Brutal represión de Marruecos a la comunidad saharaui

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“La violación permanente de los Derechos Humanos y la brutal represión a la que está sometida la comunidad saharaui en los territorios ocupados” es una de las principales conclusiones del informe elaborado por la delegación que se trasladó del 22 al 24 de noviembre a El Aaiún, integrada por Juan Valentín Cabrera Rodríguez, miembro de la Asociación Canaria de Amistad del Pueblo Saharaui, y Elena Cabrera Méndez, de la Asociación Canaria Siembra.

Este viaje se enmarca en las visitas que realizan periódicamente distintos grupos para verificar sobre el terreno la fuerte presión a la que es sometida la población saharaui en los territorios ocupados y el incumplimiento permanente de las leyes internacionales y de las resoluciones de Naciones Unidas por parte del Reino de Marruecos.

Juan Valentín Cabrera y Elena Cabrera, de Fuerteventura, constataron, además, que Marruecos persiste en el expolio de los recursos naturales y la marroquinización de la cultura saharaui con el objetivo de exterminar los símbolos, tradiciones y cultura de todo un pueblo.

El informe de 13 folios elaborado por ambos concluye que “tras esta visita al territorio ocupado del Sáhara Occidental, denunciamos a la Comunidad Internacional la violación de los más básicos Derechos Humanos y solicitamos que los organismos internacionales tomen decisiones para acabar de una vez por todas con este conflicto, por la vía del diálogo y del derecho a la autodeterminación de los pueblos, como recoge la carta de los Derechos Humanos y la multitud de resoluciones de la ONU sobre este conflicto”.

Ambos denuncian también el constante control y seguimiento al que fueron sometidos desde que mantuvieron la primera reunión en El Aaiún hasta que abandonaron, vía aérea, la ciudad ocupada.

En este sentido, relatan en su informe que “desde primera hora de la mañana hasta nuestro regreso al hotel, por la noche, nos siguen por las callejuelas por las que paseamos, en los taxis en los que nos desplazamos, de casa en casa donde nos reunimos”.

Además del incumplimiento de los derechos humanos, también denuncian el expolio al que están sometidos los recursos naturales del Sáhara Occidental por el país de Marruecos, “de manera totalmente ilegal y sin ningún tipo de beneficio revertido en la población saharaui, población que vive en situación de pobreza”. De las riquezas naturales que posee destacan las minas de fosfato, uno de los cinco bancos pesqueros más grandes del mundo, arena, sal, agua subterránea, hierro, magnesio, petróleo y  gas.

Por otra parte, y según se narra en el mismo informe, “los saharauis luchan por la preservación de su lengua hasaní, su cultura, su identidad, su memoria colectiva, su patrimonio histórico, arquitectónico y artístico. Denuncian el intento de “marroquinización” de la cultura saharaui por parte de la ocupación marroquí”.

Marruecos ha prohibido “el uso de la lengua hasaní en las escuelas. Las administraciones escolares tampoco permiten la visita de los padres saharauis para interesarse por los contenidos impartidos a sus hijos, entonces, ¿cómo pueden pedir que se integre el hasaní en sus programas educativos?. En las escuelas oficiales se enseña únicamente en árabe clásico, inglés, francés y español”.

Con respecto a la Historia, identidad y cultura,  “Marruecos intentó integrar la cultura saharaui como un elemento más de la marroquí, haciendo uso para este propósito de los medios de comunicación y las escuelas, en las que no se menciona la historia saharaui”. También se ha realizado un cambio en las estructuras arquitectónicas saharauis desde la llegada de la ocupación marroquí. Desde el desmantelamiento del Campamento Gdeim Izik se prohibió el uso de  las jaimas, pese a tratarse de las viviendas tradicionales de los saharauis.

Con información de Diario de Fuerteventura

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