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Hezbollah: la leal defensa a pueblos cristianos de Siria y Líbano

El padre Elías Zahlawi, pastor de la Iglesia de Nuestra Señora de Damasco, comentó que la presencia de Hezbollah allí se ha convertido en sinónimo de seguridad, especialmente desde que los combatientes de la resistencia respetan totalmente todas las santidades cristianas en el país.

Es por eso que Hezbollah intervino en Siria.

El padre Elías Zahlawi no trató de ocultar su placer cuando se le preguntó acerca de la presencia de combatientes de Hezbollah en pueblos y ciudades cristianas. Esos hombres eran sus más feroces defensores cuando las ciudades y pueblos fueron atacados por los Takfiris.

El padre Zahlawi comienza saludando a Siria, Líbano y todo el mundo árabe, especialmente Palestina.

«La pregunta sobre Hezbollah es un placer para mí, y podemos preguntarnos qué habría pasado con Líbano si no hubiera sido por Hezbollah. La resistencia actuó de manera humana en Líbano, evitando permanentemente que ‘Israel’ tome el control del país después de que la comunidad internacional haga la vista gorda porque [«Israel»] es su hijo mimado. Hezbollah representó la reacción natural a la barbarie que estaba siendo perpetrada por «Israel», y la resistencia en Líbano fue la inmunidad definitiva para prevenir al enemigo «israelí» de pensar en atacar Líbano. Cuando se atrevió a hacerlo en 2006, lamentablemente planeado con los principales países y algunos estados árabes, el enemigo descubrió que la resistencia era más fuerte de lo que pensaba «.



El padre Zahlawi asegura que «la resistencia es sólida en su filosofía, espíritu y práctica». Esta opinión se basa en las cosas que aprendió sobre la conducta de la resistencia en el sur de Líbano, su respeto por todas las comunidades cristianas en esa región después de la liberación como así como lo que escuchó de Su Eminencia, Sayyed Hassan Nasrallah, a quien describió como un ser humano excepcional.

“Cuando Hezbollah intervino en Siria para respaldar al ejército sirio, lo hizo porque sabía que la caída de Siria será el comienzo de la caída de otros países. Y que si no intervenía, Líbano será el próximo», explicó. Esto es lo que me dijeron las personas que cuidaban de al-Qusayr y Yabroud.

El patrón de la Iglesia de la Señora de Damasco señaló que aún no se ha reunido con los funcionarios de la resistencia.

«Desearía haberlo hecho», dijo. «Estoy escuchando a Su Eminencia Sayyed Hassan Nasrallah con gran admiración. Lo digo con franqueza porque es un hombre excepcional e histórico. Vino a nosotros en el momento adecuado y no sólo a Líbano sino a todo Oriente. Sinceramente, lo que sé sobre Hezbollah y sus combatientes en Siria provino de los residentes de las ciudades de al-Qusayr y Yabroud en la región de Al Qalamoun. Me puse en contacto con muchos de ellos, y estas personas me dijeron que los combatientes de Hezbollah eran modelos a seguir y lo digo con toda honestidad y gran emoción. Hablaron de su disciplina y respeto por la ley, así como de sus honorables tratos con toda la gente. Muchos de ellos incluso querían estar cerca de la gente cuando las tribulaciones se intensificaron «.

El padre Elías Zahlawi afirma que no es posible que las personas que enfrentan la muerte todos los días peleen como lo hicieron los combatientes de la resistencia en Siria, con tanta nobleza y sacrificio, con personas que se sienten cómodas cerca de ellos.

«Es bien sabido que la mayoría de los residentes en la ciudad de al-Qusayr son cristianos. Una gran parte de la población de Yabroud también es cristiana. Escuché la sensación de tranquilidad que la residencia tiene a su alrededor. Desde aquí, aplaudo a Hezbollah por el hecho de que su posición hacia las santidades cristianas era similar a su posición hacia todas las personas en Siria. Hezbollah no puede tratar los lugares sagrados cristianos de manera diferente a como trata a las personas en Siria «.



El padre Elías Zahlawi expresó su gratitud a Su Eminencia Sayyed Hassan Nasrallah a través de Al-Ahed por su «pensamiento creativo que lo hizo producir e innovar este partido. Me gustaría tranquilizar a muchos en Líbano y fuera de Líbano, pero específicamente en Líbano, acerca de los objetivos de Hezbollah porque Hezbollah, según tengo entendido y concluyo, es leal a lo que dijo Sayyed Hassan Nasrallah. Es leal a Líbano, leal a su humanidad, leal a Siria, leal a su nacionalismo y leal a Palestina, que está defendiendo como lo están haciendo los sirios «.

