El blues y el jazz tienen sus raíces en la música árabe – Gunnar Lindgren

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Afel Bocoum,este hijo del blues canta a la esperanza, a la acción política, a la espiritualidad.

Las raíces del jazz y del blues podrían encontrarse en la música árabe en mayor medida de lo que se creía hasta ahora, aseguró el investigador de la Universidad sueca de Gotenburgo, Gunnar Lindgren.

Es difícil encontrar parecidos fuertes entre la música africana ,el jazz y el blues, pese a que se cree que esos estilos musicales afroamericanos derivan del encuentro entre la música africana y la europea. Pero es posible que las raíces del jazz y del blues puedan estar también en la música árabe.

Hay dos notas en la pentatónica de blues que los árabes también  usan.

La primera ola de esclavos africanos hacia el «Nuevo Mundo» llevó consigo la cultura y música española y árabe, así como  la segunda, procedente de África Occidental, también tenía una herencia cultural árabe.

Los moros rigieron la Península Ibérica durante cerca de seis siglos y habían llevado africanos negros de África Central a Europa.En la época en la que se inició la conquista española de América «esos negros africanos estaban totalmente inmersos en la cultura árabe».

En la tripulación de Cristóbal Colón en su primer viaje en 1492 había negros africanos, así  que incluso conquistadores como Hernán Cortés y Francisco Pizarro también habían contado con ellos.

La tercera ola de esclavos procedía de un continente con una cultura extremadamente fragmentada y diversa, por lo que en los barcos había problemas de comunicación y probablemente fue algo natural que se acogieran a la cultura hispanoárabe existente.

Esa cultura fue aceptada por los dueños españoles de los esclavos, a diferencia de la africana, suprimida por verse como una amenaza por su religión y hábitos exóticos

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Hamid El Kasri (Marruecos)

La música es mucho más que ritmo, compactación de sonidos y coherencia armónica, es una expresión sociológica y cultural como cualquier otra manifestación del arte, ligada desde luego a la historia, las costumbres de una época, visión del mundo de un colectivo determinado y un delimitado espacio físico-temporal. Carga también un discurso que corre tanto por dentro como fuera de ella y que desde luego es importante analizar, ya que como expresión subversiva la música constituye también una vehiculización importante de los sentimientos, las angustias y de los ideales.

Desde tiempos inmemoriales la evolución de las expresiones musicales en el mundo han estado sujetas al proceso de globalización, el cual desde luego no es nada reciente. No me es difícil imaginar por ejemplo que la banda de guerra de las tropas romanas fuera replicada con exactitud rigurosa en cada una de las comarcas dominadas por el imperio, desde las Galias al antiguo Egipto, así mismo los ritmos que heredaran las culturas «hispanizadas» del continente latinoamericano están provistos de aportaciones europeas de la más ignota tradición a la par de una extensiva influencia árabe (o más bien morisca) bastante fuerte en el sur de España de donde provino la gran masa de nuestros conquistadores.

España es parte del micromundo Mediterráneo y por tanto no es de extrañar aquel vínculo cultural/musical, de igual manera que la Tarantela en el sur de Italia o la música folclórica de Grecia y los Balcanes reflejan bastante semejanza a ritmos como el Chabi de Noráfrica o el Dabke de Medio Oriente.

Hoy no es un misterio para nadie que la Cueca, la Zamacueca y hasta en algo también el samba carioca están provistos de una extravagante mezcla de influencias hispano-árabe (el Flamenco), indígena americana y africana. De lo que no muchos estábamos al tanto, sin embargo, es de una posible conexión árabe en las raíces de la música afro-norteamericana; teoría que sin duda revoluciona completamente el actual estadio de conocimiento, dado que la música popular afroamericana (jazz y blues) es la base de toda la música contemporánea, el Blues por ejemplo fue padre de todas las vertientes del Rock, las improvisaciones del Jazz evolucionaron hacia estilos tan diversos como el Funk, el Reggae o el Ska y la constante generación o búsqueda de nuevos sonidos en muchos casos consiste en revisar las bases del jazz y el blues.

De dar crédito a éste bien detallado argumento del músico y musicólogo sueco Gunnar Lidgren, nada menos que un siglo completo de música occidental tendría su razón de ser (como otras muchas materias ligadas a la cultura y a la ciencia) en los avanzados aportes del Mundo Árabe Medieval, una realidad que desde luego el actual historicismo y determinismo occidental pretende hacernos olvidar.

Las culturas islámica y árabe han tenido mucha más importancia en África de lo que la mayoría de la gente imagina. Los esclavos originarios de África Occidental provienen de países con distintos patrones de cultura árabe. La tercera descendente, característica tanto de las canciones de África occidental como de los blues, debe vincularse a la tradición musical árabe.

Gunnar Lindgren

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