por el momento no se ha encontrado explicación a tal conocimiento cartográfico en una etapa tan temprana. Fechado en el año 919 del calendario musulmán, correspondiente a 1513 en el cristiano, el mapa original de Piri Reis no suele estar expuesto al público. Es uno de estos misterios que seguirán en la sombra hasta que alguien arroje un poco de luz.

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Hürrem, la favorita del Sultán

La Esclava que se transformó en  Sultana del Imperio Otomano

El origen de Hürrem y sus primeros años en el Harén

Nadie conoce los orígenes de Roxelana ni su verdadero nombre. Roxelana surgió de fuentes occidentales. Ella es más comúnmente conocida como Hürrem Sultana, que significa “La que ríe”. Fuentes históricas afirma que su nombre era Aleksandra Lisowska y nació probablemente alrededor de 1504 en Rohatyn (pequeña ciudad al oeste de Ucrania, en el antiguo reino de Galitzia). También se afirma que ella era la hija de un sacerdote rutenio.

 Lo que se sabe es que fue comprada por el gran visir y mejor amigo de Suleiman, Ibrahim Pasha, y fue, a su vez, un regalo para el SultánRoxelana hizo lo mejor dada su situación. Superó grandes dificultades y se convirtió en la esposa de Suleiman. Daría al sultán seis hijos, uno de los cuales se convertiría en el próximo sultán. Era una mujer de gran belleza que se destacaba de la multitud por su pelo rojo llameante. Era inteligente y tenía una personalidad vibrante.

Suleimán alcanzaría el poder supremo del Imperio Otomano tras la muerte de su padre Selim I en el año 1520. En el momento de su ascensión el nuevo sultán se encontraba ya casado con Mahidevran Gülbahar, con quien tuvo 3 hijos; uno de ellos Mustafa estaba predestinado a ser el heredero del Imperio al ser el primogénito, pero la astucia de Hürrem cambiaría el destino sucesorio.

Pese a que el sultán tenía un numeroso Harén de concubinas y 2 esposas oficiales (Mahidevran y Gülfem Hatun), Suleimán fue atrapado en la red de seducción de Hürrem con quien establecería una intensa relación amorosa; la pasión o el deseo de poder llevaría a esta el solicitar su conversión al Islam, hecho que tenía importantes consecuencias ya que a partir de ese momento si Suleimán quería tener relaciones íntimas con ella, al ser ya musulmana, debería convertirla primero en su esposa, como así finalmente sucedió.

La mujer más poderosa del Imperio

Hürrem, como la esposa de Suleiman, era ahora la mujer más poderosa del Imperio Otomano. Ella dejó el palacio de Harem y se mudó a los aposentos del sultán en el Palacio de Topkapi.  Esto le dio la oportunidad de involucrarse en asuntos judiciales y estatales.  Cuando Hürrem se convirtió en su esposa, Suleimán liberó a todas sus concubinas y  casó a algunas de ellas con sus oficiales de alto rango.

Convertida al Islam, sería ya para siempre Hürrem sultana y pasaría a ser la favorita o “Haseki” del sultán; el hecho de que una concubina alcanzará tal rango, causó profundas críticas dentro de la corte de Topkapi al romper con esa decisión todas las tradiciones otomanas; pronto las envidias se agudizaron entre sus rivales de alcoba, hasta el punto de que Mahidevran acabaría por agredir a Hürrem hecho que provocó la ira del sultán y su caída en desgracia.

Aprovechando la tradición de que el príncipe heredero adquiriese experiencia actuando de gobernador en provincias, Solimán envió a Mustafá a la ciudad de Manisa, (normalmente en la corte otomana la madre del heredero acompañaba siempre a su hijo), hecho que allanó el camino de Hürrem, que comenzó a tener una importante influencia en las decisiones de estado hasta el punto que su figura fue analizada en profundidad por todos emisarios y embajadores extranjeros contribuyendo así a extender su fama. También se convirtió en una de las principales mecenas culturales del Imperio y pasó a controlar con rigor la vida del Harén de palacio.