Con información de Al Ahed (Cortesía del Sheij Móhsen Ali).

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Edwin Wilson, los explosivos para Muammar Khadafi y la CIA

En esta foto de archivo del 22 de enero de 1983, el ex agente de la CIA, Edwin Wilson, (centro), abandona la corte federal después de un día de selección del jurado acompañado por alguaciles estadounidenses en Houston. Edwin P. Wilson, un ex agente de la CIA que fue calificado de traidor y condenado por enviar armas a Libia, pero cuya condena fue revocada después de cumplir 22 años de prisión, falleció el 10 de septiembre de 2012. Tenía 84 años.


Edwin Wilson

Nacido en 1928, Nampa, Idaho. Ex disidente de la CÍA a quien sus antiguos jefes tendieron una trampa para enviarlo a prisión.

Edwin Wilson era un típico agente de la CÍA de la vieja escuela e íntimo amigo de Theodore Shackley, el jefe de las operaciones clandestinas de la agencia en la década de 1960.

Wilson abandonó la CÍA en 1971, pero continuó trabajando en la Task Force 157, la unidad secreta de la marina de Estados Unidos, hasta 1976. Para entonces había amasado una fortuna de millones de dólares traficando con armas. Pero en 1977 le vendió diecinueve mil kilos de explosivo C-4 al régimen de Muammar Khadafi.

Como Libia estaba incluida en la lista de «patrocinadores del terrorismo» confeccionada por Estados Unidos, Wilson era ahora un hombre buscado. Instalado en Libia de manera discreta, Wilson fue convencido en 1982 por un antiguo colega, Ernest Keiser —quien estaba en nómina del fiscal federal Larry Barcella—, de que, si se reunía con él en la República Dominicana para llevar a cabo una operación de espionaje, todos los cargos serían retirados.



El plan dio resultado. Wilson fue arrestado al pisar la República Dominicana y trasladado de inmediato a Nueva York, donde se le juzgó cuatro veces en dos años. Finalmente fue condenado por la declaración de Charles Briggs, el número tres de la CÍA, quien firmó una declaración jurada en la que afirmaba que Wilson no tenía ninguna relación con la CÍA desde 1971. Esa declaración jurada resultó crucial: Wilson fue enviado a prisión con una condena de cincuenta y dos años.

En 2003, un juez federal de Houston entendió que los fiscales habían «engañado deliberadamente a la corte». Además los acusó de «traicionar a un agente informal del gobierno a tiempo parcial». Edwin Wilson, Las condenas de Wilson fueron anuladas en 2003 y fue liberado al año siguiente . Es posible que Edwin Wilson no sea un santo, pero eso no justifica que lo hayan enviado a la cárcel con pruebas amañadas.

 Falleció el 10 de septiembre de 2012, a los 84 años.

Con información de Conspiracy Encyclopedia

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Viaje a territorios usurpados por colonos sionistas en Palestina

Más de la mitad de los israelíes tiene automóvil. Un ochenta por ciento posee teléfono y todos ganan más de setecientos dólares al mes. En el caso de los árabes las diferencias resultan abismales: un diez por ciento tiene auto, y el salario -por el mismo trabajo- es de ciento setenta dólares en la franja de Gaza y de doscientos dólares si es en territorio de Israel.

-Esos son colonos -dice Celso señalando una camioneta, después se arrepiente- bah, colonos. Son conquistadores.



La mayoría de los partidos de derecha comenzaron a colonizar las tierras ocupadas a los palestinos en 1970, tres años después de la guerra. Las facilidades económicas y las líneas de crédito fueron tan estimulantes que muchos prefirieron dejar la ciudad y volver a empezar en los territorios.

Algunas de las villas de los colonos están cubiertas por alambre de púas. Y en general se ubican cerca del destacamento militar. Recién una semana más tarde veré esa escena patética: un grupo de jóvenes tomando sol en una pileta, a metros de un alambrado de seguridad, recostados con la boca abierta a la sed, como si nada existiera.

-Ahí se ve claro, mirá -señala Celso.
-¿Qué? -pregunto, mientras el sol se desmaya definitivamente
sobre la tierra.
-La línea verde. Mirá: hasta allá, donde se ven los árboles, la forestación, es israelí. Pasando, son territorios ocupados. Son aquellos color ceniza, ¿alcanzás a ver?

