Archivo de la etiqueta: Jabón

La industria del jabón y el olor a laurel de Alepo

Después de años de guerra, Ali Shami reanudó la producción de jabón en su humilde taller en las afueras de Alepo, y el olor del laurel comenzó a dar vida a una industria.

A pesar del silencio que rodeó a los talleres durante los años de conflicto en Alepo, Ali o Abu Omar insistieron en reanudar el «trabajo con poca producción» después de una restauración limitada de su fábrica en la aldea de Neirab, al sureste de Alepo, que ha estado llena de fábricas y trabajadores.

    • «No detuve la producción durante los años de guerra, ni siquiera en cantidades limitadas. Fui llevando jabón de un lugar a otro, pero este taller tiene un sabor especial», dijo Abu Omar, de 44 años.

Abu Ali, quien heredó la profesión de su padre y su abuelo, fue uno de los primeros en regresar a sus fábricas; reabrió sus puertas en enero, luego de haber cerrado desde 2012, fecha de los enfrentamientos en la ciudad entre las tropas del gobierno y las facciones de la oposición que compartían el control.

    • En el taller,  los trabajos de restauración incluyeron una puerta de hierro en la entrada y equipos en las salas principales de máquinas. El asfalto todavía falta en el camino, mientras que los efectos de las municiones en las paredes son claros.

Cinco trabajadores rotan el aceite mezclado bajo la supervisión personal de Abu Omar, antes de cocinarlo en fuego; luego se distribuyen en moldes en el suelo, mientras que otros cinco cortan el jabón y luego lo envasan.

Antes de este año, el taller producía aproximadamente 800 toneladas de jabón al año, y este año recuperó aproximadamente la mitad de su producción. A diferencia de otras industrias, «la industria del jabón no depende de las máquinas. Se basa en la fuerza laboral, la combinación exitosa, el cariño de los habitantes de Alepo y su amor por la profesión».

El secreto de la profesión

Después de su salida de Alepo en 2012, Abu Omar intentó producir jabón en otras ciudades, como Tartous y Damasco, sin lograr mantener la misma calidad. «El clima de Alepo es muy bueno para el jabón y la gente de Alepo conoce el secreto de la profesión y soporta las dificultades de la industria del jabón», dice.

    • «El jabón de Alepo se distingue de los jabones del mundo porque está hecho de aceite de oliva puro, a diferencia del jabón europeo, que se apoya en grasas animales o jabón asiático mezclado con aceites vegetales que no se derivan de las aceitunas«, agrega con orgullo, sosteniendo un pedazo de jabón en la mano.

La industria tradicional se vio afectada durante las batallas que finalizaron a fines de 2016 con el control de las fuerzas gubernamentales y el apoyo ruso a los vecindarios orientales, después de años de bombardeos, asedio y la evacuación de miles de civiles y combatientes de la oposición.

    • «Nos enfrentamos al peligro, la destrucción de las instalaciones y la interrupción en la producción del aceite de oliva», dijo. A pesar del regreso de la estabilidad a Alepo, la industria todavía sufre la «escasez de mano de obra, la necesidad de materias primas y la emigración de trabajadores calificados en el extranjero».

Docenas de fabricantes de jabón todavía están esperando para completar la renovación y el procesamiento de sus plantas antes de volver a abrir, como Hisham Jubaili.

    • El taller «Jubaili», ubicado dentro de la antigua muralla de Alepo, ha vivido durante varias generaciones y ha estado en línea con el nombre de la familia durante décadas y se remonta al siglo XVIII.


Treinta mil toneladas

La planta de Jubaili de tres niveles, cubre un área de aproximadamente 9,000 metros cuadrados, el taller más antiguo de Alepo. Pero la guerra obligó a su 50º propietario a cerrar en 2012.

La fábrica, que está rodeada por bóvedas revestidas de piedra, sigue en pie, a pesar del agrietamiento de algunos pilares de madera del techo, algunas partes están quemadas y parte de su equipamiento fue robado.

