El terror engendra terror

infierno
Quienes instauran el terror no son los débiles, no son aquellos que a él se encuentran sometidos sino los violentos, quienes, con su poder, crean la situación concreta en la que se generan los «abandonados de la vida», los desharrapados del mundo. (Paulo Freire)

Las tensiones han escalado en la Cisjordania Palestina ocupada mientras las fuerzas israelíes han atacado varias ciudades y localidades. Seis palestinos han resultado heridos en estos incidentes.

Las fuerzas israelíes, acompañadas de vehículos blindados, atacaron las ciudades palestinas de Ramalá, Al Bireh y Wadi al Yuz, en la Cisjordania ocupada, el martes, lo cual ha incrementado las tensiones.

Por otro lado, un hombre palestino fue apuñalado por un grupo de israelíes en Jerusalén (Al Quds).

Fadi Yalal Radwan, de 22 años, fue atacado por cuatro colonos en la ciudad de Kafr Aqab. Él resultó seriamente herido al ser apuñalado tres veces en las piernas y una en la espalda.

Ataque a escuela

Horas antes, colonos israelíes atacaron una escuela palestina en el pueblo de Urif, en la Cisjordania ocupada. Sin embargo, los residentes palestinos se enfrentaron a los colonos y les impidieron entrar en la escuela.

El martes, dos palestinos llevaron a cabo un ataque contra la sinagoga de Har Nof, en Jerusalén, matando a cuatro colonos israelíes e hiriendo a otros seis. Los dos palestinos fueron martirizados luego por disparos de las fuerzas de seguridad israelíes.

Tras el incidente, el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, ordenó a las autoridades destruir las viviendas donde residían los atacantes palestinos.

Él también criticó al presidente palestino afirmando que el ataque era “el resultado directo” de su “incitación” y advirtió que “respondería con mano de hierro” a los responsables de la operación.

Detención de familiares

La policía política israelí detuvo también a una docena de familiares de los dos palestinos que llevaron a cabo la operación de Jerusalén.

Poco después de conocerse el ataque contingentes policiales israelíes allanaron las viviendas de ambos hombres en el distrito de Yabal al Mukabir y detuvieron a la esposa de Abu Yamal, uno de los atacantes, su madre y sus hermanos, así como a un hermano de Udday, el otro participante.

Residentes en la zona organizaron una protesta contra el allanamiento y los arrestos y fueron atacados con granadas lacrimógenas. Al menos 17 fueron internados con síntomas de asfixia.

Tras los choques con los residentes, las fuerzas ocupantes sellaron con bloques de concreto el acceso al distrito, sometido a un virtual estado de sitio.

Política israelí llevará a una explosión en la región

Medios de la región han señalado que la política israelí de asentamientos en Jerusalén Este, sus asesinatos de palestinos y sus provocaciones contra la Mezquita de Al Aqsa empujan a la región hacia una explosión de violencia.

Las autoridades israelíes han permitido a los colonos sionistas apoderarse de viviendas en las localidades de Cisjordania y de la Jerusalén Este palestinas y han aprobado planes para la construcción de viviendas “sólo para judíos” en la ciudad santa en un claro ejemplo de limpieza étnica.

La pasada semana, las tensiones se dispararon después de que fuerzas israelíes mataran al palestino Jair al Din Hamdan durante un asalto. Un vídeo muestra a un soldado israelí saliendo de un vehículo y disparando directamente contra Hamdan.

Jerusalén: cosecha de rencor

Estas agresiones, que iniciaron el mes pasado y que son sin duda repudiables, deben ser entendidas en el contexto del conflicto que enfrenta a ambos pueblos desde hace más de seis décadas y que para los palestinos se ha traducido, tras sucesivas derrotas militares, en la pérdida de su país y de su libertad y en la confiscación de todos sus derechos básicos, tanto individuales como colectivos. Por lo demás, los atentados contra judíos en Jerusalén vienen precedidos por la masacre de miles de palestinos perpetrada el verano pasado en Gaza por el régimen israelí y representa un reflejo asimétrico –por la abrumadora disparidad de ambos bandos en términos y medios militares– de esa otra barbarie. Para Israel, en cambio, la pesadilla de los asesinatos en Jerusalén debiera confirmar el hecho de que no podrá construir paz y seguridad para su propio pueblo a expensas de otro y sobre la base del saqueo, la expulsión, la opresión, la explotación y las masacres de palestinos.

Más aún: este nuevo brote de violencia homicida individual por parte de habitantes árabes –que pudieron permanecer en lo que ahora es Israel– pone de manifiesto que la política de los ocupantes de Cisjordania, Gaza y la Jerusalén oriental gira en un círculo vicioso en el que se repiten una y otra vez los mismos errores. A principios de la década pasada, el gobierno de Ariel Sharon intentó destruir la dirigencia de Al Fatah, del extinto presidente Yaser Arafat, y obtuvo, como resultado de esa política, el fortalecimiento de una corriente palestina mucho más radical y declaradamente antisraelí: Hamas. Los intentos más recientes de Benjamin Netanyahu de acabar con Hamas han erosionado ciertamente el liderazgo de este grupo  y han dado lugar a una violencia espontánea entre israelíes de origen árabe que no encuentran otra manera de dar cauce a sus reivindicaciones nacionales y a su solidaridad con la Gaza masacrada que matar judíos con los medios que tengan al alcance: automóviles, armas cortas o incluso hachas y cuchillos de carnicero, como el que empleó ayer uno de los atacantes de la sinagoga.