No pasó mucho tiempo hasta que dio a luz a un hijo llamado Mehmed. Una de las razones por las que Hürrem fue favorecida por el sultán fue porque ambos amaban la poesía.  Suleiman escribiría más tarde el famoso poema a  su favorita:

“Trono de mi nicho solitario, mi riqueza, mi amor, mi luz de luna.

Mi amigo más sincero, mi confidente, mi propia existencia, mi sultán, mi único amor.

El más bello entre los hermosos …

Mi primavera, mi amor alegre, mi día, mi amor, la risa de la hoja …

Mis plantas, mi dulce, mi rosa, la única que no me angustia en este mundo …

Mi Estambul, mi Caraman, la tierra de mi Anatolia

Mi Badakhshan, mi Bagdad y Khorasan

Mi mujer del cabello hermoso, mi amor de la frente inclinada, mi amor de ojos lleno de travesuras …

Cantaré tus alabanzas siempre

Yo, amante del corazón atormentado, Muhibbi de los ojos llenos de lágrimas, soy feliz “.

La leyenda negra de Hürrem

Hürrem daría 6 hijos a Solimán (Mehmed, Abdullah, Selim, Bayezid, Cihangir) y una hija (Mihrimah) pero pese a contar con el amor incondicional de Suleimán, ninguno podría acceder al trono por pleno derecho mientras Mustafá estuviera vivo. Este tema originó uno de los sucesos más oscuros de la vida de Hürrem, ya que su astucia y la de su yerno Rüstem Paşa, gran visir y esposo de Mihrimah, provocaron la injusta muerte de Mustafá quien fue ejecutado por orden de Suleimán al ser falsamente acusado de un intento de destronar a su padre.

También se difundieron rumores de que Hürrem había ejecutado al gran visir de Suleimán, Ibrahim, porque favorecía a Mustafa y Mahidevran en lugar de a Hürrem y sus hijos. Sin embargo, aunque a Hürrem no le gustó Ibrahim, es posible que no haya influido en Suleimán para ejecutarlo. El mal juicio de Ibrahim sobre la larga guerra contra los safávidas puede haber perdido el favor de Suleiman.  Una vez que Ibrahim cayó en desgracia, fue prescindible. Suleimán lo ejecutó porque no tenía ningún uso para él.

La muerte de Mustafá  provocó revueltas en Anatolia y en el seno del ejército, acabando con la influencia de Rüstem Paşa pero no la de Hürrem, quien a ojos del sultán no estuvo implicada y que indirectamente fue la gran beneficiada del suceso ya que sus hijos se ponían en primera línea sucesoria del trono y conseguía el destierro definitivo de Mustafá.

Madre del futuro Sultán

Tras la muerte de Mustafá, Selim, tercer hijo de Hürrem, se convirtió en el principal candidato a la línea de sucesión al trono del Imperio Otomano, dado que sus hermanos mayores Mehmed (el predilecto de Suleimán) y Abdullah, habían fallecido tiempo atrás.

Con todo, el camino de Selim se allanaría aún más con la muerte del joven Cihangir (algunas fuentes consideran que fue de tristeza por conocer el trágico destino de su hermanastro) y la de Bayezid, el cual, tras rebelarse a la decisión de Suleimán de destinarlo como gobernador de Amasya, fue derrotado en Konya por las tropas de Selim, para posteriormente refugiarse en el Imperio Safávida que lo acabaría devolviendo a Suleimán (tras aceptar por él valiosos regalos) para que este lo ejecutase.

Tras la muerte de Suleimán en el año 1566, Selim ocuparía el rango de sultán otomano, cumpliendo así el máximo anhelo de Hürrem de ver a uno de sus hijos como máximo dirigente del Imperio.

