Israel bloquea transferencia de impuestos a los palestinos

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Israel bloqueó hoy la transferencia de impuestos recaudados por el fisco israelí en los territorios palestinos y en sus aduanas, en una nueva medida de represalia contra el Estado Palestino por buscar y obtener ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) el reconocimiento de país observador no miembro, el jueves pasado.

«Ya habíamos dicho que la elevación del estatus de Palestina en la ONU no se produciría sin reacciones de la parte israelí. No tengo intención de transferir las cuotas de este mes a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Serán utilizadas para rembolsar sus deudas con la compañía nacional de electricidad de Israel», afirmó el ministro de Finanzas, Yuval Steinitz, en la sesión semanal del gabinete.

«Es escandaloso que nos ataquen y posteriormente esperen que cooperemos económicamente», sostuvo Steinitz, sin dar más detalles sobre el monto que retendrá Tel Aviv, que extraoficialmente se calcula en 100 millones de dólares.

«Es piratería y robo», comentó a su vez Yasser Abed Rabbo, funcionario palestino, con respecto a la acción de Tel Aviv, que ya ha practicado en años anteriores como medio de presión sobre los palestinos. La más notable ocurrió en 2007, luego de que el movimiento de resistencia Hamas conquistó en las urnas el gobierno de la franja de Gaza.

Segunda medida de sanción

Ésta es la segunda medida que Israel impone como sanción a Palestina por su acción diplomática en la ONU, con la cual estará en condiciones de participar en todas las agencias de la ONU, incluido el Tribunal Penal Internacional, donde los palestinos podrán presentar denuncias a las violaciones de los derechos humanos cometidas por Israel.

La primera respuesta israelí fue el anuncio de construcción de tres mil viviendas en Cisjordania que unirían el asentamiento de Maale Adumin con las colonias israelíes de Jerusalén oriental, partiendo en dos el territorio palestino cisjordano.

La edificación, según funcionarios del gobierno israelí consultados por la agencia de noticias Reuters, no comenzaría antes de dos años, pero la versión originalmente publicada el viernes por la prensa israelí fue confirmada hoy por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, ignorando la condena mundial desatada en los dos últimos días, incluso de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

«Nosotros seguiremos construyendo en Jerusalén y en todos los lugares que están en el mapa de los intereses estratégicos de Israel», manifestó el jefe de gobierno.

La decisión de Netanyahu no cuenta con el apoyo unánime de la clase política local, incluidas personalidades como el ex primer ministro Ehud Olmert, la ex canciller Tzipi Livni y algunos dirigentes del opositor Partido Laborista.

Expandir los asentamientos es una «bofetada» para el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, señaló Olmert en una conferencia organizada por el Centro Saban para la Política en Medio Oriente, celebrada en la capital estadunidense.

A las críticas expresadas el sábado por Washington, Londres y París se sumaron hoy las declaraciones de la Unión Europea (UE) y del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

En un tono inusualmente severo, Ban dijo que «las colonizaciones son ilegales según el derecho internacional y, si se concreta, daría un golpe fatal a las últimas oportunidades de garantizar una solución de dos estados. En interés de la paz, Israel debe renunciar a su proyecto», agregó.

A su vez, la responsable de asuntos exteriores de la UE, Catherine Ashton, dijo que esta comunidad de naciones “ha reiterado que toda construcción de nuevos asentamientos es ilegal ante la legislación internacional y constituye un obstáculo para la paz.

«Pido al gobierno de Israel que muestre su compromiso con la reanudación de las negociacioines para finalizar el conflicto y la ocupación (de los territorios palestinos), evitando llevar adelante estos planes», añadió.

La colonización israelí en Cisjordania comenzó después de la Guerra de los Seis Días de 1967 y, no obstante que Tel Aviv ha sido apercibida de que sus acciones son contrarias a la legalidad internacional y a resoluciones de la Asamblea General de la ONU, el gobierno israelí ha mantenido la política de construcción de viviendas.

Tras el desmantelamiento de colonias en la franja de Gaza en 2005, Israel intensificó obras en el territorio cisjordano y se extendió sobre Jerusalén este, que los palestinos reclaman como capital de su Estado y que por ahora tienen en Ramalá, Cisjordania.

En esa ciudad, decenas de miles de personas recibieron como héroe al presidente de la ANP, Mahmud Abbas, tres días después de haber conseguido en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas el reconocimiento de Estado observador no miembro.

«Ahora tenemos un Estado» dijo Abbas desde la Muqata, el edificio que alberga las oficinas de la ANP. «El mundo lo dice claro y fuerte: sí al Estado de Palestina, sí a la libertad, sí a la independencia. No a la agresión (de Israel), no a las colonias, no a la ocupación».

Abbas dedicó la victoria palestina en la ONU al líder histórico palestino, Yasser Arafat, fallecido hace ocho años y de cuyos restos se exhumaron algunas muestras el martes pasado para analizarlos y saber si fue envenenado.

Los miles de personas que vitorearon a Abbas, quien en sus años de miliciano de la Organización para la Liberación Palestina (OLP) fue conocido con el nombre de guerra de Abu Mazen, también ovacionaron la dedicatoria a Arafat, fundador de la agrupación que negoció en 1993 los acuerdos de Oslo, dando paso a la creación de la ANP en los territorios ocupados por Israel.

«Levanten la cabeza porque son ustedes palestinos. Son más fuertes que esta ocupación. Son más fuertes que la agresión. Son más fuertes que las colonias porque son ustedes palestinos», dijo Abbas, quien prometió además avanzar hacia la reconciliación del partido Fatah –también fundado por Arafat y Abbas– y de Hamas, para asegurar el pleno reconocimiento del Estado palestino en el futuro.

 Fuente : La Jornada

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