Palabras castellanas de origen árabe – 1

Mucho he oído hablar a mi padre de su Viale natal, de su historia… de su gente. Y entre tantos apellidos caros a sus sentimientos, (que por un motivo u otro han estado emparentados a la historia de la familia), siempre está presente el de los Vitor, y es a uno de ellos a quien hoy traigo a estas páginas, (árabes como Él), a Don Julio Vitor, y en particular, a uno de sus impecables trabajos de recopilación e investigación, “Contribución al bien decir”, (y de esa obra, el capítulo relativo a las palabras castellanas de origen árabe), que tan amablemente me ha obsequiado su hija Myriam Laila Vitor.

Don Julio Vitor en su consultorio Odontológico.
Don Julio Vitor en su consultorio Odontológico.

“Para hablar bien una lengua no es suficiente el mero conocimiento de la Gramática – aunque no debe desecharse su estudio racional-; es menester la dedicación constante a la lectura de los buenos autores, de los reconocidos como verdaderos maestros del idioma, con el fin de pulir nuestro lenguaje con sus ejemplos y poder así, manejar con pureza y propiedad el rico, expresivo y hermoso idioma que nos ha tocado en suerte hablar. Desechemos los barbarismos y las expresiones de la gente inculta, que cual cizaña, se infiltran a cada instante en el lenguaje y pretenden desalojar a castizos vocablos”.

              Julio Vitor
(Viale, Entre Ríos, 1962)

La dominación árabe dejó hondas huellas en el vocabulario peninsular, pero no en la sintaxis. Los que atribuyen gran escala a la influencia del árabe en el idioma castellano, se fundan en el considerable número de voces que nos dejaron, estimándose en más del veinte por ciento la proporción de nombres propios y comunes adoptados del idioma arábigo. Esto se explica porque los árabes estuvieron influyendo notablemente en las distintas actividades de la vida hispánica por espacio de siete siglos, durante los cuales comunicaron al romance castellano muchas desinencias, voces y frases, en especial referentes a las ciencias, artes, comercio, agricultura, etcétera.

Para que el lector sepa que gran cantidad de palabras que pronuncia o escribe diariamente tienen esa procedencia, finalizaremos esta parte de nuestro trabajo con la mención de buena cantidad de ellas, todas castizas, aunque algunas son poco usadas:

Abalorio (del árabe: al-baluri: el cristalino), cuentas de vidrio ensartadas.

Aceite (alyet); Aceituna (yaitún).

Acelga (ascilka).

Acémila (azzámila), mula.

Acemite (as samia), afrecho.

Acequia (as saquiya: la que da de beber), canal por donde se conducen las aguas para regar.

Acetre (as satl: vaso con asa), caldero pequeño.

Acíbar (as cibr), jugo del áloe.

Acicalar (as sical: el pulimento), limpiar, bruñir, componer, etcétera.

Acicate (as saukat: los aguijones), espuelas para montar; incentivo.

Acimut o azimut (as sanit: la dirección, el cenit).

Achaque (as saka): la queja, la enfermedad.

Achicoria (al chicor).

Adalid (ad alil): caudillo, guía.

Adarga (ad daraga: el escudo de piel), escudo de cuero.

Adarme (ad dirham: la dracma), peso de 179 cc.; porción mínima de algo.

Adarvar (ad darb: el golpe), pasmar, aturdir, desconcertar.

Adarve (ad dareb: camino, estrecho), camino, protección.

Adehala (ad dah-la: la entrada, el ingreso), lo que se da de gracia.

Adobe (ad tub: el ladrillo).

Adoquín (ad toquen: piedra, escuadra).

Ador (ad dawa: vuelta), turno para regar.

Aduana (ad diuana: el registro).

Aduar (aduar: casas), pequeña población de beduinos.

Ajedrez (as safrany: juego de cuatro cuerpos).

Ajonjolí (al yulyulán: el coriandro), planta herbácea. También se llama sésamo.

Ajorca (as surka: el brazalete), especie de argolla de oro u otro material, para adorno.

Ajuar (as suwar: los muebles del menaje).

Alacena (alazena).

Alacrán (al aqrab), escorpión.

Alajú (al hesu: relleno), postre de almendras, etcétera.