Como reina, Húrrem, dio dones generosos a los pobres. Ella construyó mezquitas, escuelas religiosas, casas de baños y lugares de descanso para los peregrinos que viajaban a La Meca.  También encargó a Mimar Sinan, uno de los mejores arquitectos del Imperio Otomano, que construyera la mezquita de Suleimán.  Sin embargo, su trabajo de caridad más famoso fue el Gran Waqf de Jerusalén, que se completó en 1541. Este fue un gran comedor de beneficencia que alimentó a los pobres y necesitados. Hürrem no vivió para ver  la ascensión de su hijo  Selim al trono.

Hürrem sigue siendo una de las figuras más controvertidas de la historia del Imperio Otomano. Muchos afirman que era una mujer intrigante y despiadada, que había ejecutado a cualquiera que se interpusiera en su camino. Sin embargo, sus obras filantrópicas hablan de una reina que cuida a los pobres y hambrientos. Al final, su legado como reina es casi tan elusivo como sus orígenes.

El templo donde descansan los restos de Hürrem está situado apenas a unos metros del lugar donde reposan los restos de Suleimán, el cual tiene eterno descanso en un mausoleo independiente; ambas tumbas, pese a ser relativamente discretas, son uno de los monumentos más visitados de Estambul.

Con información de: History of Royal Women

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Süleyman I El Magnífico – (En turco otomano: سلطان سليمان اول)

Señor de Estambul

Nacido en 1494 en la costa del Mar Negro, Suleimán era el único hijo de Selim I, quien había subido al poder matando a sus hermanos y sobrinos, por lo que ordenó asesinar a los hermanastros de Suleimán para que no tuviera los mismos problemas al heredar el trono. Lo hizo en 1520, a la edad de 26 años, recibiendo también como legado el gran objetivo estratégico que su abuelo Mehmet II no había podido conseguir: conquistar Hungría. ¿Por qué? Porque era la puerta hacia Europa, la primera línea de defensa en la que personajes como Matías Corvino, Janos Hunyadi o Vlad Tepes habían resistido todos los intentos de invasión turca.

El Imperio Otomano conoció su máximo esplendor bajo su gobierno, no sólo por la solidez de la organización administrativa y militar, sino por la ampliación de sus fronteras a su máxima extensión y por el hecho de que Estambul se constituyó en un brillante centro intelectual. Conocido también como Suleimán (o Süleyman, en turco), fue por ello llamado “El Magnífico” en Occidente y “El Legislador” por sus compatriotas.

Suleimán no fue únicamente un gran conquistador. Su labor en el Imperio Otomano fue vasta, modernizando las fuerzas armadas y reformando el sistema judicial; promovió la urbanización de sus ciudades, construyendo presas y acueductos, escuelas y baños públicos, puentes y jardines. Una ingente labor que se le reconoció con el nombre de Süleyman I Kanuni (Legislador); Suleimán el Magnífico, para los europeos.

De estatura superior a la media y miembros bien proporcionados, Suleimán era de tez morena, con una frente amplia y unos ojos negros un poco saltones, cejas prominentes, nariz aguileña y boca bella pero no sensual, labios finos y poblado bigote. Con su porte altivo y reservado y su inteligencia vivaz y reflexiva, Suleimán era un hombre más proclive a la meditación y al juicio que a las decisiones repentinas. La crueldad que había caracterizado a su padre, Selim I el Inflexible, reforzó en Suleimán, como reacción, su amor a la justicia y la paz, y también su gran necesidad del afecto de su familia y amigos, por lo que amó intensamente a Mustafá, su hijo primogénito, a Ibrahim, su amigo de siempre, su brazo derecho y uno de sus grandes visires, y a Roxelana, la favorita de su harén, que se convirtió en su esposa. Su sentimiento por ellos era ciego.

Suleimán vivió una juventud tranquila, pero marcada por el rigor de su severo padre, que lo preparó para su deber futuro. En los palacios de Estambul, la maravilla del mundo, la ciudad ideada y creada para la soberanía, aprendió tanto el uso de las armas como el conocimiento de las letras. Se educó en compañía de los pajes de origen cristiano que algún día se convertirían en sus visires, sus pachás, sus generales y sus gobernadores.

