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IRÁN: El imam Jomeini le ha dado vida al pensamiento político y social del Islam

Imam Jomeini (que descanse en paz) fundador de la República Islámica de Irán

«El pensamiento islámico estaba encerrado y no podía extenderse al campo social y político. El Imam Jomeini ha logrado romper esta caja y le ha dado vida al pensamiento político y social del Islam. Varias tendencias se oponían al imam, una de estas tendencias era la de los movimientos de izquierda que eran activos antes de la Revolución, y el de los movimientos pro-occidentales que han reaparecido recientemente y se han opuesto al principio de la wilayay del Faghi y están en pro de una república tipo occidental.

Otros movimientos conservadores islámicos existían también en la época. El objetivo del imam era poner al día el pensamiento islámico auténtico enseñado en los centros islámicos. Estamos hoy en día, en presencia del imam para renovar nuestra alianza con sus objetivos y su pensamiento», comenta Ali Larijani.

El 4 de junio de todos los años, los iraníes conmemoran el aniversario del fallecimiento del Imam Jomeini (que descanse en paz). La ceremonia suele contar con una presencia multitudinaria de iraníes e invitados de varios países del mundo.

La Historia de las luchas de los pueblos del mundo siempre nos recuerdan las grandes figuras que han sido la manifestación de la voluntad de las masas. En la historia de las luchas islámicas del pueblo iraní, hallamos un nombre brillante, Imam Jomeini, quien ha sido el símbolo típico del amor por la libertad y la independencia del servilismo.

Un estudio profundo y objetivo de las luchas populares nos demostraría que sólo unos pocos líderes han denunciado al colonialismo y han preparado el camino para lograr su meta, confiando en la fuerza del pueblo y en su propia ideología. El Imam Jomeini es un ejemplo histórico al respecto, ya que además de acusar minuciosamente a los imperialistas de turno por sus maquinaciones contra Irán y los musulmanes, se constituyó en intérprete de su pueblo inspirado por la ideología revolucionaria del Islam. Él es un ejemplo de firmeza y perseverancia en su larga marcha contra la autocracia y el colonialismo.

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SEMITAS Y ANTI- SEMITAS, ESTA ES LA CUESTIÓN por Joseph Massad


En el siglo XIX y con el auge del racismo biológico europeo, quienes odiaban a los judíos no tardaron en abandonar las diferencias religiosas como base del odio hacia los judíos de la época inmediata a la Ilustración. Así que como la religión ya no podía formar parte de la argumentación que podía usarse en la Europa “racionalista y científica”, se tenían que encontrar nuevas razones para el odio hacia los judíos, lo que no quiere decir, sin embargo, que algunas ideas religiosas no puedan racionalizarse. Con frecuencia así ha sido. Una vez que la Reforma protestante se adueñó de la Biblia hebrea para su nueva religión y al situar a los judíos europeos de la época Moderna como los directos descendientes de los antiguos hebreos, a partir de la Ilustración los que odiaban a los judíos, comenzaron a identificarlos como “semitas” sobre la base de que sus presuntos antecesores habían hablado en hebreo. Pero la realidad es que los antiguos hebreos hablaban arameo, la lengua en que se escribió el Talmud, así como algunas partes de la Biblia. Basados en esta nueva taxonomía filológica y en las correlativas clasificaciones biológicas racistas, a los judíos se les dotó de esa categoría lingüística que pronto se transformó en categoría racial. De acuerdo con ello, quienes odiaban a los judíos comenzaron a denominarse ellos mismos “anti-semitas”. De esta manera, el objeto del odio del antisemitismo europeo han sido siempre los judíos europeos.

