Bagdad, de ciudad modelo a peor capital del mundo

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Bagdad, que fue un modelo de ciudad en el mundo árabe hasta la década de 1970, es actualmente la ciudad que peor calidad de vida ofrece del mundo tras años de conflictos.

La capital iraquí -construida a orillas del río Tigris hace 1.250 años y antaño centro intelectual, económico y político de renombre mundial- está en la 223ª y última posición de la clasificación de 2014 sobre calidad de vida que elabora el líder mundial de asesoría sobre recursos humanos Mercer Consulting Group.

En la elaboración de esta lista se tienen en cuenta factores como el entorno social, político y económico de la ciudad así como criterios relativos a la calidad de los servicios sanitarios y educativos.

Los habitantes de la capital iraquí se enfrentan a multitud de problemas como atentados casi a diario, falta de energía y agua potable, pésimos sistemas de alcantarillado, un tráfico infernal y un desempleo desbocado.

Aunque en la época de Sadam Husein, ya había desempleo y los servicios del agua y la electricidad eran deficientes, los problemas eran mucho menores y había una gestión mejor.

La seguridad se ha deteriorado terriblemente desde la invasión, en 2003, del país por una coalición internacional liderada por Estados Unidos.

«Vivimos acuartelados», lamenta el vendedor Hamid al Daraji al recordar los numerosos controles, los muros de hormigón antiexplosión y la presencia masiva de las fuerzas de seguridad.

«Ricos y pobres comparten el mismo sufrimiento», agrega. «El rico puede ser a corto plazo blanco de un ataque con explosivos, de un rapto o de un asesinato, igual que el pobre».

Historia gloriosa de Bagdad

 

Desde que fue construida en 762 a orillas del Tigris por el califa abasí Abu Jaafar al Mansur, Bagdad siempre jugó un papel preponderante en el mundo arabomusulmán.

En el siglo XX, Bagdad era un ejemplo de ciudad árabe moderna con algunas de las mejores universidades y museos de la región, una élite bien formada, un centro cultural dinámico y un sistema de salud de alta calidad.

Su aeropuerto internacional era un modelo para la región y la ciudad fue testigo del nacimiento de la OPEP, el cártel de los países exportadores de petróleo.

Las diferentes confesiones -musulmanes, cristianos, judíos y otras- cohabitaban pacíficamente en la ciudad.

«Bagdad era el centro económico del Estado abasí», dice Isam al Faili, profesor de historia política en la Universidad de Mustansiriyah, un centro con ocho siglos de antigüedad.

La ciudad, recuerda, «sirvió de base para la conquista de las regiones vecinas para ampliar la influencia del islam».

 ‘Bagdad, la bella, en ruinas’

 

«Fue una capital del mundo», dice con orgullo el profesor, quien reconoce que actualmente se ha convertido en una de las «ciudades más miserables del planeta».

La violencia se ha recrudecido en el último año en Irak, alimentada por el resentimiento de la minoría sunita con un gobierno dominado por los chiitas y por el conflicto de la vecina Siria. Desde principios de 2014, han perdido la vida más de 1.900 personas.

En este contexto, se han reforzado los controles de las fuerzas de seguridad, que han impuesto restricciones al tráfico. Muros de hormigón, concebidos para resistir al impacto de las explosiones, dividen barrios confesionalmente mixtos.

Algunos tratan de limpiar y embellecer la ciudad pero reconocen la dificultad de esta tarea.

«Los gobiernos sucesivos no han trabajado para desarrollar Bagdad», lamenta Amir al Chalabi, jefe de la ONG Humanitarian Construction Organisation, que realiza una campaña para mejorar los servicios básicos de la ciudad.

«La noche, se transforma en una ciudad fantasma ya que carece de iluminación», dice.

Cables eléctricos cuelgan en las calles donde particulares con generadores suministran, a cambio de dinero, corriente eléctrica, compensando así las deficiencias de la red pública. Y, debido al deficiente sistema de alcantarillados, las calles de la capital se inundan en cuanto llueve.

Pese a que la economía crece con vigor gracias al petróleo, en plena recuperación, este sector no genera empleo para reducir la alta tasa de paro en el país.

«Los problemas de Bagdad son innumerables. Bagdad la bella está actualmente en ruinas», lamenta Hamid al Daraji.

Con información de El Economista 

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