    • Antes del estallido del conflicto, la ciudad de Alepo y sus alrededores incluían unos 100 talleres para la fabricación de jabón de laurel, con una producción de unas treinta mil toneladas, según el Comité de fabricación de jabón de laurel, que encabeza Jubaili. Pero muchos de los fabricantes de jabón Halabi se mudaron a Damasco, Homs o Tartous, mientras que otros emigraron a Turquía, según Jubaili.
    • Durante los años de conflicto, la producción cayó por debajo de 1,000 toneladas. Hoy en día, la industria del jabón ha comenzado a recuperarse con una producción de casi 10,000 toneladas.
    • «El jabón es un tesoro nacional para el pueblo sirio. Al igual que Arabia Saudita el petróleo, Suiza el chocolate, y Alemania los autos, Alepo exporta al mundo», dijo.
    • «Desde este taller y otros, el olor a laurel llenó Alepo», dijo. «Nadie visita la ciudad sin comprar de sus dueños».

Con información de Thawra

©2019-paginasarabes®

Jabón de Alepo, Un producto de Medio Oriente

Historia del jabón

Un elemento de higiene imprescindible y tan común en todos los hogares tiene sus orígenes en la antigua Sumeria. Se cree que el jabón se inventó hace unos tres mil años. Se han encontrado en la Mesopotamia tablillas de arcilla sumerias que mencionan la mezcla que se obtenía de hervir aceites con potasio, resinas y sal y sobre su uso medicinal.

El origen del jabón

Los fenicios lo fabricaban con aceite de oliva y soda cáustica (o carbonato de sodio) obtenida a partir de las cenizas de la combustión de plantas halófitas (plantas que viven en las salinas) como la salicornia o la salsola.

Recetas parecidas se seguirían utilizando en Siria. El jabón sirio, procedente de la ciudad de Alepo,  se sigue fabricando hoy día con el mismo método tradicional y con aceite de oliva y aceite de laurel.

Los egipcios se frotaban con la mezcla obtenida del natrón (un carbonato de sodio mineral extraído de los lagos salados después de la evaporación del agua), tierra de batán (una arcilla poco elástica que tiene la propiedad de absorber las materias grasas) y altramuces remojados en agua de lluvia machacados.

Origen del jabón europeo

Los germanos y los celtas utilizaban grasa de cabra y cenizas de abedul para fabricar sus jabones. El jabón era, según el historiador romano Plinio, un invento galo. Los galos fabricaban sus jabones con cenizas de haya y sebo o grasa de jabalí y lo usaban según Plinio para teñirse sus largas melenas de rubio o pelirrojo.

El olor de la grasa rancia les resultaba bárbaro a los romanos, que como los griegos y etruscos se lavaban frotándose por el cuerpo una mezcla de aceites aromáticos y arena o ceniza que luego eliminaban con un estrigilo.

En el siglo III a.C. se fabricaba en Arabia un jabón mediante la cocción de una mezcla hecha con potasa, álcali proveniente de cenizas, aceite de sésamo y limón.

Hay quien asegura que los cruzados introdujeron en el siglo XI el jabón en Europa Central desde Alepo. Los fenicios tuvieron tratos comerciales con Europa antes de los tiempos romanos, así que seguramente este tipo de jabón habría llegado mucho antes a las ciudades costeras como Nápoles, Marsella, Cartagena o Cádiz. Lo cierto es que en la Baja Edad Media no se utilizó mucho el jabón, y debido a la falta de higiene se originaron grandes epidemias que diezmaron a la población, como la peste negra del siglo XIV.

Almonas árabes

La primera gran jabonería europea la construyeron los árabes a finales del siglo X en Al Andalus, en Sevilla. En el valle del Guadalquivir, donde había grandes olivares y marismas, se obtenían las materias primas necesarias para fabricar un jabón que cuatro siglos más tarde se conocería como jabón de Castilla. Aún así en Andalucía se siguió llamando por el nombre árabe, almona, a las fábricas de jabón.