Hoy en día, las afirmaciones de muchos en el sentido de que cualquier manifestación de odio contra los judíos en cualquier lugar geográfico de la tierra y en cualquier periodo histórico es “anti-semitismo” presentan un grave desconocimiento de la historia europea del anti-semitismo. Mientras que la opresión, la discriminación y el odio contra las comunidades judías por el hecho de estar constituidas por judíos se han producido en muchos periodos de la historia europea, los fundamentos de ese odio son muy diferentes de los del moderno anti-semitismo, habida cuenta de que lo que lo originaba no eran razones científicas o biológicas o filológicas sino religiosas y otras de carácter político y económico que convertían a los judíos en cabezas de turco. Estas consideraciones pueden resultar intrascendentes para quienes sólo pretenden producir una historia lacrimógena de los judíos europeos, pero resultan cruciales para entender de qué manera las identidades desde la Ilustración europea se establecen de forma muy distinta a como lo hicieron en periodos anteriores, y cómo funcionan con nuevos argumentos útiles para el nacionalismo, el racismo, la opresión, la discriminación y la liberación y para los modernos mecanismos que se pusieron en práctica para institucionalizar semejantes identidades y categorías humanas.

El argumento defensivo de muchos para afirmar que los árabes no pueden ser “anti-semitas” porque ellos mismos son “semitas” es asimismo erróneo y superficial. En primer lugar, debo dejar claro que no creo que nadie sea “semita” como tampoco creo que nadie sea “ario”, y no creo que los árabes ni los judíos deban sentirse orgullosos de autodenominarse “semitas” porque fueron los racistas europeos quienes les clasificaron como tales. Pero si la historia del anti-semitismo cristiano europeo fue una historia cuyo objetivo principal era escoger a los judíos como objeto de discriminación y exclusión, la historia del orientalismo europeo y del colonialismo es la de considerar objetos de esa discriminación, entre muchos otros, a los árabes y a los musulmanes. Lo que no quiere decir que los árabes no fueran considerados semitas por las clasificaciones filológicas y racistas europeas, porque en efecto lo fueron. Ni significa que mucho del odio de los árabes hoy no derive del anterior anti-semitismo que puso la diana en los judíos. Porque así es. La historia del orientalismo europeo tiene una gran complicidad con el anti-semitismo del que derivan muchas de sus representaciones de los antiguos y modernos árabes y de los antiguos hebreos y judíos modernos. Tal como puso de manifiesto hace ya un cuarto de siglo Edward Said en su clásica obra Orientalismo, “Lo que no ha sido suficientemente resaltado en la historia del moderno anti-semitismo ha sido la legitimación de semejante atavismo en la clasificación que llevó a cabo el orientalismo, y… la forma en que esa legitimación académica e intelectual ha persistido durante la época moderna en los debates sobre el Islam, los árabes y el Oriente Próximo”. Said añade: “La transferencia de la animosidad popular anti-semítica desde los judíos como objetivo a los árabes se llevó a cabo suavemente, aunque la imagen era en esencia la misma”. En el contexto de la guerra de 1973, Said comentó que los árabes habían sido presentados en Occidente con un aspecto “claramente ‘semítico’: narices acusadamente ganchudas, miradas lascivas en su caras bigotudas que recordaban obviamente (a una gran parte de poblaciones no semíticas) que los ‘semitas’ estaban en el fondo de todos ‘nuestros’ problemas”.

Es importante entender esto porque mucha gente en el Mundo Árabe y en otras partes piensa que los judíos europeos son los que decidieron denominarse “semitas”, en lugar de creer que fueron cristianos racistas europeos quienes inventaron el término. Desde luego esta confusión es comprensible dado el hecho de que el sionismo, que adoptó en su totalidad la ideología anti-semita, llamaría a los judíos “semitas” y empezaría a considerarlos semitas racialmente desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. En este sentido no sólo muchos árabes creen que “semitas” es una categoría inventada por los judíos sino también lo creen muchos judíos europeos que fueron (y en algunos contextos todavía continúan siéndolo) víctimas de esta denominación anti-judía.

Pero todo ello es muy diferente de la falsa afirmación de que los “árabes no pueden ser “anti-semitas” porque ellos mismos son semitas”. En la actualidad, existen árabes que son anti-judíos, y que no han tomado prestada su retórica anti-judía de la experiencia en Palestina sino de la europea del anti-semitismo. El punto clave radica en que los árabes cristianos y los musulmanes pueden ser anti-judíos de la misma forma que, con frecuencia, los judíos- los judíos estadounidenses e israelíes- son racistas anti-árabes incluso aunque muchos de ellos utilizan el denominativo de “semita” para ellos mismos. Porque en efecto, hoy un enorme y desproporcionado número de propagandistas del racismo anti-árabe en Estados Unidos e Israel así como en Europa occidental son judíos. Pero existe, asimismo, un número desproporcionado de judíos entre los que defienden a los árabes y a los musulmanes contra el racismo euro-estadounidense e israelí, y contra el anti-semitismo. No obstante, en Occidente, la mayoría de quienes odian a los árabes y a los musulmanes siguen siendo los cristianos europeos y estadounidenses.

