Mitos: ¿fueron Adán y Eva los primeros humanos?

Paraíso - Peter Paul Rubens,(1610-1615)
Paraíso – Peter Paul Rubens,(1610-1615)

El Mito

Este es el libro de la descendencia de Adán. Cuando Dios creó al hombre, lo hizo a imagen suya. Los hizo varón y mujer, y los bendijo, y les dio, al crearlos, el nombre de Adán. Tenía Adán ciento treinta años cuando engendró un hijo a su imagen y semejanza, y lo llamó Set; vivió Adán después de engendrar a Set ochocientos años, y engendró hijos e hijas. Fueron todos los días de la vida de Adán novecientos treinta años, y murió (Gn 5, 1-5).

La Realidad

Adán y Eva son las divinidades egipcias Geb (la tierra) y Nut (el cielo). Sus hijos son los hijos de la tierra y el cielo.

Al principio del segundo relato de la Creación en el Génesis, nos cuentan que las historias que siguen son sobre la familia del cielo y la tierra. Los personajes principales en esos relatos son Adán y Eva y sus hijos, CaínAbel, lo cual sugiere que la familia de Adán es la familia del cielo y la tierra.

Al principio, la Biblia se refiere a Adán y Eva como «el Adán» y a Eva como «la mujer».  Durante el transcurso de la narración, tiene lugar una sutil transformación en la terminología y estos son conocidos como AdánEva. Aunque se sugiere en estos primeros relatos que Adán y Eva fueron los primeros humanos, hasta Génesis 5, 1 no se produce una conexión directa. En ese momento, la Biblia presenta la primera de varias genealogías que colocan a Adán como el antecesor de la raza humana, trazando una línea de descenso que pasa por Noé hasta los patriarcas bíblicos.

Adán y Eva no eran los mismos humanos creados el sexto día. Ellos fueron creados «al tiempo de hacer el Señor Dios la tierra y los cielos», lo cual tuvo lugar el segundo día. ¿Fueron ellos unos humanos distintos a los creados el sexto día, o fueron originariamente algún tipo de divinidades cósmicas?

En el mito babilonio de la Creación, los cielos y la tierra eran las mitades seccionadas de un monstruo muerto conocido como Tiamat. Puesto que estos dos trozos de cuerpo sin vida no engendraron a ningún hijo, el mito babilonio no puede servir como prototipo para la narración bíblica.

Sin embargo, si analizamos el mito heliopolitano de la Creación, encontraremos parte del material de origen para el segundo relato de la Creación.

Según los heliopolitanos, Geb (la tierra) y Nut (el cielo) tuvieron tres hijos, Osiris, Set y Horus, y dos hijas.

Las relaciones entre los miembros de esta familia protagonizaban un papel importante en la mitología egipcia. Un relato cuenta cómo Geb (la tierra) y Nut (el cielo) desobedecieron a la divinidad principal y de cómo ésta castigó a Nut con dificultades para dar a luz. Otro cuenta cómo Shu (el firmamento, hijo de Atum y padre de Geb) extrajo a Nut del cuerpo de Geb y separó el cielo de la tierra. Y una tercera explica cómo uno de los hermanos mató al otro hermano, y de cómo el tercer hermano fundó la línea de los herederos legítimos al trono egipcio.

A muchos de los que conocen el relato de Adán y Eva probablemente estarán familiarizados con estas tramas. Dios separó a Eva del cuerpo de Adán; los dos desobedecieron la orden de Dios; Dios castigó a Eva con dificultades para dar a luz; Adán y Eva tuvieron tres hijos, Caín, Abel y Set, de los cuales uno, Caín, asesinó a otro hermano, Abel y el tercero fundó la línea de descendientes desde Adán hasta Abraham.

Los dos esquemas genealógicos coinciden tanto que uno no puede llegar a otra conclusión: el Génesis recibió la influencia del modelo egipcio. Esto significa que Adán y Eva tuvieron una encarnación original como las divinidades egipcias Geb, Nut y sus tres hijos, Caín, Abel y Set, en correspondencia con los tres hijos de Geb y Nut, Osiris, Horus y Set.

Los editores posteriores de la Biblia, sin embargo, tuvieron problemas a la hora de presentar estos relatos sobre las antiguas divinidades egipcias. Por una parte, los hebreos eran monoteístas y no creían en estos dioses; por otra parte, estos relatos tenían una gran difusión y eran muy conocidos. Los editores de la Biblia decidieron desmitificar las divinidades y reescribir los relatos como si trataran sobre humanos en vez de dioses.

Por consiguiente, cuando intentaron integrar los dos relatos bíblicos de la Creación en un único relato continuo, tuvieron que cambiar los relatos para dar a entender que Adán y Eva eran los primeros humanos, idénticos a los humanos nacidos el sexto día. Esta interpretación ha ejercido una gran influencia a lo largo de la historia sobre los teólogos judíos y los teólogos cristianos.

Sin embargo, a pesar de los hábiles y exitosos esfuerzos de los editores, continuamos viendo una gran cantidad del simbolismo mitológico original.

Por G.Greenberg

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