A los cuarenta y cinco minutos de viaje, un cartel afirma «Ramot Menashé 15». En el auto la radio insiste con una cortina musical.

-This is the voice of peace (esta es la Voz de la Paz). Es la única radio que transmite en inglés -el resto lo hace en hebreo- y está ubicada fuera del territorio continental.

La Voz de la Paz es un barco. Un locutor asegura que el día terminará nublado y que por la mañana bajará la temperatura. Otro agrega noticias: hubo disturbios en Ramallah, hay ocho árabes detenidos, entre ellos el presidente del Colegio de Abogados local. Ya han pasado tres meses de la guerra de las piedras. Los detenidos llegan a tres mil, y los muertos son más de ochenta.

El JeruSalem Post que compré en el aeropuerto asegura en su primera plana que poco puede esperarse de la visita de Shultz. El ministro israelí de Justicia -dice el diario en un recuadro- ha afirmado en Estados Unidos: «Los árabes son mentirosos de nacimiento».

En unos días será el primer ministro Itzhak Shamir quien viaje a Washington. Los norteamericanos regalan dos mil quinientos millones de dólares al año a Israel a modo de subsidio, y la colonia judía de Nueva York está preocupada por la imagen internacional del país. La preocupación se extiende a Henry Kissinger, pero por razones diversas: el New York Times acaba de publicar un memorándum confidencial en el que el ex secretario de Estado aconseja a Julius Berman, ex presidente de las Organizaciones Judías Norteamericanas. «Como primera medida -dice Kissinger- hay que sacar a la televisión, al estilo de Sudáfrica. Hay que terminar con los disturbios lo más rápido posible y en forma enérgica y brutal.»

Ayer, después de dos semanas de silencio, Kissinger habló para el Washington Post. No desmintió el contenido del memo, pero expresó su «indignación, esas noticias no tendrían que haber sido filtradas a la prensa».



No tengo una radio y, aunque la tuviera, no entendería una palabra. Leo Semana, un hebdomadario israelí que se edita en castellano: «El jefe del Comando Central ordenó la suspensión por dos meses del servicio activo de un soldado que mató a una joven palestina de 25 años en Al Ram, en las afueras de Jerusalén. La mujer murió cuando un grupo de soldados abrió fuego contra un grupo de jóvenes que apedreaba un vehículo del ejército(…)». El soldado habría perdido el control al verse separado de sus compañeros en las calles del pueblo, ya que había corrido en persecución de uno de los jóvenes que se metió en una casa vecina donde la víctima estaba tendiendo ropa. Algunas personas presentes afirmaron que logró atrapar al muchacho que había tirado las piedras y que fue durante el forcejeo con la mujer, que intervino para que lo dejara marchar, cuando la hirió mortalmente de un balazo en el pecho(…) Radio Israel anunció que «como gesto de buena voluntad las autoridades israelíes le permitirán a los familiares de la víctima, quedarse en el país, a pesar de que no tienen permiso oficial de residencia en la zona».

Por Jorge Lanata

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Crimen del Gral Suleimani – El plan para destruir Medio Oriente

La sistemática estrategia de Estados Unidos para destruir Medio Oriente

Los países de Medio Oriente han asimilado, “aunque no aceptado” a través de décadas la intromisión de los Estados Unidos en los asuntos de la región. Estas intervenciones distan mucho de la intención de “colaborar al ordenamiento y la proclamación de paz en los distintos países en conflicto”. Muestra a las claras la “intromisión” con específicos intereses personales (geopolíticos y económicos), de los gobiernos americanos de turno. Basta con mencionar a Libia e Irak, donde con la complicidad de organismos internacionales, las intervenciones de los Estados Unidos distaron mucho de acciones para la paz. Sus decisiones mas bien apuntan a la destrucción interna a través de la toma de los estados de gobierno por la fuerza. La mano armada americana no solo intenta posicionarse en toda la región de Oriente Medio, sino que pretende generar el caos y el temor a nivel mundial con un fuerte discurso antiterrorista.



Un golpe mortal a las defensas del verdadero terrorismo

El general Qasem Soleimani nacido el 11 de marzo de 1957 , era el encargado de las operaciones fuera de Irán de los “Guardianes de la Revolución” y estuvo presente sobre el terreno en Siria y en Irak, supervisando a las milicias respaldadas por Teherán en ambos países árabes. Era comandante de la Fuerza Quds, encargada de las misiones de la Guardia Revolucionaria en la región, falleció el 3 de enero de 2019 junto a varios dirigentes de la milicia chií iraquí Multitud Popular en un bombardeo selectivo de EEUU en Bagdad.

