Canto para los hombres – Mahmoud Darwish

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CANTO PARA LOS HOMBRES
(fragmentos)
(Poesía Palestina)

     Saludo de bienvenida

Vengan compañeros de cadenas y tristezas
caminemos hacia la más bella orilla
nosotros no nos someteremos
sólo podemos perder
el ataúd
más alto
nuestras gargantas
más alto
nuestras esperanzas
más alto
nuestras ambiciones
fabricaremos con nuestra potencia
crucifijos del pasado y del presente
una escala para los mañanas…
y nuestros enemigos nos insultan.

“Hala… salvajes… árabes”
¡sí! Árabes
y estamos orgullosos
y sabemos cómo empuñar la hoz
cómo resistir
incluso sin las armas
y sabemos como construir la fábrica moderna.

La casa
el hospital
la escuela
la bomba
el cohete
la música
y escribimos entre los más bellos poemas
sentimientos, ideas y arquitectura.

UNA VOZ:

Hemos oído tu voz incandescente
la hemos escuchado
¿cómo las palabras transformarán
las grutas de la noche de cristal?
si tu voz está investida de tinieblas
y tu pueblo
lágrima vertida sobre los siglos de oro
y tu tierra
como un ornamento de tapiz de ruegos
lanzando a los caminos
y tú sin alforjas
¿y después y después?
es muy bella tu voz
cargada con vientos del Norte
pero estamos cansados.

RESPUESTA:

Tú estás sometido como el asfalto
sometido
tú que simulas impaciencia
tú eres simple… como la luna
crucificada sobre la roca
déjame terminar mi canción
déjame engullir la tempestad
déjame almacenar la dinamita en mi sangre
tú estás sometido como el asfalto
simple… como la luna.

UNA VOZ:

¿Y después y después?
y tu pueblo
lágrima vertida sobre los siglos de oro
el himno de las cadenas
nos lima
y cava la tumba
de los combatientes.

RESPUESTA

                Con el Cristo

-Oigo
-Quiero hablar con el Cristo
-Sí ¿quién eres?
-Hablo desde Jerusalem
mis pies están clavados
y llevo una corona de espinas
que vía debo escoger
Oh hijo de Dios
¿qué vía?
¿Debo negar el dulce fin
o debo caminar?
¿y si avanza y muero?
-Yo les digo: adelante pueblo.

                Con Muhammad

-Oigo
-Quiero hablar con Muhammad, el árabe
-Sí, ¿quién eres tú?
-Un prisionero en mi país
sin tierra
sin bandera
sin hogar
han echado a los míos al exilio
y han venido a comprar el fuego en mi voz
no hay salida en la oscuridad de mi prisión
¿qué hacer?
-Desafía prisiones y gorilas
la dulzura de la fe
fundirá la amargura de tu condición.

                Con el Mesías

-Oigo. Oigo
-¿el Mesías está?
-Sí, ¿quién eres tú?
-Señor, yo soy un palestino
tenía brazos que laboraban
una tierra regada por los brazos y los ojos de mi padre
y tenía sandalias y una capa
un turbante y unos tamboriles
y tenía
-Ya basta, hijo
de memoria conozco vuestra historia
Vuestra historia posada sobre mi corazón
como cuchillas.

CONTINÚA LA CANCIÓN:

Déjenme terminar la canción
porque la ofrenda de los ancestros a los descendientes es
“nosotros sembramos… recojan”
la voz nos llega como el aguacero
inundando al destierro
fecundando los árboles estériles
déjenme terminar la canción
con el Congo… las junglas
con los cuerpos que vierten sus lágrimas
a fin de embriagar a las selvas
de afilar la hoja del verdugo
a fin de completar el camino del Congo
Adelante…
los tambores alcanzan las génesis
déjame terminar la canción
con el Danubio, el Jordán y el Volga
con los ríos, los saltos y las flores
y allá donde los árboles enlazan sus racimos
yo soy de ellos
yo soy una flauta en la orquesta
de los que sacudieron de sus ojos el polvo del pecado
y han reunido el espacio y el sol
del porvenir radiante
yo soy más fuerte
soy más duradero
que la negra catástrofe
¡Sí! palestino
y no me da vergüenza.

           Mahmoud Darwish         
(De “Un enamorado de Palestina”.)

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