La caída del muro de Bilin – Laura L. Caro – (+ Video)

Un soldado israelí comprueba la documentación de un niño palestino en el puesto de control de Bilin. 

 Israel desmantela varios kilómetros de la barrera de hormigón que divide la localidad cisjordana después de años de protestas.

Bilin es el símbolo de la resistencia civil palestina contra la ocupación israelí. No hay organización de derechos humanos, analista, cooperante, activista, informador o seguidor del conflicto de Oriente Próximo que no haya oído hablar de sus casi seis años de manifestaciones que, cada viernes por la mañana desde el 20 de febrero de 2005, se repiten en contra del muro que estrangula esta aldea de 150.000 habitantes y que les separó de más de 200 hectáreas de suelo, la mayoría propiedad privada donde se cultivaba el olivo.

Israel ha empezado a desmantelar 2,7 kilómetros de esa barrera de hormigón a su paso por Bilin. Lo hace en cumplimiento de una sentencia de 2007 en la que la propia Corte Suprema del país hebreo ordenó la demolición por entender que el trazado, tal cual se encuentra ejecutado, no estaba justificado ni por las razones de «seguridad militar» que las autoridades judías argumentaron para tratar de mantener lo construido. Pero lejos de ser una victoria completa, el presunto acontecimiento no es más que un triunfo a medias de la protesta más perseverante, más viva y más copiada de Cisjordania: el Ejército israelí prepara a la vez el terreno para levantar de nuevo el muro, apenas unos metros más allá.

De acuerdo con las cifras que se manejan, el nuevo recorrido de la barrera de cemento será más sinuoso, tendrá 3,7 kilómetros, y devolverá a Bilin y a sus vecinos unas 70 hectáreas de suelo. El Comité de Coordinación de la Resistencia Popular de la villa subrayó que, por consiguiente, el resto de superficie robada seguirá estándolo, y cifran el área en 435 acres, 176 hectáreas.

En un comunicado emitido el pasado miércoles, esta organización notificaba: «Esta mañana, las excavadoras del Ejército (de Israel) empezaron a desmantelar la barrera en Bilin. Sobre el terreno, nada ha cambiado todavía. Todo lo que sabemos es que, aunque el tribunal israelí proclamó oficialmente que nuestra reivindicación era justa, el Ejército continúa protegiendo la ruta original disparando y arrestando a los que protestan, y por tanto ignorando por completo la resolución».

Y añadían: «Continuaremos luchando hasta que la tierra retorne a nuestro pueblo y hasta que veamos el fin de la ocupación israelí», en una declaración de intenciones que elimina la posibilidad, valorada por algunos medios israelíes de que, con el cambio de trazado en curso, podría ponerse fin a la legendaria resistencia de los de Bilin. Seguirán hasta la caída del muro.

Construcción ilegal

La causa judicial que en 2007 desembocó en el fallo del Supremo y ahora en la ejecución de su mandato se inició dos años después de la construcción del muro en esa localidad, cuando el presidente de su municipalidad, Ahmad Isa Yasin, presentó una demanda denunciando que el Gobierno de Israel había sustraído suelo palestino no para evitar futuros atentados, sino para propiciar la ampliación del asentamiento aledaño, Modiin Illit.

El Supremo israelí reconoció que parte de la tierra apropiada con la construcción de la empalizada fue, efectivamente, cedida al asentamiento judío vecino, aunque nunca se cuestionó la legitimidad del muro en sí. Sí lo ha hecho a petición de la Asamblea General de Naciones Unidas el Tribunal de La Haya, que en 2004 dictaminó que la barrera era ilegal e instó a su completa demolición.

A su inicio en 2002, el muro que Israel construye en Cisjordania tenía, según el proyecto, una longitud de 680 kilómetros que se han ido ampliando en función de sucesivas modificaciones hasta superar los 714. La infraestructura no se ha terminado aún debido, en ocasiones, a dificultades presupuestarias. Israel siempre ha sostenido que esta barrera fue diseñada y se ejecuta para evitar atentados palestinos como los que abundaron a partir de la declaración de la segunda Intifada en 2000. Para los árabes se trata simplemente de un «muro del ‘apartheid’» cuya función es hacer inviable su futuro estado.

Fuente: el diario montanes

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