Estrategia para justificar el desembarco de tropas norteamericanas

A fines de diciembre, un contratista de defensa estadounidense en Irak murió tras un ataque de misiles. El gobierno de los Estados Unidos responsabilizó a una milicia iraquí apoyada por Irán y devolvió un ataque que acabó con la vida de 25 “guerrilleros”.

En respuesta, el 31de diciembre de 2019 se realizó una violenta manifestación en el exterior de la embajada de los Estados Unidos en Bagdad, causando daños menores a las instalaciones.

De acuerdo al Departamento de Defensa de Estados Unidos, la muerte de Soleimani, líder del cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos Iraníes y considerado la segunda persona más poderosa de Irán, fue una “acción defensiva para proteger a personal de Estados Unidos en el extranjero”.

«Los Estados Unidos continuarán tomando todas las acciones necesarias para proteger a nuestro pueblo y nuestros intereses en cualquier parte del mundo”, señaló el Departamento de Estado.

El viernes 3 de enero, se anunció además que el gobierno de Estados Unidos envió entre 3 mil y 3.500 soldados a Medio Oriente.



Repercusiones en Irán por la muerte del General Suleimani

Por su parte, el presidente de Irán, Hassan Rouhani, aseguró que su país “tomará venganza por este crimen atroz”.

Según Rohani, el ataque perpetrado en Bagdad por EEUU “permanecerá en la historia de sus mayores crímenes inolvidables contra la nación de Irán”. El presidente destacó que Soleimani “no era solo un comandante de guerra y un importante planificador de operaciones, sino que también era un político y un estratega excepcional y talentoso”.

Se elevará la bandera del General Soleimani en defensa de la integridad territorial del país y la lucha contra el terrorismo y el extremismo en la región, y el camino a la resistencia a los excesos de Estados Unidos continuará”, aseguró Rouhani.

El líder supremo de Irán, Alí Khamenei, calificó a Soleimani de “mártir” y aseguró que «una venganza severa espera a los criminales que han manchado sus manos con la sangre de Soleimani y los otros mártires”.

Con información de  Aciprensa

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La violencia sexual como arma de guerra

Desde el lanzamiento de la cruzada estadounidense contra Afganistán e Iraq hace más de una década, la situación en Oriente Próximo no ha dejado de degradarse. A la sombra de las invasiones militares, ocupaciones extranjeras, enfrentamientos inter-comunitarios y guerras civiles, varios estados han implosionado, convirtiendo una de las regiones más estratégicas del mundo en un caos de pronóstico poco alentador. De acuerdo con los datos del International Institute for Strategic Studies 1, Oriente Próximo sumó en el año 2014, más del 60 % de las víctimas mortales ocasionadas en todos los conflictos armados del mundo, con 71.000 muertos en Siria, 18.000 en Irak, 12.000 en Sudán, 3.800 en Yemen y 2.500 en Palestina.



Las masacres civiles, atentados terroristas, desplazamientos forzados y demás vicisitudes que sufren las poblaciones de Oriente Próximo, no son ajenos a los intereses económicos y geoestratégicos de Occidente, a saber el control sobre el 65 % de las reservas mundiales de petróleo y la seguridad de Israel (Gresh 2015). La conflictividad regional se suele atribuir a un conjunto de factores externos (la división colonial de la región en estados pluri-confesionales de difícil equilibrio, la agenda neoliberal impuesta a través de las instituciones financieras internacionales, la ocupación prolongada de Palestina y la invasión militar de Iraq), y de dinámicas de carácter endógeno (la corrupción y el autoritarismo de los dirigentes autóctonos, las desigualdades sociales y el empobrecimiento de las clases populares, la represión de las fuerzas de oposición, especialmente el islamismo, y el sometimiento por las armas de los levantamientos populares que estallaron en 2011).

En Palestina, están convergiendo dos fenómenos aparentemente opuestos: por un lado una reafirmación nacional en torno a la identidad árabo-musulmana frente al ocupante israelí, y, por otro, unas relaciones culturales sostenidas con Occidente a través de la diáspora palestina y la cooperación internacional.

Es una idea avalada internacionalmente que los conflictos suelen exacerbar las desigualdades de género y exponer a las mujeres a situaciones de mayor vulnerabilidad. Varios informes han estudiado el impacto de género del conflicto israelo-palestino, demostrando que la ocupación colonial y las operaciones militares israelíes vulneran gravemente los derechos humanos de las mujeres, especialmente en la Franja de Gaza 2.