El odio encarnizado no es exclusivo de los ciudadanos de a pie, también lo han manifestado Hamas y Yihad, con sus alabanzas a los atacantes, y el gobierno de Netanyahu, que ha respondido en forma lamentable, cubriendo de insultos al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, quien parece ser en esta circunstancia el único actor interesado en detener la violencia y resucita alguno de los procesos de paz que han sucumbido en la región en las décadas recientes.

Con su doble moral caracterísica, los medios occidentales condenan sólo una de las dos orillas del terror –la palestina– y reproducen la consideración de que el conflicto no tiene solución posible, que es tanto como asumir que el sacrificio histórico del pueblo palestino resulta inevitable. La solución, sin embargo, ha estado a la vista del mundo desde el fin de la llamada Guerra de los Seis Días, en la que Israel ocupó Cisjordania, Gaza, la porción oriental de Jerusalén, los altos del Golán –pertenecientes a Siria– y la penínsuna del Sinaí, posteriormente devuelta a Egipto: reconocer el derecho de los palestinos a un Estado propio y a reclamar las tierras de las que fueron despojados. Fuera de esa solución, que despejaría de tajo los rencores históricos y abriría la perspectiva de una convivencia pacífica y fructífera entre ambas naciones, no queda más horizonte que la continuación de la barbarie.

Cronología: una mirada de un año de tensión y violencia

La siguiente es una lista con algunos de los acontecimientos políticos y de los hechos de violencia más salientes ocurridos en Israel y Palestina en lo que va del año.

24 de abril: colapsan nueve meses de negociaciones de paz mediadas por Estados Unidos.

15 de mayo: dos adolescentes palestinos son muertos por soldados israelíes durante disturbios en el día en que los palestinos conmemoraban su éxodo forzado luego de la guerra árabe israelí de 1948 posterior a la creación de Israel.

2 de junio: asume un gobierno de unidad palestino, en un gran paso hacia la reconciliación entre el partido Al Fatah, del presidente Mahmud Abbas, y el movimiento islamista Hamas. Israel denuncia el nuevo gobierno porque incluye a Hamas.

12 de junio: tres adolescentes israelíes son secuestrados y asesinados en Cisjordania. Israel acusa a Hamas.

13 de junio: Israel lanza una operación militar en Cisjordania y arresta a cientos de miembros de Hamas, que responde lanzando cohetes desde Gaza.

2 de julio: un adolescente palestino de Jerusalén este es secuestrado y muere quemado por presuntos judíos de extrema derecha. El asesinato desata violentas protestas.

8 de julio: Israel inicia una campaña militar en Gaza luego de intensos ataques con cohetes contra ciudades israelíes. La ofensiva dura 50 días y en ella mueren más de 2.100 palestinos, en su mayoría civiles, según la ONU. Setenta y dos personas mueren en el mismo período del lado israelí, en su mayoría soldados.

1 de octubre: Israel da aprobación final a un gran plan de viviendas para judíos en Jerusalén este, el sector de la ciudad reclamado por los palestinos como capital de su futuro Estado.

22 de octubre: un palestino estrella su auto contra un grupo de personas que esperaba el tranvía en Jerusalén y mata a una beba israelí-estadounidense de 3 meses y a una mujer ecuatoriana. El hecho llega después de que un colono judío matara con su auto a una chica palestina de cinco años y luego de semanas de disturbios en torno a la Explanada de las Mezquitas.

29 de octubre: un palestino hiere de un disparo a Yehuda Glick, un rabino israelí-estadounidense que lidera una campaña para que los judíos tengan mayor acceso a la Explanada.

5 de noviembre: un miembro de Hamas choca con una furgoneta a un grupo de israelíes que esperaba el tranvía en Jerusalén y mata a dos personas.

8 de noviembre: policías israelíes matan a un manifestante árabe israelí en el norte de Israel. Imágenes de video muestran que el hombre se alejaba de los agentes cuando fue baleado.

10 de noviembre: atacantes palestinos apuñalan y matan a un soldado y a una colona israelíes en incidentes separados en Tel Aviv y Cisjordania.

14 de noviembre: Israel levanta las restricciones para el acceso de musulmanes a la Explanada y los rezos del viernes transcurren sin incidentes, todo un día después de una reunión entre el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, el premier israelí, Benjamin Netanyahu, y el rey Abdullah de Jordania.

16 de noviembre: la policía de Israel dice que un israelí fue apuñalado en la espalda y herido por un atacante «árabe» en Jerusalén.

17 de noviembre: un chofer palestino es hallado ahorcado en el colectivo que manejaba. La policía israelí dice que fue un suicidio, pero el gobierno y medios palestinos afirman que fue un asesinato. Israel anuncia que acelerará las demoliciones de las casas de atacantes palestinos.

18 de noviembre: dos palestinos atacan una sinagoga de Jerusalén y matan a cuatro israelíes antes de ser muertos por policías.

«Ignorar las consecuencias de los propios actos, eso es el infierno…»

Con información de: Al Manar , Télam y La Jornada

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