Abargüela de Tubo,patrimonio musulmán de Huesca

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El casco urbano se acomoda al pie de un cerro notable de arenisca, escarpado, vistoso y en forma de media luna que fue fortificado en tiempos de dominación del Islam.

Su acceso desde el pueblo está arreglado para facilitar el camino. El último tramo consiste en unas escaleras excavadas en la roca. Tras pasar bajo un arco de medio punto, se entra en el recinto que conserva restos de la fortaleza árabe y una ermita cristiana. Tras franquear el arco, girando la vista hacia el pueblo se obtiene la imagen más típica de Abargüela, con las casas y la iglesia enmarcadas por las dovelas de la portada del castillo.

El núcleo monegrino de Abargüela de Tubo mantiene restos de la época de ocupación musulmana como las ruinas del Castillo o un manantial recientemente rehabilitado, ubicado a 300 metros del casco urbano.

Para los visitantes de la zona norte de la comarca monegrina, es recomendable hacer una parada para ver los restos del Castillo árabe de Abargüela de Tubo. Precisamente el libro de Luis Zueco titulado “Castillos de Aragón. 133 rutas” pretende poner en valor las ruinas, destacar su belleza implícita y el encanto que aportan al paisaje.

Esta fortificación probablemente date del siglo IX. En él se aprecian restos de murallas y torres, escaleras de acceso talladas en roca y habitaciones y depósitos tallados en la roca arenisca.

En su recinto hoy se encuentra otra edificación más moderna, la ermita de la Virgen del Castillo, construida en el siglo XVI y de estilo gótico.

El 3 de mayo se sube en romería a la Virgen del Castillo para la bendición de los campos. Se reparte torta y la comida se hace en el cercano parque. A su lado está la fuente, ejemplar de pozo-fuente muy habitual en tierras del Somontano. En este caso, la capa de agua ha subido mucho y apenas se ven los primeros escalones de una obra que debió de ser de gran envergadura según relatan Blázquez y Pallaruelo en su libro titulado “Maestros del agua”.

En general, en Los Monegros casi todos los restos y castillos pertenecen a la época de la Reconquista, muy lejano en el tiempo, por lo que es difícil que hayan perdurado y conservado su aspecto original con el paso de los siglos.

En cuanto a su fuente musulmana, se trata de un manantial muy importante para Abargüela de Tubo ya que hasta mediados del siglo XX era el único punto de aprovisionamiento de agua para la villa.

La conversación en torno al pozo gira sobre su centenaria utilidad y, según  cuentan, nunca ha faltado agua para beber habitantes y ganados. Las señoras  recuerdan sus años jóvenes, cuando mozos y mozas acudían al pozo a la hora de coger agua, porque era el único momento de relación social entre ellos. Alguna de las mozas, con el cántaro lleno, lo vaciaba y volvía a llenar para estar unos minutos más en esta agradable tarea de la charrada entre los jóvenes del pueblo.

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La fuente forma parte del patrimonio histórico de la localidad monegrina. En la actualidad no se utiliza para el agua de boca porque los expertos determinaron que la calidad no era suficiente, pero no se descarta que algún día pueda volver a serlo. Destaca su buena conservación y presenta una belleza muy apreciada por sus vecinos. Tiene una profundidad de diez metros.

El Castillo de Abargüela de Tubo

Consiste en una gran plataforma de arenisca, de forma triangular, que se erige sobre otros dos bancales pétreos, con paredes elevadas en cuyo perímetro se hallan restos de un recinto fortificado. El castillo formó parte de una red de fortalezas que los musulmanes levantaron en el siglo IX para frenar el avance cristiano desde el norte, protegiendo la importante ciudad de Zaragoza y toda la Marca Superior de Al-Andalus.

El conjunto de la plataforma estaba cerrado por una muralla edificada en grandes sillares de arenisca, dispuestos a tizón, con la cara exterior almohadillada. Debido a un derrumbe del terreno, una parte de su sector occidental fue reconstruido en la Baja Edad Media (la actual puerta de acceso, en arco de medio punto, es también bajomedieval).

En cada uno de los ángulos de la fortaleza se elevaba una torre de planta rectangular, edificada con el mismo tipo de sillares, alguna de las cuales subsiste en la actualidad, siendo la más destacada la del ángulo SE, asociada a un largo lienzo de muro.

En el interior, las excavaciones han revelado la presencia de múltiples habitaciones rectangulares talladas en la roca, así como pequeñas cavidades circulares de algunos centímetros de profundidad dispuestas en líneas, a la manera de un damero (son el testimonio del modo de extracción de los bloques empleados para la construcción de la muralla).

El resto de la plataforma estaba ocupado únicamente por una cisterna y numerosos silos subterráneos en forma de pera. Ninguno de estos elementos es visible en la actualidad.

En su origen dicho castillo no trataba de ser un recinto-refugio para una población que habitara en los alrededores, sino de una fortaleza poblada por una guarnición exclusivamente militar e, hipotéticamente, por el representante de un posible poder político de carácter regional.

Los rasgos que avalan esta hipótesis son la calidad de la obra del recinto y las similitudes que muestra la muralla con la de la época omeya de Huesca, así como la escasa cantidad de material recogido en las excavaciones, que atestigua un número reducido de pobladores. La mencionada similitud con la muralla de Huesca, permite fechar la construcción del recinto hacia mediados del siglo IX, en los años inmediatamente posteriores al 850.

En el tozal que sirve como decorado de fondo para esta localidad hay un importante yacimiento arqueológico. Se trata de un recinto militar perteneciente al distrito musulmán de Huesca, ocupado desde fines del siglo IX hasta los inicios del XII. Está documentado en el libro “Arqueología islámica en la Marca Superior de Al-Andalus”, de Esco, Giralt y Sénac.

Pascual Madoz, a mediados del siglo XIX, afirmaba que Abargüela de Tubo “no cría más árboles que olivos, pero muy buenos y fructíferos”. En aquel momento solo menciona como industria un molino harinero. Es curioso porque, en 1792, Pedro Blecua menciona “un molino de aceitunas” al hablar de Abargüela. La localidad cuenta hoy en día con el molino de aceitunas como la industria más importante y con una larga tradición en toda la comarca.

Referencias:

Arquitectura gótica – Cristóbal Guitart
Arqueología islámica en la Marca Superior de Al-Andalus – Esco, Giralt y Sénac.
Maestros del agua – Blázquez y Pallaruelo

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