En una sociedad asediada por tierra, mar y aire, donde el empleo femenino es muy inferior al masculino 3, las palestinas sufren los efectos de la pobreza debiendo ingeniárselas para alimentar a sus familias. Si enviudan, esta situación se torna insostenible. Dado que su existencia transcurre en gran parte entre las paredes de sus hogares, las mujeres se ven también gravemente afectadas por las demoliciones de casas. Tan sólo en Gaza, el ataque israelí del verano 2014 arrasó más de dieciocho mil viviendas que siguen hoy en día sin reconstruir.

Asimismo, por razones atribuibles a las normas de género vigentes en la región, el Muro del Apartheid y otros obstáculos físicos como son los roadblocks (cortes de carreta con bloques, piedras o zanjas) y los checkpoints (puestos de control militares israelíes), restringen especialmente la movilidad de las mujeres, quienes a menudo prefieren renunciar a su derecho a la salud o a la educación antes que someterse a desplazamientos costosos, arriesgados y vejatorios.

La denegación por Israel de la reunificación familiar y la prohibición de los enlaces matrimoniales entre palestinos israelíes y ciudadanos de la Autoridad Palestina (AP) quebrantan el derecho a la vida familiar de las mujeres y las obligan a vivir escondidas por temor a ser arrestadas por la policía israelí. Otro colectivo de mujeres especialmente lastimado por el conflicto son las esposas de los presos políticos. Separadas de sus maridos durante periodos a menudo indeterminados 4, están obligadas a compaginar una onerosa defensa legal y penosas visitas a cárceles israelíes, con la responsabilidad de atender las necesidades de sus familias (EMHRN 2014, 32-38).

Ante la evidencia de las relaciones entre género y conflicto, conviene alejarse de lecturas estereotipadas según las cuales los hombres serían los únicos protagonistas de los conflictos, y las mujeres víctimas ajenas a las tensiones políticas, económicas, étnicas, confesionales o ideológicas subyacentes. Esta visión, que perpetúa la objetivación de las mujeres, reservando la condición de sujeto a los hombres, no suele responder a la realidad de ninguna guerra. Como reconoció la UNSCR 1325, las mujeres no son solamente víctimas de los conflictos armados, sino también agentes activos en su prevención y resolución.

Se ha constatado que los contextos bélicos pueden favorecer la incorporación de las mujeres a actividades tradicionalmente reservadas a los hombres, aunque es cierto que esta subversión de los roles de género tiene en general un carácter temporal. En el caso que nos ocupa, la pérdida de empleo masculino palestino en los sectores de la agricultura y la construcción en Israel a raíz de la Segunda Intifada, ha propiciado la participación económica de las mujeres para compensar la mengua de ingresos familiares. Sin embargo, como pudo comprobar el Banco Mundial, esta incorporación femenina se dio mayoritariamente en trabajos precarios y mal remunerados o en actividades económicas informales, y no parece haber provocado cambios sustanciales en las relaciones de género dentro de las familias (World Bank 2010).

Nicola Pratt y Sophie Richter-Devroe alertan de otro riesgo epistemológico que aflora cuando se abordan las intersecciones entre género y conflicto: el de avalar, como ha ocurrido en relación con Iraq y Afganistán, narrativas aparentemente feministas que, al representar a las mujeres del Sur como víctimas que deben ser «liberadas» por las «democracias occidentales», acaban justificando intervenciones militares imperialistas y deslegitimando a las organizaciones feministas locales. De acuerdo con estas autoras,

si se pasan por alto las relaciones complejas entre guerra y género, los discursos sobre la necesidad de «salvar a las mujeres» del Sur Global pueden provocar un retroceso local contra el activismo femenino en situación de conflicto y post-conflicto, que puede ser asociado con las intervenciones extranjeras y las agendas militares extranjeras. (2013, 2)



Entre todos los aspectos de los estudios sobre género y conflicto, el que más interés suele recabar es la violencia de género y, más concretamente, la violencia sexual. Ya en los años setenta, Susan Brownmiller (5) demostró que la violación es un proceso consciente de intimidación a través del cual todos los hombres mantienen a todas las mujeres en un estado de miedo.