Alamar (al hamir: lazo trenzado).

Alambique (al ambic), aparato para destilar.

Alarde (al arad), la exhibición.

Alarido (al garid: el grito).

Alazán (al hisán: caballo de raza), caballo de color parecido a la canela.

Albacea (al wasiya: el testamento).

Albacora (al bakura), clase de pescado.

Albahaca (al habaca), planta de olor aromático.

Albañil (al baní: albañil).

Albarán (al bara: el papel), papel que se pone en las puertas para indicar que la casa se alquila.

Albarda (al barda’a), pieza del aparejo de las caballerías.

Albardán (al bardán: el tonto), bufón, truhán.

Albaricoque (al barcoc).

Albayalde (al baiad: blancura).

Albéitar (al baitar: el veterinario).

Alberca (al bercu: el estanque).

Albitana (al bitana), cerco de jardín.

Albóndiga (al búnduka: la bolita), la bolita del tamaño de la avellana, es la albóndiga.

Albornoz (al burnuz: el capuchón).

Alboroto y Alborozo (al buruz), regocijo.

Albricias (al bisera: las buenas nuevas).

Albur (al bur: la contingencia).

Alcachofa (al jarxof), alcaucil silvestre.

Alcahueteta (al cahued: el intermediario).

Alcaide (al caied: jefe).

Alcalde (al cadi: juez).

Álcali (al kali: sosa).

Alcancía (al kanziyy: caja para atesorar).

Alcanfor (al kanfur).

Alcahaz (al kafáz: jaula para aves).

Alcántara (al kantara: el dique, el puente), alcantarilla es su diminutivo.

Alcaparra (al kabbar), una planta.

Alcaucil (árabe al y cabecilla), alcachofa.

Alcazaba (al qasa’ba: el fortín).

Alcázar (al qasr: el fuerte, el palacio).

Alcoba (al qub ba: la cúpula, el gabinete).

Alcohol (al kuhl: el colirio).

Alcornoque (árabe al y lat. quermús), árbol.

Alcorque (al kors), chanclo.

Alcorza (al qursa), pasta de azúcar y almidón.

Alcuza (al kuza: la vasija).

Alchub (al yebb: el pozo), aljibe.

Aldaba (ad dabba: el picaporte, el cerrojo).

Aldea (ad dagha: la finca rústica, el cortijo), pueblo de corto vecindario.

Alerce (al arz: el cedro).

Alfadía (al hadiyya: el regalo), cohecho, soborno.

Alfalfa (al façfaça).

Alfanje (al janyar: el puñal), sable corto y corvo.

Alfarería (al faharer), arte de fabricar vasijas de barro.

Alfayate (al jayyet: el que cose), sastre.

Alfeñique (al fanid: el azúcar), pasta de azúcar, persona delicada de complexión.

Alférez (al feriz: jinete).

Alfil (al fil: el elefante), pieza de ajedrez.

Alfiler (al jilel).

Alforja (al jorch), talega.

Alfolí (al hury: el granero público).

Alfombra (al ham-ra: la esterilla).

Alforza (al jurza: la costura).

Algara, Algarada (al gara: incursión de guerra).

Algarabía (al arabiyya: la lengua árabe), fig.: gritería confusa de varias personas.

Algario (al garib: el extraño), extranjero, forastero.

Algarroba (al jarruba), árbol de algarrobo.

Algazara (al garaza: el ruido, el murmullo).

Álgebra (al yebr: la reducción).

Algodón (al quetn).

Alguacil (al uazir: lugarteniente, el ministro), oficial de justicia.

Alhaja (al haya: la cosa necesaria), joya.

Alhamar (al handal), manta o cobertor.

Alharaca (al haraca: movimiento).

Alhelí (al jairí).

Alhorre (al horr: excremento), meconio o excremento del recién nacido.

Alhucema (al juzama), espliego, lavándula.

Alicates (al liqai: tenazas).

Alifafe (al lifaf), cobertor, cubierta.


A Palabras castellanas de origen árabe – 2


Por Moro
Para Páginas Árabes


* Con información del libro “Contribución al bien decir”, de Don Julio Vitor. Primera Edición, 1962. Editorial “Nueva Impresora”. Paraná, Entre Ríos. Argentina.


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