Las Huestes demuestran su oficio

El bando de la media luna brilló con luz propia ayer en la Entrada Mora de Elda. Las Huestes del Cadí fueron las encargadas de abrir el desfile, con un boato en el que recrearon todos aquellos oficios que los árabes introdujeron en Al-Ándalus, algunos de los cuales todavía persisten de forma artesanal y otros los hemos industrializado.

La artesanía fue la gran baza de este bello boato, elaborado en gran parte por un maestro del reciclaje y la invención como es Ernesto Gras, que puso en la calle la mayoría de los elementos que recordaron la tradición árabe. Para ello contaron con más de 300 personas que colaboraron en este original boato moro, en el que predominaron el verde y el caqui.

La comparsa más joven de las fiestas de Moros y Cristianos consiguió retrotraer al público hasta el esplendor de la cultura y la sabiduría musulmana en su dominio del sur de la península Ibérica. Una vez más, el público respondió con aplausos y admiración hacia los festeros.

Tras el boato, aparecieron los cargos festeros de la comparsa de las Huestes del Cadí, abanderada y capitán, que precedían a miles de comparsistas, que volvieron a llenar las calles del centro de Elda en un desfile espectacular.

Existen cuatro comparsas en el bando moro: Huestes del Cadí, Marroquíes, Musulmanes y Realistas (Elda 2011)

El cansancio no hizo mella en los festeros. El desfile de la Entrada Mora fue tan brillante como su predecesor, el de la Entrada Cristiana. A las Huestes del Cadí le siguieron los cargos y escuadras de la comparsa Marroquíes, con su característico pantalón rojo. Le siguieron los elegantes Musulmanes, de pantalón amarillo, para terminar bando con la comparsa de Realistas, de pantalón azul.

Después de la majestuosidad y el ritmo pausado de las marchas moras, el desfile dio un vuelco y comenzó a acelerarse con el devenir de las comparsas cristianas.

Comenzaron a escucharse marchas solemnes, que acompañaban a los Cristianos, que pronto se tornaron pasodobles al ritmo de los forajidos Piratas. De nuevo con pasodobles y marchas militares desfilaron los Estudiantes, con sus cintas de colores y sus volteretas. Tras ellos ya se podían escuchar los cascabeles de las cientos de escuadras zíngaras, que dejaron color y brillo a su paso. Fueron los Contrabandistas, con su arte y salero, los que pusieron el broche final a esta Entrada Mora.

Existen cinco comparsas en el bando cristiano: contrabandistas, cristianos, estudiantes, piratas y zíngaros. (Elda 2011)

Pese a que los festeros han disminuido en número, se estima que en más de 300, la Entrada Cristiana y la Entrada Mora no han perdido ni vistosidad ni atractivo.

Unas horas antes de que los festeros lucieran sus mejores galas, demostraron su devoción al santo anacoreta. Elda olía a flores, a rosas, margaritas, lirios y un sinfín de variedades que las festeras portaron en la Ofrenda en honor al santo patrón de las fiestas de Moros y Cristianos. Las cristianas las portaban amarillas, mientras que las moras azules. Todas formaron un mural de la cruz y la media luna a las puertas del templo de Santa Ana, donde San Antón esperaba paciente a los festeros, para comenzar la solemne misa en su honor.

Después de cuatro días de intensa fiesta, los eldenses encaran hoy la última jornada. Arrancará con el Alardo de arcabucería, al que seguirán la Estafeta y la Embajada Cristiana. Por la tarde, la fiesta dará paso a la solemnidad en la procesión de San Antón.

Fuente : La verdad

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