Arik Ascherman – una forma sionista de defender a los Palestinos – Mel Frykberg

El rabino Arik Ascherman es, a la vez que un ardiente sionista y religioso que cree que Dios hizo un pacto con su pueblo y la tierra de Israel, un persistente luchador por la defensa de los derechos humanos, en especial de los palestinos.

«Creo que la mejor forma de proteger a mis hijos y salvaguardar su futuro es luchar por la justicia y tomar partido por el sufrimiento de los palestinos», dijo Ascherman a IPS.

El desgarbado rabino, con su espesa barba y maraña de rulos bajo un solideo desplazándose por las colinas de Cisjordania puede confundirse con uno de los fanáticos colonos israelíes que se enfrentan con los palestinos.

Pero es todo lo contrario, Ascherman ayuda a los agricultores palestinos a cosechar aceitunas, reconstruir las casas destruidas por el ejército israelí y cavar pozos de agua. También es común que oficie de escudo humano cuando soldados y colonos judíos atacan a los palestinos.

«No hay nada como dejarse golpear por las fuerzas de seguridad israelí para formar un lazo común con ellos y darles una nueva perspectiva de quienes consideran su enemigo», río Ascherman, integrantes de Rabinos por los derechos humanos (Rabbis for Human Rights).

«Fui atacado y detenido varias veces y encarcelado una vez por policías y soldados israelíes, pero también los palestinos me rompieron los vidrios del automóvil creyendo que era un colono», relató.

Ascherman, casado con dos hijos, llegó a Israel en 1994 desde Estados Unidos.

La organización fue creada en 1988 para defender la causa de los pobres israelíes y defender los derechos de las minorías, incluidos los palestinos. También lucha contra el abuso de trabajadores extranjeros, a favor de la igualdad de género y de la erradicación de la trata de mujeres.

En 2006 recibió el prestigioso premio de paz Niwano por trabajar en un contexto interconfesional y, en 2011, Ascherman y el rabino Ehud Bandel obtuvieron el Gandhi por la Paz.

El sionismo es comparado con el racismo y el fanatismo porque se lo asocia con la expulsión de los palestinos de su histórico territorio y la violación de sus derechos.

La organización sostiene que defiende la auténtica voz de los sionistas y la tradición judía de defender los derechos humanos.

«Hay diferentes corrientes sionistas, las que son religiosas y las que no. Algunas las aborrezco y me desagradan, pero no representan a todos los judíos», respondió Ascherman al ser consultado por la expropiación de tierras a los palestinos para crear el estado de Israel en 1948.

«Hubo sionistas que fueron excluyentes y no quisieron compartir el territorio con los palestinos. Pero también estuvieron los pioneros sionistas socialistas que sí estaban dispuestos a hacerlo y se veían viviendo junto a ellos a la vanguardia de la revolución social», señaló.

«Creo en el derecho de los judíos a vivir en Israel y a existir, pero la tradición judía señala que la justicia y los derechos humanos triunfan sobre la creación del Gran Israel», añadió.

Gran parte del trabajo de Rabinos por los Derechos Humanos se desarrolla en Cisjordania, donde gracias a sus reclamaciones legales, agricultores palestinos pudieron acceder otra vez a sus huertos tras varios años de prohibición.

La labor de la organización en Jerusalén oriental sufre una enorme presión.

La situación en Cisjordania se tranquilizó un poco, pero en Jerusalén oriental la tensión es grande. Ascherman cree que es posible que haya una tercera Intifada (levantamiento palestino) y que ocurriría en esa parte de la ciudad.

«En Cisjordania puedo utilizar ciertas herramientas de la democracia israelí para luchar por los derechos de los palestinos y llegar a los medios. Pero en Jerusalén la situación es otra. Veo las mismas señales de enojo y frustración entre los palestinos que precedieron a la segunda Intifada», observó.

«Las autoridades israelíes están decididas a limitar la presencia palestina en Jerusalén oriental y seguir haciendo lugar a sus colonos. Muchas de esas iniciativas están financiadas por judíos ricos del exterior», indicó.

Todas las personas están obligadas a desempeñar su papel, incluso si el problema no se resuelve de inmediato, añadió.

 Fuente: Periodistas en español

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