En situación de conflicto, la violación es un arma de guerra con efecto atemorizador y desmoralizador. La violencia sexual simboliza la derrota de los combatientes y es percibida como una humillación del grupo entero, porque es en las mujeres, y más concretamente en sus cuerpos sexuados postulados por el patriarcado, que se suelen depositar las identidades nacionales, étnicas o comunitarias. Las mujeres son quienes «encarnan» la nación: la representan simbólicamente y la reproducen dando vida a sus futuros hijos.

También se ha demostrado que tanto en contextos bélicos como en tiempos de paz, la violencia sexual presenta altos niveles de impunidad, debido a factores que van desde la falta de acceso a la justicia, la ausencia de atención especializada y el carácter patriarcal de las leyes y operadores jurídicos, hasta el sentimiento de vergüenza de las víctimas y su miedo a las represalias y al estigma social (Nuño). En las sociedades árabo-musulmanas, las mujeres que han sido violadas corren el riesgo de ser repudiadas por sus maridos o rechazadas por sus familias. Pueden incluso ser forzadas a casarse con sus agresores o con el primero que tenga la «bondad» de hacerlo con una mujer que no entrega su virginidad como dote matrimonial 6. Por todo ello, las víctimas suelen mantener en secreto los abusos sexuales, tanto si los autores pertenecen al bando enemigo como si son miembros de su propia comunidad.

En sus informes periódicos, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe de Siria reconoce que la violencia sexual juega un papel predominante en el conflicto sirio y señala la dificultad de valorar la magnitud del fenómeno, porque «lo común es que no se presenten denuncias de violencia sexual o que tarden en presentarse» (CDDHH2013). Según las estimaciones de Red Siria de Derechos Humanos, se podrían haber perpetrado 6000 violaciones sólo en Siria en el año 2013.

En su informe We just keep silent, ONU-Mujeres señala que para más de la mitad de las refugiadas sirias en los campos del Kurdistán iraquí, el miedo a ser violadas es uno de los principales factores que motivaron su huida de Siria, un dato ya evidenciado en 2012 entre la población siria refugiada en Líbano (4). Por su parte, la Relatora especial sobre violencia sexual en conflicto, Zainab Bangura dio la voz de alarma ante la extrema gravedad de los casos de violencia sexual contra mujeres y niñas en el conflicto que asola Siria e Iraq, después de entrevistarse con las mujeres yezidies que habían sido raptadas por ISIS en el Kurdistán, violadas innumerables veces, casadas a la fuerza y vendidas como esclavas sexuales en un mercado de Siria. Real o simbólica, la violencia sexual es omnipresente en todos los conflictos armados.



Por Magaly Thill (Cátedra de Género. Universidad Rey Juan Carlos)


Notas:

  1. International Institute for Strategic Studies. Armed Conflicts Database. En: https://acd.iiss.org/
  2. Por ejemplo: Amnesty International. Conflict, Occupation and Patriarchy: Women Carry the Burden. 2005; Euromediterranean Human Rights Network. Palestinian women’s rights in the relations between EU and Israel and EU-Palestinian Authority. 2014; World Bank, Checkpoints and Barriers: Searching for Livelihoods in the West Bank and Gaza. Gender Dimensions of Economic Collapse. 2010.
  3. En 2012, la tasa de actividad de los hombres (69,1 %) era cuatro veces más importante que la femenina (17,4%), y el desempleo entre mujeres (32,9%) era más alto que entre los hombres (20,5 %) (Palestinian Central Bureau of Statistics 2013).
  4. Como es el caso de las llamadas «detenciones administrativas».
  5. Esta joven de Hebrón fue asesinada en 2011 por su tío paterno, supuestamente como castigo por verse con un compañero de la facultad. El hallazgo de su cuerpo en un pozo tres meses después de su desaparición, obtuvo una gran repercusión en la sociedad palestina y en medios internacionales, lo que obligó a la Autoridad Palestina a reaccionar.
  6. Conviene recordar al respecto que la mayoría de los marcos legales de los países de mayoría musulmana, incluyendo los dos códigos penales vigentes en Cisjordania y Gaza, prevén el indulto del autor de una violación en caso de contraer matrimonio con la víctima.

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Sion y la vieja historia de atacar y huir tratando de engañar al mundo

El día 11 de julio de 1998 (menos de un mes antes de las explosiones africanas), todos los corresponsales occidentales en Oriente Medio difundieron una noticia que el gobierno libanés confirmó, luego, oficialmente: había sido descubierta en Líbano una red de espionaje israelí, integrada por 77 ciudadanos libaneses, que tenía por objetivo principal destruir – por medio de un «atentado terrorista»– la embajada de Estados Unidos en Beirut. Luego, al igual que había sucedido en Buenos Aires unos años antes, se acusaría a Hezbollah de haber realizado el atentado. Un desertor del Ejército del Sur de Líbano desbarata la operación. Nada nuevo: terrorismo encubierto. Todos los estudiosos de la política exterior israelí conocen esa estrategia.