Suleimán El Magnífico

El 30 de septiembre de 1520, Suleimán Khan se subió a una embarcación dorada de 36 remos y se sentó en la popa, entre cojines de terciopelo, telas de seda y algunos eunucos blancos que permanecían de pie frente a él. Poco después, la embarcación navegaba veloz sobre las aguas del Bósforo para entregarlo para siempre a la historia: a los 26 años, tras la muerte de su padre Selim I, Suleimán se convirtió en sultán de los otomanos. El tercer día de la ceremonia de su coronación se dirigió a su pueblo ataviado con un rico vestido de oro, adornado con perlas y diamantes, luciendo en la cabeza un altísimo turbante decorado con una corona de piedras preciosas y con varios penachos compuestos de plumas de garza real, que simbolizaban las diversas partes del mundo sometidas al sultán. Su vida y su destino se ponían bajo el signo del diez, el número de la fortuna para los turcos.

El Gran Conquistador

Cuando Suleimán sucedió a su padre en el trono otomano en 1520, este pueblo belicoso que los mongoles habían empujado hasta la península de Anatolia (la actual Turquía) había llevado a cabo numerosas batallas con los países europeos. Ya en 1354, Orjan conquistó Gallípoli, el primer dominio otomano en Europa, al tiempo que fundaba un nuevo ejército formado por un escuadrón de caballería ligera (akhingi) y un ala constituida por los grandes señores feudales (spahis), que estaba compuesta por los célebres y temibles jenízaros.

Pero en 1521 los húngaros estaban sumidos en una crisis dinástica y Suleimán supo ver en ello la oportunidad. Así que, con un enorme contingente de tropas, avanzó, tomó Belgrado, hizo un alto para embarcarse al mando de una flota descomunal con la que conquistó la isla de Rodas y regresó para atacar Hungría, que también cayó en sus manos levantando la alarma en el resto de Europa.

En 1529, su audacia llegó hasta el extremo de asediar por primera vez Viena, campaña en la que fracasó, pero que volvió a intentar en 1532, año en el que Carlos I, el gran abanderado del catolicismo, hubo de pactar con los protestantes para lograr rechazar la ofensiva. Más tarde Suleimán orientaría sus conquistas fuera del territorio europeo, invadiendo Bagdad y Mesopotamia y llegando hasta la India; pero a la muerte de su vasallo Juan Zapolya en 1541, Hungría quedó anexionada al Imperio Otomano; y en 1543, el mismo año en que Persia pasaba a sus dominios, Fernando I de Habsburgo quedó obligado a pagar al Imperio un tributo anual de 30.000 ducados. Precisamente como consecuencia de la negativa de su sucesor, Maximiliano II, a pagar el tributo, se produjo en 1566 el asalto turco a Szeged, ciudad defendida valientemente por el héroe nacional húngaro Zriny.

Desarrolló campañas en dirección contraria hasta dominar casi todo el mundo árabe; por otro, se alió con el rey de Francia, Francisco I, para adueñarse del Mediterráneo. Así, los corsarios de Barbarroja se hicieron con Argel, Túnez y Trípoli, convirtiéndose en un quebradero de cabeza para Carlos V, que sólo los pudo detener en Malta muchos años después, en 1565, en colaboración con los caballeros de la orden homónima que la defendían.

En 1566, Suleimán se dirigió de nuevo con su ejército hacia los Balcanes. Era su octava campaña continental europea, esta vez contra Maximiliano de Habsburgo, y la decimotercera expedición de su vida. Por entonces, la edad y los achaques habían debilitado su salud. Lo atormentaban la gota y la hidropesía, la hinchazón de las piernas y la inapetencia, y también sufría desvanecimientos. Pese a ello, dirigió en persona el asedio a la fortaleza húngara de Szigetvar.

Roxelana, la favorita de Suleimán

Roxelana, a quien apodó Hürrem (“la risueña”). “Suleimán se distinguió como el primer sultán en someterse a la influencia de una mujer. Había encontrado a alguien que era su par, que no sólo lo satisfacía sexualmente sino que también era su compañera en los asuntos de Estado (…) Con ella, el harén se transformó en un lugar de belleza, de iluminación, en vez de una oscura mazmorra”.

