Alboloduy ,vinos e historia en la Sierra Nevada

Alboloduy cuenta con cerca de 700 vecinos y está enclavado dentro del Parque Natural y la Alpujarra Almeriense Sus orígenes se remontan al Neolítico y su nombre al pasado árabe.

Una calle de Alboloduy
Una calle de Alboloduy

Alboloduy es un municipio que está incluido dentro del Parque Natural de Sierra Nevada y que forma parte de la Alpujarra Almeriense. Galardones con los que se entiende su gran riqueza paisajística, botánica, faunística y antropológica.

El pueblo, que cuenta en la actualidad con cerca de 700 vecinos, se encuentra enclavado al lado del curso del río Nacimiento, en un paraje rodeado de grandes peñones y cerros que junto con las casas blancas de terraza, de origen árabe, y los huertos forman un conjunto de gran belleza, en el que sobresale la Iglesia Parroquial.

Su nombre hace referencia al topónimo de origen árabe Baladun que significa país o patria. Del periodo prehistórico se conocen asentamientos del Neolítico y del final del Bronce. En el Peñón de la Reina se han encontrado empuñaduras de bronce y restos de cerámica asociadas a la cultura tartesia y fenicia. Los romanos conocieron este lugar como Taracín.

Durante el periodo del Al-Andalus se asentaron en este lugar soldados yemeníes de la tribu de Quda. La agricultura será la principal actividad económica de este periodo.

Con la conquista cristiana, los Reyes Católicos ceden la taha de Alboloduy a Boabdil. Éste, antes de marcharse a África, la vendió por 80.000 ducados en 1493.

Como tantas otras villas de la comarca, se verá afectada por la sublevación morisca de 1568. Con la expulsión de 1570, Alboloduy quedará despoblada hasta su repoblación en años posteriores.

Durante el siglo XIX, con la desamortización y la abolición de los señoríos, se produce la descomposición del señorío de Alboloduy. Durante este siglo habrá un crecimiento constante de la población debido a la riqueza que aporta el cultivo de la uva de Ohanes.

Los inicios del siglo XX se caracteriza por las tensiones sociales, el paro y una fuerte sequía. Tras la caída del cultivo de la uva de Ohanes, se sustituirá por el cultivo alternativo de los cítricos y en la actualidad adquiere un importante desarrollo la horticultura y los frutales.

Uno de los principales reclamos turísticos de la localidad es la zona arqueológica conocida como El Peñón de la Reina, un yacimiento que se sitúa sobre un espolón que domina una vía de comunicación natural, el valle del Nacimiento-Andarax. Las investigaciones arqueológicas realizadas en él arrojan una secuencia cultural que va desde el Neolítico Final almeriense hasta el Bronce Final. Su gran interés histórico ha llevado a que muchas voces hayan solicitado ya su declaración como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Zona Arqueológica.

Atractivos que van en consonancia con la posibilidad de disfrutar del municipio y pernoctar en él. En este sentido, cuenta con alojamientos rurales municipales gestionados por una empresa de turismo local, para un total de 25 plazas. Además posee otros alojamientos privados con plazas variables según el uso destinado en las diferentes etapas del año. El Restaurante Luis Peña y Los Bares Luis Peña y Zamarulo ofrecen los servicios gastronómicos locales tanto para pequeños como grandes grupos.

También destaca la presencia de la Bodega de Alboloduy que desarrolla, además de su línea de producción vitivinícola, programas de enoturismo de alta calidad.

La alcadesa, Sonia María Guil, señala que Alboloduy destaca por «su ubicación entre las montañas que nos abrazan, lo que ofrece una postal de gran belleza inesperada, pues nos enconde desde las diferentes vías de accesos los montes que nos rodean. Esta belleza se acrecenta bajo la luz de la noche. Además contamos con elementos únicos en nuestro entorno como la Balsica Salobre, la Rambla de los Yesos, el Taracín o el Montenegro, y mil lugares que descubrir para aventureros intrépidos».

También es reseñable la apuesta por parte del Ayuntamiento del la cultura y sus tradiciones lo que conlleva al equipo de Gobierno a la celebración todos los meses de algún un acontecimiento a veces de caracter religioso, otras pagano, «que intentamos preservar para que lleguen a nuestros descendientes de igual forma que nos ha llegado a nosotros. El mejor ejemplo lo tenemos en la banda de música La Mezquita, y el efecto de unión de la juventud que ejerce en el pueblo a través de una actividad de ocio saludable», concluye la regidora.

Por Norberto López
Con información de El Almería

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