«Es la misma historia de siempre: atacar y huir tratando de engañar al mundo» (Livia Rokach, El terrorismo de Estado israelí: un análisis de los Diarios de Moshe Sharett en Israel´s Sacred Terrorism, Arab News, 8 de marzo de 1980. Anexo 3).

En este caso, para engañar al mundo luego del fracaso libanés, había que generar a un «culpable» creíble.



La primera tentativa se orientó hacia Irak. Aunque no sea un Estado islámico es, al menos, un Estado árabe. La «venganza de Sadam« sigue siendo una imagen convincente y terrorífica. Pocos meses antes, estando Netanyahu de visita en los EUA, no se pudieron concretar los bombardeos sobre Irak, poseedor de «armas de destrucción masiva« con capacidad «para destruir tres veces al planeta tierra».

Hasta ese punto se habían deteriorado las relaciones entre los gobiernos de Washington y de Tel Aviv. Pero ahora, dos días antes de las explosiones del África oriental, los inspectores de las Naciones Unidas se retiraron intempestivamente de Bagdad, luego de adoptar una postura insultante – claramente provocadora – para la dignidad de Irak.

Se dice que ese gobierno pretendía impedir la continuidad de las inspecciones (que ya casi habían terminado: obviamente no había armas de «destrucción masiva» en Irak). Ante el extraño hecho consumado el gobierno de Sadam se queda atónito: faltaba muy poco para finalizar la inspección que levantaría el embargo. No podían impedir las inspecciones porque los inspectores, simplemente, ya se habían marchado (afortunadamente existe una película difundida por la televisión iraquí que es absolutamente clarificadora sobre este episodio).

El segundo intento consistió en relacionar los atentados africanos con anteriores operaciones contra tropas norteamericanas de guarnición en Arabia Saudí: en los sagrados lugares. Para ello se inventa una organización inexistente: Frente Internacional Islámico para la Lucha contra Israel y los Cruzados. Hasta el nombre es ridículo e ilógico. Ridículo: porque intenta implicar forzadamente a Europa occidental [los «Cruzados»]; ilógico: porque no se comparecen los conceptos «internacional» e «islámico» [pertenecen a dos épocas distintas dentro del siglo XX: la comunista «internacional» y la poscomunista]. Personalmente no tengo dudas de que fue inventado por el propio Instituto para los Estudios de Contraterrorismo de Tel Aviv. Es esa institución la que difunde en Occidente la imagen de ese Frente Internacional Islámico y Anticruzada (una forma burda de implicar al cristianismo contra el Islam): «una organización que extiende sus tentáculos desde el desierto de Nubia, en África, hasta Afganistán».

Algunos grupos en Israel están particularmente interesados en señalar la naturaleza anónima e internacional del «nuevo terrorismo», dado que no hubo ni habrá reivindicación del atentado; lo que en teoría va contra toda lógica política:

«Está claro que el terrorismo internacional e indiscriminado no está muerto, pero, como un virus maligno, parece que ha pasado por un proceso de mutación. A las organizaciones terroristas ya no les interesa identificarse reivindicando la responsabilidad de sus crímenes… porque han vuelto a la sombra. Y al igual que los terroristas que cometieron el atentado por bomba contra la embajada de Israel en Buenos Aires, los que atentaron contra las embajadas USA en Africa se han convertido en (terroristas) indiscriminadamente internacionales…» (Jerusalem Post, 9 de agosto de 1998).



La guerra mundial contra el «terrorismo islámico» está servida:

«El rastrear a terroristas es ahora una prioridad internacional y los americanos merecen pleno apoyo y colaboración internacional en la caza (de los terroristas). Ciudadanos de prácticamente todos los países han sido asesinados por terroristas y quedan pocos países que hacen todavía concesiones por una motivación «ideológica» de estos crímenes. Por lo tanto, si se comparte el sufrimiento, la responsabilidad de atrapar a terroristas de cualquier índole debe compartirse doblemente» (JP, ibídem.)

