No es tan fiero el león como lo pintan

humaid _abuqiash
No es tan fiero el león como lo pintan . @humaidalbuqaish  Instagram

Humaid Albuqiash vive en los Emiratos Árabes Unidos y tiene una gran cantidad de animales como mascotas, entre ellos leones, tigres y otras especies salvajes. En su cuenta de Instagram @humaidalbuqaish, se le puede ver abrazando, jugando, bañándose y hasta durmiendo con leones y otros animales. Jasim Ali, es otro joven que tiene un parque de animales salvajes, señala que muchos cachorros han sido abandonados después de que se vuelven demasiado grandes y peligrosos para los propietarios …

Más allá de los cuestionamientos y las críticas de que si es un delito o no, que si les confiere estatus y popularidad, me pregunto ¿En realidad qué motiva a estos jóvenes o qué misteriosa seducción los invade?, ¿por qué no temen retratarse con estas fieras en posiciones tan peligrosas?. El miedo es una característica inherente a la sociedad humana, las religiones monoteístas evidencian un tipo de miedo religioso, el temor de Dios y cada una, ha desarrollado su particular teología al respecto. Es de destacar que ciertas religiones recurren a adoctrinar en el periodo de aprendizaje infantil con amenazas de sufrimiento infinito y eterno si no se cree en sus postulados y si no se cumplen sus normas. Otras religiones, se fundamentan directamente en la necesidad de evitar el dolor y el sufrimiento, y por tanto, de manera indirecta, tienen una especial relación con el miedo.

Es cierto que el miedo es un sentimiento colectivo e individual que varía con las épocas y los contextos históricos por lo que “un gobernante tirano es mucho peor que un león devorador de seres humanos“. No deja de ser verdad  lo que dice El Viejo  Antonio : «El león no mata con las garras o con los colmillos. El león mata mirando. Primero se acerca despacio… en silencio, porque tiene nubes en las patas y le matan el ruido. Después salta y le da un revolcón a su víctima, un manotazo que tira, más que por la fuerza, por la sorpresa …».

Explican los estudiosos que los leones se comunican a través de su olor, el lenguaje corporal y los sonidos «vocales», que van desde apacibles ronroneos hasta potentes rugidos. El rugido del león sirve para advertir a posibles intrusos y para llamar a miembros de su manada, se puede escuchar a una distancia de hasta  8 kilómetros, los leones son capaces de saber si ese rugido lo produce un compañero o un intruso . Se acarician frotándose mejilla contra mejilla o colocando uno la cabeza bajo la quijada del otro. Disfrutan del contacto físico, razón por la cual se echan a dormir muy cerca el uno del otro. Las constantes lamidas no sólo sirven para asearse mutuamente, sino también para fortalecer el vínculo entre los miembros de la familia.

Narraba Eliano : El león hace camino junto con los árabes y toma agua de los mismos manantiales. También me han dicho que los leones se introducen en las viviendas de los árabes, si no disponen de caza y el hambre los hostiga. Si por acaso el dueño de casa está presente, se enfrenta con la fiera y la ahuyenta con decisión. Pero si el amo está fuera, su mujer, al verse sorprendida a solas, profiere frases que hacen que el león se ruborice, se mantenga apartado; así le templa el ánimo feroz, lo induce a controlarse y a no permitir que el hambre lo ciegue de ira.

El león es capaz de comprender el lenguaje de los árabes. Según se dice, la mujer confronta al león con estas palabras : “Tú, león, rey de las fieras, ¿no sientes vergüenza al venir a mi humilde morada para pedir a una pobre mujer que te alimente, no te sonrojas viendo, como si fueras un inútil, que una mujer con sus manos, llena de lástima y compasión, te entrega lo que buscas? ¡Tú, que tendrías que acudir a las regiones montañosas para perseguir ciervos y antílopes y todos los animales que son el alimento que te corresponde a ti y a tu especie! En cambio, como si fueras un pobrecito perro, te avienes a recibir comida de las manos de otro.” La mujer hace uso de estos halagos y la fiera, como si hubiera sido alcanzada en pleno corazón, se va a paso lento, con la cabeza caída, apesadumbrada por esas palabras tan justas.

Si sabemos que caballos y perros, cuando son amenazados entre los hombres, captan el sentido y se asustan, no me parece sorprendente que los árabes, que nacen y viven entre leones, sean capaces de hacerse obedecer por estas fieras. Porque los árabes aseguran que los cachorros de león comen lo mismo que sus propios hijos, comparten con éstos sus yacijas y juegan bajo el mismo techo. Por tanto, no se dirá que es increíble o raro que estos animales aprendan de los pequeños la lengua de éstos.

Le creo al Sub aquello que relata El Viejo Antonio «el hombre que sabe mirarse el corazón no ve la fuerza del león, ve la fuerza de su corazón y entonces lo mira al león y el león lo mira que lo mira el hombre y el león mira, en el mirarlo del hombre que es sólo un león.

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