Archivo de la etiqueta: Fadwa Tuqán

Polvo – Fadwa Tuqán

El final
de mi largo camino,
hasta donde yo llegue,
de cualquier destino,
es el premio de los años,
no el de llegar.

¿Por qué me apresuro?
¿Qué quiero en mi viaje
por esos desiertos
como una sombra fugitiva?

Mis pies consumidos por las rocas,
las olas del viento que siguen dando vueltas
y vueltas conmigo
mientras yo sigo a través de este vacío
de esta soledad.
Polvo, polvo
delante y detrás de mí; a mi alrededor, polvo.
Corro y corro; y en mis manos
sólo la ilusión, nada.


Cansada, cansada.
El final
de mi largo camino,
de cualquier destino,
es el premio de los años,
y aunque mi camino se alargue,
no es el de llegar.

Fadwa Tuqán

©2019-paginasarabes®

Dolores de parto – Fadwa Tuqán

El viento arrastra el polen,
y nuestra tierra se sacude de noche en los

[temblores del parto.

Y el verdugo se engaña a sí mismo,
contándose la historia de la incapacidad,
la historia de la ruina y los escombros.

¡Joven mañana nuestra…! Cuéntale tú al verdugo
cómo son los temblores del parto;
cuéntale cómo nacen las margaritas
del dolor de la tierra,
y cómo se levanta la mañana
del clavel de la sangre en las
heridas.

Fadwa Tuqán


©2019-paginasarabes®

No venderé este amor – Fadwa Tuqán

Qué azar,
Dulce parecido a un sueño.
Nos reunió aquí en esta tierra distante,
Aquí dos almas extrañas,
Nosotros.

Fuimos unidos por la Musa
Que nos llevó de viaje
Nuestras almas convirtiéndose en una canción
Flotando en un aire de Mozart,
En su precioso mundo
Tú dijiste:
Qué profundos son tus ojos
Qué dulce eres.
Lo dijiste con un callado,
resonante deseo
Ya que no estábamos solos
Y en tus ojos una invitación,
Y en mis profundidades intoxicación
Qué intoxicación,
Soy una mujer, así que discúlpale a mi corazón

[su vanidad,

Cuando tu murmullo lo acaricia:
Qué profundos son tus ojos,
Qué dulce eres.

Oh Poeta, en mi país
Mi amado país
Tengo un enamorado esperando,
Él es mi compatriota,
no he de derrochar su corazón.
Él es mi compatriota,
no venderé su amor.

Por los tesoros del mundo,
Por las brillantes estrellas,
Por la Luna,
Sin embargo la intoxicación aferra mi corazón,
Mientras en tus ojos derivan sombras de amor,
Y la invitación centellea
Como una luz trémula.

Soy una mujer, de modo que perdónale a mi

[corazón su vanidad,

Cuando tu murmullo lo acaricia:
Qué profundos tus ojos
Qué dulce eres.

Fadwa Tuqán

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