
«Para los musulmanes y las musulmanas, para los creyentes y las creyentes, para los devotos y las devotas, para los hombres veraces y las mujeres veraces, para los pacientes y las pacientes, para los que se humillan y las que se humillan, para los que practican la caridad, para los hombres y mujeres que ayunan, para los hombres y mujeres que guardan su castidad, y para los hombres y mujeres que se comprometen mucho en la alabanza a Allah, para todos ellos Allah tiene preparado el perdón y una gran recompensa.» (Corán 33:35).
«Los creyentes, hombres y mujeres, son protectores unos de otros: ellos mandan lo que es justo y prohiben lo que es malo, hacen la oraciones regularmente, practican la caridad y obedecen a Allah y a Su Mensajero. A ellos les mandará Allah Su Misericordia: Allah es el Poderoso, el Sabio.» (Corán 9:71).
«Y su Señor escuchó su plegaria: ‘No permitiré que se pierda obra de ninguno de vosotros, ya sea varón o hembra, pues habéis salido los unos de los otros’.» (Corán 3:195).
«Quien obre mal no será retribuido sino con una pena similar. En cambio, los creyentes, varones o hembras, que obren bien, entrarán en el jardín y serán proveídos en él sin medida.» (Corán 40:40).
«Al creyente, varón o hembra, que obre bien, le haremos, ciertamente, que viva una vida buena y le retribuiremos, sí, con arreglo a sus mejores obras.» (Corán 16:97).
Está claro que la visión coránica de la mujer no es diferente de la del hombre. Ambos son criaturas de Dios cuya meta sublime en la tierra es rendir culto a su Señor, realizar actos virtuosos y evitar el mal, y ambos serán juzgados de acuerdo a ello. El Corán nunca menciona que la mujer sea la puerta del diablo o que sea mentirosa por naturaleza. El Corán tampoco menciona que el hombre haya sido hecho a imagen de Dios; todos los hombres y mujeres son sus criaturas. Eso es todo. Según el Corán, el papel de la mujer en la tierra no se reduce a parir. Se le exige que haga tantas buenas acciones como al hombre. El Corán nunca dice que no haya exisitido jamás una mujer de recta conducta. Por el contrario, el Corán ha instado a todos los creyentes, mujeres y hombres, a seguir el ejemplo de mujeres ideales como la Virgen María y la esposa de Faraón:
«Y Allah pone como un ejemplo para aquellos que creen, a la esposa de Faraón; ella dijo: ‘Oh mi Señor: construye para mí, en Tu proximidad, una mansión en el Jardín, y sálvame de Faraón de sus obras, y salvame de aquellos que hacen el mal’. Y María, la hija de Imran, que conservó su virginidad y en la que infundimos de Nuestro Espíritu. Y ella testificó la verdad de las palabras de su Señor y de Sus revelaciones y era uno de las devotas» (Corán 66:12).
Por Dr. S. A. Adim
Traducción de H. I. Cabrera
Con información de:
1. SWIDLER, Leonard J.: «Women in Judaism: the Status of Women in Formative Judaism». Scarecrow Press, Metuchen, N.J:1976 p. 115.
2. KENDATH, Thena: «Memories of an Orthodox youth». Susannah Heschel, ed. «On being a Jewish Feminist».Schocken Books, New York: 1983, pp. 96-97.
3. SWIDLER, op. cit., pp. 80-81.
4. Para todas las sentencias de sabios eminentes, ver: ARMSTRONG, Karen, «The Gospel According to Woman». ElmTree Books, London 1986, pp. 52-62. Ver también VAN VUUREN, Nancy, «The Subversion of Women as Practiced by Churches, Witch-Hunters, and Other Sexists» . Westminister Press, Philadelphia: pp. 28-30.
5. La mujer en el Islam y en el Judeocristianismo – Dr. S. A. Adim / Traducción de H. I. Cabrera.
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