A menudo, los sionistas y sus partidarios subrayan que la negación del holocausto en el Mundo Árabe es la evidencia principal del “anti-semitismo árabe”. He escrito en todas partes que cualquier árabe o palestino que se niega a reconocer el holocausto cae en la lógica sionista.

Mientras que la negación del holocausto en Occidente es en efecto una de las manifestaciones más fuertes de anti-semitismo, la mayoría de los árabes que no lo reconocen lo hacen por razones políticas y no por motivos racistas, precisión que incluso reconoce el orientalista Bernard Lewis, que es anti-árabe y anti-musulmán. Esa negativa se basa en la falsa afirmación sionista de que el holocausto justifica el colonialismo de los sionistas. La teoría sionista es la siguiente: habida cuenta de que los judíos fueron víctimas del holocausto, tenían derecho a la colonización de Palestina y al establecimiento de un estado judío colonialista allí. Los árabes que niegan el holocausto consideran el razonamiento sionista correcto, pero dado que al mismo tiempo rechazan el derecho de los sionistas a colonizar Palestina, el único argumento que les queda es el de negar que existiera el holocausto, lo que, en su razonamiento, despoja al sionismo de su argumento “moral”. Pero el hecho de que los judíos fueran masacrados no concede a los sionistas el derecho a arrebatar la patria de otros y a masacrar al pueblo palestino. La opresión de un pueblo no justifica el derecho para que, a su vez, oprima a otros pueblos. Si los árabes que no aceptan el holocausto, se negaran a aceptar la lógica criminal del sionismo que justifica las matanzas y la opresión de los palestinos apelando a él, entonces ya no necesitarían utilizar argumentos espurios. En mi opinión, todos quienes en el Mundo Árabe niegan la existencia del holocausto son sionistas.

Cualquiera que crea en la justicia social y se oponga a la opresión racista, debe solidarizarse con las víctimas del holocausto, especialmente con los judíos europeos, el 90 por ciento de los cuales fueron exterminados por un régimen criminal y genocida. Tales personas deben, de la misma manera, oponerse a la apropiación sionista del holocausto para justificar las políticas racistas y colonialistas de Israel. El intento de quienes niegan el holocausto de rebajar el número de víctima es indecente, porque tanto si las víctimas fueron un millón como si fueron diez los millones de judíos exterminados, en cualquier caso se trató de un genocidio, aunque ello no pueda justificar la opresión de Israel sobre los palestinos. Ese obsceno baile de números por parte de quienes niegan el holocausto es escasamente diferente de la negativa sionista judía de la Nakba palestina y son similares a los continuados intentos sionistas de rebajar el número de los refugiados palestinos. Aunque la Nakba y el holocausto no tienen posible equivalencia, la lógica de negarlos es, sin embargo, la misma. Quiero dejar claro aquí que la Organización para la Liberación de Palestina y la mayoría de los intelectuales palestinos desde los años 60, han escrito y proclamado su solidaridad con las víctimas del holocausto judío y han atacado a quienes niegan que tuvo lugar. Al contrario de la negativa oficial y no oficial de los israelíes de la expulsión de los palestinos y el número de refugiados, quienes rechazan el holocausto no ocupan ninguna posición relevante en la OLP ni tienen legitimidad entre los intelectuales palestinos.