La «conexión saudí» es señalada explícitamente por un periódico inglés de clara tendencia pro-israelí, The Independent. En su edición del 12 de agosto Robert Fisk escribe:

«La clave de la identidad y los motivos que inspiraron a las personas que atentaron contra las embajadas de Estados Unidos en Nairobi y Dar es Salaam se encuentra en las profundidades de la nación que los estadounidenses consideran su principal aliado en el Golfo Pérsico: Arabia Saudí. El ataque… reflejó la furia creciente de miles de saudíes – incluidos algunos miembros de la familia real – contra la continua presencia militar y política de EUA en la tierra que alberga dos de los más importantes santuarios del islam: La Meca y Medina… No fue una casualidad que las bombas explotasen… coincidiendo con el octavo aniversario de la llegada de las primeras tropas de EE.UU. a Arabia Saudí, en 1990…»

El Jerusalem Post (JP), a su vez, recuerda el anterior atentado contra tropas norteamericanas realizado en territorio saudí:

«Las susceptibles autoridades saudíes, ante el temor que las investigaciones podrían revelar alguna conexión políticamente embarazosa con un Estado de la región, obstruyeron constantemente las investigaciones y negaron el acceso de oficiales USA a los sospechosos clave. Este comportamiento fue particularmente irritante, ya que los saudíes son aliados de los americanos y dependen en mucho de la protección americana contra amenazas regionales como desde Irak o Irán…» (JP, Ibídem).

La tercera hipótesis fue desarrollada por «analistas» argentinos al servicio del Estado judío, que quiere implicar a Irán a toda costa, en los atentados de Buenos Aires. Para estos cipayos los autores de los atentados africanos son miembros de

«… la internacional islamista, (que es el) ala dura del poder iraní que intenta por todos los medios ‘frenar’ el acercamiento a Occidente del nuevo presidente iraní (más) una combinación de varios actores en la que intervendrían algunos sectores disidentes del grupo chiita proiraní Hezbollah, teledirigido por Irán y Siria. El contexto interior iraní se hace obvio por la cruda batalla que libran en Teherán los renovadores de Jatamí y el ala conservadora fiel a los valores del Ayatolah Jomeini» (en Página 12, Buenos Aires, 10 de agosto de 1998).

Como de costumbre, se construye una gran imagen falsa a partir de algunos elementos ciertos. Como por ejemplo la disidencia de Hezbollah. Pero naturalmente no se aclara que el «grupo de Baalbek« no tiene ninguna capacidad de acción más allá del Valle de La Bekaa, en Líbano. De esa hipótesis, al parecer fecunda, se han derivado luego otras, como la que expone el Foreign Report de Londres, el 13 de agosto. Los «guardianes de la Revolución» iraníes habrían actuado en coordinación con las fuerzas del saudí Ussana Ben Laden, supuestamente exiliado nada menos que en el Afganistán talibán.



Conviene recordar que los talibanes, en su origen, fueron una creación de la CIA contra las tropas soviéticas que habían invadido Afganistán. Esto parece olvidarlo hoy en día la diplomacia rusa, que señala a Afganistán como el centro del «terrorismo islámico internacional». Pero ya sabemos cuál es la posición – hegemónica – que tienen los judíos en la Rusia pos-soviética. A través de los talibanes queda metido en la olla, donde se cocina este nauseabundo guiso de acusaciones, el Paquistán musulmán, flamante miembro del club atómico. Se hace difícil imaginar cómo los iraníes pueden negociar con elementos que mantienen secuestrados a 11 de sus diplomáticos en territorio afgano recientemente conquistado por las fuerzas talibanes.

Por otra parte los iraníes, al igual que antiguamente los soviéticos, siempre han denunciado la conexión norteamericana e israelí dentro de la alianza talibán-paquistaní.

Por N. Ceresole

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Edward Sa’id: No debemos demonizar al Islam ni al mundo árabe

«No debemos demonizar al Islam ni al mundo árabe… Se trata al Islam de una forma muy diferente que al cristianismo o al judaísmo. Años y años de prejuicios hacen que, por ejemplo, hablar de terrorismo judío nos deje indiferentes y que, sin embargo, sea habitual comparar a los musulmanes con el mal. Hay mucha pereza intelectual y mucha ignorancia en todo eso. Hemos aceptado como axioma las ideas de Samuel Huntington y el «choque entre las civilizaciones»… Huntington busca enemigos como sea porque se arrastra la necesidad ideológica de magnificar la superioridad de Occidente sobre el mundo».



Edward Said, al Corriere della Sera, de Milán, el 10 de agosto de 1998

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