El monopolio del jabón de Sevilla, ostentado por los marqueses de Tarifa en el siglo XVI, fue ampliado hasta América después de la conquista. En este mismo siglo ya se exportaba este sapo hispaniensis o sapo castilliensis al Reino Unido a través de Amberes. El jabón de Castilla, al provenir de aceites vegetales en vez de grasas animales, podía utilizarse en la higiene personal. Fue así que los europeos se volvieron más limpios y empezaron a desaparecer las grandes pandemias.

Las famosas fábricas de jabón de Marsella se establecieron en el siglo XIV. Este jabón tradicionalmente se fabricaba con aceite de oliva, agua del Mediterráneo y sosa cáustica proveniente de cenizas del laurel. Como el del jabón de Alepo, también se sigue fabricando hoy en día.

Jabonerías americanas

En 1575 se construyó una almona en la Ciudad de México. El jabón que se fabricaba en ella era el que usaban los mexicanos, hecho a partir del tequesquite, un mineral rico en sosa, y algunas plantas. En el siglo XVII se sabe de la existencia de una jabonería en Guayaquil que fabricaba jabón a partir de sebo de vacas y cenizas de yerba.

En este mismo siglo, en 1682, Luis XIV hizo guillotinar a tres fabricantes cuyos jabones le habían irritado la piel.

Química del jabón

En 1791 el químico Nicolas Leblanc inventa un procedimiento para obtener carbonato de sodio a partir de la sal marina, lo que simplificaba y abarataba el proceso de obtención de la sosa. En 1823, Eugène Chevreul demuestra que las grasas están formados por una combinación de glicerol y ácidos grasos (oleico, margárico y esteárico) y explica así químicamente la reacción de la saponificación descubierta por los sumerios.

En presencia de la sosa cáustica, los cuerpos grasos se dividen en sus componentes. El carbonato de sodio, al reaccionar con los ácidos grasos da lugar a los estearatos, margaratos y oleatos, es decir, al jabón. Así de la grasa y de la sosa se obtienen jabón y glicerol.

En el siglo XIX, los aceites de copra (pulpa seca del coco) y aceites de palma que venían de las colonias, se empezaron a emplear en la fabricación de los jabones.

Desde los años 30 del siglo XX, el jabón tradicional tuvo que competir con los tensioactivos sintéticos que se utilizan hoy en día en los detergentes, productos de limpieza, jabones y champús, que además son altamente contaminantes.

Historia de su fabricación artesanal

Jabón de Alepo

Este maravilloso jabón es originario de la antiquísima ciudad de ALEPO, en SIRIA. Su modo de fabricación ancestral, se remonta a más de 2.000 años. Es uno de los jabones más prestigiosos del mundo ya que de él derivan todos los aceites artesanales españoles, italianos y franceses. La República Árabe Siria es un país asiático del Oriente Medio, situado en la orilla oriental del mar Mediterráneo y que comparte fronteras con Palestina, Líbano, Jordania, Iraq y Turquía. Siria posee una población de unos 19 millones de habitantes y el idioma mayoritario es el árabe. El nombre de Siria es tan antiguo como su historia, encontrándose multitud de referencias en la Biblia. Anteriormente, formaba parte de un territorio mucho más amplio, que incluía además los actuales Chipre, Líbano, Jordania, y los Territorios Palestinos. La capital de Siria es Damasco.

Alepo (o Halab con el significado de «leche fresca») es una ciudad y provincia del norte de Siria. La ciudad tiene una población de unos 4.393.000 habitantes, lo que la convierte en la segunda ciudad del país, después de Damasco. Es una de las más antiguas de la región, conocida en la antigüedad como Khalpe, Beroea para los antiguos griegos, y Halep para los turcos. Se encuentra en una posición estratégica a mitad de camino en la ruta comercial que une la costa mediterránea.