Hoy, vivimos en un mundo donde el odio a los árabes y a los musulmanes, que deriva del anti-semitismo, es evidente por todas partes. No son los judíos quienes están siendo masacrados a millares por al anti-semitismo árabe, sino muy al contrario son decenas de miles los árabes y los musulmanes asesinados por el antisemitismo cristiano de Estados Unidos y Europa y por el judaísmo israelí anti-semita. Los anti-semitas han descrito a los judíos como provocadores de corrupción, banqueros y financieros que controlan el mundo, como subversivos comunistas y como envenenadores de pozos cristianos, a los árabes y musulmanes en la actualidad se los presenta como quienes controlan los mercados del petróleo y como resultado detentan el control del mercado financiero mundial, los que promueven el odio por la corrupción de las civilizadas sociedades cristianas y judías como violentas terroristas, y como eventuales asesinos de masas, no con venenos semíticos judíos sino son armas nucleares, químicas y biológicas (que hasta ahora no se han encontrado). Por ejemplo, Michael Moore que se siente reivindicativo en su reciente documental, Fahrenheit 9/11, al denunciar la parte de la economía estadounidense que controlan los financieros saudíes olvida mencionar la mucha, mucha mayor participación estadounidense en la economía saudí. El anti-semitismo está vivo y bien presente por todas partes pero sus víctimas principales son los árabes y los musulmanes y no los judíos. Tenemos que luchar contra todo anti-semitismo sin que importe cuál sea el objeto de su opresión, los árabes o los judíos.

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* Joseph Massad es profesor de Política Árabe moderna y de historia de las ideas en la Universidad de Columbia en Nueva York.

http://weekly.ahram.org.eg/2004/720/op63.htm

Traducido para Rebelión por Felisa Sastre.

Gentileza del Blog de Abdo Tounsi


Reel Bad Arabs 2º Como Hollywood desprecia a los árabes y a los musulmanes

Como Hollywood desprecia a los árabes y a los musulmanes.

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RECETA DE COMO SE HACE EL LABAN-SABORES DE MEDIO ORIENTE

Conducción Nadima Khalil

Conducción Nadima Khalil

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RECETA DE COMO HACER SHAWARMA-SABORES DE MEDIO ORIENTE

RECETA DE COMO HACER SHAWARMA-SABORES DE MEDIO ORIENTE

El Shawarma se origina aproximadamente en el año 1243 d.C , es un platillo del Medio Oriente que hoy en día se come en diferentes partes del mundo . En México alrededor de los años 20 fue introducido por inmigrantes del Medio Oriente, como Líbano, Siria, entre otros. Desde ése entonces se ha vuelto parte del platillo popular, que es llamado taco árabe y que es vendido en ” taquerías orientales”. El platillo se ha adaptado a la cocina mexicana cambiando lo que es la pita o el pan árabe por la tortilla. Y ahora lo que llamamos taco árabe o aún más conocido; al pastor, es acompañado con cilantro cebolla y piña.

Conducción Nadima Khalil

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Artista palestino sella pasaportes … MABRUK !!!

Cuando los turistas ingresan a la ciudad de Ramallah, en Cisjordania, se encuentran con el artista palestino Khaled Jarrar. El les pregunta si quieren un sello extra oficial de ingreso a Palestina.

[Khaled Jarrar, Diseñador del sello de Palestina]: «No existen sellos para el estado de Palestina, nadie sella a las personas que ingresan a Palestina. Entonces, pensé que yo debería hacerlo, y comencé a sellar los pasaportes.» Los palestinos viven bajo la ocupación y no cuentan con los derechos de establecer sus propios controles fronterizos. Jarr está convencido de que el sello que el diseño tiene un fuerte mensaje político.

[Khaled Jarrar, Diseñador del sello de Palestina]: «Yo creo en el arte transformador, que incita al cambio. Y el arte que yo estoy haciendo es una declaración política.» Algunos turistas se preocupan de que el sello les traiga problemas luego en la frontera Israelí.

[Joseph Smith, Turista de Nueva Zelanda que se rehusó al sello]: «Es bastante difícil ingresar al país, y luego he oído que es bastante difícil salir del país; asi que quizás me sea más fácil así y me harán menos preguntas en la frontera. Pero yo apoyo al estado de Palestina.» A otros turistas les entusiasma mucho el proyecto.