Alev Lytle Croutier

Hürrem (“la risueña”)

Aleksandra Anastazja Lisowska, célebre esposa del sultán Suleimán, ha tenido innumerables denominaciones a lo largo de la historia, así los turcos la llaman Hürrem mientras que la mayoría de los extranjeros han apostado por recordarla por su rojiza melena, de ahí que la denominen como Roxelana.

Los orígenes de Alexandra están envueltos en misterio y existen dispares teorías sobre quien era en realidad, aunque la mayoría de las fuentes citan que sus raíces se encuentran en Galitzia en la actual Ucrania, aunque de aquella pertenecía al Reino de Polonia.

Nacida en un entorno cristiano de principios del siglo XVI, Alexandra tenía unos hermosos rasgos eslavos entre los que destacaba su melena pelirroja, unas características que la convertían en una mujer muy atractiva; fue secuestrada por los Tártaros quienes rápidamente vieron su potencial como esclava sexual (aún era virgen cuando fue capturada) y la misma acabó siendo vendida en un mercado de Estambul para posteriormente recalar en el Harén imperial.

Aunque comenzó en las posiciones más bajas de las labores del serrallo, Roxelana destacaría muy pronto por su simpatía por el que ganaría el apodo de Hürrem (risueña); esta virtud añadida a su belleza y oratoria llamaron rápidamente la atención de Ayşe Hafsa Sultan, madre de Suleimán, que se encargaría en darle una buena educación, tanto en idiomas como en artes palaciegas.

Amor eterno entre Hürrem y Suleimán

El amor de Hürrem y Suleimán se mantuvo firme con los años y de hecho el sultán volvería a romper la tradición al permitir que Hürrem continuase viviendo en palacio, eludiendo la costumbre otomana de que la madre del príncipe heredero se marchase a vivir con el mismo durante su período de formación como gobernador en las provincias remotas del Imperio. Hürrem moriría en 1558 provocando un gran pesar en el alma de Suleimán quien escribiría en desgarrado verso:

“Languidezco en la montaña del pesar
donde suspiro y gimo día y noche
preguntándome qué destino me aguarda
ahora que mi amada se ha ido”.

El sultán hizo construir un mausoleo a su amada justo al lado del suyo en el interior del recinto de la Mezquita de Süleymaniye en Estambul. Hoy este memorial al amor eterno, es visitado por miles de turistas quienes buscan la tumba de Hürrem con el fin rendir homenaje a una mujer excepcional, una concubina que con sus armas de mujer y su extrema inteligencia no solo consiguió apasionar a un sultán sino que hizo cambiar la historia de todo un Imperio.

La muerte del Sultán

Fue en 1566, durante el sitio de la ciudad de Szigetvár. Los defensores se refugiaron en el castillo y resistieron cinco desesperadas semanas. Habían perdido su caballería en una heroica carga suicida y su número era exiguo comparado con el del enemigo. Sin embargo, como era frecuente, la peste se extendió entre los sitiadores matando a 20.000 de sus 100.000 hombres; el sultán fue uno de ellos, cuando estaba a punto de cumplir 72 años. Irónicamente, Szigetvár cayó al día siguiente.

El cuerpo se envió a Constantinopla pero se le extrajeron los órganos internos para enterrarlos allí mismo y darle la satisfacción de reposar, aunque fuera sólo en parte, en el lugar cuya conquista no había llegado a ver por tan poco. Cuenta la leyenda que el corazón y las otras vísceras se guardaron en un ataúd de oro que fue sepultado en un sepulcro de la localidad de Turbek, donde se ubicaba el campamento turco. Los restos de este asentamiento, que acabó arrasado por las tropas imperiales cuando echaron a los invasores en el año 1680, se descubrieron en 2013 siguiendo las indicaciones de un mapa de la época que tiene la inscripción “Aquí yace Suleimán”.

Con información de National Geographic y Biografías y Vidas

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