El tabaco entró por Ayamonte

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Ayamonte se encuentra en el sudoeste de Huelva, hace frontera con Portugal a través de la desembocadura del río Guadiana, que desemboca en el océano Atlántico. A 51 Km de la Capital onubense y a unos 92 de Sevilla, asimismo se halla a 50 Km de Faro, capital del Algarve portugues y a unos 300 Km de Lisboa.

Ayamonte, llamada «Anapotamena» fue fundada posiblemente por los antiguos tartesos, que dominaban todo el sur de Huelva en la edad del bronce, fenicios, cartagineses e incluso griegos pararon en sus costas, debido a que el «castro», se hallaba ubicado en la parte alta de lo que hoy es la población, ofreciendo así, frente al rio un lugar de privilegio y vigilancia. Quedan vestigios de la época romana, en un mausoleo hallado cerca de Punta del Moral, por lo que se cree que hubo una población, si no muy numerosa, si significativa.

Ocupada la península por godos y árabes, Ayamonte va tomando relevancia dentro del panorama provincial, rivalizando con Onuba (Huelva), y con Niebla, hasta su conquista por la Orden de Santiago; fue cedida y devuelta en varias ocasiones, entre España y Portugal, hasta que la viuda de Guzmán el Bueno compra la plaza, y es dada en marquesado por el Rey, ocupando la familia Guzmán el marquesado, hasta que uno de sus miembros en unión con el conde-duque de Medinaceli, intenta sobre el 1600 (??), la secesión de Andalucía, del reino de Castilla, en reino independiente para el segundo. Descubierta la conspiración, Medinaceli es perdonado y el marques de Ayamonte ajusticiado, cayendo el marquesado en el olvido, y sus miembros relegados a un segundo plano.

La huella musulmana en la localidad se hace patente en sus costumbres, vocablos y en el hecho de que algunas edificaciones posteriores a estos siglos de presencia islámica se levantaron sobre las ruinas de edificios árabes (el desaparecido castillo, la iglesia parroquia del Salvador). La fortaleza que dominaba la ciudad pertenecí­a a Yusuf, caudillo musulmán de Granada, a quien posteriormente, le fue arrebatada la plaza en favor de la Orden de Santiago.

Felipe Alonso nos dice de acuerdo a la leyenda, que Ayamonte fue el puerto por donde entró el tabaco en España:

A finales del siglo XV fue detenido un marinero al llegar a esta población onubense por estar endemoniado al echar humo por la boca.

“—Comen fuego y echan humo —dijo Rodrigo de Xerez a su compañero Luis de Torres, viendo cómo unos indígenas en San Salvador (Bahamas) encendían unas hojas, las chupaban y arrojaban por sus bocas humo”.

Posiblemente ese pudo ser el diálogo que ambos marinos, que navegaron en la Santa María en el primer viaje de Colón en  1492 , mantuvieron al ver fumar por primera vez en su vida.

Los indígenas ofrecieron esas hojas a los españoles, que comprobaron que eran secas y que desprendían una peculiar fragancia.

—Pregúntales qué es lo que hacen —le indicó Torres a Rodrigo.

Los indios recogieron unas hojas del suelo, las aplastaron con fuerza y haciendo como una pasta la pusieron dentro de un rollo de hojas de palma. Encendieron uno de aquellos envoltorios por un lado, y dando chupadas por el otro arrojaban humo por la boca.

Pronto, todos los marineros probaron aquel producto entre toses, lo que fue motivo de grandes carcajadas entre los indígenas.

Rodrigo regresó a España en La Niña, llevando a Ayamonte su gusto por el tabaco.

Sus vecinos, escandalizados por verle echar humo por la boca, lo denunciaron a la Inquisición, que lo detuvo y encarceló por espacio de siete años, por sus hábitos paganos y diabólicos, dado que sólo el diablo podía dar al hombre el poder de arrojar humo por la boca. Cuando fue liberado, el uso del tabaco se había extendido ya por media Europa”.

Al igual que otras villas cercanas, Ayamonte colaboró en la colonización de América. Colón entró en España por Ayamonte siendo Rodrigo de Xerez que le confió su amistad y su hogar, en el barrio de la Villa en la Calle Viriato, incluso hubo una antigua casa que llamaban la casa de Colón.

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