La técnica de elaboración de estos jabones llegó a Europa por medio de las cruzadas, en el siglo XII  y a pesar del paso del tiempo, su receta no ha tenido  variación hasta nuestros días.

Composición

Este jabón se elabora sin colorantes, conservantes, perfumes ni productos químicos. Es un jabón completamente vegetal y biodegradable.

Resulta útil para todo tipo de pieles, en especial para pieles sensibles y pieles con problemas de psoriasis, dermatitis, acné, ezcemas, etc. Es antiséptico, antiinflamatorio y antioxidante. Se puede utilizar como jabón para la higiene diaria de la piel de todo el cuerpo, como champú y como espuma de afeitado.

Su historia, ingredientes y métodos de producción hacen de él un jabón único en el mundo.

Los primeros jabones de la historia eran emulsiones jabonosas líquidas. En Alepo, se introduce el proceso de saponificación y el uso de aceite de oliva y laurel; de este modo, aparece el que se cree que es el primer jabón duro del mundo: el jabón de Alepo. A raíz de las cruzadas, la producción de jabón se extendió por todo el Mediterráneo, llegando a Italia, Francia (Jabón de Marsella) y España (Jabón de Castilla).

El auténtico jabón de Alepo, que es considerado el más puro de todos los jabones, se elabora exclusivamente a base de aceite de oliva, aceite de laurel, hidróxido de sodio y agua.

  • Aceite de Oliva (Olea europea): con propiedades suavizantes, hidratantes, antioxidantes y antienvejecimiento.
  • Aceite de Laurel (Laurus nobilis): con propiedades antiinflamatorias, antisépticas y antioxidantes. Ayuda a equilibrar las pieles grasas. Aporta aroma al jabón.
  • Hidróxido de Sodio (NaOH): también llamado sosa cáustica o soda cáustica. Es necesario para la saponificación. Se obtiene de la planta «Salsola Kali» o de la Sal marina (Cloruro de Sodio).
  • Agua (H2O): agua pura de manantial.

 Proceso de elaboración

Aunque el proceso completo de elaboración del jabón de Alepo se mantiene en secreto, sigue, en esencia, los siguientes pasos:

  • 1 – Se seleccionan las materias primas: el aceite de oliva de primera presión en frío, el aceite de laurel, el hidróxido de sodio y el agua pura.
  • 2 – Tiene lugar la saponificación. Es un proceso en caliente, dura más de una semana. El aceite de oliva, el hidróxido de sodio y el agua hierven durante varios días en un gran caldero a 200 grados centígrados, siendo removidos con palas de madera y convirtiendose en un jabón líquido espeso. Una vez realizada la cocción, se añade el aceite de laurel.

Para comprobar la excelencia de la pasta, el maestro jabonero examina con sus manos la textura y untuosidad de la misma, e incluso prueba la pasta para reconocer en ella un ligero sabor azucarado.

Saponificación  del jabón de Alepo

La pasta se extiende en el suelo y, una vez endurecida, se procede a su corte manual con un antiguo cuchillo, trazando líneas horizontales y verticales. Los jabones resultantes tienen una forma más o menos cúbica. Los maestros jaboneros, caminan encima del jabón con unas sandalias de madera.

Los jabones, una vez marcados con el tampón en el que figura la marca del jabonero, necesitarán unos nueve meses para su secado. Para ello se colocan en un lugar fresco, oscuro y seco, apilados con huecos entre ellos para que circule el aire. El aire y el paso del tiempo, hacen que el jabón se enfríe lentamente y pierda un elevado porcentaje de agua. Durante este período pasarán del color verde de la pasta original, a un color marrón, cuya corteza se oscurecerá cada vez más con el paso del tiempo. Su interior conservará un intenso color verde.

Para su venta, se acostumbra atarlo con una cuerda y una etiqueta. Mucha gente compra el jabón y lo deja madurar más tiempo, entonces, se consigue una espuma más fina y un jabón más duro y de mayor duración.

 Con información de : Vix

©2017-paginasarabes®