[Morjana Benedetti, Turista de Italia que acepto el sello]: «Yo apoyo mucho la causa Palestina, y opino que están bajo una ocupación. Asi que me parece indignante que no tengan el derecho de tener su propia autoridad. Entonces creo que esto es un símbolo para ellos, es una tontería, pero es como un país. Me ponen un sello de Israel pero no me ponen un sello de Palestina… De este modo, tengo un sello de Palestina.»

[Zanet Stepian, Turista de Polonia que acepto el sello]: «Decidí que me sellen mi pasaporte, con el sello de Palestina, porque yo creo que esta tierra le pertenece a los palestinos. Y mi sello de Israel está en otra página que puedo desechar luego.» Los palestinos quieren establecer un estado independiente en Cisjordania y en la Franja de Gaza, y que Jerusalén Oriental sea su capital. Casi 20 años de idas y vueltas en las negociaciones no han podido resolver el conflicto. Los palestinos dicen que solicitarán la condición de estado a las Naciones Unidas en septiembre.


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Las exportaciones de armas españolas

Quieren quedar bien con Dios ... y con Israhell ...

Israel, que no se caracteriza por ser dejado en temas de defensa, permite que salgan unos helicópteros que llegaron a España por barco, que podrían haber acabado en Gaza o en Irán directamente.

El mercado internacional de material de defensa siempre ha tenido algo de oscuro, y de grandes implicaciones políticas con aliados desconocidos: recordemos el proceso Irán Contra o el armamento de los guerrilleros afganos contra la Unión Soviética vía Egipto, y que tan bien reflejó la popular película La Guerra de Charlie Wilson.

En España en los últimos años, todos estos fenómenos aparecen con muchos claroscuros. Vendemos buques de combate a Venezuela, gran aliado estratégico de Irán, y nos pasamos años repitiendo que son poco más que unos pesqueros un poquito armados. Luego nos venden este contrato con la clara oposición de Estados Unidos –al que todavía consideramos aliado– como el gran logro de Zapatero y Bono, que gracias a sus relaciones y astucia política iban a salvar la situación de los astilleros españoles. Para luego enterarnos que de esto nada de nada. O sea que sin comisiones, de contrato nada; o sea como siempre. Claro que si el acuerdo era entre un gobierno y otro gobierno, y un astillero del gobierno, ¿a quién había que pagarle las comisiones? Piénsenlo un minuto.

Exacto.

Otras veces un gobierno vende unos carros de combate a Colombia para ayudar en su guerra contra la guerrilla, y el siguiente lo cancela aduciendo que Colombia no los necesita… pero dos años más tarde le vende obuses, que sí los necesita. Todo lo cual no lo enjuicia el país soberano que compra, sino el que vende, que dice saber mejor que el primero sus necesidades. Así es España.

Otras veces nos rasgamos las vestiduras porque vendimos bombas de racimo a Libia cuando todo el mundo podía hacerlo, y ahora nos acusan por haberlas vendido; éste, por cierto, es un caso similar a la historia del pepino… lo que molesta es que el pepino lo vendan otros.

Y el último episodio con el que nos sorprenden es una trama de helicópteros israelíes que aparecen aparcados en Sabadell para ser vendidos a Irán: y nos enteramos de la operación porque en el documento de aduanas de ingreso en España los astutos iraníes pusieron que venían a comprar helicópteros israelíes. Esta sí que es una buena novela.

Israel, que no se caracteriza por ser dejado en temas de defensa, permite que salgan unos helicópteros que llegaron a España por barco, que podrían haber acabado en Gaza o en Irán directamente, y aparece una empresa española capaz de poner esos helicópteros en vuelo; que debería ser contratada inmediatamente por el Ministerio de Defensa para mantener todas las antiguallas que todavía operan en España, por cierto.

Mientras, el Gobierno continúa negociando una posible venta de carros de combate alemanes fabricados en España a Arabia Saudita. Lo cual sí que es rizar el rizo. Debe ser que los sauditas prefieren un carro con faralaes que hacer directamente el negocio con Alemania. Y mientras, el Gobierno continúa ocultando sus muy cuidadas relaciones comerciales con Israel para no herir sus propias susceptibilidades. Al menos, entre tanta arma exportada oscuramente, tenemos una buena noticia: los pepinos no eran armas bacteriológicas y por tanto fueron exportados legalmente.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.